sábado, marzo 01, 2008

Los hijos del Grial


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La Alta Edad Media fue una época de profunda religiosidad, asentada hasta Jerusalén y con diversas Órdenes de caballeros que velaban por la fe cristiana. También fue una época de cruzadas, aunque éstas empezaron a remitir al perder los cristianos su propiedad más lejana en Asia, San Juan de Acre, bajo la amenaza musulmana.
El Papa Inocencio IV y toda la cura romana vuelven la vista hacia el Languedoc, una región montañosa al sur de Francia donde la inexpugnable fortaleza de Montségur mantiene aislados a los cátaros, de los que se rumorea que tienen en posesión un gran tesoro, el Santo Grial, que nadie sabe exactamente lo que es. Muchos piensan que es el cáliz de la Última Cena rescatado por José de Arimatea; otros creen que se trata de la piedra filosofal; incluso los hay que dicen que es un tesoro que otorga el máximo conocimiento a quien lo tiene en su poder. En este libro el Santo Grial equivale a la sang réal, que corre por las venas de dos niños, Roç y Yeza, destinados a ser los emperadores y unificadores de todas las religiones.
Pero la Iglesia tiene otro gran enemigo, el emperador germano Federico II, a quien intenta imponerse y llega a excomulgar.
El texto está basado en los escritos medievales de un monje franciscano cuyo destino corre paralelo al de los niños, William de Roebruck.

Corre el año 1244. El ejército francés y los soldados papales llevan meses asediando la fortaleza de Montségur. Con ayuda de los montañeros vascos consiguen acceder a la barbacana del castillo y los cátaros deciden capitular y entregarse. Esa misma noche, dos assassins entran en la fortaleza y se llevan envueltos en sábanas a los dos niños: Yeza es nieta del emperador y de la grande maîtresse, mientras que Roç lleva en su sangre la insignia de los Trencavel, apellido que adoptaron los sucesores de Perceval, caballero del rey Arturo.
La noche en que los cátaros son quemados por herejes en grandes piras, los niños comienzan un largo viaje. Assasins, templarios y teutones se convierten en los escudos protectores de dos niños asustados. En su camino se cruza la casualidad y William de Roebruck, un monje que trae mal fario, se verá obligado a acompañar a la comitiva un trecho del camino.
Cuando la Iglesia descubre que no hay ningún tesoro en Montségur, comienza una persecución terrible para atrapar a los dos niños.
William de Roebruck es abandonado en aguas marsellesas, mientras los caballeros se llevan a los niños hacia tierras italianas, concretamente a la fortaleza de Otranto, regida por la condesa Laurence, íntima amiga de Federico II.
Como época de grandes intrigas, los caballeros harán creer a la curia romana que los niños han ido acompañados por William hacia la corte del Gran Kan, y Roç y Yeza permanecerán tres años en Otranto. Hamo, hijo de Laurence, William y dos niños huérfanos cruzarán Italia desde el sur hasta los Alpes, perseguidos por un tétrico inquisidor, Vito de Viterbo. En las montañas alpinas, Hamo consigue escapar y huye hasta Constantinopla. Los niños anónimos perecen en un río helado y William es rescatado por los saratz, tribu árabe escondida en las montañas. Allí pasará tres años, hasta que su inminente boda con una joven pastora lo obligue a escapar.
Perseguido por la Iglesia, William llega a Otranto, donde la condesa descubre el peligro de la misión que le ha sido encomendada y marchan en su nave hasta Constantinopla.
Las estrellas dicen que allí tendrá lugar el matrimonio quimiológico de los dos infantes, los hijos del Grial.

viernes, febrero 29, 2008

Una rosa se marchita...

Hace unos años me quedé en casa de mi amiga I. a pasar las fiestas de San Mateo. En una de las comidas se encontraba allí su tía Claudia, una mujer mayor, hermana de su abuelo. La he visto muchas veces, pero aquel día se quedó grabado en mi recuerdo porque aquella mujer me llamó especialmente la atención. Pese a su edad, brotaba de ella una elegancia exquisita, una elegancia que perdura a pesar del paso de los años. Creo que nunca se casó y de joven fue modista, una mujer independiente y emprendedora, y por tanto una adelantada a su época. Con la edad, dejó de coser porque la vista empezó a fallarle.
Andaba en los noventa, dos para arriba, dos para abajo... No hace ni tres meses que el corazón de su hermano, el abuelo de I., se apagó. Hoy ha sido Claudia la que ha dejado caer su último pétalo.
He hablado con mi amiga I. Me ha descrito el vacío al llegar a casa de su abuelo, esa sensación de pérdida de dos personas queridas en tan poco tiempo...

