lunes, septiembre 02, 2024

Viaje a Roma: la Piazza di Spagna



La Plaza de España (Piazza di Spagna) es una de las plazas más famosas de Roma, también una de las más bellas, y siempre tiene mucha gente. 



En la plaza podemos ver la enorme escalinata que sube hasta la iglesia de la Trinità dei Monti y la fuente barroca de la Barcaza. La iglesia fue encargada por Luis XII de Francia y es del siglo XVI. Además, dominando la escalinata se encuentra la casa-museo de Keats y Shelley. En ella murió el poeta John Keats en febrero de 1821. Había llegado a Roma para reponerse y alquiló dos habitaciones junto a su amigo, el pintor John Severn.

La Fontana della Barcaccia, a los pies de la escalinata, representa una barcaza a medio hundir. Se trata de la Barcaccia (1627) y se le atribuye a Pietro Bernini. Es una ingeniosa obra de ingeniería que compensa la baja presión de agua, que llega por el antiguo acueducto Aqua Virgo.

La escalinata, con sus 135 peldaños, se construyó en 1725 y tiene aportaciones francesas. Tras una restauración que costó millón y medio de euros, financiada por la joyería Bulgari, se reabrió al público en septiembre de 2016. Y ahora está prohibido sentarse en los escalones.

Embajada española ante la Santa Sede


Aquí se encuentran, entre otras, la embajada española ante la Santa Sede y ante la Orden de Malta. La plaza debe su nombre, justamente, a la embajada española ante la Santa Sede.

Columna de la Inmaculada Concepción


Al sureste de la plaza , la cercana Piazza della Mignanelli está presidida por la columna erigida en el siglo XIX con motivo de la declaración de la Inmaculada Concepción por el Papa Pío IX.

Por cierto, que junto a la Plaza España, en una terraza, nos comimos uno de los mejores helados italianos que probamos en la ciudad.

Viaje a Roma: Paseo por la Ciudad del Vaticano

Plaza y Basílica de San Pedro Vaticano


El día que fuimos al Vaticano hacía mucho calor. En un principio íbamos a ir un domingo porque el último domingo del mes el acceso a los Museos Vaticanos es gratis; no me di cuenta que era el penúltimo domingo, hasta que mi novio me sacó del error. Así que fuimos un día entre semana, creo que era martes. 

A mí me traía de cabeza el asunto de las entradas a los Museos Vaticanos, porque no había disponibilidad de sacarlas por internet: estaban agotadas durante varios meses, y ya me veía haciendo fila al sol durante varias horas junto al muro que protege la sede papal, un muro que en realidad forma parte de una gran fortaleza.

Fachada de San Pedro Vaticano


Decidimos coger el metro y marchar a la aventura, a ver dónde conseguíamos las entradas. Ni que decir tiene que habíamos mirado todas las plataformas habidas y por haber que ofrecen excursiones en cualquier lugar del mundo, y también entradas... pero triplicaban el precio. La cuestión es que no habíamos salido del metro cuando nos topamos con una taquilla donde las vendían, y había unas diez personas esperando, así que no lo dudamos y nos plantamos en la fila a esperar.

La chica de la taquilla fue muy amable, hablaba un sinfín de idiomas y lo explicó todo correctamente. Aunque la entrada era algo más cara que la oficial no nos importó, nos explicó la hora a la que teníamos que entrar y el lugar donde habíamos de ir. Y como la hora se acercaba al mediodía, nos recomendó visitar la Basílica de San Pedro.

Obelisco en la Plaza de San Pedro Vaticano


Llegamos a la Plaza de San Pedro, la magnífica plaza oval, pero la fila para entrar no sólo daba la vuelta, sino que seguía por una calle. Como es gratis, todo el mundo esperaba. Yo ya había entrado cuando visité Roma en 2006 y con el sol que pegaba esperar varias horas asándonos al sol no apetecía mucho. Nos íbamos a perder la Pietà de Miguel Ángel (claro que Miguel Ángel no sólo hizo esta Pietà, sino que hizo varias que se pueden admirar en los Museos Vaticanos, a modo de prueba...).

La Basílica más grande, lujosa e impresionante de Italia alberga las obras de arte más espectaculares: además de la Pietà, la gran cúpula de Miguel Ángel y el baldaquín de bronce de 29 metros de Bernini sobre el altar papal (que ya veremos en otra de nuestras visitas a Roma).



