Tres días y vacío. Un vacío profundo es lo que siento en estos momentos. No he podido parar hasta terminarlo... y ahora... me cuesta empezar otra novela, pues quiero recrearme con la que acaba de terminar. Hacía tiempo que un libro no me llenaba tanto. Y hacía tiempo que había oído hablar de esta novela. Muy bien, por cierto. Es una historia exquisita.
A través de sus páginas vamos a "revivir" la existencia de los judíos que fueron enclaustrados en el gueto de Varsovia por los nazis. Entre ellos, sobresale un niño aficionado a los títeres, el que será conocido como "el titiritero de Varsovia". Ahora no tengo más que ganas de conocer Polonia.
Mika Hernsteyn es un niño judío que vive en Varsovia con su abuelo y con su madre. Son los años 40 y los nazis acaban de entrar en Polonia. Su abuelo es profesor de matemáticas en la Universidad de Varsovia, pero es despedido por ser judío. Poco después, los judíos son obligados a abandonar sus casas y se les enclaustra en una prisión gigante, el gueto de Varsovia, de donde no podrán salir al otro lado de la ciudad.
En el pequeño piso de dos habitaciones que comparten dentro del gueto, hay un cuarto donde el abuelo se encierra y que no permite entrar a nadie, hasta que un día le transmite su secreto al pequeño Mika: es un taller donde fabrica títeres, y a partir de entonces Mika se adentra en un mundo de fantasía, sobre todo cuando su abuelo es asesinado por un soldado nazi. Poco después llegarán sus primos y su tía a vivir con ellos, y Mika compartirá su secreto con su prima Ellie. Juntos acudirán a dar representaciones al orfanato y al hospital.
Un buen día, un soldado alemán se encuentra con Mika y éste saca al títere que representa al médico. Max Meierhauser le lleva consigo a la otra parte de la ciudad, a un barracón de soldados nazis, donde Mika se verá obligado a representar funciones con sus marionetas. También le obligan a beber cerveza que al muchacho le sienta fatal. Pero esas salidas formarán parte de algo más grande, pues su prima Ellie le convence para sacar bajo el abrigo cubierto de bolsillos del abuelo a niños de dos y tres años, a fin de salvarles del hambre y la enfermedad que hay en el gueto.
Mika odia actuar para los alemanes, aunque Max termina dándole algo de comer al final de las actuaciones. Hasta que un día se despide de él y le pide que le dé una marioneta para su hijo que se encuentra en Nuremberg. Mika le entrega al médico. Al día siguiente comienzan las deportaciones al campo de exterminio de Treblinka. Mika consigue escapar con su prima Ellie, y le pide ayuda a Max para que éste salve a su madre y a su tía. Será entonces cuando le regale el títere más preciado, el del príncipe. Sin embargo, su madre y su tía serán encontradas y desaparecerán para siempre. Ellie y Mika se unen a los rebeldes que luchan entre los muros del gueto contra los nazis. Ellie seguirá luchando, pero Mika sabe que necesita contar la historia, por lo que cuando encuentren un túnel para poder escapar de Varsovia, él se marchará dejando atrás a su primer gran amor. De allí marchará a Nueva York.
Cuando Hitler pierde la guerra, numerosos soldados nazis son deportados a Siberia. Es el camino que seguirá Max como prisionero político. En un campo de trabajo ruso pasará muchos años acompañado del títere que le regaló Mika. Entre el frío y el hambre, un día decide escapar junto a dos prisioneros más. Cuando sus acompañantes perecen bajo el frío glacial de la estepa rusa, Max conseguirá sobrevivir alentado por el pequeño príncipe que tiene en los bolsillos, y llegará hasta el pueblo donde viven su esposa y su hijo. No se reconoce, incluso visita Nuremberg que está en proceso de reconstrucción al haber sido salvajemente bombardeada. Le cuenta a su hijo su historia para que se la cuente a Mara, la niña que tendrá, y que se convertirá en titiritera. Cuando su padre le cuenta la historia de Mika decide buscarle, por lo que visitará Varsovia. Finalmente descubrirá a alguien que se llama parecido en Nueva York. La joven Mara quiere devolverle el títere del príncipe.
Por otro lado, Danny, el nieto de Mika, es el portador de la historia de su abuelo antes de que a éste le dé un infarto y sea ingresado en el hospital. Mara llega a tiempo para entregarle al príncipe.

