jueves, diciembre 09, 2010

Vuelta a Tenerife

Mapa de la ruta
El día que di una vuelta a la isla de Tenerife, fue en realidad una vuelta a toda la isla. Empezamos en Costa Adeje, fuimos subiendo por la costa occidental por una carretera llena de curvas hasta parar en Santiago del Teide, seguimos por la carretera en dirección al norte, para parar en un mirador de El Tanque, desde donde se podía contemplar el municipio de Garachico, seguimos por toda la costa norte para hacer una parada en Icod de los Vinos, continuamos por el valle de La Orotava, ciudad donde también hicimos otra parada y terminamos en San Cristóbal de La Laguna, último municipio que vimos aquel día para regresar por la autopista hacia el sur.
De todos los lugares que vi aquel día, me quedo con La Laguna que, pese a la niebla y la llovizna, me pareció un lugar de encanto.
Lo que tenía esta ruta de especial es que era un trayecto lleno de contrastes. El sur, árido y de secado, poblado por el turismo y con un clima envidiable, iba tornando lentamente hasta llegar a una eclosión floral en el valle de La Orotava, el lugar más fértil de la isla, allí donde se puede cultivar casi cualquier cosa.
Platanera
En Tenerife se cultivan infinidad de frutas tropicales (mango, papaya, aguacate), pero por excelencia la fruta que más riqueza les da es el plátano y, dentro de esta especialidad, la variedad que más se produce en Canarias es el “plátano Gran Enana”.
Tenerife es un paraíso para el cultivo de las flores. Da mucha mano de obra femenina. Muchas parcelas dedicadas al cultivo de flores las compraron los holandeses. El clima idóneo hace que siempre haya flores, que son muy baratas. Muchas de estas flores cultivadas aquí llegan a Holanda y desde allí se distribuyen a otros países.
Una flor típica de Canarias es la flor del plátano, característica de Madeira y Canarias. La flor del plátano es hermafrodita. Banana viene del árabe ‘ban’ que significa ‘dedo’. A los ocho meses sale una flor y, de ahí, los racimos. En la parte posterior del plátano (donde nosotros vemos una corola oscura) sobresale el macho, que hay que capar, en lo que se llama ‘desflorillado’. El macha se tiene que capar porque existe un hongo que sólo ataca al macho y podría pudrir el plátano entero. A los once meses se recoge; ya no va a volver a salir la flor.
Cada planta de plátano consume al día 25 litros de agua. El 80% del agua de Tenerife lo consume la agricultura.
Flores de Pascua a los lados de la carretera
La flor de Pascua se cultiva en marzo y abril. En Canarias son arbustos que alcanzan los dos metros de altura.
Estatua de la chicharrera
¿Por qué a los de Tenerife se les llama chicharreros? En siglos pasados, el hombre era el que salía al mar a pescar. La mujer, en cambio, pregonaba la venta de pescado en Santa Cruz, era la vendedora ambulante, un trabajo que se extendió al resto de la isla. En todos los puertos importantes, y sobre todo en pueblos pesqueros, hay una escultura de una chicharrera.

El turismo en Tenerife nació en el siglo XVIII en una ciudad pionera, no sólo de Canarias, sino de Europa: Puerto de la Cruz. Los primeros turistas eran comerciantes europeos y también aventureros que divulgaron que el clima de Tenerife era un clima benigno (curativo) y así comenzaron a llegar los enfermos. Después empezaron a llegar príncipes, monarcas, médicos, enfermos, desahuciados… Se abrieron los primeros hostales que a veces hacían las funciones de sanatorios. Algunos funcionan aún en nuestros días, como el Hotel Monopol de Puerto de la Cruz.
El plátano y el tomate otorgan 25.000 puestos de trabajo adicionales. En esta época termina la campaña de recogida en la Península, pero sigue en Canarias, porque el clima acompaña, de ahí que al tomate canario se le llame ‘tomate de invierno’.
El tomate sólo se cultiva en el Sur de la isla. A medida que vamos ganando en altura, subiendo al Alto de Erjós (1.117 m. de altura), los cultivos de plátanos desaparecen, porque necesitan calor. Después de pasar Tamaimo, desaparece el cultivo del tomate y, poco a poco, se estratifica la agricultura.
En Canarias al fenómeno de la lluvia horizontal se le llama ‘mita’ o ‘sereno’.
‘Gulf Stream’ es una corriente de agua fría que atraviesa Canarias. Nace en el Golfo de México, sube por Canadá, Groenlandia, Escandinavia, desciende por las islas británicas y llega hasta la Macaronesia. Esa corriente se encuentra a una gran profundidad oceánica, que hace que la corriente de agua fría suba. El clima canario, por tanto, está influido por el mar.
A medida que vamos ascendiendo, se empiezan a ver cultivos de ajo, cebolla y azafrán.
Acantilado de Los Gigantes desde Santiago del Teide
Al llegar a Santiago del Teide nos encontramos con las haciendas de Fernando del Hoyo, hay muchísimos lagares. A partir de los 800 m. desaparecen los viñedos. La de Santiago del Teide es la comarca de viñas más alta de Europa: las tierras de viñas llegan hasta los 1.750 m. de altura, en un municipio que se llama Villaflor.
Se cultiva un gran vino: el semiseco Cumbres de Arona, tiene 15º. Aunque el mejor vino de Canarias se encuentra en la isla de Lanzarote, es la malvasía.
El vino de la comarca de Santiago del Teide se mantiene la uva en barrica de uno a cuatro o cinco años. Se llama ‘vino de altura’.
Con respecto al vino hay una festividad canaria muy celebrada: San Andrés. El 30 de noviembre se abren las bodegas, se da a probar el vino y se trata de una fiesta muy importante.
Al pasar al Norte, los cultivos y las plantas cambian radicalmente. Y es que Canarias es una isla en constante contraste. Aparece la cerraja (planta que tiene cierta semejanza a una lechuga, por lo que también es conocida como ‘falsa lechuga’), helechos, jaras, hinojos, brezos, eucaliptos… La parte noroccidental de la isla fue arrasada por el fuego. Se quemaron unas 10.000 hectáreas durante diez días. No hubo forma humana de apagarlo. Fueron los vientos alisios los que pusieron fin a este inmenso incendio, que bajaron lo suficiente las temperaturas como para poner fin a las llamas.
En la región Norte la tierra es roja, parda, característica inconfundible de que es tierra fértil. A medida que vamos recorriendo la costa Norte, aparecen otras plantas: papas (o patatas), millo, altramuces (también llamados ‘chochos’), innumerables hortensias, líquenes, hongos… porque está todo más húmedo.
En la zona norte no hay mucho turismo, es todo agrícola. Se nota la humedad ambiental.
Lo que nos contó el guía sobre la denominación de ‘papas’ a las patatas: Francis Drake capturó un galeón español cargado de patatas. Este cargamento fue una ofrenda para la Reina de Inglaterra. Los ingleses lo divulgaron pero, en el camino, se encontraron con el Vaticano y “como Papa no hay más que uno” a las patatas se les empezó a llamar ‘papas’. De hecho, en inglés siguen llamándose ‘potaitos’.
Dromedarios en Camello Center
En Tenerife hay camellos. Realmente son dromedarios, porque sólo tienen una joroba. De hecho, existen taxis-camello. En el valle de La Orotava disfrazan a la gente de tuaregs del desierto, ya que se supone que los canarios provienen de los beréberes y, dentro de éstos, más concretamente, de la gente del desierto: los tuaregs.
Algunos no montamos en camellos, y nos dedicamos a pasearnos por el recinto. Luego volvimos al autobús para seguir la costa norte y parar en El Tanque. Éste es uno de los tres municipios tiferneños de interior, es decir, sin costa. En El Tanque hay un mirador desde donde se puede observar el pueblo de Garachico.