La plaza central del Vaticano, dominada por la Basílica de San Pedro, se construyó a mediados del siglo XVII siguiendo el diseño de Gian Lorenzo Bernini. Vista desde arriba, parece un enorme ojo de cerradura con dos columnatas semicirculares, cada una de las cuales consta de cuatro filas de columnas dóricas que rodean una gran elipse que se estrecha para canalizar a los fieles hacia la Basílica. El intencionado efecto de Bernini pretendía que las columnatas representaran "los brazos maternales de la Iglesia".

La fachada fue construida a principios del siglo XVII, fue obra de Maderno y mide 48 metros de alto por 115 metros de ancho. Ocho columnas sustentan el ático superior, donde se elevan trece estatuas que representan a Cristo Redentor, San Juan Bautista y los once apóstoles. En el balcón central, llamado Logia de la Bendición, el Papa pronuncia su bendición Urbi et Orbi en Navidad y en Pascua.

En el gran atrio, la Puerta Santa se abre sólo los años jubilares.

Plaza de San Pedro Vaticano


Situada bajo la actual, la basílica original fue encargada por el emperador Constantino y erigida en torno al año 349 en el lugar donde se dice que fue enterrado San Pedro entre los años 64 y 67. Como ocurrió con otras iglesias antiguas, con el tiempo se deterioró. A mediados del siglo XV se intentó restaurar, a instancias del Papa Nicolás V y luego de Julio II.

En 1506 comenzó la construcción de la nueva basílica según el diseño de Bramante, basado en una planta de cruz griega. Pero cuando murió, los trabajos se interrumpieron porque los arquitectos, entre ellos Rafael y Antonio da Sangallo, trataron de modificar los planes originales. Apenas avanzaron hasta que Miguel Ángel se hizo cargo del proyecto cuando tenía 72 años de edad. Simplificó los planos de Bramante y proyectó el que sería su mayor logro arquitectónico: la cúpula. Sin embargo, murió poco antes de verla terminada y fueron Giacomo della Porta y Domenico Fontana quienes la terminaron en 1590.

Via della Conciliazione (aquí se encuentran todas las embajadas, es la vía principal del Vaticano)


Con la cúpula ya construida, en 1605 heredó el proyecto Carlo Maderno, que diseñó la monumental fachada y alargó la nave en dirección a la plaza. La Basílica fue finalmente consagrada en el año 1626.

Muralla que rodea el Vaticano, que en realidad es una fortaleza


Ya que habíamos decidido no entrar en la Basílica, nos dimos un paseo hasta el Castillo de Sant'Angelo, donde había también una fila al sol, pero yo miraba la hora y le dije a mi novio que sería mejor si volvíamos a San Pedro, porque si entrábamos en el Castillo igual no llegábamos a tiempo para entrar a los Museos Vaticanos. Allí decidimos comprarnos sombrero y gorra para protegernos del sol porque le pegaba bien.

Nos sentamos en una de las numerosas terrazas que hay en la avenida que desemboca frente a la plaza y la Basílica de San Pedro, y nuestros aperoles supieron de lujo. Como yo ya había estado no tenía problema en encontrar la entrada a los Museos Vaticanos.

Librería religiosa en el Vaticano


Aparte de ver la muralla de la Ciudad del Vaticano allá donde miraran tus ojos, llegar al Vaticano desde Roma es como entrar en un salón, por la limpieza, lo cuidado que está todo, la buena señalización (y eso que también en el Vaticano había zonas con obras: el próximo Jubileo es en el año 2025). Además está lleno de curas y monjas, e igual que en Roma hay una cantidad ingente de visitantes. Además está todo lleno de tiendas religiosas donde venden de todo relacionado con la religión.

domingo, septiembre 01, 2024

Viaje a Roma: el Arco de Constantino



Junto al Coliseo se encuentra el impresionante Arco de Constantino. Se trata de un arco triunfal de tres vanos, erigido en el año 315 para conmemorar la victoria de Constantino I el Grande en la batalle del Puente Milvio. Tiene una altura de 21 metros de ancho y casi ocho metros de profundidad.

Fue el último arco de triunfo construido en Roma durante la Antigüedad.



