lunes, junio 06, 2011

"Desconocido"


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¿Qué ocurriría si tuvieras un accidente, te despertaras con amnesia y cuando fueras recordando te encontraras con que otra persona ha usurpado tu identidad? Es la trama de esta película de acción, que me gustó bastante.

El Dr. Martin Harris (Liam Neeson) es un eminente científico que ha sido invitado a un congreso de científicos de todo el mundo a Berlín. Llega al hotel junto a su mujer, Liz (January Jones), cuando se da cuenta de que su maletín con toda su documentación se ha quedado en el aeropuerto. El taxi es conducido por una joven taxista, Gina (Diane Kruger), tienen un accidente y la chica le salva la vida, desapareciendo después.
Cuando Martin despierta en la cama de un hospital alemán sólo recuerda su nombre y el congreso de científicos. Sabe que tiene que regresar al hotel, pero cuando aparece allí se encuentra con que otro hombre (Aidan Quinn) ha usurpado su identidad. Ni siquiera Liz le reconoce.
Sin dar crédito, es expulsado del hotel y tras unas noches a la intemperie, tirando de todos los hilos que puede, sin apenas dinero, empieza a recordar el accidente y a la taxista. Consigue la dirección de un antiguo policía de la Stasi, convertido en detective, que investigará lo que ha ocurrido. Cuando encuentra a la taxista, ella le ayudará a descubrir quién es. Lo que no espera es lo que termina recordando al abrir el maletín olvidado.
Martin sabe que tiene que hablar con Liz para que ella le corrobore que son asesinos a sueldo y que se hacen pasar por científicos porque quieren robar la fórmula del profesor Bressler (Sebastian Koch), que les convertirá en multimillonarios. Para ello han preparado un atentado para simular que el objetivo es un príncipe árabe que es uno de los patrocinadores del evento. Sin embargo, Martin, con ayuda de Gina, aborta toda la operación.

A través de los sueños


Hace mucho tiempo que no hablo de él. Del ángel. Del amor. Quizás he evitado durante mucho tiempo el tema, pero su mirada sigue haciéndome estremecer, cuando me cruzo con él sólo existe él y mi pecho no es suficiente para albergar todo lo que siente mi corazón.
Quizás mañana le vea.

O quizás no. Ya se sabe: Ojos que no ven corazón que no siente. Sólo que me he dado cuenta que anhelo seguir sintiendo 'eso' que hace que el corazón se salga del pecho, que añoro las mariposas revoloteando en mi interior, y que quiero escuchar su voz, y que deseo perderme en su mirada perfecta...

Me voy a soñar con él...

domingo, junio 05, 2011

"Gnomeo y Julieta"


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Es otra de las películas que vi en el avión. Vi tantas que creo que dejaré alguna sin comentar porque seguro que me olvidaré (sin querer).

"Gnomeo y Julieta" es una divertida adaptación del clásico de Shakespeare protagonizado por enanos de jardín. Para distinguirlos, esta película de animación utiliza los colores azul (Gnomeo) y rojo (Julieta).

Fue entretenida.

Después de la boda


La boda fue genial. Diferente. Original. Y no llovió. Tenía el coche en la ermita y creo recordar que me costó siglos regresar a casa, porque no veía bien la carretera. Y no era cosa de la noche ni del coche, sino de mi propia perspectiva. Desconozco cómo me quité las horquillas del moño. Sólo recuerdo que esta mañana me he despertado y sentía que me había pasado una apisonadora por encima. Pero no tengo dolor de cabeza ni de estómago ni esas cosas que ocurren durante las terribles resacas. No bebía Ballantine's desde la última boda, que si mal no recuerdo fue en septiembre del año pasado.
Esta semana es corta, aunque el próximo fin de semana tengo reuniones todos los días. Así que creo que se me fastidia San Bernabé. Aunque el jueves es el Día de La Rioja, que es de agradecer un día de fiesta en mitad de la semana.
Mi amiga N. y su ya esposo S. se van a Tanzania de luna de miel. ¡¡Tanzania!! Tiene que ser impresionante. La matrícula del carro contiene sus iniciales y la fecha de la boda (ayer).

Me encuentro escribiendo sobre Auckland. Teniendo en cuenta que pasé cinco días allí tengo para rato. Sólo que me gusta revivir todo aquello. Lo peor es que las fotos ocupan mucho y tardan siglos en subir al photobucket.

Hoy me he despertado pensando en un ángel...

sábado, junio 04, 2011

Azul y plata

Acabo de ver la carpa. Está bonita. La gente va llegando, pero los novios tardarán, que vienen en un carro tirado por un burro.
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"El rito"


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Ésta es la primera película que vi en el avión al marchar hacia Oceanía.

Michael Kovak (Colin O'Donoghue) es un escéptico seminarista norteamericano que decide hacer un curso sobre exorcismos en el Vaticano. Allí no cree nada de lo que les están contando, porque él piensa que el Diablo no existe. Su profesor, al comprobar su escepticismo, decide ponerle en contacto con el Padre Lucas (Anthony Hopkins), un hombre mayor que atiende a las personas que creen llevar al Diablo dentro. Pese a todos los exorcismos que le ve hacer ante sus ojos, Michael sigue creyendo que esas personas necesitan un psiquiatra y no un sacerdote.
Entonces Lucifer se apodera del espíritu del Padre Lucas y Michael tiene que ser quien realice el exorcismo. Es entonces cuando comienza a creer que realmente existe un ente maligno.

Me gustó bastante. Hopkins, como siempre, estuvo magistral.