jueves, febrero 28, 2008

J. y una Paulaner

J. es un amigo de mi pueblo que tiene a su novia afincada en Salamanca. Suele venir de vez en cuando y ha llegado hoy, varias horas más tarde que yo. ¡Para haberlo sabido!
Estuve tres días en casa. Hoy estaba con el chip en otro lado. Y medio grogui me ha pillado J. Nos hemos tomado una Paulaner en una cervecería, una pinta, y sin nada en el estómago solo ha conseguido que me entraran ganas de fiesta. Tengo colores y calores, pero me siento cansada, así que no creo que tarde mucho en encamarme.
Me resulta extraño que haya gente de mi pueblo en Salamanca, aunque no es la primera vez que quedo con J. aquí.

viernes, febrero 22, 2008

Primaveral...

Aún falta un mes para la primavera, pero es que el tiempo acompaña. Además parece que tengo alteradas las hormonas, que estoy hiperactiva.
Acabo de hacer varios paseos al contenedor de papel. No imaginaba que tenía tantos periódicos ni revistas acumulados, pero así ha sido. Los vas apilando en un montón y todos los días dices que debes ir a tirarlos. Y por fin hoy me los he quitado de encima...
Después haré limpieza general. Espero que Rober venga por la noche y, al menos, que me avise, porque ya veo que tendré la casa patas arriba. Viene a utilizar mi pc porque el suyo está infectado de virus y no sabe quitarlos, ni siquiera se ha propuesto formatear. Lleva así desde hace un año por lo menos.
Lo que más me pesa es que como salga esta noche mañana no me veo levantándome a las 9 de la mañana para ir a la cura.
También hay una pregunta que martillea mi cabeza desde que me he levantado: ¿Leerá o no leerá? Está claro que será lo que tenga que ser.
Hoy es un día para ir a leer Harry Potter al parque, lo que ocurre es que no puedo empezarlo hasta que no me acabe una novela sobre la caída de Montségur y el catarismo. Me iré igualmente a tomar el sol y a ver a los turistas hacer fotos. Todo será que sigan las calles cortadas por los locales, que entre las huelgas de los jueces y la visita de los Príncipes (don Felipe y doña Letizia estuvieron aquí hace dos días) a la Universidad no paran...
De todas formas, hay que aprovechar las tardes como hoy, que quizás dentro de una semana esté lloviendo. ¡Qué loco el tiempo!

jueves, febrero 21, 2008

El libro más esperado

El final de la saga de Harry Potter es, seguramente, uno de los libros más esperados por todo tipo de lectores.
Tuve ocasión de leerme varias traducciones vía internet, incluso estuve a punto de comprármelo en inglés. Sin embargo, preferí esperar.
Hoy, a las 18.30h. salía la séptima y última entrega en los países de habla hispana.
Con el libro te daban un póster, un marcapáginas y una bolsa de papel. No creo que tarde mucho en destriparlo por aquí, aunque quizás me reserve el final...

No me convertí en Harrypottermaníaca hasta el cuarto libro. Lo había visto en las librerías, pero jamás se me ocurrió que podría atraer mi atención "un libro para niños". Aunque ahora sé que es un tipo de lectura apta para todos los públicos.
Todo empezó por mi hermano pequeño. Él no lee nada, a pesar de que yo he intentado inculcarle el hábito de leer, sin éxito. Hace unos años no sabía qué regalarle y entonces descubrí en una librería una trilogía de los primeros libros de Harry Potter. La compré, pero él no se la leyó. Yo sí. A veces pienso que me la compré para mí, porque mi hermano ni siquiera se interesó por el regalo. Allí empezó todo. Durante meses, aquella trilogía estuvo ocupando un lugar en la estantería de la habitación de mi hermano, cogiendo polvo. Entonces empezó el furor, todo el mundo hablaba del niño mago y las películas empezarían a rodarse en breve.
Y recuerdo que un día me desperté temprano, era de madrugada y me había desvelado. Mi casa estaba silenciosa, nadie se había levantado todavía. Fui de puntillas hasta el dormitorio de mi hermano pequeño, cogí Harry Potter y la piedra filosofal y volví a mi cama. Mientras todos dormían empecé a imaginar aquella historia que en sus primeras páginas hablaba del día tan extraño que había amanecido en Londres, plagado de lechuzas por todos los rincones...
Parece que fue ayer.