La ciudad y sus muros inciertos


He leído casi todo de Murakami y nunca se me había hecho tan pesada una de sus novelas… hasta ahora. No es que me haya desencantado pero me ha resultado lentísima. Incluso me ha aburrido. 
Luego en el epílogo cuenta que ha desarrollado un relato de juventud que tenía pendiente, aunque bien es cierto que lo podía haber dejado en un cajón.
El protagonista es un hombre que trabaja en una empresa de edición en Tokio. Tiene su vida asentada, un buen suelto y sigue soltero. Se acuerda de su amor de juventud, aquella chica que con 16 años le hablaba de la ciudad amurallada donde estaba su verdadero yo, y un día desapareció.
De repente él, ya con 40 años, aparece en la ciudad amurallada. Ella sigue teniendo 16 años y trabaja en la biblioteca. Allí el tiempo no pasa y él, para entrar, ha tenido que dejar su sombra atrás y tiene los ojos heridos, pero trabaja como lector de sueños en la biblioteca y acompaña a la chica todos los días. 
Un día visita a su sombra que se está disipando y le ayuda a escapar de la ciudad amurallada mientras el guardián de la puerta está enterrando unicornios.
El protagonista se encuentra en Tokio. Un día tiene un sueño donde aparece el despacho de una biblioteca rural y una boina azul. Así que abandona su trabajo en Tokio y acude a una prefectura donde Koyasu, el director, le da el trabajo para que sea su sustituto. Allí trabaja Saeda, la recepcionista. El protagonista y Saeda son los dos únicos que pueden ver a Koyasu, que falleció hace unos meses, pero no se ha marchado todavía intentando dejar cerrado todos los problemas de la biblioteca.
Allí va todos los días un adolescente con una sudadera de Yellow Submarine. Un día le pregunta al director qué día nació y a partir de ahí empieza a observarle. Le dibuja un mapa de la ciudad amurallada, le ha escuchado describirla ante la tumba de Koyasu. Hasta que el joven se decide y le pide que le lleve allí, ya que es un joven autista al que nadie entiende en el mundo real.
En la ciudad de los muros inciertos el lector de sueños se encuentra con el joven de la sudadera de Yellow Submarine, pero no le inquieta, el joven le dice que tienen que fusionarse y que tendrá que abandonar la ciudad en busca de su sombra, a la que el joven conoció fuera de la ciudad amurallada. Sólo tiene que desearlo de corazón.

"En mi humilde opinión, sin embargo, esos muros quizás existan. Mejor dicho, estoy convencido de que existen, pero son muros inciertos: tanto su rigidez como su forma son relativas con respecto al lugar y a la persona, y, por tanto, los muros se alteran y modifican como si de seres vivos se tratara".

EL AUTOR: 



Haruki Murakami (Kioto, 1949) es uno de los pocos autores japoneses que han dado el salto de escritor de prestigio a autor con grandes ventas en todo el mundo. Tusquets Editores ha publicado todas sus novelas -Tokio Blues. Norwegian Wood, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, 1Q84 y La muerte del comendador, entre otras-, cinco libros de relatos, y ensayos como Underground, De qué hablo cuando hablo de correr, De qué hablo cuando hablo de escribir o Música, sólo música, además de dos relatos bellamente ilustrados: La chica del cumpleaños y Tony Takitani. Murakami ha recibido numerosos premios, entre ellos el Noma, el Tanizaki, el Yomiuri, el Franz Kafka, el Jerusalem Prize o el Hans Christian Andersen, y su nombre suena reiteradamente como candidato al Nobel de Literatura. En España ha merecido el Premio Arcebispo Juan de San Clemente, la Orden de las Artes y las Letras (concedida por el Gobierno español), el Premi Internacional Catalunya 2011 y, recientemente, el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2023. La ciudad y sus muros inciertos, su obra más reciente, es una novela melancólica y filosófica sobre el amor perdido y el autodescubrimiento.