A lo Audrey Hepburn


Le he mostrado, por una foto en el móvil, mi vestido a la peluquera. Me ha preparado un moño alto que me recuerda mucho a Audrey Hepburn. Lo malo es que no puedo echarme una siesta.
La boda comienza a las seis de la tarde. Y después llevaré el coche a la ermita, donde estará durante horas y horas. La noche es joven. Espero que no llueva.

Aotearoa: Una aproximación a Nueva Zelanda

Los maoríes, primeros habitantes de Nueva Zelanda, llamaron al país Aotearoa, que significa “la tierra de la gran nube blanca”. Se estima que los maoríes llegaron a la isla del Norte hacia el año 1300, por lo que la Historia del país es muy reciente.
La imagen muestra la bienvenida maorí. La construcción donde se encuentran es un templo maorí, al que ningún foráneo puede entrar sin haber sido invitado. Desde ahí se acerca un guerrero maorí, lanza en mano, al grupo de visitantes, del que previamente se ha elegido un jefe. El representante de los visitantes y el guerrero en función de jefe maorí se acercan lentamente. El guerrero lanza una hoja (de un árbol cuyo nombre no recuerdo) al suelo y le invita al representante a recogerla. En este momento no se puede perder el contacto visual con el maorí ni darle la espalda. Cuando el visitante tiene la hoja en sus manos, el maorí empieza a caminar hacia atrás y cuando da la espalda a los visitantes se da una palmada en la nalga, lo que quiere decir que son bienvenidos. Entonces el representante es invitado a entrar en el templo y de cerca le sigue el resto del grupo de recién llegados. Es una ceremonia curiosa. Tuve ocasión de ver esa bienvenida dos veces: una por la tarde y otra por la noche. La segunda vez yo me encontraba entre el grupo de invitados a entrar en el templo, algo que contaré más adelante.
Moas

¿Qué había antes de la llegada de los primeros maoríes que se asentaron en Aotearoa? Porque había seres vivos, pero no seres humanos. Y las especies que entonces existían allí se habían adaptado a las circunstancias del terreno, como por ejemplo las moas o los kiwis, aves sin alas, pues al no existir depredadores no necesitaban huir y las perdieron.
Los maoríes llegaron desde las islas de la Polinesia, trayendo con ellos ratas (kiore) y perros (kuri). Las ratas las llevaban porque era un plato delicioso para los maoríes; lo que ocurre es que las ratas acabaron con muchos animales y plantas originarios de Nueva Zelanda. Los perros los llevaban como animales de compañía, cuando en Nueva Zelanda aún no existían. Hoy en día, es raro que un neozelandés no tenga un perro, incluso en el ferry hay lugares reservados para las personas que viajan con perro:
Nueva Zelanda tiene una población total de unos 4.500.000 habitantes. Por comparar con algo cercano, tan sólo la ciudad de Madrid tiene casi 5.000.000 de habitantes. Se puede decir que es un país casi virgen, un tanto despoblado, con mucho territorio natural. La población de animales domésticos es mucho mayor (ahora no recuerdo la población); las verdes praderas del sur tienen miles y miles de ovejas, mientras que en las húmedas laderas del norte pastan cientos de vacas lecheras, pero también hay espacio para la cría de caballos, ciervos, llamas y alpacas, cerdos (en menor cantidad que las ovejas y las vacas).
Kiwi

A los habitantes de Nueva Zelanda les encanta que les llamen “kiwis”, no sólo por la fruta, sino por el ave. El kiwi-ave es un animal adorado allí, y protegido, ya que quedan muy pocos kiwis en Nueva Zelanda. Es un ave nocturna, que no puede volar porque perdió las alas, que tiene un largo pico que utiliza para buscar comida. Tuve ocasión de ver a unos kiwis en acción.
Uno de los símbolos de Nueva Zelanda es el helecho plateado, planta que sólo crece allí. Y ciertamente hay una ingente cantidad de helechos. También allí crecen los únicos helechos-árbol del mundo. El helecho plateado es el emblema de algunos equipos deportivos, como los All Black de rugby.

viernes, junio 03, 2011

Amanecer en la Península de Otago


La tarde ha pasado volando, pero ya estoy en casa. Al llegar tarde y dolerme un pie hasta el punto de que me cuesta caminar, he preferido quedarme en casa. Pero a las nueve teníamos una espicha (fiesta asturiana donde se escanciará sidra). El novio de la boda es de León y parece ser que allí también tienen parecidas tradiciones a Asturias.
¿Y mi pie izquierdo? Resulta gracioso, pero tras dos semanas en deportivas, el martes me caí en el último escalón de la oficina; parece ser que con los tacones después de tanto tiempo me encontraba desnivelada. Me hice daño en ese pie y en la mano derecha, pero como después no sentía nada no le di importancia.
Al volver en el coche he tenido que quitarme el zapato y ahora estoy descalza. No quiero mirar si lo tengo hinchado, creo que no, pero duele un poco.

Hoy espero terminar lo que empecé a escribir ayer. De momento, comento la imagen. Esa fotografía es de un dulce amanecer neozelandés, que creo que no hubiera salido así si no hubiera estado por medio la tecnología japonesa. La foto la hice desde un coche en marcha, así que tiene cierto mérito.

La imagen corresponde a la Península de Otago, una pequeña zona rodeada de mar por todos los lados menos por uno, justo donde se encontraba la ciudad de Dunedin. Es de los últimos días y nos acabábamos de levantar para ver animales en su medio natural (aunque no vimos muchos). Esta imagen me brinda cierta tranquilidad.

