Florencia es una de esas ciudades que tenía pendientes, que quería visitar pero no encontraba el momento. Pero el momento llegó. Casi un mes después, puedo decir que Florencia es arte y gente. Pues hay mucha gente por todos los sitios, la cantidad de gente es desmesurada, nada que yo haya visto antes y he visitado ciudades populosas, como Nueva York, Tokio, París o Londres. Florencia, en cuestión de gente, las supera a todas. En ese sentido es muy agobiante. Pero el agobio de gente en cualquier rincón de la ciudad tiene su contrapeso: el arte. Florencia tiene arte por todos los lados: en la calle, en los museos, en el río... Allá donde mires todo es arte.
En Florencia vimos maravillas, verdaderas maravillas. De esas maravillas que hasta entonces sólo habías visto en los libros de historia o arte. De esas maravillas que te emocionan, que consiguen que te salgan las lágrimas o se te pongan los pelos de punta. Es verdaderamente impresionante.
Cuando llegamos nos impactó el Duomo, tan inmenso, con una estructura descabellada, gigante, con una decoración infinita. Y al lado, con la misma decoración, se encontraban el baptisterio y el campanario. He de decir que no entramos en la catedral, ni tampoco subimos al Duomo ni al Campanile. Nos negábamos a subir tantas escaleras. La entrada a la catedral es gratuita, pero después de comentar lo de la gente, cualquiera se puede imaginar hasta dónde llegaba la fila de gente para entrar en cualquiera de los días que estuvimos.
Pasear por Florencia es un lujo para los sentidos. No sabes adónde mirar, mientras un músico callejero canta a capella cualquier canción que te llega hondo, o mientras el suelo se encuentra "enmoquetado" por cientos de láminas de la ciudad, esperando que alguien se lleve esas imágenes florentinas que quedarán para siempre inmersas en sus retinas.
Una única fila esperamos y la espera mereció la pena. Pero en el resto de sitios optamos por comprar las entradas por internet y elegir una hora para librarnos de las filas.
Pasear junto al Arno es una delicia, pero cuando te acercas al Puente Vecchio ya no hay quien pare, pues vuelve a estar saturado de gente. Y aun así disfrutamos de los atardeceres, de las piezas artísticas, de las obras monumentales, de la música, de los aperoles, de la comida.
Florencia (Firenze en italiano) es la capital de la Toscana. Tiene casi 400.000 habitantes. Fue la capital de Italia entre 1865 y 1871 durante la Unificación Italiana, en la Edad Media fue un importante centro cultural, económico y financiero. Su época de mayor esplendor se produjo tras la instauración del Gran Ducado de Toscana, bajo el dominio de los Médici.
En el siglo XIV se originó aquí el movimiento artístico del Renacimiento, y es considerada una de las cunas mundiales del arte y la arquitectura. También es una de las ciudades más hermosas del mundo. Su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1982.
























