Es cierto que no todas las plantas del hospital tienen decoración navideña. La de mi madre sí y además se ve desde la calle. Cuando el domingo pasado llegué a las ocho de la mañana había un bonito árbol de Navidad al fondo del pasillo, los cristales tenían adornos navideños y las paredes del pasillo tenían decoración. Además había dos Papá Noel gigantes en la recepción de las enfermeras.
En ese momento yo pensaba que ya estaba totalmente decorado. Pero no. Ya me dijeron que aún iban a poner un Belén de corcho en la repisa donde yo habitualmente me siento a leer.
Así que el sábado me encontré con un panorama extraño. Allí estaba el Belén de corcho, con su portal, sus animales, sus tres Reyes Magos.
A un lado habían colocado un agricultor con un huerto y un pastor con ovejas. Al otro lado había un estanque con patos y un aguador que iba a un pozo.
Pero esta mañana una enfermera me ha preguntado si había visto ya la taberna del Belén. Me ha explicado que van colocando nuevas cosas cada pocos días, y esta mañana ha aparecido una Hematotaberna (mi madre está en la planta de Hematología). Me ha hecho gracia. Al menos nos hacen sonreír cada día.
A mis sobrinas también les gustó el Belén.
También hay otro Belén gigante en el hall del hospital, pero no en todas las plantas hay uno. Al menos en la planta de Hematología podemos observar los pequeños detalles de personas que han construido un Belén de corcho con todo el cariño.




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