Garachico
Vista de Garachico desde el mirador de El Tanque
Garachico es un nombre que está formado por la combinación de dos palabras: ‘Gara’ proviene el guanche y significa ‘roque’, ‘roca’, ‘isla’, mientras que ‘chico’ proviene de los colonizadores y significa ‘pequeño’. Por lo tanto, el nombre del pueblo vendría a significar “roca pequeña”. Fue creado por los genoveses en el siglo XV y durante dos siglos resultó ser el puerto más importante del norte, adonde llegaban los comerciantes, aventureros y colonos.
Cuando en 1706 se produce la erupción del volcán Montañas Negras, que terminaría con la destrucción de Garachico, lo que ocurre es que la lava se queda colgando de una roca sobre el municipio hasta que termina precipitándose y causando la destrucción completa de la localidad y destruyendo además el puerto más importante de la isla de Tenerife.
Garachico tiene forma de abanico, se trata de un delta de lava hacia el mar. Lo normal es que el agua apague el fuego, pero aquí fue la lava la que ganó tierra al mar. Por tanto, Garachico se asienta sobre un territorio robado al mar.
Se ve una pequeña isla (a ésta se debe el nombre de Garachico). En Garachico se ve la lava de hace más de 300 años.
Hoy en día, se considera a Garachico uno de los pueblos más bellos de Tenerife.

Icod de los Vinos

Iglesia de San Marcos en Icod de los Vinos
Tal y como su nombre indica, Icod de los Vinos es famoso por sus vinos. Allí probamos la malvasía dulce, proveniente de una uva selecta, fina. La malvasía se cultiva en Canarias desde tiempos remotos, incluso salía en las novelas de Shakespeare. Se comerciaba desde el puerto de Garachico.
‘Icod’ o ‘Icode’ proviene del guanche y significa “enjambre de abejas”.
Drago joven en Icod de los Vinos
Icod de los Vinos es un lugar muy fértil, célebre por su drago milenario. En el valle de La Orotava se verán muchos otros dragos, mucho más jóvenes y fuertes que el de Icod. En los dragos más jóvenes se distingue la textura de su corteza que asemeja a la piel de una serpiente. Si se hace una incisión en esa corteza sale una savia de color rojo, lo que se denomina “sangre del dragón”.
La ‘sangre’ del drago tiene propiedades curativas y sanitarias.
El drago milenario
El drago milenario está hueco por dentro. La médula, después de muchos cientos de años, se ha desintegrado y las raíces han salido por la copa. Esto es lo que lo mantiene con vida. De hecho, el drago milenario tiene una puerta por la que se puede acceder al interior de su tronco hueco.
El drago no es un árbol, sino una planta cuya especie es singularmente desconocida.
El drago milenario está rodeado de otros dragos más pequeños, que parecen arbustos ya que están a ras del suelo. También hay a su alrededor plantas de incienso canario, también llamado ‘artemisa’, cuya utilidad clínica principal es la misma que la de la Viagra.
Diferentes tipos de mojo canario; en las estanterías de detrás se pueden contemplar algunas variedades de vinos del Valle de la Orotava y el típico ronmiel
En Icod de los Vinos probamos la malvasía dulce, el ronmiel, el queso fresco de cabra y el mojo picón. Terminé comprándome unos tarros de mojo (rojo y verde; el rojo picón se usa como condimento para la carne, mientras que el verde es para el pescado).
Las casas de Icod tienen una arquitectura típica genovesa, que se observa en sus chimeneas y en sus tejados, e influencia portuguesa, que se contempla en las ventanas de guillotina.

Diferentes tipos de arquitectura canaria en Icod de los Vinos
El primer cultivo que se comercializó aquí fue la remolacha, que marchó a América. Después de la crisis azucarera de 1554, empezaron a producir vino. Hasta el siglo XIX las islas comercializaron casi exclusivamente vino, pero en ese siglo se vio influido por vinos llegados de otros rincones del planeta. La malvasía se trabaja en tierra volcánica. El gran vino es el blanco. En Canarias hay diez denominaciones de origen de vino.

Valle de La Orotava
Valle de la Orotava y costa norte
Su nombre proviene del griego: “arautava” significa ‘tierra del oro’. Una tierra del oro necesita tierra, agua y buenas temperaturas, características que no le faltan a este valle, un valle donde se puede cultivar de todo. Se cultiva de todo porque el clima acompaña.
Hay muchas plantas tropicales. En el Puerto de la Cruz se ‘climatizaban’ las plantas que venían de América en una enorme finca que hoy se ha convertido en el Jardín Botánico.
Valle de la Orotava
Del valle de La Orotava provienen los mejores plátanos del mundo. A diferencia del Sur, en el Norte y concretamente en este valle están prohibidos los invernaderos. En el valle funciona la pequeña propiedad (latifundismo).
El valle de La Orotava es el valle del calado y del bordado. En la Casa de los Balcones llevan siglos haciendo bordados y calados.

