Era casi medianoche y he sentido miedo. Pero... me encuentro satisfecha, porque lo que he hecho hoy en la oficina ya no me queda pendiente para dentro de una semana. Y era mucho.
No había un alma en la calle. Me queda una semana entera por delante para descansar. Y, aunque parezca extraño, no me marcho a ningún sitio.
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