Digan lo que digan hay unos lugares -una especie de almacenes- donde siempre hay de todo.
Hoy quería unas cestas del mismo tamaño para tener recogido el papeleo de mi dormitorio, y allí las he encontrado. Lo cierto es que quedan como yo quería: ocupando el espacio justo. Hace unos días no encontrábamos el puntero láser y me recorrí un sinfín de tiendas, hasta que me pasé por allí y ellos sí tenían.
Cualquier cosa. Lo cierto es que me niego a comprar nada de electricidad allí, pero en los chinos hay de todo. Encima me han regalado unos pendientes.
Mi dormitorio no es el que era hace unos meses, aunque sigue habiendo libros por todos los sitios en un ligero desorden ordenado, ya no se ven zapatos por el suelo, ni bolsos por cualquier sitio, ni siquiera las cartas del banco.
No es que sea desordenada, para nada. Pero es cierto que a veces tengo varios pares de zapatos en el suelo hasta que pienso en meterlos en el zapatero, y con los bolsos me ocurre que los dejo colgando en un colgador de madera que a veces tiene tantas cosas que da sensación de desorden. Hasta que hace poco dije que no podía seguir dejando bolsos y zapatos por el medio.
Claro que tengo un ligero problema con los bolsos y los zapatos: que me vuelven loca. Podría montar un puesto en el mercadillo. En serio.
1 comentario:
Todas las casas deberían tener una habitación nada más que para meter los enredos.
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