El Oasis de La Orotava
En El Oasis paramos a comer. Nos sirvieron comida típica canaria. De hecho, recuerdo el rancho que era una especie de cocido más ligero que el del norte, más parecido a sopa con carne cocida. Al rancho se le echaba un poco de bocio, que viene a ser un condimento que en grandes cantidades se hace pesado al estómago.
Rancho canario
Mojos para acompañar a las patatas arrugadas y bol de bocio (lo que tiene aspecto de polvillo)
Tenía un enorme jardín donde predominaban las flores y plantas tropicales. Y sobre todo había strelitzias. El nombre de la flor típica canaria se las trae, me lo repitieron infinidad de veces aquel día, incluso le pregunté al guía. Como iba escribiéndolo, me faltó poco para pedirle que me lo escribiera, aunque no hizo falta, ya que cuando llegué al hotel vi una foto y su nombre.
Strelitzia
La Strelitzia reginae, conocida popularmente como ‘Ave del Paraíso’, ‘Estrelicia’, ‘Flor de pájaro’, ‘Flor de pajarito’, es una planta perenne con forma de mata y con unas flores anaranjadas en forma de pájaro, flores de donde se desprenden sus innumerables nombres.
Tiene una altura que oscila entre el metro y el metro y medio. En El Oasis nos hicieron una foto y, al salir, yo quería la foto pero no la planta. El guía me recomendó llevarme la flor, que casi ocupaba un asiento entero en el autobús, pues tenía un tallo larguísimo.
Flores en el jardín del Oasis de la Orotava

La Orotava
Panorámica de algunos edificios antiguos de La Orotava
Cuando Garachico fue destruido al entrar en erupción un volcán en el año 1706, el puerto se desplazó a La Orotava, que va a abrir las puertas a los grandes comerciantes, políticos, aventureros y otros personajes de origen genovés, portugués y español sobre todo. Los italianos traen el mármol de las minas de Carrara.
La Orotava es el corazón de la isla de Nivaria (uno de los muchos nombres que recibió Tenerife en el pasado).
Calle en La Orotava
En La Orotava se distinguen los diferentes tipos de arquitecturas extranjeras, pero también se puede contemplar la casa canaria. Las casas de La Orotava datan de comienzos de la colonización, cuando comenzaban las conquistas. Se levantaron inmuebles regios pertenecientes a las huestes del Adelantado y que se denominaron “Doce Casas”.
Su florecimiento agrícola y su próspera economía la llevaron a la emancipación jurisdiccional respecto a La Laguna en el año 1648.
En La Orotava se produce más vino tinto que blanco. Y sobre todo es un valle de flores.
Ayuntamiento
Parte del belén a tamaño real que estaban preparando en la Plaza del Ayuntamiento
La Orotava es una ciudad con muchas pendientes, surcadas por casas de un notable valor artístico, arquitectónico, decorativo e histórico. Para llegar a la Casa de los Balcones tuvimos que subir muchas cuestas. Pasamos por el Ayuntamiento, en cuya plaza estaban colocando un belén con estatuas a tamaño natural. Era impresionante.
En esa misma plaza del Ayuntamiento, en la fiesta grande de la ciudad (la del Corpus Christi, si mal no recuerdo), crean una alfombra de colores, formada por arena sacada del Parque Nacional del Teide y que tiene que ser algo digno de ver.
Casa de los Balcones
La Casa de los Balcones me decepcionó. Sólo entramos en el Patio y vimos a las caladoras. Realmente son dos casas de balcones que se construyeron juntas, una perteneciente a una familia portuguesa, los Fonseca, y la otra en propiedad de una familia genovesa, los Gracchi.
Datan del siglo XVII. La boda entre doña Juana Nieto y don Juan de Castro Bazo y Merino propició la construcción de esta Casa de los Balcones, contratando a los mejores carpinteros de la época.
Con el paso de los siglos, la Casa de los Balcones ha tenido muchos propietarios: Pedro Méndez de Castro; el regidor y capitán Francisco de Fonseca; Alonso de Fonseca y Mesa, que luchó en defensa del puerto de Santa Cruz de Tenerife cuando fue atacado por el almirante Nelson (1797). En la actualidad, la Casa de los Balcones pertenece a la familia Schönfeldt Machado, adquirida por una herencia.
Balcón central y blasón de los Fonseca
La fachada es de tres plantas, con balcón corrido en la parte superior. Los cinco balcones son de rejería, con base de madera. Los vanos están decorados con formas geométricas y vegetales. Sobre el balcón central destacan los blasones de los Fonseca.
En la primera planta estaban los aposentos del señor y, en la segunda, engalanada en su parte exterior con enormes balconadas de madera que sólo tenían una función decorativa, estaba el silo o granero, así como el despacho del señor. Para que la cosecha se aireara, colocaban balcones hacia la calle, pero también hacia el patio interior.

Balcones del patio
El patio se ve dominado por una monumental balconada, perteneciente a las dos últimas plantas, que descansan sobre un conjunto de robustos pilares decorados por capiteles corintios.
Pajareras y otros objetos en el patio de la Casa de los Balcones
Lo impresionante de esta casa es que jamás ha sido tratada ni pintada y hoy en día sigue destilando resina, pese a la antigüedad de la madera que la conforma. Al ser una madera tan resinosa, si hubiera un incendio en esta casa sería imposible apagarla con medios humanos.
Como todas las casas canarias, tienen acceso directo al patio, igual que ocurría en la Casa de los Balcones de La Orotava. Los patios están escandalosamente repletos de todo tipo de objetos: aperos agrícolas, lagares, plantas, bancos, etc. A veces, incluso hay fuentes. Dan sensación de desorden.
En el fondo del patio se ubica un inmenso lagar de madera, que antiguamente se utilizaba para elaborar los excelentes vinos de la región.
Caladora
A pie del patio se ubica el taller de las caladoras, donde nos explicaron que llegaban las telas de la máxima calidad desde Barcelona y que el resto, el deshilado y la vuelta a coser, se hacía a mano en aquel taller. Un mantel era cuestión de meses y meses de trabajo y así eran los precios.
Catedral de La Orotava
En Canarias nacen las ciudades, como en la mayoría de los sitios, en torno a las iglesias. Los señores financiaban esas iglesias, por eso se levantaban las iglesias o ermitas junto a las grandes casas señoriales, por eso mismo al principio las iglesias se utilizaban como panteones familiares.

