sábado, agosto 24, 2019

Novelas del pasado: San Manuel Bueno, mártir

San Manuel Bueno, mártir es una novela de Unamuno, publicada por primera vez en 1931 en la revista La novela de hoy. En 1933 fue publicada en formato libro por la Editorial Espasa-Calpe, junto a varias historias más del autor.
La narradora es Ángela Carballino, que vive en un pueblecito de la provincia de Zamora, Valverde de Lucerna, situado junto a un precioso lago, junto a un macizo de montaña. El escenario nos lleva a pensar en el lago de Sanabria en San Martín de Castañeda, al pie de las ruinas de un convento de Bernardos y donde vive la leyenda de una ciudad, Valverde de Lucerna, que yace en el fondo de las aguas del lago. 
Ángela se ha educado en la ciudad, pero al terminar sus estudios, pero el magnetismo que irradia don Manuel la atrae inexorablemente a Valverde de Lucerna. Lázaro, el hermano incrédulo, que vuelve de América rico y con un amplio bagaje cultural laico, viene al pueblo con la intención de que su familia se traslade a la ciudad. El señorito laico parece despreciar todo lo que huele a religión, pero comprende que don Manuel no es como otros curas, sino que es un santo. Cuando muere la madre, reconoce que don Manuel es un hombre maravilloso y cae en su órbita: desde ese día Lázaro no falta nunca a misa, ayuda al cura, etc.
Don Manuel ve eclipsarse paulatinamente su vida, mientras Lázaro se ha convertido en el mejor coadjuntor del párroco en la vida pastoral. El cura muere en medio de sus feligreses en la iglesia parroquial. Lázaro y su hermana recogen la herencia espiritual de don Manuel. Lázaro también enferma y muere.
Ángela, la última superviviente de la familia espiritual de don Manuel, es la que nos transmite sus recuerdos personales y el secreto de la vida de este párroco excepcional.

En la novela, el "ahora" es de suma importancia, ya que hace referencia al tiempo que pasó, al tiempo que transcurrió en la vida de Ángela Carballino, y por tanto el tiempo mismo de la novela. Ahora Ángela es una adulta de cincuenta años. Con el transcurso del tiempo se produce un cambio de madurez importante.
Desde el punto de vista de la acción, la novela es muy simple. No hay episodios apasionantes. No hay peripecias sensacionales que atraigan el interés del lector. Hay una auténtica tensión dramática y es admirable la riqueza espiritual de los personajes y sus diferentes actitudes.

La novela no está dividida en capítulos, sino en veinticinco fragmentos que la crítica ha denominado "secuencias". 

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