En esta tarde

Lo que menos me apetece ahora es ir a Vitoria a un funeral. Aunque menos me apetece ir mañana de boda. Tendré que ir preparándome para esta tarde. A este paso no sé cuándo voy a empezar a escribir sobre el viaje seriamente...

Neozelandeses


Anoche estaba escribiendo sobre Nueva Zelanda cuando me quedé dormida. Es cierto que puse todos los medios para que ocurriera algo así, ya que en vez de escribir sentada, me llevé el portátil a la cama.
De las fotos que estuve subiendo, me encuentro con esta que me sirve para hablar de los neozelandeses. Cuando estaba allí quería comprarme un sombrero, ya que allí los llevan habitualmente porque los neozelandeses son de piel muy clara y el sol se convierte en un problema porque los rayos uva son directos allí. Es un país con un alto índice de cáncer de piel debido a esto.
Los neozelandeses de piel clara, como la niña de la foto, son los descendientes de los colonos ingleses. Pero no son los únicos que viven allí. Luego están los maoríes, protegidos por el Estado, y de piel más oscura. Son una tribu muy fuerte, que lucharon contra los ingleses y no se dejaron colonizar fácilmente. Y finalmente están los inmigrantes asiáticos, llegados desde China, India y Corea principalmente, y en menor medida de Japón.

La niña de la foto me miró cuando estaba a punto de hacer una foto. Se encontraba junto a la puerta del Museo de Dunedin. Los museos estaban llenos de niños, como un sistema de educación. En el de Auckland también había excursiones, lo sorprendente es que eran muy pequeños, de entre 5 y 7 años.

jueves, junio 02, 2011

"Just Go With It"

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Se trata de otra de las películas que vi en el avión. En español, la película se titula "Sígueme el rollo". Y es una comedia romántica de éstas que terminan bien.

Danny Maccabee (Adam Sandler) es un exitoso cirujano plástico que utiliza un método un tanto original para ligar. Estuvo a punto de casarse y de aquella boda anulada conserva el anillo. Durante años ha ligado con muchas mujeres gracias a la alianza, ya que muchas de ellas creían que estaba casado.
Son relaciones esporádicas basadas en una mentira de inicio. La única persona que conoce todo de él es su secretaria, Katherine Murphy (Jennifer Aniston), que no lo aprueba y, sin embargo, se ha convertido en su depositaria de secretos. Ella está enamorada de él, pero él no se ha dado cuenta aún.
Danny conoce a Palmer (Brooklyn Decker), una joven veinteañera que él cree que es la mujer de sus sueños. Pero no utiliza con Palmer el método rutinario de ligue, sino que a ella no le muestra la alianza. Un día ella encuentra el anillo y él le miente, diciéndole que está en proceso de divorcio. Empieza una serie de mentiras, por la que Katherine y sus hijos se verán inmersos en una trama, como si fueran la ex mujer y los hijos de él. Terminarán haciendo todos juntos un viaje a Hawai, donde Danny se da cuenta que el amor de su vida siempre ha estado junto a él, ya que es Katherine a la que quiere.

Para pasar el rato, pero sin más. No aporta nada nuevo.

Cuando menos te lo esperas


A veces no sabes con qué te va a sorprender el día. Hoy desayunaba cuando me han comunicado una mala noticia, una noticia que me toca más cerca que la persona que me ha informado.
Esta madrugada ha fallecido el padre de una de mis compañeras de trabajo. Sabía que había sido ingresado la semana pasada, pero no tenía conocimiento de que estuviera tan grave. Le conocí en septiembre del año pasado, cuando mi compañera contrajo matrimonio.
El año pasado le habían detectado un cáncer y recuerdo que mi compañera me dijo un día que se casaba porque quería tener un padrino en su boda.
Supongo que mañana por la tarde será el funeral, creo que en Vitoria.
A veces no sabemos con qué nos puede sorprender el día. No somos nadie.

Estoy en Ezcaray, pero es posible que dentro de una hora me marche a SD.

El gran cruce


No me sorprendió, pero en Nueva Zelanda apenas encontré llanuras. En Auckland subí y bajé en muchas ocasiones y las pendientes eran a veces bastante pronunciadas. Y es que, en sus diferentes paisajes, se puede decir que Nueva Zelanda es un país montañoso.
Hoy he conseguido recolocar todas las fotos en carpetas diferenciadas, porque sino esto es un caos, así que ya me resulta más fácil seleccionar todo lo que quiero poner. Pero no será esta noche, que se ha hecho tarde. Además se me cierran los ojos.
Respecto a esta imagen, quería decir que se trata del cruce más transitado de la ciudad, siendo que la calle perpendicular a la dirección de los vehículos es Queen Street y la calle en la que están los coches es Victoria Street, calle que termina en una pendiente, justo donde se ve la parte inferior cilíndrica de la Sky Tower.
No es sólo que se trate del centro neurálgico de Auckland, sino que además es uno de los pocos rincones de Nueva Zelanda donde nos podemos encontrar rascacielos.
En la acera izquierda, hacia la mitad de la calle, hay unos carteles en los que se lee Bungy. En ese momento no lo vi, pero sí en una de las ocasiones que pasamos con el guía, ya que sobre nuestras cabezas había una especie de bola gigante en cuyo interior había varias personas. La bola se sujetaba por una especie de gomas que hacían rebotar la bola. Se trata de una actividad parecida al puenting, pero con elásticos que hacen que bajes y subas (como una especie de yoyó, pero hacia todos los lados). Y lo sorprendente es que se encontraba allí, en el centro de la ciudad.