La Laguna
Hotel Nivaria: Parece ser que había un Congreso de Astrofísicos y en ese preciso instante se estaban haciendo fotos; en la cafetería de este mismo hotel tomaríamos al final de la tarde el típico café canario
Ya lo decía en sus versos Pedro García Cabrera plasmando el sentimiento que despierta esta ciudad universitaria, de los Adelantados, a todo aquél que llega para descansar sus pies, pasear por sus calles o sorprenderse con su magnificencia:
Concédeme el honor de apadrinarte
ciudad por cuyas calles ha latido
el ruiseñor de sangre de mis venas;
ciudad que te levantas con el rostro
vuelto a la libertad del horizonte”.
Ciudad noble, culta, añeja, de señero porte, por donde el silencio anda encorvado, a tientas, a merced plateresca, vigía fiel de multitud de bregas…
San Cristóbal de La Laguna es la única ciudad canaria patrimonio de la Humanidad, declarada así por la UNESCO en 1999. Se trata de la antigua capital de la isla, hasta 1824, que la capitalidad de la isla pasó a Santa Cruz. Fue además capital militar, episcopal y académica. Es una ciudad totalmente plana y está construida en cuadrícula. Se ubica sobre una antigua laguna de agua dulce.
Cuando entramos a La Laguna, una espesa niebla nos cubrió, como si realmente estuviéramos en un páramo con una laguna, además empezó a llover. Cosas del microclima, pues al salir de La Laguna, unas horas después, la niebla desapareció y dejó de llover.
Cuando aún era una laguna, se atravesaban en barca esos espesos bancos de niebla. Era una manera de mantener el contacto Santa Cruz de Tenerife (al sur de La Laguna) y Puerto de la Cruz y La Orotava (al norte de la ciudad). Fue desecada a finales del siglo XV. La laguna que había entonces atraía a los mosquitos, portadores de numerosas enfermedades, como el paludismo. Una tropa de soldados se encargaron de hacerla desaparecer. Se trajeron miles de eucaliptos que fueron plantados alrededor de las aguas de aquella laguna. Lo que hacen los eucaliptos es absorber el agua. Así se vació la laguna. De hecho, hoy en día es una ciudad poblada por infinidad de eucaliptos.
Después de desecar la laguna, empiezan a establecerse allí y en 1496 y 1497 se funda San Cristóbal de La Laguna. Fue el Adelantado Alonso Fernández de Lugo el personaje que propulsó las primeras edificaciones de la ciudad, creando una ciudad en cuadrícula. Se le considera la pionera en Europa en este tipo de trazados, mucho antes de que Ildefonso Cerdá proyectara un trazado en cuadrícula para Barcelona. Hay que tener en cuenta que La Laguna se creó a finales del siglo XV y el trazado en cuadrícula de la Ciudad Condal data del siglo XIX.
La ciudad está rodeada por montes en dos de sus lados, por lo que a vista de pájaro parece un anfiteatro, cuyas gradas van bajando escalonadamente.
La Laguna es una de las ciudades más impresionantes de Canarias. No me extraña que sea Patrimonio de la Humanidad.
Las calles del centro de La Laguna son todas adoquinadas, muy amplias, saturadas de infinitas casas señoriales y sin cables que las crucen, ni basuras en el suelo. Casi todas las casas señoriales de la ciudad albergan en la actualidad sedes oficiales, museos, etc.

Plaza del Adelantado
Nuestra ruta comenzó en la Plaza del Adelantado, desde donde podía verse el Ayuntamiento y la antigua sede de la gobernación de la provincia, que actualmente está en Santa Cruz. Se veía asimismo que estaban edificando el Palacio de Justicia sobre los cimientos del antiguo. El parque que había en la plaza tenía una decoración profusa y, en el centro, una fuente con una estatua, todo de mármol de Carrara. El mármol es un material que en Canarias es difícil de encontrar.
Convento de Santa Catalina de Siena
Una de las edificaciones más interesantes es el convento de Santa Catalina de Siena. Es colosal, ocupa al menos toda una manzana y su entrada principal está justo enfrente de la Plaza del Adelantado. Es un convento muy antiguo y aún aloja a las monjas de clausura.
Ajimeces del convento de Santa Catalina de Siena
Está construido sobre las ruinas de las antiguas casas de los Adelantados, cedidas por don Juan Cabrejas a los dominicos. Fue inaugurado en 1611. Exteriormente es muy sobrio y frío, pero hay un elemento que le da cierta elegancia: los ajimeces. Son una especie de miradores, característicos de la construcción conventual canaria de clausura. Situados en las esquinas frente a la Plaza del Adelantado, con sus complicadas celosías de madera y sus formas que recuerdan al típico balcón canario, aportan al edificio un rasgo singular. A mí me recuerdan a las celosías del arte árabe, construidas con el mismo fin: ver sin ser visto.
Fachada del Palacio Episcopal
Otro de los edificios que visitamos fue el Palacio Episcopal. Hay que dejar claro que aunque La Laguna no influye políticamente, sí que continúa siendo la capital episcopal y académica. El Palacio Episcopal está construido en piedra (de color negro), algo que choca, porque son escasas las construcciones canarias en piedra. Está claro que la Iglesia nunca ha andado mal económicamente si es capaz de trasladar la piedra en barcos a lugares remotos y construir edificios en piedra en aquellos lugares donde resulta algo atípico.
La Candelaria
El edificio fue destruido por un incendio en 2006 y su restauración duró tres años. En su patio alberga una estatua de la patrona de Canarias: la Candelaria o la Virgen de las Candelas. Lleva al niño en la mano derecha (lo normal es que al niño se le lleve en la izquierda) y una candela en la otra mano.
Palacio de Lercaro
El Palacio de Lercaro alberga hoy el Museo de Historia y Arqueología de Tenerife. La mandó construir el escribano público Gaspar Justiniano en el siglo XIX. Destaca la balconada de influencia genovesa que se encuentra en el patio.
Casa Montañés
La Casa Montañés fue levantada en 1746 por el sargento Francisco Montañés Machado. Es un tipo de casa armera, con tres pisos y entresuelo. Hoy alberga la sede del Consejo Consultivo del Gobierno de Canarias.
Catedral de La Laguna
La catedral está siendo restaurada. Me recuerda a los primeros edificios religiosos que se erigieron en las principales ciudades conquistadas en Sudamérica. Tiene gran valor arquitectónico, escultural y pictórico.
También vimos una parte de la zona universitaria. En el centro sólo quedan de la Universidad los edificios oficinales como el Rectorado o la Biblioteca. Los diversos campus se han trasladado a edificios modernos a las afueras de la ciudad. La Universidad, la más célebre y la universidad canaria que más alumnos tiene, se llama San Fernando de La Laguna. Su nombre lo recibió en 1817 al erigirse el primer edificio docente. En 1927 adquirió el rango de distrito universitario.
Antes de marchar probamos el barraquito, un café típico canario a base de café, leche condensada, azúcar, canela, limón y unas gotitas de Licor 43. Estaba riquísimo.

