A veces pienso en lo que me gustaría caminar junto a él. Mirándole a los ojos, enredando mis dedos entre los suyos, mirar en la misma dirección, escuchar su voz a todas horas (y sé que no me cansaría jamás).
Es posible que mañana me encuentre con él, porque los jueves le suelo ver a mediodía.
Con este día de fiesta que hemos tenido en medio de la semana, mañana volver a la rutina va a sonar extraño. Toca Ezcaray.
Últimamente siento cierto estremecimiento en la espalda cuando le tengo delante, cuando me mira con esos ojos penetrantes, enigmáticos, misteriosos, esos ojos que dicen tan poco de su dueño y contienen tantas cosas buenas del mundo. ¿Por qué será que siempre que le miro a los ojos me siento un poco mejor, o algo más feliz? Pero últimamente hay algo más.
Es posible que mañana me encuentre con él, porque los jueves le suelo ver a mediodía.
Con este día de fiesta que hemos tenido en medio de la semana, mañana volver a la rutina va a sonar extraño. Toca Ezcaray.
Últimamente siento cierto estremecimiento en la espalda cuando le tengo delante, cuando me mira con esos ojos penetrantes, enigmáticos, misteriosos, esos ojos que dicen tan poco de su dueño y contienen tantas cosas buenas del mundo. ¿Por qué será que siempre que le miro a los ojos me siento un poco mejor, o algo más feliz? Pero últimamente hay algo más.
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