domingo, febrero 21, 2016

El infierno de Treblinka

El campo de concentración de Treblinka fue el más pequeño de los campos de concentración utilizados por los alemanes nazis durante el Holocausto. La localidad de Treblinka está situada a 200 kilómetros al norte de Varsovia y el campo estaba casi escondido en los bosques que rodean el pueblo. Existieron dos Treblinkas, el I y el II, que ocupaban una superficie total de 17 hectáreas.
Treblinka I, que se abrió en diciembre de 1941 para trabajos de labor, contaba con una sección administrativa. También había barracones para las tropas de las SS, los guardias ucranianos, el comandante del campo de barracones, una cocina, un almacén y barracones para mil prisioneros que fueron obligados a trabajos de mantenimiento del campo.
Treblinka II se encontraba en una pequeña colina, protegido de miradas indiscretas. Desde el primer campo había una ruta que subía paralela a las barreras de alambre electrificadas y que llevaba directamente al edificio de las cámaras de gas. Detrás de este edificio había una fosa de un metro de profundidad, dentro de la cual había hornos para quemar los cuerpos. Las vías estaban tendidas a lo largo de la fosa y los cuerpos de las víctimas que habían sido gaseadas se colocaban en las vías para arder.
Una de las obligaciones de algunos prisioneros era la de atender un pequeño recinto alambrado y rodeado de flores en donde, a modo de zoológico, había zorros y otros animales capturados en los bosques cercanos.
La vida de los prisioneros era terrible: obligados a cavar fosas comunes y extraer los cadáveres de las cámaras de gas, eran apaleados sin motivo y asesinados a capricho, siendo sustituidos por otros recién llegados. Existía una norma en Treblinka por la que, al pasar lista a los prisioneros, se les miraba el rostro, y si tenían alguna marca de haber sido apaleados por los guardias, eran asesinados de inmediato. La vida media de supervivencia en Treblinka era de cinco días.
Treblinka se dividió en tres zonas delimitadas:
El área viva era la zona destinada a las instalaciones propias de los guardianes: cuartel y alojamientos de las SS y ayudantes ucranianos, así como la casa del comandante de campo y una oficina administrativa, la enfermería, los almacenes, talleres de mantenimiento y una serie de barracones que alojaban algunos prisioneros.
El área de recepción o de engaño era el lugar de llegada de los trenes de deportados para su aniquilación. Consistía en una estación falsa y decorada con todo tipo de detalles para dar apariencia de autenticidad, un andén de unos 200 metros de longitud con plataforma incluida y un reloj inútil cuyas manecillas eran accionadas por un prisionero para dar apariencia de que funcionaba.
El área de exterminio estaba separada del resto de instalaciones y estaba cubierta de vegetación, destinada para el gaseamiento y cremación de los prisioneros.
Cerca del andén y de la falsa estación, había dos edificaciones donde se llevaban las pertenencias de los deportados para ser clasificadas. En esta zona es donde se producía la selección de la muerte. Dos barracones servían de clasificación, las mujeres y niños eran destinados al barracón norte donde se les rapaba el cabello y se les desnudaba; el barracón sur era el almacén de efectos personales.
El último edificio que había en esta zona era el Lazareto, una construcción de madera con la bandera de la Cruz Roja ondeando el tejado para tranquilizar a los recién llegados. Allí se fusilaba a los prisioneros que llegaban débiles, agotados, enfermos e incapaces de seguir andando hasta las cámaras de gas.