EL LIBRO:

Título original: 街とその不確かな壁 [Machi to sono futashika na kabe]
Autor: Haruki Murakami
Traductor: Juan Francisco González Sánchez
Editorial: Tusquets (1ª edición, en marzo de 2024)
Colección: Andanzas nº 1060
Número de páginas: 560
ISBN: 9788411074278

Valoración: 7/10

RETOS:

sábado, agosto 31, 2024

Paseando por librerías

La tarde del sábado siempre es un buen momento para pasearse por una librería, aunque están llenas de gente comprando libros para el curso escolar.
No hemos salido con las manos vacías…

viernes, agosto 30, 2024

Novelas del pasado: Melocotones helados



Estudiaba Periodismo en Salamanca cuando se publicó el Premio Planeta de 1999. Espido Freire se acababa de convertir en la persona más joven en ganar el Premio Planeta, con tan sólo 25 años. Lo cierto es que entonces leía todos los premios Planeta, empezando ya algunos a decepcionarme. Por eso ahora soy más sibarita y lo leo sólo si conozco al autor y leyendo previamente muchas reseñas para hacerme una idea sobre si me puede gustar o no. Actualmente pienso que hay bastante tongo en este premio.

Pero entonces había leído varios y recuerdo que Melocotones helados sí que me gustó, quizás por la frescura que desprendía la autora en sus páginas. La historia habla de tres generaciones unidas por la tragedia, el destierro y el olvido. Según Espido Freire es "una historia de búsqueda y pérdida de raíces". 

La desaparición y trágica muerte de la pequeña Elsa ha marcado la vida de sus abuelos, que no acaban de superar este suceso; también la de los padres, que crecieron a la fatal sombra de esta muerte; y de las nietas, inseguras y forzadas incluso a llamarse también Elsa.

La novela avanza despacio, sin que apenas se den explicaciones a los hechos que se van contando. Parece como si la autora lanzase al lector a resolver un enigma del que sólo se dan unos pocos datos. Se crea cierta ambigüedad.

Viaje a Roma: el Foro Romano



Pasear por el Foro Romano es un deleite para los sentidos, porque hay tantos templos, tantas piedras, tanta historia... que a veces no sabes muy bien dónde mirar.
El Foro Romano constituía el eje de la Roma antigua, un ostentoso barrio de templos, basílicas y espacios públicos. El Forum era como la plaza central de cualquier ciudad actual, donde se ubicaban las instituciones de gobierno, de mercado y religiosas; era donde tenían lugar el comercio, los negocios, la prostitución, la religión y la administración de justicia.
Hoy es una colección de ruinas impresionante, aunque puedes terminar exhausto después de la visita.
Las dos entradas al Foro se encuentran en la zona del Campidoglio, desde la parte de atrás del Ayuntamiento de Roma, donde se encuentra la estatua de Luperca con Rómulo y Remo, o bien desde el Arco de Tito en  plena Via Sacra.
Nosotros accedimos por la parte elevada, es decir, desde el Campidoglio, desde donde se puede entrar pero de donde no se puede salir.

Arco de Septimio Severo


El primer monumento que nos encontramos fue el Arco de Septimio Severo. Se trata de un antiguo arco de triunfo que fue erigido en el año 203 por el emperador Septimio Severo para glorificar sus victorias militares. El arco está ejecutado íntegramente de mármol blanco y está formado por un arco principal enmarcado por dos pequeños arcos.
Restos del Rostro


Justo al lado se encuentran los restos del Rostro, un ornamentado podio donde los políticos arengaban a las multitudes del mercado. 
Columna de Focas


Y enfrente se sitúa la columna de Focas, que se alza sobre la Piazza del Foro, la plaza principal.

Templo de Saturno


Aquí podemos admirar el Templo de Saturno, del que sólo quedan ocho columnas y fue uno de los monumentos más emblemáticos del Foro. Inaugurado en el año 497 a.C., era un templo de gran importancia y sede del tesoro nacional.

Restos del Tabulario


El Tabulario es el nombre dado por los arqueólogos a un conjunto de edificios de la época romana situados en uno de los extremos del Foro Romano, sobre las pendientes del Arx, una de las dos cumbres de la colina Capitolina, incluyendo un edificio de la época republicana que servía como tabularium propiamente dicho, un anexo del Templo de Saturno y la oficina oficial de los archivos de la Antigua Roma, una estructura soportada por arcos y de una terraza ocupada por tres templos. El complejo toma su nombre del término tabulae, las tablillas de cera usadas en la época y que se almacenan en las oficinas de los archivos.

Templo de Vespasiano y Tito


El Templo de Vespasiano y Tito fue dedicado al culto imperial del emperador Vespasiano, deificado por el Senado después de su muerte. El templo lo empezó Tito en el año 79 y lo terminó su hermano, el emperador Domiciano. Hoy sólo quedan tres columnas.