Esta segunda imagen es el mismo cruce desde otro ángulo. La calle que queda a la izquierda es Queen Street.
En cuanto a los letreros anunciadores de las tiendas, se encuentran en su mayor parte sobre nuestras cabezas mientras vamos caminando.
Lo de los pasos de peatones es otro cantar. No duran nada de tiempo y suenan de forma estridente. Pero son muy pocos los que nos podemos encontrar. En Auckland me las vi y me las deseé en ciertos lugares para cruzar alguna calle, porque los pasos de peatones brillaban por su ausencia (excepto en lugares como la imagen donde hay siempre mucha gente). Ahora bien, a la poca cantidad de pasos de peatones hay que sumar un dilema: cruzar la calle cuando los coches circulan ¡¡¡en sentido contrario!!! Los neozelandeses lo hacían con mucha facilidad, pero yo había momentos en que no sabía en qué dirección iban a venir. Los primeros días era horrible.

¡Qué abrigada va la gente...! No hacía tanto frío, lo que sí es cierto es que era otoño, así que mal me iba a ir a mí que había llevado camisetas de tirantes. No iba en camiseta de tirantes, pero tampoco pasé mucho frío.

Para terminar por esta noche, quería decir que la calle está mojada pero sale el sol. Uno de los primeros días, un taxista chino me dijo: "En Auckland en otoño, si por la mañana llueve, por la tarde sale el sol, y si por la mañana está soleado, por la tarde llueve. Nunca falla". Los días que yo pasé en Auckland fueron así. Llovió todos los días, pero luego salía el sol, y la última mañana allí salió el sol, pero por la tarde se puso a llover.

miércoles, junio 01, 2011

"The Town. Ciudad de Ladrones"


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Con tantas horas de avión, es obvio que vi muchas películas. Todas en español, of course. Voy a comentar la última que vi, que la elegí porque adoro a Ben Affleck.

"The Town. Ciudad de Ladrones" explica la historia de un grupo de muchachos que han sido educados para robar en los diferentes bancos de una pequeña ciudad donde se conoce todo el mundo. Sus atracos son diseñados a la perfección y siempre tienen coartadas.
En uno de los bancos que atracan, por primera vez hacen algo que no estaba preparado: secuestran a la joven directora de la entidad bancaria, Claire (Rebecca Hall), para luego abandonarla junto a un lago. Los jóvenes saben que no deberían haberla secuestrado, porque quizás ella podría reconocerles por las voces y deciden que sea Doug (Ben Affleck) quien la vigile. Sin embargo, la vigilancia se convierte en acercamiento y comienzan a salir juntos. Ella se enamora de él y le confiesa lo mal que lo ha pasado por el secuestro. Él decide que no va a atracar más bancos, pero le presionan para hacerlo, ya que es la cabeza inteligente del grupo.
Van a realizar el último atraco. La policía les persigue, aunque no tienen pistas. Es entonces cuando el FBI le confiesa a Claire que su novio es su secuestrador. Ella se encuentra en una lucha entre entregarle o ayudarle. Como está enamorada de él, le ayuda a escapar en las mismas narices del FBI.

Es entretenida.

Junio


Junio es la antesala del verano y, aunque empiece lluvioso, ya los días son más calurosos, las tardes son más largas y es de agradecer. Adoro el verano.

Y me duele un poco la cabeza, por lo que debería pensar en ir a dormir. A ver si esta noche descanso mejor. Y sueño con él... A ver si mañana tengo mejor suerte y encuentro la magia.

martes, mayo 31, 2011

El jetlag


Intento que no me afecte, pero aún no estoy al 100% físicamente. Me entra el sueño cuando menos me lo espero, como si me hubiera picado la mosca tse-tse. Cuando eran las dos de la tarde no veía por venir a casa y tumbarme, cuando estaba en Logroño me sentía como si me encontrara en las nubes y cuando he regresado eran las ocho y me he tumbado un rato en la cama. Se me caían los párpados.
Cuando fui a Nueva Zelanda, los tres primeros días los pasé tremendamente mal. Me despertaba de madrugada, a eso de las cuatro de la mañana. Me levantaba a las siete, desayunaba a las ocho y a las nueve me daba la sensación de que eran las doce del mediodía. A las seis se cena, igual que en Inglaterra, un hábito al que me costó acostumbrarme. Pero después de que los dos primeros días en Auckland me las viera y me las deseara para encontrar un sitio abierto a las nueve de la noche donde cenar, también opté por adelantar la última comida del día a las seis de la tarde.
Anochecía a las cinco. Había muy pocas horas de luz y a veces me daba la sensación de que las horas pasaban muy lentamente, algo que me ocurrió los primeros días (y creo que era también por el jetlag).
Intento no cabecear, pero llevo un rato dando cabezadas. Hay que tener en cuenta que hoy me he levantado a las siete, por lo que me he puesto a tope casi nada más llegar. No me ha costado levantarme. Lo que me ha costado de verdad es la última hora en la oficina.

Otra de las cosas de Nueva Zelanda que quería comentar es la seguridad. Apenas hay mendigos. Recuerdo haber visto alguno en Queen Street, Auckland, pero en ningún sitio más. Allí hay pobreza, pero no hay miseria. Muchos inmigrantes que llegan a Nueva Zelanda se han aprendido lo que es el paro, podrían vivir mejor, pero no quieren trabajar. Trabajan durante dos meses y terminan de nuevo en el paro. Pasamos junto a sus casas, en el sur de Auckland, pero no eran chabolas, sino que eran casas de madera decentes.
No hay policías porque las calles son seguras. Y lo dice una persona que ha caminado a orillas de un lago en la más absoluta oscuridad (previamente habiendo preguntado al guía).

