jueves, noviembre 21, 2013

Deja en paz al diablo

Eran las dos de la madrugada cuando terminé de leerme esta novela. Lo cierto es que me gusta la manera de describir de John Verdon, quizás porque te hace dudar de todos y terminas sospechando de todos los personajes de la novela.
Sé que no hace mucho ha publicado su cuarta novela y posiblemente muy pronto la tenga en mi estantería. De momento, Sé lo que estás pensando, No abras los ojos y Deja en paz al diablo no decepcionan. Seguramente que No confíes en Peter Pan también dará mucho juego.

Como en ocasiones anteriores Dave Gurney sigue protagonizando la novela. Es un policía retirado que tiene en su haber ser uno de los detectives que más casos ha resuelto en las calles de Nueva York. Una periodista, Connie Clark, le catapulcó en los diarios como el "superpoli" y desde entonces es admirado y venerado en los círculos policiales. Pero en el último caso que resolvió recibió un balazo en la cabeza, lo que hace que lleve varios meses sin ilusión por nada y sin salir de casa, pese a los intentos de su esposa Madeleine para que se centre en algo.
Entonces un día recibe una llamada de Connie Clark, que le explica que su hija Kim está estudiando periodismo y está haciendo un proyecto de fin de carrera sobre casos sin resolver, le pide ayuda para que haga de asesor de su hija. Sin pensarlo mucho y suponiendo que sólo será cuestión de unas horas, Dave acepta.
Kim está realizando un proyecto que se titula Los huérfanos del crimen y que trata de cómo viven las familias tras el asesinato de un pariente cercano. Para ello se ha centrado en una serie de asesinatos ocurridos diez años antes, sobre el asesino conocido como el Buen Pastor. Seis personas fueron asesinadas de un balazo, mientras conducían un Mercedes-Benz negro, en plena noche y en curvas cerradas hacia la izquierda. Todos los homicidios fueron realizados con un arma de fuego pesada, una Desert Eagle, que era diferente cada vez y cada una de las víctimas tenía cerca un animalito de plástico de un juego que se llamaba El Arca de Noé. Sin embargo, lo que dejó el caso sin resolver fue la recepción del Manifiesto del Buen Pastor, en que exaltaba que la codicia del mundo debían ser extirpadas. El FBI lo dio por bueno y el caso se quedó sin resolver.
Kim Corazón ha empezado a remover estos ecos del pasado. Empiezan a ocurrirle cosas extrañas, que ella achaca a que provienen de su ex novio, por lo que tiene que abandonar Siracusa, la ciudad donde estudia, y Dave la invita a su casa, con ánimo de protegerla. También Madeleine invita al hijo de Dave, Kyle, porque cree que habrá química entre los jóvenes. De hecho, Madeleine no se equivoca.
Kim ha entrevistado a todos los parientes de las víctimas del Buen Pastor, y cuando comienzan a retransmitirse los capítulos por televisión, comienzan a aparecer asesinados estos parientes. Dave sabe que el FBI fue engañado y que realmente sólo había una víctima principal y las demás eran secundarias, con el fin de desviar las investigaciones. Sospecha que el asesino se encuentra entre uno de estos parientes.
Decide tenderle una trampa, de tal manera que como sabe que hay micrófonos en el apartamento de Kim, tiene con ella una conversación ficticia para hacerle aparecer en la cabaña de Max, un policía algo loco que está obsesionado con pillar al Buen Pastor, desde que se le escapara por los pelos una década antes.
Pero Dave no lo ve venir y el Buen Pastor llega a dispararle. Será Max el que le salve con ayuda del helicóptero de la cadena de la RAM, haciéndose pasar por la policía. Y será más quien asesine al Buen Pastor, mientras que todo será grabado por el segundo helicóptero de la cadena.
Por fin Dave y Kim pueden dormir tranquilos.

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