La excursión duró todo el día y el viaje es largo. Pero vimos todo demasiado rápido como para saborearlo a gusto. Desde mi punto de vista, sería necesario volver y visitar de nuevo cada ciudad dedicándole al menos una jornada entera.

En este drago ubicado frente a la fachada de la catedral de La Laguna se pueden ver las raíces sobresaliendo por la copa

miércoles, diciembre 08, 2010

Como si se tratara de un domingo

¡Qué semana más rara! Mañana es jueves y en dos días tenemos la Navidad encima. Estoy escribiendo sobre la última excursión que hice en Canarias, porque lo he ido dejando y me da la sensación de que han pasado siglos desde entonces. No lo puedo dejar postergado durante más tiempo, sobre todo porque después llegará la 'fabricación' de otro álbum de fotos.
No he sido consciente de la soledad en que me he visto inmersa en estos dos días hasta anoche. Me resulta muy duro llegar a una casa que siempre está llena de gente, pero sin gente. Tengo a los animales como grata compañía. Y no hace mucho que ha llegado mi hermano pequeño, con el que discuto a menudo porque somos muy parejos en carácter, pero prefiero estas discusiones fraternales que el terrible silencio. Aunque ese silencio me lleva a la reflexión, al agradable recordatorio de unos ojos que concentran todo lo mejor del mundo.
¡Qué guapo estaba!

Ya les he dicho a mis padres que me han quitado la estrella del coche.

En el último minuto

En el último minuto aparece él, guapísimo, con una sonrisa perfecta, con esa mirada angelical y te ilumina la noche. Escuchas su voz y te sientes subyugada por esa persona tan especial. Estaba guapo esta noche. Y sientes que a esos ojos no se les puede ocultar nada.
Su sonrisa está muy presente aún.
Cuando ya no esperaba encontrarme con él, he mirado hacia atrás y creo que me he quedado sorprendida al encontrarme con ese ángel tan adorable. De repente me he sentido ligera, como si todos los pesos y preocupaciones se difuminaran con su presencia. Aún sigo escuchando esa voz tan sensual, que hace tan sólo un instante era tan palpable como él mismo.

Al llegar al coche he notado que pasaba algo. La estrella. Me han robado la estrella. Me ha fastidiado. Seguro que pasará a engrosar la estantería de los trofeos de algún quinceañero con la cara llena de acné. Hacía mucho que no me la quitaban, pero tampoco creo que vuelva a ponerla. En ese coche no merece la pena. La última vez que me la robaron me costó 5000 de las antiguas pesetas poner una nueva. Ha llovido ya...

Cuando he mirado al firmamento estrellado he vuelto a pensar en él, en esa dulzura que emana de él. He olvidado la estrella del coche para concentrarme en las estrellas que me llevan a pensar en él. Estaba guapo hoy.

martes, diciembre 07, 2010

Estas vísperas no son las de después

Tengo una corazonada. Hoy tengo una corazonada.
Podría no llevar el coche, pero al final lo llevaré.
Seguro que está guapísimo.

He quedado a las once, lo que quiere decir que ya llego tarde.

Voulez-vous visiter Paris avec moi?


Mi amiga Maëlle, francesa de Marsella y ex vecina de Zinedine Zidane, cumple años hoy, el 7 de diciembre. Tendré mañana que coger el teléfono y marchar una sinfonía interminable de números para que un teléfono parisino suene en las cercanías del Moulin Rouge.
Estoy pensando que es el último puente largo que me quedo aquí. Me imagino de regreso en París. No he visto el Musée d'Orsay y alguna vez tendré que regresar a franquear sus puertas. París es una ciudad que me gustó mucho, pese a las infinitas alturas (la torre Montparnasse, el Sacre Coeur, la torre Eiffel...). Tuve que elegir, y hay muchos sitios que no llegué a visitar, porque los días no tenían más que 24 horas.
Y sí, mañana tengo que trabajar, pero si me hubiera ido a cualquier lugar hubiera hecho puente. Aunque mejor así, porque a ver cómo iba a llegar a París con los aeropuertos cerrados y los controladores esgrimiendo sus pancartas por todo el país.
Ahora bien, ¿por qué París, que ya lo conozco? No es sólo la ciudad de la luz, sino también la ciudad del amor. Y al pensar así pienso en él. Me gustaría ir a París con él. Volver a ver todo de nuevo, pero con mis manos entrelazadas con las suyas. Escuchar el idioma (el francés es una de las lenguas más bellas jamás inventadas) y volver a hablar con la suavidad de sus letras insinuantes.
Y pasear entre los artistas itinerantes de Montmartre, observar la estatua de Jacques de Molay junto al Sena.
Sí, me gustaría volver a París. Pero con él. París es una ciudad que tiene una historia en cada rincón. Quizás un día rescate las fotos, aunque hace ya casi seis años que visité la capital francesa.

lunes, diciembre 06, 2010

6 de diciembre

Estos días siento que me falta algo. Nadie mejor que yo sabe qué es 'eso' que echo en falta.
Tengo tantas preguntas...