miércoles, febrero 20, 2008

Engañar al médico

Anoche me quedé enganchada a "Los hombres de Paco" y después me costó dormirme. Esta mañana, cuando ha sonado el despertador, lo he apagado y me he dado media vuelta. Me encanta remolonear en la cama, pero no imaginaba que me despertaría dos horas después.
Lo primero que he pensado nada más ver la hora es que se me había pasado la hora de la cura. Todavía somnolienta dudaba en ir o no ir, pero ir con una hora de retraso equivalía a la inseguridad de no saber si tendría que quedarme esperando. Así que he pensado en las Urgencias de las 3 de la tarde en otro centro de salud. Y para allá me he ido después de comer. Es obvio que lo mío no es una urgencia y que no estarían obligados a atenderme, así que he echado un poco de cara y les he contado que había estado de viaje. Claro que me han atendido, incluso me han dicho que debía solicitar un médico en Salamanca y el centro al que me corresponde ir. Menos mal que no se les ha ocurrido mirar en el ordenador y descubrir que ya tengo un médico asignado. El caso es que me han hecho la cura.
Mañana me tocará contársela a la enfermera.

martes, febrero 19, 2008

Recuerdos de un año atrás

En febrero del año pasado escribí un texto titulado Malas Noticias. Aquel día descubrí lo breve que es vivir, lo efímera que es nuestra permanencia en el mundo. Aquel día sopesé el tiempo que le podía quedar a mi tío. Pero entonces todavía estaba con nosotros; casi un año después solo está en nuestros recuerdos.
¿Quién me iba a decir aquel día que todo iba a ser tan rápido? Seis meses después, su corazón dejó de latir. Todavía me estremezco al pensar en él. A veces lloro, porque sigue siendo inevitable, porque no deseo reprimir esas lágrimas. Pero últimamente, cuando los recuerdos acuden a mi cabeza, suelo sonreír. La mente es selectiva y la mía evita aquellos últimos meses de sufrimiento, aquel día en que descubrí que mi tío se había convertido en un anciano y, sin embargo, no era viejo.
Mis pensamientos van mucho más atrás, a los innumerables momentos en que le recuerdo feliz.
Todos los días me regalo un minuto para que mi mente vuele lejos, un minuto donde las imágenes van pasando como diapositivas a la velocidad de la luz. Es el minuto que quiere mantener presente a la persona que ya no está.
¿Quién me iba a decir entonces...?

Los últimos serán los primeros

Todos los días debo ir al Centro de Salud. Supongo que será así durante un tiempo, pero es algo que debo hacer. Me han asignado un médico temporal en Salamanca y tengo unos horarios que cambian cada día.
Hoy tenía cita a las 3,30h. Cuando he llegado a la sala de espera había muchísima gente; un hombre discutía con una mujer sobre el turno, a ver si uno de los dos dejaba pasar al otro. He llegado la última y me he sentado. Los otros seguían con su perorata. Ya imaginaba dos horas de espera.
Entonces ha llegado la enfermera, Mª Paz, y ha preguntado: "¿Ana?". Cuando me ha visto me ha hecho entrar a la consulta ante las miradas de enojo de los que llevaban allí esperando antes que yo. Al salir ni siquiera he mirado a la gente, que seguro estaban indignados.
Está bien llegar la última y que te cojan la primera :D

lunes, febrero 18, 2008

A ciegas

Entonces llega un día en que te preguntas "¿quién es él?". El mismo que por las noches te quita el sueño, aquél a quien ves en los rostros de la gente, el mismo por el que te hormiguea el estómago, quien te quita el apetito...
Te preguntas "¿quién es él? ¿por qué te has dejado llevar?". Y sabes que cualquier día puedes decir "basta", porque esta situación no puede llegar lejos.
Te preguntas qué poder ejerce sobre ti para haberte convertido en un espectro, qué especie de hechizo te envolvió para haber hecho de ti una sombra de lo que eras. ¿Una sombra? Más bien no, pues me siento más viva que nunca. Aunque tengo la ligera sensación de que voy a sufrir.
Se llama amor, y me desborda. Siento que voy a ciegas por una senda que desconozco. Estoy aterrorizada.

sábado, febrero 16, 2008

Invierno en Madrid

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Este libro es una mirada crítica del franquismo.

