Junto a la iglesia de Santiago, en pleno casco viejo de Logroño y en el Camino de Santiago, hay una plaza en cuyas baldosas se puede jugar a la Oca. En el suelo hay dibujados edificios y símbolos emblemáticos del Camino de Santiago y a los lados hay unos dados gigantes.
La relación del Juego de la Oca con el Camino de Santiago es evidente: puentes para cruzar ríos, pozos para beber agua, posadas donde pernoctar, laberintos, la cárcel (en la Edad Media los peregrinos podían ir a la cárcel por hacer la célebre ruta) o la muerte.
Fue un juego de adivinación y ocultismo que se utilizó durante siglos por los peregrinos que iban hacia Santiago.
Dicen las viejas leyendas que fueron los Templarios quienes inventarios el Juego de la Oca y que en sus casillas encriptaban lugares sagrados que sólo los iniciados en el Temple podían reconocer.



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