sábado, diciembre 01, 2012

Diciembre


Me gusta el mes de diciembre, y no precisamente por las festividades que conlleva, pero en relación con el mes de noviembre, que no me gusta nada, sí.

Ha empezado diciembre y, con él, el minutero se acerca al final de año. Es el mes en que recapitulamos sobre los últimos meses, sobre los acontecimientos ocurridos en 2012. Para mí hay varios momentos que recordar, unos muy felices y uno muy triste.
Con el mes de enero llegó la partida de mi tío Pepe, el 24 de enero de nos fue. Sus cenizas reposan en algún lugar del bosque y siempre que voy allí de paseo me acuerdo de él... Allí donde tanto paseaba él... Parece mentira que haya pasado casi un año ya desde su partida.
El mes de mayo tampoco fue un buen mes, entre otras cosas estuve unos días indocumentada porque me robaron la cartera en fiestas del Santo. Y bien es cierto que es una época donde sufrí mucho, se abrió una herida terrible en el corazón. Supongo que era el principio del fin, aunque no sé si ha llegado ese fin. Aún no lo sé. Porque la perspectiva de otra Nochevieja como la última a un paso... me hace estremecer.
Julio es un mes que llegó cargado de cosas buenas. Pasé una semana en Burgos que fue magnífica. El 25 de julio nació mi sobrina Paula. Y creo que ese es uno de los mejores momentos de este año. 
Después... no sé, se me ha pasado el tiempo muy rápido. Respecto al amor, me encuentro algo distante, pero en una nube, sin duda alguna. 
Esta mañana he tomado café con un amigo suyo y me ha contado anécdotas de cuando eran jóvenes, cosas que yo desconocía. Sólo he recordado que queda un mes para Nochevieja.

Ya hemos dado con el año...

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