jueves, agosto 01, 2019

Personas desconocidas

"Como Odín, que dio su ojo derecho para adquirir conocimiento".

Leer una novela de Katzenbach suele ser una apuesta segura, como es el caso. Me ha dado un giro de 180º al final que aún estoy asimilándolo, y eso que a medida que iba pasando páginas me resultaba previsible lo que iba a ocurrir, aunque, conociendo al autor, seguía dudando, porque con Katzenbach nunca se sabe. Lo que sí buscaba era culpables a lo largo de la novela, porque la experiencia con él me impulsa a buscarlos, ya que suelen aparecer a lo largo de las páginas como personajes que, en apariencia, son normales. Por supuesto, aquí el criminal ha aparecido mucho antes de lo esperado, y aunque he podido llegar a prever el giro que ha dado al final, he sido incapaz de desenmascarar al culpable. Katzenbach siempre deja miguitas de pan, pero nunca adivino con él...
Lo que sí me parece ya muy trillado en el boom de novelas negras de los últimos años es la búsqueda de una pareja de policías venidos a menos, con serios problemas psicológicos, que tienen algún tipo de adicción como el alcohol, las drogas o el sexo, y que se terminan convirtiendo en verdaderos especialistas de criminología, terminando finalmente de desenmascarar culpables y ser capaces de reescribir la historia de la investigación en que se hallan inmersos. Llevo muchos años leyendo novela negra y thriller para comprender que no hay en ellas policías que tengan una vida más o menos normal, independientemente de lo que conlleve su trabajo.

El jefe de la policía Gabriel Dickinson es degradado de su puesto cuando su vida se hace añicos al abandonarle su mujer y llevarse a su único hijo. El fin de su antigua vida comenzó navegando en un lago junto a su cuñado, se desató una tormenta y su cuñado perdió su vida intentando llegar a la orilla. Su mujer y su familia política no le perdonaron y terminó en un divorcio consentido, pese a que él sigue enamorado de su ex mujer y con la esperanza nula de recuperarla. Eso le ha abocado a una terrible soledad que le lleva a alcoholizarse cada noche, lo que influye en su trabajo.
Marta Rodríguez-Johnson ha sido una policía impecable en el departamento de Narcotráfico, pero de servicio, persiguiendo a un narcotraficante, se separa de su compañero y cuando escucha un ruido en el sótano donde se encuentran dispara, con la mala fortuna de que asesina a su compañero. Desde entonces sus compañeros de Narcotráfico no la miran a los ojos y hablan a sus espaldas: nadie quiere patrullar junto a ella. Así que su jefe le dice que acompañará a Dickinson a un oscuro sótano de las dependencias policiales donde investigarán casos sin resolver, una infinidad de expedientes en papel que no han sido informatizados. 
Dickinson y Marta tienen que acudir a sesiones psicológicas semanales si no quieren ser expulsados de la policía, él además debe presentarse en las reuniones de Alcohólicos Anónimos. Y así pasan los días, aburridos tras leer decenas de expedientes que no contienen nada nuevo. Pero un día Marta descubre cuatro asesinatos de veinte años atrás, investigados por una pareja de policías, ya retirados, que entonces eran los mejores inspectores del departamento, por lo que no les cuadran esos cuatro asesinatos sin resolver, los cuatro ocurridos en 1997. Además descubren, pocos meses atrás, que una joven de trece años, Tessa Gibson, desaparece en el camino de regreso a casa. 
Aunque aparentemente los asesinatos de cuatro hombres, pervertidos sexuales, no tienen relación con la desaparición de una niña de trece años, el instinto policial les indica que sí tienen algo que ver, sobre todo porque el tío de la niña era uno de los dos investigadores del caso, como también investigó la desaparición, que no llegó a descubrir.
Cuando el jefe y RH (jefe de Recursos Humanos) descubren lo que están investigando Marta y Dickinson, llaman a Marta para intentar explicarle que Dickinson tiene un verdadero problema psicológico, y a la vez le entregan un expediente de un viejo conocido de ella, Dos Lágrimas, un líder del Narcotráfico que ya ha cumplido condena y está a punto de salir de la prisión. 

Es curioso cómo la novela se llena de apariencias: descubrimos a un jefe narco atemorizado por la violencia desmesurada de una mujer acomodada que ha perdido a su única hija y que está obsesionada por encontrarla, descubrimos a dos policías de crímenes que para seguir con su expediente inmaculado tapan pruebas para que no se llegue a descubrir la verdad, y descubrimos a un narcotraficante que, pese a su fachada de maldad, termina echando un cable a la policía. Y, como siempre, nos encontramos con ese trasfondo psicológico que el autor plasma en cualquiera de sus thrillers.
Nada es lo que parece en este libro, y quizás por eso atrapa al lector de principio a fin.

EL AUTOR:

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John Katzenbach posee una larga trayectoria como periodista especializado en temas judiciales, entre otros medios para The Miami Herald y The Miami News, trabajo que ha compaginado con la escritura. También ha trabajado para la revista Herald Trophic y los periódicos The New York Times, The Washington Post y The Philadelphia Inquirer. 
Con El psicoanalista sorprendió al mundo con un thriller tan impactante que, además de convertirse en un best seller, elevó a su autor a la categoría de maestro del suspense psicológico. Ediciones B publica la totalidad de su obra: La guerra de Hart -protagonizada, en su versión cinematográfica, por Bruce Willis-, Al calor del verano -nominada al Premio Edgar y llevada al cine con el nombre de Llamada a un reportero-, El hombre equivocado, La historia del loco, Juegos de ingenio, La Sombra, Juicio Final -cuya adaptación cinematográfica, Causa justa, fue protagonizada por Sean Connery-, Retrato en sangre, Un final perfecto, El profesor, Un asunto pendiente, El estudiante y Personas desconocidas.


EL LIBRO:

Título original: Unknown
Autor: John Katzenbach
Traductora: Gema Moral Bartolomé
Editorial: Ediciones B (1ª edición, en septiembre de 2018)
Número de páginas: 476
ISBN: 9788490705100

Valoración: 9/10

RETOS:

* Bingo de Lectura: Leer 5 libros de autores de los que tengo más de dos libros pendientes.

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