Cuando tenía veinte años y llegaban las fiestas de Ezcaray deseaba intensamente que el mes de agosto fuera lento... Hoy en día me gusta ver la gente, pero estoy agotada, como que me toca trabajar algún domingo, como mañana. Tampoco me he enterado de estos diez días.
Y a veces cierro los ojos y deseo que pase rápido este mes.
Acabo de venir de un Festival de Cerveza. Esos eventos multitudinarios también trae el mes de agosto, y saludar a gente que no veo desde hace mucho tiempo. Eso mola...
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