domingo, diciembre 30, 2012

Cuando llega la satisfacción

¿Quién no ha sentido alguna vez esa satisfacción tras haber cumplido una promesa, un juramento, un deseo, una expectativa... o quizás un sueño?

Hacía meses que quería ver esos folios sobre mi mesa. Se trata de un manuscrito de 121 páginas que presento a un certamen literario. Ya no es tanto lo que puede ganarse en el mismo, sino verme envuelta en ese mundo de sueños que es únicamente mío, que sale conjuntamente de la imaginación y de las yemas de los dedos. Y luego se trata de pulirlo. Porque cuando las ideas nos salen de la mente es como un diamante en bruto que necesita ser pulido, como un trozo de madera que necesita ser tallado, como un bloque de cera que requiere ser moldeado. Así es. 
¿Qué ocurre cuando se cumple un objetivo que nos habíamos marcado hace tantos meses? Creo que fue en el mes de mayo cuando vi el certamen, cuando se lo susurré a la persona que siempre me anima a escribir, cuando me puse en serio con ello. Y finalmente hoy, a un día de la finalización del plazo, ya terminado siento una satisfacción indescriptible, una liberación, un ansia que me pide más. Me siento llena, porque escribir siempre me llena. 

Con esta sensación de hartazgo positivo terminará 2012...

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