Mañana trabajo en jornada continua, por lo que a las tres estaré libre de nuevo hasta el jueves. Estos días con tantas fiestas me desubican un poco.

No tengo ganas de escribir.

Me pregunto si mañana le veré o no.

domingo, diciembre 05, 2010

Mis quintos, ¿para cuándo?

Ayer me enteré de que mis quintos se reúnen cada cinco años, no anualmente como el resto de la gente. Me encontré con una de las personas que era seguro que me informaría al respecto y, como había supuesto, uno de los organizadores del evento. Le dije que contaran conmigo para dentro de dos años, porque hasta dentro de un par de años no se celebra mi quintada. Es decir, que nunca he ido a ninguna quintada, pero de repente siento curiosidad y me apetece acudir a la misma.

Mis amigos se van al mercado medieval en estos momentos. Yo he optado por sumergirme en una bañera llena de espuma, sales y agua caliente. Salga cuando salga...

El primer síntoma de resaca

El primer síntoma de resaca es la sequedad en la boca, la sed que no se puede sofocar ni aunque te bebas un lago de agua dulce entero. El segundo síntoma es el golpeteo constante en las sienes que resuena una y otra vez. El tercero llega como la niebla que se ha echado fuera, con lagunas aquí y allá.
Creo que eran las seis menos cuarto cuando llegué a casa, pero no podría asegurarlo. Podría ser antes y podría ser después. Estoy segura de que me sacarán de dudas esta tarde.

Después de varios días sin tomar Ballantine's, ayer la cosa cambió. No sé de quién fue la magnífica idea de traer whisky para después de cenar, pero en ese momento decidí dejar el coche en casa y embullirme de cabeza en unas copas que me supieron a gloria. Y es que no hay mejor copa que la que uno se sirve a sí mismo y el primer sorbo tan esperado después de varios meses de asueto. Si la memoria no me falla, no bebía whisky desde la última boda a principios de septiembre.
Recuerdo a mucha gente, una batalla campal en la calle (cuando nos íbamos había bronca y un tío sangraba de un ojo, peleas que siempre llegan cuando hay un exceso de gente), haber entrado en bares que no pisaba desde hace varios años y recuerdo estar buscando a alguien entre los rostros, sin éxito alguno.

La locura de la noche ha dado lugar a la llegada de una resaca torturadora.

sábado, diciembre 04, 2010

El sábado en una bodega

Ya me han dicho que "anoche debería haber salido". No hacía falta más para saber por qué me lo decían. Por una parte, me hubiera gustado salir, pero por otro lado me acuerdo del cansancio que tenía. Pesa más lo primero. Posiblemente hubiera visto a esa persona tan especial, tan misteriosa, tan dulce. Posiblemente hubiera escuchado su voz sensual mientras sentía un ligero estertor en la espina dorsal. Posiblemente me hubiera quedado atrapada en su mirada cargada de nobleza.
Seguro que estaba guapísimo.

Hoy hemos tenido comida en la bodega. Venía gente de Logroño. La comida se ha alargado y ahora vamos a cenar allí. Hemos jugado al chinchón y al Trivial. Y al calor de la hoguera se está tan bien...

Espero esta noche ver a ese ángel...

3 días

Hace tres días que no veo a ese ángel de mirada perfecta. Quizás si esta noche hubiera salido, nos hubiéramos encontrado. A pesar del cansancio, aquí sigo, pensando en él, en su grandeza, en sus ojos, en su voz...
Hace dos días nevó y la nieve borró sus huellas y me sumió en un estado de semiinconsciencia. Ahora desconozco cómo encontrarle. Sólo me quedan los instantes recopilados en el ajado álbum de la memoria, recuerdos tan hermosos como intangibles, recuerdos que me hacen sonreír.
Tres días sin un instante de él son demasiado largos, demasiado oscuros, demasiado grises. Le echo tanto de menos...

viernes, diciembre 03, 2010

El sonido hueco de unos zapatos en las calles vacías

Iba caminando por las calles, pese al frío que atenazaba mis músculos y golpeaba mi rostro. Restos de nieve y hielo se encontraban encallados entre las juntas de los adoquines de las calles. Entre las piedras, sonaban mis botas creando su baile rítmico y solitario que terminaba chocando contra las casas que íbamos dejando atrás. Una parte de mí estaba tras ese sonido, la otra... estaba mucho más lejos. Imaginábale conmigo, mientras le contaba la historia de cada calle, las hazañas del héroe local, mientras le describía pequeñas anécdotas que habían acontecido aquí o allá, y mi mano sentía la calidez y suavidad de sus dedos entrelazados con los míos, retando al aire gélido que nos rodeaba, y al mirar hacia el firmamento nos encontrábamos bañados por el fulgor de millones de estrellas.
Pese al frío hubiera seguido caminando en esa placidez que me brindaba su invisible compañía, el recuerdo de esos ojos que tantas alegrías me dan cada día...
El sonido de los zapatos ha quedado atrás, entremezclado con los recuerdos de esa persona tan especial.

Lo que nos depara el fin de semana

Al mediodía caminaba por el mercado medieval y estaba sin gente. Era uno de esos momentos en que no te esperas encontrar abierto el mercado, pero allí estaba, sin las turbas de gente que lo avasallarán este fin de semana. Me hubiera gustado caminar con él por allí en ese momento.
Me pregunto dónde estará. Tampoco hoy le he visto y, por tanto, estoy echándole de menos. Esperaba encontrarme con él, pero por lo que sea no hemos coincidido.
Seguro que está guapo hoy. Siempre suele estar más guapo cuando no le veo porque en mi mente pervive su recuerdo perfecto.
No sé si le veré hoy, más que nada porque no tengo la absoluta certeza de salir esta noche. Tengo cansancio acumulado, he llegado a las cinco de la tarde a casa y no me he echado siesta. Y ahora empiezo a sentir ese cansancio.
Además tengo las manos heladas. A veces me paseo hasta la sala y me acerco a la chimenea, pero mis manos siguen frías. Mi padre siempre me dice eso de "manos frías, corazón caliente"; anoche me lo dijo una vez más. Pero él ya sabe que mis manos siempre están heladas, lo que desconoce es que mi corazón tiene una calidez placentera que arde cuando me cruzo con esa persona tan especial.