El Gobierno neozelandés otorga muchas ayudas a ciertas personas en el país. Me sorprendió que un grupo de gente que no recibe subvenciones son los granjeros, que en realidad son los que mantienen en pie la economía del país. Tampoco ellos quieren subvenciones, ya que tienen que dar muchas explicaciones (nos lo dijo el granjero al que visitamos). Sin embargo, sí reciben ayudas los inmigrantes y las madres solteras.
Lo de las madres solteras es realmente impresionante. Nueva Zelanda tiene muchos casinos. En ellos se ve a una infinidad de mujeres solas jugando. Esas mujeres, en su gran mayoría, son madres solteras. En Nueva Zelanda, el Gobierno ayuda a las madres solteras, y mejor para ellas si tienen hijos de diferentes padres. Ellas reciben una ayuda económica por parte del Gobierno, pero además reciben la pensión que le corresponde al padre. Por tanto, por cada hijo reciben una ayuda por doble partida. Ahora bien, ellas no necesitan trabajar y ese dinero va a parar a los casinos, dejando desatendidos a los hijos, que deberían ser los beneficiarios de esa ayuda económica.
Es una de esas cosas negativas que te marcan. No estuve en ningún casino para comprobarlo.

Cuando me encuentre más descansada empezaré un recorrido virtual por todo aquello que vi. Pero de momento no tengo cuerpo para describir ni para seleccionar fotos. Que no sé las que tengo... Calculo que unas 2500.

La foto es del domingo 22 de mayo, cuando viajábamos desde la isla Norte a la isla Sur. Personalmente adoro las fotos desde el avión. Siempre pido asiento de ventana (excepto para el viaje largo, que estuve en pasillo para poder levantarme asiduamente). Era un vuelo doméstico, por lo que el avión era pequeño y volaba muy bajo. Ese era el momento en que acababa de aparecer la isla del Sur.
En ese vuelo fui afortunada, porque a mi lado iba David, un cicerone de lujo. Se quedó en Christchurch, pero hasta entonces él me estuvo explicando lo que iba apareciendo en nuestras retinas. Llegó incluso a sacar su portátil y enseñarme fotos de cerca de los acantilados del norte que íbamos dejando atrás.
Además me explicó lo del terremoto de Christchurch. Cuando él me dijo que iba a Christchurch, le pregunté si en realidad había sido destruida toda la ciudad y me dijo que no, que sólo el centro. Sacó un mapa y me señaló los dos puntos cercanos donde habían sido los epicentros de los terremotos que vapulearon la ciudad de Christchurch. Y me dijo que la ciudad había tenido unos nueve movimientos sísmicos que habían empezado en septiembre de 2010 y que habían terminado con la destrucción masiva del centro de la ciudad en febrero de este año. Me pidió que buscara en la guía la catedral, para decirme que la torre se había destruido por completo (una torre puntiaguda) y que las tareas de reconstrucción no estaban siendo fáciles. Y además me enteré de que hace unos años también el centro de Christchurch había sido destruido por otro terremoto y que el Ayuntamiento de la ciudad había optado por convertir todo el centro en una zona ajardinada, donde estará prohibido levantar ningún tipo de edificio, ya que Christchurch es una ciudad proclive a sufrir terremotos.
Hay que tener en cuenta que por toda Nueva Zelanda, de Norte a Sur, pasa una falla, que une dos placas tectónicas: la indoaustraliana y la pacífica. En la isla del Norte, la indoaustraliana se superpone a la pacífica, lo que origina los volcanes; mientras que en la isla del Sur, es la pacífica la que se sobrepone a la indoaustraliana, por lo que el paisaje es montañoso, con profundos y verdes valles y altos picos nevados (cuando llegué a Queenstown me dio la sensación de estar en Suiza). Debido a estas placas, Nueva Zelanda es un lugar proclive a los terremotos. Y debido a esto también nos encontramos con dos islas que, pese a estar tan cercanas, tienen una orografía completamente diferente.
Principales placas tectónicas

Al entrar en Nueva Zelanda


Una de las cosas que me sorprendió de Nueva Zelanda es lo estrictos que son en ciertos asuntos. Algo que me sorprendió fue el hecho de que estuviera prohibido meter comida en el país. Luego me explicaron por qué. En el caso de que yo hubiera llevado un bocata en la mochila, comprado en el aeropuerto de Hong Kong, por ejemplo, me hubieran multado económicamente nada más entrar en Nueva Zelanda. No recuerdo ahora lo que suponía esa multa, pero podría ser de la orden de 500 dólares nz (unos 410 € aprox.).
La razón es comprensible, ya que el 95% de la economía neozelandesa depende de materias primas como la carne de vaca y oveja, así como los productos lácteos y la lana. Es la forma de evitar virus como el de las "vacas locas" y otro tipo de pestes que afectan al ganado. En caso de que entre una bacteria que 'contamine' esa materia prima neozelandesa el país se hundiría en un desastre económico del que le costaría levantar cabeza.
La gente de allí también me sorprendió. Nada más entrar, el policía que me sellaba el pasaporte puso el sello junto a los de Japón y empezó a preguntarme cómo era aquel país y demás. Ese fue el primer contacto que tuve con un neozelandés. Y es que son muy simpáticos, siempre entablan una conversación, siempre están sonriendo. Siendo descendientes de los británicos, me los imaginaba más secos, más serios.
Ya seguiré contando cosas en otro momento, que ahora es tarde.

