miércoles, agosto 14, 2019

Los días azules

Este verano está siendo rarísimo. Apenas he ido a la piscina, con lo que me gusta el agua. Todo empezó cuando vine "quemada" de Galicia, de un día nublado, y no soportaba que me diera el sol. Así que evité el sol y prefería pasar las tardes leyendo a la sombra...
Veo todos los días la torre de la catedral y me dan ganas de llorar. Con los andamios parecía un cohete, pero ahora... mejor me callo. Espero que los trabajos de restauración no duren mucho. Aunque soy la primera que piensa que para que esté bien antes tiene que estar así.
En una semana estaré de fiestas, pero como me niego a cogerme siquiera el jueves (chupinazo) y el viernes (procesión de gracias) viviré la noche y me costará despertarme al día siguiente.
Me esperan quince días agotadores entre trabajo y fiestas. Pero los disfrutaré igualmente. Que el silencio que llega después es inquietante.

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