domingo, noviembre 03, 2013

Y los que vendrán

En mi nueva casa tendré una habitación repleta de libros, con libros en todas las paredes. Una habitación con estanterías que cubran todo, mucha luz y una butaca para leer.
Revisando fotografías del pasado invierno me he topado con el contenido de la caja repleta de libros que me regaló mi hermano. Pocos me quedan por leer, aunque debería leerlos antes de que llegue la próxima caja en la siguiente Navidad. Dos de ellos no los leeré: No me cuentes tu vida tuve que dejarlo porque me resultó un rollo de libro que me adormecía. Es el típico libro que no cuenta mucho y que es soporífero. Años hacía que no abandonaba un libro. El otro que no leeré y que ya está archivado es Socialistas de élite, que si bien conozco al autor, que es de Logroño y estudió en el mismo colegio que yo, debe ser un ladrillo para leer dos párrafos cada día, de lo pesado que es el libro. Y lo digo porque mi hermano sí que se lo leyó y me explicó que es un hueso duro de roer, que hay que conocer muchas empresas de la élite socialista para no perder el hilo del libro, que aporta mucha documentación, pero que es difícil concentrarse en la lectura. Así que aparté el libro con la intención de no empezarlo siquiera.
Del resto, la mayor parte de los que he leído -porque aún me quedan- he disfrutado mucho con ellos: La leyenda del ladrón, Urdangarín, Misión Olvido, Indiscreción, La vidente, Donde la muerte te encuentre, El sanador de caballos, Polvo eres, La casta autonómica, La guerra del general Escobar y Maldito Karma.
Me quedan El oro de Esparta, El año del Mono de Oro, Jaque a la Dama y Los invitados.
De todos ellos, hay varios que son Premios Planeta, que mi hermano heredó de un tío, y que el año pasado utilizó para rellenar la caja.

No va siendo un mal año en cuanto a literatura se refiere. Este año han caído varias novelas con las que he disfrutado mucho.

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