Via Sacra


Seguimos por la Via Sacra, que es la vía calzada principal que atraviesa todo el Foro Romano. Pisar sus piedras de edad augustea es un verdadero viaje a la antigua historia. Era el camino para las ceremonias sagradas. Aunque una antigua leyenda dice que se le denominó "Sacra" después de que Romulus y Tito Tazio santificaran aquí el pacto de las Sabinas con sacrificios a los dioses.
Piazza del Foro


Y así llegamos a la Piazza del Foro, el corazón del Foro Romano, el lugar central y donde confluyen todas las calles.

Templo de César


Llegamos al Templo de Julio César. Erigido por el emperador Augusto en el año 29 a.C., señala el lugar en el que César fue incinerado tras su asesinato en el Senado en el 44 a.C.
Templo de Cástor y Pólux


El Templo de Cástor y Pólux conserva en el centro del Foro tres columnas. Es del siglo V a.C. y está dedicado a los gemelos celestes Cástor y Pólux.
Subiendo por la Via Sacra se llega a la curia, sede original del Senado romano. Esta estructura semejante a un granero ha sido reconstruida en varias ocasiones.

Templo de Rómulo


El Templo de Rómulo, se cree, está dedicado a Valerio Rómulo, hijo divinizado de Majencio, pero también se cree que fue un templo consagrado a Júpiter Estátor. Una parte de la inscripción del templo menciona a Constantino, lo que implicaría que este último se apropió del templo tras derrotar a Majencio.

Frescos de la Chiesa di Santa Maria Antiqua


La Chiesa di Santa Maria Antiqua es una iglesia del siglo VI, el monumento cristiano más antiguo e importante del Foro, un tesoro único del arte paleocristiano con exquisitos frescos de los siglos VI al IX y uno de los monumentos más antiguos que perviven.

Templo de Vesta


El Templo de Vesta tenía planta circular, que todavía hoy se puede observar. El templo antiguo se inspiró en la arquitectura griega con columnas corintias, mármol y una cella central. Seguramente era una estructura de veinte columnas corintias con un agujero central en el tejado para que saliera el humo. En este templo se custodiaba, siempre encendido, el fuego en honor a la diosa Vesta, que es la protectora de Roma, diosa del fuego y el hogar.
Casa de las Vestales


Justo al lado se encontraba la Casa de las Vestales, donde vivían las vírgenes que custodiaban la llama del Templo de Vesta. En su parte central hay un rectángulo con hierba flanqueado por estatuas, casi todas decapitadas, que representaban a las vestales.
Basílica de Majencio


La Basílica de Majencio es el edificio más grande del Foro. Iniciada su construcción por el emperador Majencio y completado por Constantino en el año 315, medía 100x65 metros, tres veces más de lo que mide ahora.
Restos de la Basílica Julia


La Basílica Julia fue una basílica civil construida en el siglo I a.C. Era un edificio público que ofrecía un lugar para reuniones, procesos judiciales y otras actividades oficiales que se desarrollaban en el Foro.

Arco de Tito


Finalmente llegamos al Arco de Tito, que fue la inspiración para el Arco del Triunfo parisino. Fue mandado construir por Domiciano en el año 81 para celebrar las victorias militares de su hermano Tito en Judea y el saqueo de Jerusalén del año 70. En épocas pasadas, los judíos evitaban pasar por debajo al considerarlo un símbolo de la diáspora.

Templo de Venus y Roma


Ya fuera, frente al Coliseo, se encuentra el Templo de Venus y Roma. Se cree que fue el templo más grande de la Antigua Roma. Ubicado en la colina Velia, fue dedicado a Venus Felix ("Venus la que trae buena fortuna") y Roma Aeterna ("Roma eterna"). Fue construido por el emperador Adriano, que empezó su construcción en el año 121. Dañado por el fuego en el año 307, fue restaurado por el emperador Majencio.


Hay muchas más ruinas y restos de templos de los que no he hablado, sólo puedo decir que es mucha información, pero merece la pena pasear por la Via Sacra e imaginar lo que tuvo que haber sido aquello. De ahí nos iríamos al Coliseo.

jueves, agosto 29, 2024

Después de la tormenta

Y después de la tormenta siempre agrada ver el arcoíris. Incluso ha habido un momento en que se veía el arco entero.