En el pasaporte sólo tengo un sello, porque, al salir, sólo me echaron el garabato a bolígrafo que se ve.

lunes, mayo 30, 2011

La toma de contacto

Es genial estar en casa de nuevo. Tengo la habitación patas arriba, porque acabo de sacar todo de la maleta. De repente, he sentido una especie de garra en el estómago. Ha sido al pensar en él, en que quizás mañana le vea (o no). La garra de los nervios, del anhelo...
Tengo una ingente cantidad de fotos. No es de extrañar.

Aires de tormenta

En Madrid está el cielo más negro... Ya me he comprado el vestido para la boda, más azul que el cielo de Madrid, en estos momentos me lo están arreglando. Hasta las dos les he dicho, que tengo que regresar a coger el autobús en una hora.
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Metro

Cuánto tiempo sin coger el metro. Hasta las tres no me sale el autobús, así que, después de dejar la maleta en consigna, me voy a comprar un vestido para la boda que tengo el sábado.
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El regreso

He dormido como un bebé. Una de las cosas que más he echado de menos en estas dos últimas semanas ha sido la comida. Porque en Nueva Zelanda se come mal en general. Sólo recuerdo dos comidas donde haya comido más o menos decentemente.
Hoy al desayunar he optado por un pan tumaca hecho por mí. Esos pequeños placeres me recuerdan a que esto ya es España.
Lo que también sentí anoche es el aire más cálido. Aunque había tormenta se notaba más calor, lo que es de agradecer.
Por fin he descansado. Sería una magnífica idea volver a cerrar la maleta para hacer ya el último trayecto. Creo que hasta las tres no tengo autobús directo. Podría coger a Logroño o Burgos, pero va a ser que me quedaré en Madrid hasta el mediodía.
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En Madrid

Me encuentro en el AC de Avenida de América. No veo por dormir. Lo primero que he hecho tras pasar los controles de la policía y recoger la maleta ha sido comer un bocata de jamón ibérico, ya que en el avión no nos han dado de cenar o no me he enterado porque he estado durmiendo todo el tiempo. Pero no he descansado. Ahora comienzan los efectos del jetlag. Mañana ya despertaré. Es cierto que tengo un autobús a las siete pero no lo voy a coger. Cuando me despierte, sin alarmas, soñando con un ángel, que cada vez está más cerca. He tenido tanto tiempo de avión que he reflexionado sobre ciertas cosas: porque lo que siento al mirarle a él no lo siento con nadie más, ni lo he sentido nunca. Y eso es como una bomba de relojería. Estoy casi segura que le vere esta semana. Tengo una necesidad vital de mirar a esos ojos perfectos y sentirme tocada por la magia. Así que me cruzare con él.
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domingo, mayo 29, 2011

Aeropuerto de Londres

Después de la paliza de avión, ya estoy por fin en Londres. Hay mucha gente con los colores blaugrana, cosa que aquí me choca. A eso de las 19.30 (hora inglesa) cojo el último avión a Madrid. Sólo tengo ganas de dormir en una cama decente.
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Aeropuerto de Hong Kong

Son las 7.40 h del domingo en Hong Kong. En diez minutos embarcamos. Aquí me he enterado de que ganó el Barsa al Manchester. Lo están echando en todas las televisiones.
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sábado, mayo 28, 2011

Aeropuerto de Auckland

Son las 20.55 aquí. Hace un rato que hemos llegado al aeropuerto de Auckland y que hemos pasado el control de la policía. No hemos tenido que pagar los 25 dólares de tasas al dejar el país, según nos dijeron los guías. Aún no han puesto la puerta de embarque, aunque hasta las 23.15 no despega el avión. Estoy enfrente de una de las tiendas del Duty Free.
La maleta me ha pesado 20.7 kilos, tanto que me decían que me iban a multar por exceso... Estoy por comprar vino, pero son demasiados transbordos para llevarlo encima.

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Aeropuerto de Dunedin

16.20 h. En quince minutos despegamos con destino a Auckland. Se estima que la duración del vuelo es de hora y media. Llevo unos jaboncillos de lava en la mochila, que me la van a abrir en todos los controles.
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viernes, mayo 27, 2011

The Octagon

El Octagon es el centro de la ciudad. Es una plaza que está llena de restaurantes y cervecerías.
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Estación de tren de Dunedin

Es un edificio de enorme grandeza. Aquí apenas se utiliza el tren, así que la estación de Dunedin no tiene apenas ajetreo. Cuando fuimos ayer había una boda.
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First Church

Es la sede de la iglesia presbiteriana en NZ.
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Ultimo dia en Dunedin

No tengo mucho tiempo. Lo cierto es que es mi ultimo dia en Dunedin y casi en Nueva Zelanda. Cada dia que pasa me cuesta mas sacar el movil y escribir una entrada.
Hoy me han dado un toque de atencion en el hotel. Pensaba que me echaban. Ya contare por que. Lo cierto es que en este pais son demasiado estrictos con algunas cosas. Pero esto son gajes del oficio. Simplemente yo me he saltado una prohibicion, en esa especie de morbo que da hacer lo que esta prohibido. Lo contare... mas adelante. Ahora no, porque no tengo mucho tiempo. A partir de ahora y hasta que llegue el lunes a casa no me volvere a conectar a un ordenador. Todo sera a traves del movil, siempre que lo tenga encendido, claro, que la mayor parte de este fin de semana estare volando.
Otra de las cosas por la que me van a multar va a ser por el exceso de kilos en la maleta. Voy a intentar llevar conmigo lo que mas pese, pero es cierto que este ano me he pasado comprando cosas. Sobre todo, cosas para mi. Esta vez si que he dicho algo como: "Jabones de lava para todo el mundo". Bueno, a mis hermanos les llevo unas camisetas de los All Black, pero son de rugby, asi que no se si se las pondran.
Son las 18.30 en Dunedin y es casi la hora de cenar. De todas formas, no creo que esta noche vaya muy lejos. Tengo que encontrar la manera de que la maleta me pese menos.