LA LLEGADA AL CAMPO.-
Los trenes que llegaban a Treblinka consistían en convoyes de veinte vagones. Cuando Treblinka funcionaba al máximo llegaban cada día más de 12.000 prisioneros que serían gaseados inmediatamente, aunque la media era de unos 7.000 diarios.
El vaciado de lo ghettos polacos y la llegada de otros prisioneros desde el resto de Europa eran el grueso de las víctimas de Treblinka.
Del 23 de julio al 21 de septiembre de 1942 llegaron del ghetto de Varsovia más de 265.000 judíos.
Del 15 de mayo al 8 de julio de 1942 llegaron 147 trenes con un total de 437.402 judíos procedentes de Hungría.
Entre agosto y noviembre de 1942, de los eliminados ghettos de Random llegaron más de 346.000 judíos.
Entre octubre de 1942 y febrero de 1943 llegaron más de 110.000 judíos de la zona de Bialystok y 33.300 de la zona de Lublin.
Los trenes fueron llegando de forma masiva hasta mayo de 1943. A partir de esta fecha, llegaban algunos de forma aislada.
Imagen de Treblinka creada en 3D

EL EXTERMINIO TOTAL.-
Los prisioneros varones eran obligados a desnudarse completamente en los espacios al aire libre entre los barracones. Una vez listos, eran llevados corriendo, para acelerar su ritmo cardíaco, por el pasillo o tubo de unos 100 metros de longitud, que conectaba la zona de llegada con la de la muerte, y era conocido por los verdugos como “camino al cielo”.
Treblinka Memorial

Las cámaras de gas estaban alojadas en un edificio de ladrillo junto a un generador de electricidad que daba luz a la zona, y un motor especial cuyo tubo de escape estaba conectado a las cámaras.
En un principio había tres cámaras de gas, pero con la ampliación y la llegada de prisioneros por miles se construyeron otras siete más, quedando diez en funcionamiento total a diario, con una capacidad media de 200 seres humanos cada una y uno un máximo de 3.000 asesinatos cada tres horas.
Al principio, para eliminar los cadáveres se realizaron numerosas fosas comunes en la parte este de las cámaras de gas, pero por la rapidez y masificación del asesinato masivo de judíos no daba tiempo material para ser enterrados y en numerosas ocasiones se creaban pilas enormes de cuerpos que se pudrían al aire libre.
Traviesas de tren a Treblinka, en honor a las víctimas, para que el ser humano no olvide

Para trasladar los cuerpos desde las cámaras de gas a las fosas comunes, los prisioneros utilizaban carretillas parecidas a las de las minas, que hacían rodar a empujones por los raíles, pero este método no resultó efectivo por el gran número de cadáveres que se apilaban y se optó por una enorme cinta transportadora que aligeró este trabajo.
Los guardias, una vez cerradas las puertas de las cámaras y a escasos metros de los demás prisioneros que esperaban, solían golpear las paredes con sus porras y miraban a los demás que, presos del pánico, solían realizar sus necesidades fisiológicas de forma involuntaria. La mentira se acabó. El brutal final estaba frente a sus ojos sin posibilidad de escapar.
A finales de 1942, se ordenó que los cadáveres fueran incinerados al aire libre y que se exhumaran las fosas creadas hasta ese momento. Esta orden consistió en apilar entre 80 y 100 cadáveres a la vez y mantener los fuegos durante unas cinco horas para la eliminación de las pruebas. Este proceso duró hasta julio de 1943.
Cabe destacar las matanzas de 7.000 judíos eslovacos entre el verano y el otoño de 1942; en octubre del mismo año cinco transportes trajeron a 8.000 judíos del campo Theresienstadt (República Checa), que fueron eliminados inmediatamente; entre marzo y abril de 1943 fueron asesinados 4.000 judíos de Tracia y 7.000 judíos macedonios. El exterminio masivo continuó hasta abril de 1943, fecha en que se redujeron los transportes, llegando algunos que traían a judíos supervivientes detenidos tras la sublevación del ghetto de Varsovia.
Cuando Treblinka eliminó el campo para no dejar rastro de sus viles crímenes arrastró una estela de más de 800.000 prisioneros asesinados.
Foto aérea de Treblinka, después del cierre del campo en 1943. Fue totalmente arrasado intentando ocultar los crímenes