L’Ombelico del Mondo

Un día de los que estuvimos en Roma decidimos ir a comer al Trastévere, ya habíamos estado antes comiendo y cenando, porque es un lugar magnífico para pasear y comer. Siempre pasábamos por el restaurante Carlo Menta, que se le reconoce porque tiene junto a la puerta una camioneta antigua con toneles en su remolque.

El restaurante tiene algunos años, será posiblemente de los más antiguos del Trastévere. Cuando fuimos a pagar nos obsequiaron con este libro, L'Ombelico del Mondo, o El ombligo del mundo, que viene a ser un recorrido por la historia del restaurante, la gente famosa que ha comido allí, como el Papa Francisco, y como se llega a convertir en una especie de ombligo de la ciudad de Roma o incluso del mundo al convertirse en un punto de referencia para comer exquisiteces italianas.

Lo recomendaría. No me voy a leer el libro, ya que es amplio y es en italiano, aunque podemos entender más del 80%, creo que acabaría agotada. Pero sí requería una mención especial. Al final, es un bonito recuerdo del Trastévere.

Viaje a Roma: Luperca

Estatua de Luperca junto al Campidoglio

Luperca es el nombre de la loba que, según la mitología romana, amamantó a Rómulo y Remo, los fundadores de Roma, cuando el rey Amulio mandó que se les matara. 

Actualmente la estatua de la "loba capitolina" se encuentra en los Museos Capitolinos, pero se puede ver una pequeña estatua en el acceso al Foro Romano desde el Campidoglio.

Se cree que la escultura de la loba es de origen etrusco, aunque se estima que data de la Edad Media, mientras que las estatuas de los niños Rómulo y Remo fueron añadidas en el siglo XV.

Viaje a Roma: el Coliseo



Seguramente si cerramos los ojos y pensamos en Roma, lo primero que nos viene a la mente es la imagen del Coliseo, un coloso de piedra que tiene más de dos mil años de antigüedad, y ahí sigue. Y sin embargo, su nombre no hacía referencia a su tamaño sino a la cercana estatua del Coloso de Nerón. También se le llama Anfiteatro Flavio, en honor a la dinastía de Vespasiano.

Entrando en el Coliseo


Está situado en el corazón de la Roma más antigua, un lugar de extraordinaria belleza, donde se congregan los mayores símbolos del Imperio Romano: el Coliseo, el Palatino, los foros y el Campidoglio, histórica sede de los Museos Capitolinos. Es la zona más turística de Roma y da gusto pasear entre las ruinas que tantos años de Historia tienen a sus espaldas.

En el imponente Coliseo, Colosseo en italiano, el monumento antiguo más sobrecogedor de Roma, los gladiadores combatían con violencia y los condenados luchaban contra bestias salvajes ante una vociferante multitud sedienta de sangre. Dos mil años más tarde, con más de siete millones de visitantes anuales, es una de las principales atracciones turísticas de Italia.



En el año 72 d.C. el emperador Vespasiano encargó la construcción de este anfiteatro en el extenso complejo de la Domus Aurea de Nerón, pero murió antes de verlo acabado y lo terminó su hijo y sucesor, Tito, en el año 80. Para su inauguración Tito organizó unos juegos que se prolongaron durante cien días y cien noches, en los que se sacrificaron unos 5.000 animales. Trajano aún fue más lejos, ya que celebró una masacre de ciento diecisiete días en la que perecieron 9.000 gladiadores y 10.000 animales.



Con un aforo para 50.000 espectadores, fue el primer anfiteatro permanente de la ciudad y el más majestuoso. Durante cinco siglos acogió espectáculos al gusto del pueblo con motivo de importantes aniversarios o victorias militares. Los combates de gladiadores se acabaron prohibiendo en el siglo V, pero los espectáculos con fieras siguieron celebrándose hasta mediados del siglo VI.

Tras la caída del Imperio Romano, el Coliseo quedó abandonado. La poderosa familia Frangipani lo utilizó como fortaleza en el siglo XII y posteriormente fueron saqueados los valiosos materiales con los que lo habían construido. El travertino y el mármol expoliados sirvieron para decorar edificios notables de la ciudad, como el Palazzo Venezia, el Palazzo Barberini y el Palazzo Cancelleria.