Tiene varios personajes importantes, muy dispares: Harry Brett, Sandy Forsyth, Bernie Piper, Barbara Clare y Sofía.
Corre el año 1940 y Europa se mantiene en guerra. Un inglés herido en una explosión es llamado por el servicio de espionaje británico para espiar a un ex compañero de colegio que se encuentra en España. Harry está convaleciente y aún le quedan las secuelas de la granada que explotó junto a él: ataques de pánico y un oído casi sordo. Especializado en idiomas y habiendo estudiado en el mismo colegio inglés que Sandy, Harry Brett es la persona idónea para espiar a Sandy.
Tras haber recibido un curso rápido de espionaje, Harry aterriza en Madrid en calidad de intérprete para la embajada británica.
España parece un país diferente a cuando la visitó por vez primera, acompañado de otro ex compañero de colegio, un comunista llamado Bernie Piper, que se dio por muerto en la Guerra Civil. Las esvásticas se ven en todos los edificios oficiales y los ingleses son despreciados. Temen que España pueda entrar en guerra y apoyar a Hitler. Los primeros días Harry descubre que alguien le está espiando también a él y, tras salvarle la vida, Enrique le lleva a su casa. Allí Harry conoce la pobreza en la que se ve inmersa casi todo el pueblo español, descubre la poca comida que reciben con las cartillas de racionamiento y la fe radical que se intenta imponer en un pueblo sumido en la miseria. Harry se enamora de Sofía y comienza a formar parte de esta familia de republicanos, con los que se siente a gusto.
La primera vez que se encuentra con Sandy Forsyth, él confía en él más que en su mujer. Sandy vive con una inglesa, Barbara Clare, aunque a todo el mundo se presentan como marido y mujer. Lo más curioso es que Barbara fue la novia de Bernie hasta que éste desapareció en la guerra, y en el colegio Sandy y Bernie eran rivales.
Lo que Harry debe descubrir es el negocio en el que está metido Sandy, una mina de oro que le interesa al Gobierno británico, principal proveedor de alimentos de primera necesidad en España. Si España depende de Inglaterra en este sentido, Franco no entrará en la Segunda Guerra Mundial. La embajada británica cree que Sandy puede estar ayudando al Gobierno franquista.
Un periodista inglés se pone en contacto con Barbara para decirle que su ex novio está haciendo trabajos forzosos en un penal de Cuenca. Ella hará todo lo posible para sacarle de allí.
Mientras Harry mete la pata con Sandy, la embajada decide contratar a Sandy a cambio de protección oficial. Harry ha decidido casarse con Sofía y llevársela a Inglaterra, mientras Sandy abandona a Barbara.
Pero es una trampa. El periodista que avisó a Barbara sobre la ubicación de Bernie trabaja para el Gobierno de Franco y ellos son rodeados en cuenca. Sofía muere y Bernie es herido en una pierna. Los tres ingleses consiguen escapar y la embajada les envía a Inglaterra. Mientras, se descubre que la supuesta mina de oro de Sandy era un timo y éste había desaparecido.

jueves, febrero 14, 2008

Salamanca, "en el punto de mira"

Hoy me ha dicho mi médico que el presidente de Estados Unidos ha sufrido un atentado en la Plaza Mayor de Salamanca. Me ha hecho reír, pues en la capital charra todo el mundo esperaba esta semana para ver (o más bien criticar) su hermosa ciudad, y concretamente la plaza, en la gran pantalla.
Me da la sensación de haber perdido un poco el rumbo. Hace dos días me encontraba tan tranquilamente allí y de repente estoy aquí, me siento muy lejana a todo y a todos.

Ayer, como buen día 13, las cosas no podían salir bien. El tren Salamanca - Barcelona Sants es un Talgo de la posguerra que, desde mi punto de vista, no debería hacer un trayecto tan largo. Ese tren debería estar retirado hace mucho tiempo. Pero nunca aprendemos: hasta que no ocurre una catástrofe no nos paramos a pensar en lo que se podía haber evitado. Así que el Talgo "franquista" seguirá haciendo una ruta de once horas hasta que acontezca una desgracia. Por mi parte, intentaré utilizar otros medios cada vez que venga a casa.

El tren, con hora de salida prevista a las 8 de la mañana, arrancó veinte minutos más tarde. Debido a una avería eléctrica, no había calefacción, lo que no es permisible en una helada mañana de febrero. Solo dos vagones llevaban calefacción y nos dijeron que nos cambiáramos.