LA REBELIÓN POR LA LIBERTAD.-
El 2 de agosto de 1943 algunos prisioneros comenzaron a rebelarse y, aunque les costó la vida, significó el desmantelamiento del campo.
Los sublevados, armados de pequeñas armas y artefactos incendiarios, prendieron fuego a las instalaciones y atacaron a los guardias; se produjeron muchas muertes entre las SS del campo, pero también entre los prisioneros, llegando incluso a fugarse unos 1.500 prisioneros.
Los incendios fueron sofocados y empezaron a buscar a los fugados; se colocaron carteles en las aldeas de los alrededores avisando a la población de que quienes ayudasen a los fugados serían ejecutados, pero muchos habitantes de las poblaciones de Grady, Maliszewa y Kielczew escondieron a algunos que lograron sobrevivir. Algunos fugados fueron localizados y asesinados por los guardias en el mismo lugar donde fueron descubiertos, o llevados al campo para ser fusilados como ejemplo a los demás prisioneros. Sólo se salvaron doce de ellos.
Una de las víctimas asesinadas en Treblinka fue Lidia Zamenhof, hija del inventor del idioma Esperanto, el doctor Ludwik Lejzer Zamenhof.
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Piedras conmemorativas a las víctimas

EL TESTIMONIO DE UN VERDUGO: FRANZ SUCHOMEL
El SS Franz Suchomel habló sobre los primeros días de Treblinka en agosto de 1942: “Cuando yo llegué, Treblinka estaba operando a toda su capacidad. El guetto de Varsovia estaba siendo vaciado entonces. Tres trenes llegaron en dos días, cada uno don tres, cuatro, cinco mil personas a bordo, todas de Varsovia… Así que llegaron tres trenes, y desde que la ofensiva contra Stalingrado estaba en su apogeo, las cargas de judíos eran dejadas a un lado de la estación de tren. Los carros eran franceses, hechos de acero. Así que mientras cinco mil judíos llegaban a Treblinka, tres mil morían en los vagones. Tenían las muñecas cortadas o simplemente estaban muertos. De los que bajaban del tren, la mitad estaban muertos y la otra mitad, locos. En los otros trenes que venían de Kielce y otras partes, al menos la mitad estaba muerta. Los apilábamos (en la rampa). Miles de personas apiladas una encima de la otra en la rampa. Apiladas como madera. Además de esto, otros judíos, aún vivos, esperaban ahí durante dos días: las pequeñas cámaras de gas no podían manejar la carga de trabajo. Funcionaron día y noche durante aquel período. El trabajo era llevado a cabo por cuadrillas especiales (Sonderkomandos) de prisioneros judíos. La cuadrilla azul era responsable de descargar el tren, cargar el equipaje y limpiar los vagones. La cuadrilla azul tenía la tarea de desvestir a los pasajeros y llevar sus ropas al área de almacenamiento. Los Goldjuden (judíos de oro) se encargaban de administrar el dinero, oro, acciones y joyería. Efectuaban una búsqueda minuciosa en los prisioneros antes de enviarlos a las cámaras de gas. El dentista abría las bocas de los muertos y sacaba el oro de los dientes…
Los judíos que esperaban en los vagones del tren sabían qué sucedería y miles se suicidaban en los trenes***”.

*** El director de cine francés, Claude Lanzmann, estrenó en 1985 su película “Shoah” en la que, durante 9 horas y 4 minutos, expone varias entrevistas a víctimas del Holocausto y criminales de guerra entre los que destacó Franz Suchomel. Este criminal detalló sin tapujos la forma en que asesinó a los prisioneros judíos de Treblinka. La entrevista se realizó bajo la promesa del director Claude Lanzmann de que sería secreta, pero se grabó con cámara oculta y se proyectó públicamente.
La película “Shoah”, estrenada en España en 1987 en un cine de Madrid, produjo protestas y algunas manifestaciones frente a la sala de proyección por parte de grupos neonazis que terminaron por boicotear la película a los pocos días de su estreno.

Plano del plano de Treblinka en 1943, con detalle de sus instalaciones

LOS JUICIOS.-

Entre el 12 de octubre de 1964 y el 24 de agosto de 1965 se celebraron en Alemania los juicios contra el personal de campo.

1 comentario:

Dyhego dijo...

Un horror que no debería repetirse y, sin embargo, se repite de otra forma.