Actualmente, el Coliseo sufre por la contaminación y las vibraciones que produce el tráfico. A fin de contrarrestar sus efectos, fue sometido a una limpieza entre los años 2014 y 2016, en el marco de un proyecto de restauración patrocinado por la marca de zapatos de lujo Tod's y valorado en veinticinco millones de euros. Además, en 2021 el Gobierno italiano se comprometió a aportar otros diez millones para la instalación de la cubierta retráctil con el fin de volver a utilizar el Coliseo para espectáculos culturales multitudinarios.



El exterior del Coliseo está formado por tres niveles de arcos, enmarcados por columnas conmemorativas rematadas con capiteles jónicos (abajo), dóricos y corintios (arriba). Originalmente estaban revestidos de travertino y los niños de las plantas segunda y tercera los ocupaban estatuas de mármol. El orden superior estaba coronado por soportes para los 240 mástiles del toldo que protegía a los espectadores del sol y la lluvia. 

Los ochenta arcos de entrada, llamados vomitoria, permitían al público entrar y sentarse en cuestión de minutos.



La cavea, asientos para espectadores, se dividía en tres niveles: el inferior para los magistrados y altos funcionarios, el central para los ciudadanos ricos y el superior para la plebe. Las mujeres (salvo las vírgenes vestales) se veían relegadas a la parte más alta. Las entradas estaban numeradas y a cada espectador se le asignaba un asiento y sector. En el año 2015, los restauradores descubrieron restos de numerales rojos en los arcos, que indicaban la numeración de los sectores. 

El podio, una gran plataforma delante de los graderíos, se reservaba al emperador, los senadores y personalidades.

Los tres anillos superiores son conocidos como el Belvedere.



Originalmente el suelo de madera del estadio estaba cubierto de arena que absorbía la sangre y evitaba que los luchadores resbalaran. Desde el suelo, unas trampillas conducían al hipogeo, una red subterránea de pasillos laberínticos, jaulas y los elevadores con que se transportaba a los animales y toda la utilería de los espectáculos hasta la arena. En esta zona de bastidores se preparaban los escenarios y se concentraban los combatientes, tanto hombres como animales, antes del espectáculo. Los gladiadores accedían al hipogeo desde la cercana Ludus Magnus (escuela de gladiadores) por un pasillo subterráneo, mientras otro túnel, el Passaggio di Commodo, permitía al emperador evitar el gentío al entrar.



En los juegos organizados en el Coliseo participaban gladiadores que luchaban entre sí o se enfrentaban a fieras. Pero, en contra de la tradición hollywoodiense, las contiendas casi nunca acababan con la muerte, pues el patrocinador de los juegos debía pagar una compensación al dueño del gladiador si éste fallecía durante el combate.

Personas, animales y decorados se subían mediante una complicada red de ochenta elevadores accionados por cabrestantes y controlados por un único sistema de poleas.

Entrar en el recinto del Coliseo es muy emocionante. Nos evoca la película de Gladiator, entre otras, ese momento crucial del cine... Me despido con una frase también mítica, muy propia para despedir el Coliseo:

"Ave, Caesar, morituri te salutant".

miércoles, agosto 28, 2024

Viaje a Roma: la Fontana di Trevi



El primer día en Roma visitamos la Fontana di Trevi, también la visitamos varias veces más los siguientes días, básicamente porque íbamos a cenar a las calles cercanas.

De estilo barroco, y con varias restauraciones a sus espaldas, la Fontana di Trevi recoge más de 3.500€ diarios en sus aguas, porque todo aquel que va tira una moneda y pide un deseo...

Domando las aguas, dos tritones guían la carroza en forma de concha de Océano, domando a su vez a unos hipocampos. Los tritones y los hipocampos proporcionan un equilibrio simétrico.

De las 24 ventanas que se ven detrás de la fuente y que son del Palazzo Poli, una de ellas es falsa. Se trata de una imitación que simula una ventana pintada.

Dedicatoria de diez años

El libro que estoy leyendo me lo regaló mi sobrina de diez años por mi cumpleaños. Así que, a medida que voy leyendo, me acuerdo de ella.

martes, agosto 27, 2024

El retablo de la luz


Hoy hemos visto un videomapping en el retablo de mi pueblo. Ha sido espectacular. Estamos pensando en volver a verlo… 
Con frases del antiguo espectáculo de Luz y Sonido, nos lleva a lo que pudo ser la antigua construcción del retablo. Es verdaderamente fascinante, y tiene un juego de luces extraordinario.