El jardín de los deseos

Si por cada pensamiento a ese ángel plantara una rosa no tendría hectáreas de tierra libres para plantar rosas. Es bonito sentir y no puedo negar la evidencia. Si una persona es capaz de crear algo tan hermoso dentro de mí sólo puedo quererle. Y aunque rebusque las palabras para describir esto, aunque ponga un granito de arena cada noche, resulta imposible describir la magnitud y la magnificencia de este sentimiento que anida dentro de mí.
Si me preguntara cuándo empezó todo, no sabría qué responder. Pues me da la sensación de que le conozco desde siempre, de que no ha habido vida mientras él no estaba y que la verdadera vida empieza desde el momento en que me encuentro con sus ojos por primera vez. Lo que de que no ha habido vida con anterioridad no es algo que haya que tomarse al pie de la letra; realmente me refiero a que antes de él no había sentido algo tan profundo y tan intenso por nadie, quizás es que nunca antes había conocido a una persona tan especial, tan cercana a la perfección. Y él es todo.
El deseo de él arde dentro de mí. Me imagino besándole, tocándole, acariciándole, mirándole… y entonces me encuentro deseándole un poco más que el minuto anterior.
De entre todos los deseos, o quizás sólo sea un deseo que abarque infininad de ellos, lo que quiero es verle de nuevo mañana. Mirarle a los ojos y encontrar en ellos toda la bondad del mundo, toda la honradez del mundo, toda la nobleza del mundo… en definitiva, todo lo mejor de lo que nos rodea habitualmente. Y ese instante sólo puede ser único. Quiero verle sonreír y al encontrarme con su sonrisa perfecta ser consciente de que se encuentra bien, de que todo le va bien.
Ahora, a punto de dar la una en el reloj, debo ir a dormir, a soñar con esa persona tan especial, a soñar que le abrazo, que le cubro de besos, que me aprendo cada pliegue y cada hueco de su piel, que le paso mis dedos por su pelo y que me quedo atrapada en esa magnífica mirada que concentra todo el mundo en sí misma. Yo creo que con una imagen así ya me puedo ir a dormir.
Un ángel será lo último que vean mis ojos antes de cerrarse y ese mismo ángel será lo primero que vean mañana al despertar...

El paisaje de las nueve


Esta mañana amanecía todo blanco, aunque al salir el sol después, el paisaje nos brindaba unos colores atípicos. El problema del sol de esta mañana es que llega el hielo. Si he podido hacer estas fotos a las nueve de la mañana es porque no conducía...
Ahora me he acordado de las imágenes tan bellas que la mañana regalaba a la vista y aquí están.

Preferiría que no nevara.





Carretera con hielo

jueves, diciembre 02, 2010

¿Dónde está...?

Echaba de menos esto. Lo cierto es que esta semana he estado tan ocupada que apenas he tenido ni tiempo para respirar. Al llegar a casa, me apetece desconectar, disfrutar de esos momentos para mí, pensar en un ángel… Alguien a quien hoy tampoco he visto y he echado de menos. Siempre hay un hueco para él en mi mente y en mi corazón.
Me pregunto cómo habrá pasado el día. Seguro que estaba guapísimo. Ni siquiera he visto a nadie cercano a él, aunque tampoco lo necesito, porque su presencia en mi vida es tan vívida que en muchos momentos del día llego a dedicarle unos minutos. Sobre todo por las tardes, pero esta semana he estado tan ensimismada en lo que estaba haciendo que, cuando he querido darme cuenta, era tarde. Es sorprendente porque siempre suelo hacer algún paréntesis para escribir palabras que provienen desde el corazón.
Hoy, al no encontrarme con él, le echo mucho de menos. Pero su imagen está latente. Le recuerdo sonriendo dulcemente, con esa sonrisa que al evocarla siento que miles de estrellas salen al exterior en forma de magia y le buscan en el aire gélido del invierno. Recuerdo la suavidad de esos dedos de pianista y rememorar eso me hace sentir un tierno estremecimiento, porque ese pensamiento solitario me lleva mucho más allá de lo que me atrevo a imaginar. Recuerdo las hebras de plata de su pelo, lo que anhelo enredar mis dedos en ellas y pienso en lo que me gusta cómo lleva el pelo. Recuerdo su voz, esa voz tan sensual que nunca me canso de escuchar. Ese sonido que adoro con locura. Y recuerdo esa mirada angelical, tan dulce como misteriosa, tan cálida como etérea, tan profunda que se me hace muy difícil ocultarle nada. Esa mirada en la que siempre encuentro lo mejor del mundo, esa mirada noble que consigue dejarme sin habla en muchas ocasiones.
Echo de menos ese instante en que él aparece y me mira para saludar. Ese instante que me brinda alegrías cada mañana. Los días sin él siempre me falta algo, aunque me acuerde mucho de él. Y en los días en que no le he visto vuelvo a reflexionar sobre todo lo que le quiero…

Nieva...

Sé que está nevando y que las calles se están cubriendo de ese manto blanco tan gélido. Quizás mañana no coja el coche en todo el día, pero no estoy dispuesta a quedarme a mitad de camino como ya me ocurriera en dos ocasiones el año pasado.
No quiero mirar por la ventana, así que ya amanecerá mañana.

Me voy a soñar con ese ángel de mirada perfecta, con el deseo ferviente de verle de nuevo mañana.

