No puedo entrar en una librería porque siempre salgo con una novela, como mínimo, en las manos. Hoy ha sido una trilogía, la trilogía de la que habla todo el mundo, o todas las mujeres maduras que ven las telenovelas en casa después de comer. Estoy convencida que, aunque Cincuenta sombras se ha convertido en un best-seller, no me gustará. Últimamente están de moda las novelas enfocadas a las mujeres maduras que no encuentran su sitio, el sentido a lo que hacen con sus vidas, donde todo se tilda de una amargura que deja leer entre líneas "esto es lo que quería para mí y en esto me he convertido". Y esa amargura que viene pareja con este tipo de novelas no me gusta.
Dejando aparte esto, la novela invita a la reflexión, hace pensar. Y esto es lo que me ha impulsado a llevármela de la librería.
Anoche no conseguí terminarme de leer el otro libro. Me quedé dormida. El medicamento para el catarro consigue que por las noches duerma de un tirón y que por las mañanas camine grogui. En estos momentos estoy algo mareada.
El otro libro se ha quedado encima de la cama esta mañana. Cuando venía en el coche, he recordado ese momento, he mirado a un lado y el libro no estaba. Ya no podía echarme para atrás. Al mediodía necesito un libro para leer mientras estoy en la peluquería, donde no me interesa la prensa rosa ni los cotilleos que se cuentan entre secadores.
Por otro lado, se ha acabado mi trayectoria en Kingdoms of Camelot. Me gustaba el juego por su parecido a oGame en lo tocante a la estrategia, pero es la segunda vez que se cuelga cuando voy a acceder. Tras un rato en el foro leyendo el sinfín de errores que existen en el juego, la ausencia de respuestas por parte de los moderadores y, en definitiva, las críticas sobre la mala gestión y la nula resolución de problemas, he optado por no intentarlo más. No lo dejo porque no me guste, sino porque no me gustaría que, pasado el tiempo, con más infraestructura y demás, me ocurra que no puedo entrar. Así que lo dejo. Intentaré acceder en los dos próximos días y si no puedo, eliminaré la aplicación.
Es jueves. Los jueves suelen ser propicios para encontrarme con ese ángel de mirada perfecta. Seguro que está guapo.
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