lunes, agosto 12, 2019

El que no llora...

Conmigo se cumple a rajatabla la máxima de "el que no llora no mama".
En el trabajo me dicen, de cachondeo, que soy una "pidona" y es que siempre me traen cosas.
Como la persona que se va de viaje y le pido un imán para la nevera. Yo luego también cumplo, aunque cuando mi nevera se llene de imanes ya no pediré más. Pediré otra cosa.
Como la persona que cumplía años ayer y le dije que quería almorzar tortilla. Ayer, al llamarla, le expliqué que había gente de vacaciones, que mejor la tortilla la traía otro día. Pero hoy ha llegado una tortilla perfecta y redonda, y muy rica.
Como cuando hago un favor de corte laboral y me dicen que me van a hacer un regalo. Entonces me solidarizo y digo cuántas personas estamos en la oficina y que nos tienen que traer regalos a todos.
Aún recuerdo cuando nos trajeron una tablet por cabeza, que la mía se la regalé a mi hermano porque acababa de comprarme un iPad.
O en Navidad, cuando mi mesa se llena de paquetes que voy repartiendo, sobre todo las agendas de papel, que yo ni las uso.
Me regalan de todo. También sin pedirlo.

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