En mi época universitaria, solía colgar un póster enfrente de la cama que me brindara tranquilidad. Cada año cambiaba. Recuerdo que una vez tuve El beso de Gustav Klimt, porque adoro esa pintura; en otra ocasión la pared estaba decorada por el castillo de Neuschwanstein, sito en la Baviera alemana, porque me llamaba la atención que alguien hubiera sido capaz de levantar algo tan magnífico y vertical en medio de la nada; he tenido pósters de tigres, de lagos rodeados de montañas, de increíbles paisajes; pero hay una imagen que vuelve una y otra vez a mí. Despertar con las aguas tranquilas de un muelle solitario cada mañana me traía una dulce tranquilidad. Recuerdo que en la parte inferior ponía "Serenity". Nunca volví a despertarme con tanta tranquilidad, hasta que me di cuenta de que tenía que rescatar esa imagen y abrir los ojos cada mañana observando aquel muelle solitario, aquellas aguas tranquilas, los colores cálidos que poblaban la imagen.
Es curioso. En los alojamientos universitarios siempre llenaba las paredes, pero en casa me gusta que las paredes se conserven diáfanas, sin ningún tipo de imagen. Pero hoy en día no necesito un póster como aquel. Hoy en día existe un ángel que me trae una dicha mayor, y abrir los ojos cada mañana recordando su rostro es una de las cosas más bellas que ocurren a lo largo del día. Otra de las cosas más bellas del día es cuando me encuentro con él, cuando veo en sus ojos tanta nobleza, tanta bondad y entonces noto que los sentimientos hacia él me desbordan, entonces recuerdo una vez más por qué le quiero tanto. Otro de los momentos más bellos del día es ahora, cuando estoy con un pie en la cama y puedo dedicarle unos minutos y sonrío al pensar en él, sabiendo (y esperando) que todo le vaya bien, anhelando el día de mañana porque quizás a media mañana aparezca la magia que proviene de él una vez más.
Es alguien tan especial, que a veces me faltan palabras. Y, por supuesto, es hora de ir a soñar con ese ángel de mirada perfecta.

Está nevando, pero el frío no existe cuando recuerdo tan nítidamente la calidez de esa persona.

miércoles, diciembre 01, 2010

El abrazo anhelado

Hay momentos en la vida en que simplemente necesitamos un abrazo. Yo hoy lo necesito, pero no porque esté triste o necesite que me reconforten, sino por el simple placer de sentirme abrazada. Pero no me sirve cualquier abrazo, sino que necesito el abrazo de ese ángel de mirada especial. Anhelo sentir sus brazos alrededor de mí, apoyar mi cabeza en su hombro y susurrarle que nunca deje de abrazarme.
Hoy no he visto el mundo en sus ojos, y como en sus ojos siempre se encuentra todo lo mejor del mundo, el día ha sido una décima más gris. Porque aunque no le vea, su imagen se perfila en mi mente una y otra vez, a modo de recuerdos que me suelen llevar a sonreír. Él es la luz de los días grises.
Me gustaría pasar mis dedos por su pelo y besarle. Besarle hasta quedarme sin fuerzas. Y nunca dejar de mirar esos ojos que hacen que todo tenga magia. Pero sobre todo, quiero abrazarle.

Nieva en la montaña

He hecho la foto desde el móvil cuando iba a tomar café, café al que me han invitado porque Ezcaray es un pueblo donde te encuentras con conocidos en todos los sitios. A mí me agrada la gente de aquí y disfruto aunque, cuando venía, los copos de nieve golpeaban en la luna del coche. Ahora sólo parece que ha llovido y me alegro de que no haya seguido nevando.

Echo de menos a un ángel.

Misiva a los de Oriente

Igual este año les escribo una carta a los Reyes Magos. Algo como:

"Queridos Reyes Magos,

hace unos años había perdido la ilusión, pero el año pasado encontré una ilusión tan fuerte que no puedo dejarla pasar por alto. Conocí a un ángel y volví a creer en el amor. Ese ángel me aporta alegrías, tantas que he perdido la cuenta de las veces que me ha hecho sonreír. Ese ángel me brinda su dulzura cada día, ese ángel tiene una mirada en la que se concentra todo lo mejor del mundo y mirarle a los ojos durante tan sólo una milésima de segundo hace que salten las chispas en mi corazón.
Podría estar mirando a sus ojos durante mil millones de siglos y sería la persona más feliz del mundo. Lo que ocurre es que siento una necesidad imperante de cubrirle de besos, de abrazarle, de acariciarle, de susurrarle lo que no me atrevo a decirle..., de quererle.
Y bien, soy incrédula empedernida. Vosotros sois magos, pero dudo que vuestra magia supere la magia que proviene de sus ojos brillantes. Sin embargo, a veces necesitamos creer...".

No quiero seguir, porque estaba pensando en lo que lloré cuando me enteré de que los Reyes Magos no existían. Es la primera gran mentira de nuestra vida, pero me apetecía escribirles.
Hay épocas en que las ilusiones se incrementan un poco.

Y con la ilusión de dormirme dibujando mentalmente los rasgos perfectos de su rostro... es hora de partir al mundo de los sueños.

Y, al final, llega diciembre

Por fin llega diciembre, y estamos a tan sólo un paso de cambiar de año.
Tampoco me gusta este mes, ya que es pleno invierno y hace frío, y además no me gusta la navidad (y todo lo que conlleva).
Tampoco me gusta que haya tantos días festivos. Lo que ocurre es que a veces se pierde la noción del tiempo, llega un momento en que no sabes en qué día de la semana estás. Y eso me recuerda que esos días no le veré más que por la noche. No es lo mismo. La magia está cuando me cruzo con él por las mañanas, en las palabras contenidas que no se dicen, al desear perderme en esa mirada perfecta, al saber que él está ahí al lado sin acercarnos apenas, al escuchar esa voz sensual saludando. Claro que por la noche también hay magia, porque siempre que está él hay magia, pero es otro tipo de magia. Por la noche no es necesario no decir nada, las palabras salen al exterior. Por ejemplo, por la noche le puedo decir que está guapísimo, por la mañana lo puedo pensar pero, en principio, no se lo diría, porque es una situación completamente diferente.
No es que me guste más la magia de las mañanas que la de las noches, lo que me gusta es todo de él, así que cualquier cosa que provenga de él y cualquier momento en que me encuentre con él me gusta.

Estoy deseando que pase pronto, incluida la Nochevieja. Es más, según la trayectoria de los últimos años, éste me tocaría quedarme en casa el último día del año, así que espero que la misma afección que me tocó hace dos años (un catarro terrible) no me ataque este año. Me da incluso pereza disfrazarme.

Diciembre... enseguida pasa. No acaba más que de empezar y ya estoy deseando que termine.

Creo que me voy a soñar con esa persona tan especial.