Península de Otago

Dunedin se encuentra en la península de Otago, que tiene unas playas escondidas y muy tranquilas, en muchas de las cuales se pueden encontrar animales en libertad: leones marinos y pingüinos de ojos amarillos. Hemos madrugado sólo para verlos, pero, vaya, es difícil coincidir con ellos.
Empieza la cuenta atrás. En 24 horas estaremos de camino al aeropuerto. Son las 12.56 del mediodía y es la hora de comer aquí.
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jueves, mayo 26, 2011

Moeraki Builders

De camino a Dunedin se encuentran estas formaciones redondas a lo largo de una playa. Consideradas como sagradas por los maories, parece ser que son fruto de la erosión.
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La granja neozelandesa

Hemos estado en una granja neozelandesa. El granjero nos ha explicado todo el trabajo lanar. Cuando el perro ha mantenido a todos los carneros a raya le he dicho que le compraba al perro, pero no me lo ha querido vender.
Después nos han invitado a almorzar.
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Llegada a Dunedin

Desconozco lo que le ha ocurrido hoy a mi movil, pero no me dejaba entrar en internet; ahora entra pero le sigue costando.
Dunedin es una ciudad universitaria que tiene mucha vida. Me recuerda a otra ciudad universitaria... espanola.
Es muy diferente al resto de los pueblos que hemos visto los ultimos dias, que estaban demasiado parados. Es una ciudad, mas del estilo de Auckland.
Y este es el ultimo destino, lo que me recuerda que las vacaciones estan llegando a su fin.
El viaje de vuelta es un largo trayecto, empezando el sabado a las 12.45 del mediodia y llegando a Madrid a las 23.00 de la noche del domingo (con lo que no vere la final de la Champions, aunque esperemos que gane el Barcelona). Mi viaje tiene varios transbordos: Dunedin-Auckland-Hong Kong-Londres-Madrid. El domingo por la noche dormire en Madrid.
Me he enterado de que el volcan islandes ha vuelto a entrar en erupcion, pero afortunadamente la nube de polvo va hacia el Este y no hacia el Sur. Por lo que en principio no tendre ningun problema. De todas formas, hasta que no llegue a Hong Kong no sabre si mi vuelo sale. Ademas esta vez no voy sola, sino que voy con los recien casados de Vitoria.

Lo que me ha ocurrido en Dunedin es de escandalo. Hace dos noches me perdi, y creo que prefiero perderme en una ciudad a lo de esta noche. A las seis he salido del hotel a cenar. Lo cierto es que aqui el centro es The Octagon, una plaza que tiene forma de octagono, que se encuentra muy cerca del hotel. Habia terminado de cenar cuando me he puesto a hacer fotos de la catedral, que estaba en uno de los lados de la plaza. Entonces sale en la foto saludando Ryan, que se me ha puesto a hablar.
Ryan es de Dubai, pero lleva nueve anos viviendo en NZ. Tiene un BMW azul oscuro, 28 anos y se dedica a los negocios (que no ha querido concretar). Lo cierto es que yo estaba sacando mi foto a la catedral cuando el ha aparecido en la foto saludando, ya que acababa de salir del coche. Nos hemos puesto a hablar y de repente me dice que si 'you are beautiful', que si 'I like you', que si 'do you like dancing?' y que si 'do you like beachs in night?'. Luego ha empezado con toda la parafernalia de si estaba casada y un largo etcetera. Me he largado por patas y he llamado al guia para decirle que me acompane al Octagon luego, porque no me atrevo a ir sola para no encontrarme con gente rara. Que prefiero perderme y son las nueve de la noche. Otra cerveza ya me tomare antes de ir a dormir.
Anda que me pasan cosas mas extranas... Yo creo que ha empezado todo porque me ha visto con la camara y ha pensado que era extranjera, sino no me dice nada, pero menuda gracia.

En fin... no me queda nada para terminar mis vacaciones. Y de momento los viajes que me quedan este ano son cortos. En conjunto, este viaje (ha sido) es especial por razones variadas que ire concretando las proximas semanas.

Regreso al Octagon a tomar otra cerveza mas. Son las 9.08 de la noche y parece medianoche.

Desayuno junto al lago

Algo que parece más vacaciones y no tan cultural.
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miércoles, mayo 25, 2011

El color de las aguas del Tekapo Lake

Es irreal el color de este lago, aunque parece ser que se produce por los sedimentos que llegan desde los glaciares y que se juntan con las aguas de las orillas del lago.
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Hooker Valley

En plena zona de glaciares, se encontraba este valle del que se originaba una torrentosa corriente.
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Lago Tekapo

Ya ha anochecido sobre el Lago Tekapo.
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Tekapo

Estamos junto al lago Tekapo, en el pueblo del mismo nombre. Lo que tiene este pueblo es en la misma calle: una gasolinera, dos restaurantes, una cafetería para desayunos (que a estas horas está cerrada), una cervecería y una tienda de recuerdos. A dos minutos está nuestro hotel, que es más bien tipo bungalow. La habitación tiene cocina y salón y en el piso de arriba el dormitorio y el baño. Tiene balcón en los dos pisos y da a un lago artificial.
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Cerveza en Tekapo

