Como sigo pasando los sábados por la noche en casa, veo cualquier película que echen en la televisión y que me apetezca, generalmente alguna película que no haya visto. Ayer la elegida fue Frozen: El reino del hielo.
Después de haber empezado a hacer el álbum de pegatinas con mis sobrinas casi me sabía la historia, aunque hubiera preferido verla con las pequeñas. Es infantil y, en ciertos momentos, incluso estuve a punto de irme.
Elsa y Anna son dos hermanas que viven en un reino magnífico bajo la mano bondadosa de sus padres. La primogénita Elsa conlleva una maldición, que algunos podrían considerar un don, y es que tiene una magia especial con el hielo, tanto como para crear nieve e incluso convertir en hielo todo lo que toca y pisa. Una noche tiene un accidente con su hermana Anna, a la que la magia le da en la cabeza y pierde el conocimiento. Sus padres, alterados, van al bosque a pedir ayuda a los trolls, ante la atenta mirada de un niño de las montañas, Kristoff, y su reno Sven. Los trolls curan a Anna, pero les explican que no recordará nada del don que tiene su hermana.
Durante años, esconden al pueblo lo que le ocurre a Elsa, la encierran en una habitación, lo que distancia a las hermanas, aunque Anna insiste en llamar a la puerta tras la cual sabe que se encuentra su hermana.
Un buen día, los reyes emprenden un viaje por mar en el que perecerán. Cuando Elsa se presenta en sociedad por la mayoría de edad para ser coronada reina, su hermana Anna acaba de conocer a un joven príncipe con el que se quiere casar, pero su hermana no le da la bendición alegando que acaban de conocerse. Anna se enfada y le quita el guante a Elsa, y la joven reina, en su irritación, desprende la magia del hielo, convirtiendo todo lo que toca y pisa en hielo y dejando al reino abandonado en una tormenta perpetua.
Anna sale a buscar a su hermana y en el trayecto se encuentra con un apuesto Sven y su reno, que la acompañarán hasta las montañas del norte, donde Elsa ha creado un magnífico castillo de hielo, y allí es feliz porque ha comprendido que puede dar rienda suelta a su magia sin que nadie le reproche nada.
Anna quiere que su hermana haga desaparecer el hielo...

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