Kasperl
Los alemanes tienen fijación por el Kasperletheater, un pequeño escenario para marionetas, cuyo nombre proviene de un títere presente en cada actuación, el Kasperl, una especie de bufoncillo con mucho colorido.
A través de sus páginas vamos a "revivir" la existencia de los judíos que fueron enclaustrados en el gueto de Varsovia por los nazis. Entre ellos, sobresale un niño aficionado a los títeres, el que será conocido como "el titiritero de Varsovia". Ahora no tengo más que ganas de conocer Polonia.
Mika Hernsteyn es un niño judío que vive en Varsovia con su abuelo y con su madre. Son los años 40 y los nazis acaban de entrar en Polonia. Su abuelo es profesor de matemáticas en la Universidad de Varsovia, pero es despedido por ser judío. Poco después, los judíos son obligados a abandonar sus casas y se les enclaustra en una prisión gigante, el gueto de Varsovia, de donde no podrán salir al otro lado de la ciudad.
En el pequeño piso de dos habitaciones que comparten dentro del gueto, hay un cuarto donde el abuelo se encierra y que no permite entrar a nadie, hasta que un día le transmite su secreto al pequeño Mika: es un taller donde fabrica títeres, y a partir de entonces Mika se adentra en un mundo de fantasía, sobre todo cuando su abuelo es asesinado por un soldado nazi. Poco después llegarán sus primos y su tía a vivir con ellos, y Mika compartirá su secreto con su prima Ellie. Juntos acudirán a dar representaciones al orfanato y al hospital.
Un buen día, un soldado alemán se encuentra con Mika y éste saca al títere que representa al médico. Max Meierhauser le lleva consigo a la otra parte de la ciudad, a un barracón de soldados nazis, donde Mika se verá obligado a representar funciones con sus marionetas. También le obligan a beber cerveza que al muchacho le sienta fatal. Pero esas salidas formarán parte de algo más grande, pues su prima Ellie le convence para sacar bajo el abrigo cubierto de bolsillos del abuelo a niños de dos y tres años, a fin de salvarles del hambre y la enfermedad que hay en el gueto.
Mika odia actuar para los alemanes, aunque Max termina dándole algo de comer al final de las actuaciones. Hasta que un día se despide de él y le pide que le dé una marioneta para su hijo que se encuentra en Nuremberg. Mika le entrega al médico. Al día siguiente comienzan las deportaciones al campo de exterminio de Treblinka. Mika consigue escapar con su prima Ellie, y le pide ayuda a Max para que éste salve a su madre y a su tía. Será entonces cuando le regale el títere más preciado, el del príncipe. Sin embargo, su madre y su tía serán encontradas y desaparecerán para siempre. Ellie y Mika se unen a los rebeldes que luchan entre los muros del gueto contra los nazis. Ellie seguirá luchando, pero Mika sabe que necesita contar la historia, por lo que cuando encuentren un túnel para poder escapar de Varsovia, él se marchará dejando atrás a su primer gran amor. De allí marchará a Nueva York.
Cuando Hitler pierde la guerra, numerosos soldados nazis son deportados a Siberia. Es el camino que seguirá Max como prisionero político. En un campo de trabajo ruso pasará muchos años acompañado del títere que le regaló Mika. Entre el frío y el hambre, un día decide escapar junto a dos prisioneros más. Cuando sus acompañantes perecen bajo el frío glacial de la estepa rusa, Max conseguirá sobrevivir alentado por el pequeño príncipe que tiene en los bolsillos, y llegará hasta el pueblo donde viven su esposa y su hijo. No se reconoce, incluso visita Nuremberg que está en proceso de reconstrucción al haber sido salvajemente bombardeada. Le cuenta a su hijo su historia para que se la cuente a Mara, la niña que tendrá, y que se convertirá en titiritera. Cuando su padre le cuenta la historia de Mika decide buscarle, por lo que visitará Varsovia. Finalmente descubrirá a alguien que se llama parecido en Nueva York. La joven Mara quiere devolverle el títere del príncipe.
Por otro lado, Danny, el nieto de Mika, es el portador de la historia de su abuelo antes de que a éste le dé un infarto y sea ingresado en el hospital. Mara llega a tiempo para entregarle al príncipe.

Kasperl
Los alemanes tienen fijación por el Kasperletheater, un pequeño escenario para marionetas, cuyo nombre proviene de un títere presente en cada actuación, el Kasperl, una especie de bufoncillo con mucho colorido.
LA AUTORA:

Eva Weaver es escritora, artista de performance, entrenadora creativa y terapeuta. Reside en Brighton, Inglaterra. Todo lo que cabe en los bolsillos es su primera novela.
EL LIBRO:
Título original: The Puppet Boy of Warsaw
Autora: Eva Weaver
Traductora: Cristina Martín
Editorial: Espasa (1ª edición, 2013)
Número de páginas: 350
ISBN: 978-84-670-0771-8
Valoración: 10/10
RETOS:
- Reto "Autores De la A a la Z", ocupando la W.
- Desafío Curioso: Libro cuyo título tenga más de 25 letras.
- Desafío "Búscalo en la portada": Un edificio.
- Reto Literario 2016: Un libro basado en una historia real.
- Reto Hombres Protagonistas.
- Reto de los Soñadores: Libro que te haya hecho llorar.
- Retos de Lectura: Un libro que tengas pendiente de leer hace más de 2 años, un personaje que quisieras conocer en la vida real, busca en la portada: una ventana, un cuadro o un espejo, una escena de una muerte, autora nueva, viajando por el mundo: Polonia.
- Desafío Literario 2016: Un libro ambientado en un lugar que siempre hayas querido conocer.
- Reto "Viaje por Europa": Gran Bretaña.
- Desafío "Libros Musicales", con la nota musical SI.
- Desafío 15 libros en mi estante.
- Reto 100 libros.
- Reto Genérico: Novela histórica.
- Reto "Búsqueda del Tesoro Literario": Leer un libro de un autor debutante.
- Reto 16.000 páginas, con 350.
- Reto "Viajar Leyendo": Reino Unido.
Prisión de Pawiak, Varsovia, hoy convertida en memorial a las víctimas del Holocausto nazi

3 comentarios:
Apuntadísimo.
Ya había leído reseñas positivas sobre este libro, así que apuntado está.
Qué maravilla cuando un libro nos gusta tanto, ¿verdad?
Un saludo
Es magnífica, la verdad. Una lectura para disfrutar, de esas que no puedes parar de leer...
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