La cerveza que estoy tomando se llama Summit y es rubia. Al pedirla me han dado dos culines a probar: Tui (que es la que bebí anoche) y Summit.
Esto es una cervecería junto al lago Tekapo. Esto está aún más vacío que ayer.
Tengo la chimenea enfrente, libros para leer y el rugby en las noticias de la tele. Que el mundial de rugby se celebra este año aquí y están todos locos por el rugby.
No hay nada en este pueblo, pero la cervecería es muy acogedora. Hay que decir que estoy sentada en un mullido sofá. Y es que aquí es raro la cafetería que no tiene sofás.
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El atardecer sobre Tekapo

Cae el atardecer sobre Tekapo. Estamos en el observatorio, que se construyó en este monte gracias a la pureza del aire.
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Wanaka Lake

A primera hora de la mañana hemos dado un paseo junto al lago Wanaka. Había diferentes especies de patos junto al agua.
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Clay Cliffs

En medio del paisaje más desértico se encuentran estas montañas escarpadas, cuya formación se debe a la acción del viento y el agua.
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Monte Cook

Es el monte más alto de NZ, con 3754 metros. Su nombre maori, Aoraki, significa "El que rompe las nubes". Allí nos dirigimos.
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martes, mayo 24, 2011

Despertar

Es magnífico despertar y encontrarse con el lago y las montañas de fondo. Es una imagen exquisita. Creo que hoy hará buen día.
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Frente al lago

Lo cierto es que estoy en el balcón frente al lago. Tengo puesto el polar encima del pijama, pero no hace tanto frío como esperaba. Mis pies están en chancletas y no tiemblan. Se escucha el sonido del agua tan cercano... Y hay un sinfín de estrellas. Estrellas...
En Wanaka me he perdido esta tarde al regresar al hotel. Sólo tenía que bordear el lago, pero no era tan fácil. A las seis era de noche, me he tomado mis cervecitas y el guía me ha asegurado que este país no es peligroso. Para volver hay un camino entre los árboles que bordea el lago, pero estaba negro, no se veía nada y, aunque más largo, he preferido ir por el carril-bici, que iba junto a la carretera y estaba débilmente iluminado. Craso error. He caminado y caminado, he llegado a una zona de chalés elegantes, no había un alma por la calle a quien preguntar. Podía haber llamado a Olivier para que viniera a buscarme, pero tendría que estar desesperada para hacer eso, así que sólo se me ha ocurrido caminar en línea recta hacia donde yo pensaba que estaba el lago (y me alegra saber que mi sentido de la orientación es bueno). Pensaba: "A ver si en la oscuridad voy a dar con mis pies en el agua...", pero he llegado al camino, la grava se oía bajo mis pies y he visto las lomas de césped recién cortado. "Eso tiene que ser el hotel", he pensado. He subido y me he encontrado con una especie de carpa donde estaban cenando. Yo no he visto a nadie, pero no ha faltado quien me ha visto desde dentro, que luego me lo han dicho. He intentado cruzar y no podía, porque había en medio un lago artificial. Así que he vuelto al camino y entonces he visto el cartel: Edgewater Restaurant. Así que por fin, después de hora y media dando vueltas en la oscuridad, he encontrado el hotel.
Entonces he entrado al restaurante-cafetería a beber agua.
Debía venir tan sofocada -las cervezas- que Olivier me ha visto y me ha preguntado si me encontraba bien. Le he explicado todo...
No voy a cerrar las cortinas de la habitación. Quiero abrir los ojos mañana y ver el lago.

Una vez tuve un sueño, uno de los primeros sueños... Entonces no era un lago, sino el mar.
Creo que no quiero soñar más.
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El regreso al hotel

Para regresar al hotel tengo que ir bordeando el lago. Lo que ocurre es que la orilla del lago está llena de cervecerías y estoy entrando en las que me gustan. Aquí están jugando al billar, que hay unas cuantas mesas de billar. Además creo que ahora hay campeonato de poker, porque están repartiendo las fichas. La cerveza de NZ está buena.
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Main Street

En la calle principal de Wanaka están todas las tiendas y no hay mucho más. Esta calle desemboca en el lago. Encima de mí tengo una estufa porque aquí la ley antitabaco es más antigua y todos los lugares públicos tienen su estufa exterior.
He entrado en una tienda de fotografía a por otra tarjeta para la cámara. Estamos hablando de que hago entre 200 y 300 fotos al día y aunque no tengo la máxima calidad, tampoco tengo la mínima, aunque la tarjeta tiene 16 Gb. El fotógrafo me ha limpiado la lente de forma desinteresada y me ha regalado un protector para la lente. Cuando digo que aquí la gente es muy amable es que impresionan de verdad.
Junto a mí tengo a un grupo de moteros barbudos con perros bebiendo litros de cerveza. Esto podría pasar por cualquier ciudad estadounidense, porque no es mucha la diferencia.
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Cervecita en Wanaka

Aquí hace más frío. Se acerca la hora de cenar y lo mejor es combatir al frío con cerveza local. Aquí ya hay nieve en las cumbres. Son las 16.30 aquí.
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Edgewater Hotel

Hemos llegado a Wanaka. El hotel es una especie de bungalow cuyas vistas, espléndidas vistas, dan al lago del mismo nombre que la ciudad.
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Arrowtown

Welcome to the Far West!!
Es el centro del pueblo de Arrowtown, llamado así por el río Arrow, que pasa junto al pueblo y donde se encontró el oro que desembocó en una búsqueda desenfrenada de oro. Si Arrowtown no se convirtió en un pueblo fantasma cuando la fiebre del oro cesó fue por su proximidad a Queenstown y porque los chinos se encargaron de desarrollar una intensa actividad minera que llega hasta nuestros días.
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