En Medina del Campo intentaron arreglar el problema eléctrico, sin resultados. Para entonces, un autobús nos estaría esperando en Valladolid para llevarnos a Logroño. Era una posibilidad alternativa que se nos ofrecía, aunque la gran mayoría de la gente prefirió quedarse en el tren, a pesar del frío y la incomodidad.

Llegamos a Logroño antes que el tren. El problema es que era día 13, yo lo tengo clarísimo.

Era la primera vez que entraba en Urgencias en el Hospital de San Pedro, reformado hace pocos meses. Ayer yo pensaba que me ingresaban. Lo cierto es que solo quería dormir y dormir, pero no era posible. Tenía un absceso en la pierna, algo que me tengo que curar durante una semana y después me lo tiene que ver y quitar un cirujano, así que al final sí que tengo operación, pero es algo sencillo.

Lo que tengo clarísimo es que en dos días vuelvo a Salamanca y que me hagan las curas allí. Hoy ni siquiera recordaba qué día era y es que, como ya he contado en numerosas ocasiones, yo este día no lo celebro. Sin embargo, mi mente me ha llevado a pensar en alguien y, para variar, me pregunto si estoy enamorada o me estoy enamorando, pero que hay algo... eso lo sé yo mejor que nadie.

lunes, febrero 11, 2008

Todo o nada

¿Para qué vas a conformarte con una parte si puedes tenerlo todo? Quizás peque de inconformista, pero quizás prefiera quedarme sin nada a conformarme con un poco.
Es posible que esta manera de pensar me lleve a perderme mucho, aunque lo que gane también será mayor.
Si he de luchar, prefiero que sea por el todo y jamás me conformaré con un poco.
Quizás al apostar tan fuerte pierda lo que más deseo en estos momentos; es un riesgo que he de correr.

domingo, febrero 10, 2008

Un mundo sin fin


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Crear EXPECTACIÓN, ese es el truco de Ken Follet, pero una expectación que no deja de lado ningún tipo de sentimiento: todos llegan muy adentro. La exquisita descripción de unos personajes creados en un mundo irreal, mezclados con una expectación sublime que mantiene en vilo al lector es algo muy difícil de crear. Antes solo he sentido esta mezcla de sensaciones con un libro: Los pilares de la Tierra, justamente del mismo autor.
He llorado con muchos libros, otros me han sacado las risas, incluso los hay que mantienen mi corazón en un puño, pero Ken Follet consigue que se derrumben todos los muros que nos mantienen fuera de la acción y nos convierte en algo que va más allá de espectadores, introduciéndonos en la historia mediante un halo de invisibilidad. No solo nos hace llorar, reír o mantenernos expectantes, crea situaciones donde se nos hincha la vena, produce ira, debilidad, tensión, adoración, enfado... Nos hace amar y odiar a los personajes con tal maestría que me faltan palabras para describir cómo un hombre es capaz de crear tal mezcla de sentimientos en alguien ajeno a la historia. Por lo menos, ha de ser un genio.
No soy capaz de destripar un libro que tendrá un éxito parecido a Los pilares de la Tierra. No soy capaz más que de recomendarlo y que la gente sienta con sus páginas, que no quiera que acabe nunca.
No es una continuación de Los pilares de la Tierra; al menos yo veo que no es así. Es cierto que todo transcurre en la misma población donde Tom Builder construyó la catedral de Kingsbridge en el siglo XII, alrededor de la cual se extendió una ciudad que dos siglos después será suficiente importante como para tener en cuenta a ciertos personajes.

En el siglo XIV y, aunque la mayoría de las ciudades de Inglaterra tienen un fuero municipal, Kingsbridge sigue regida por el priorato, formado por un monasterio de varias decenas de monjes y un convento de monjas. Unos dependen de otros. Kingsbridge vive bajo los auspicios de los religiosos, que a su vez necesitan de un gremio de comerciantes para deliberar sobre ciertos asuntos relacionados con la ciudad, sobre todo de la marcha de las diversas ferias que traen dinero de fuera.
Cabría destacar la importancia de cuatro personajes, que aparecen en las primeras páginas como unos inocentes niños que llegan a un claro de bosque y sellan un pacto eterno.

Caris es hija de Edmund Wooller, mayordomo del gremio, un hombre adinerado por el negocio de la lana. Su hija es una líder nata. Con diez años se enamora de Merthin, por el que vivirá y morirá, aunque en ocasiones tenga en cuenta otras prioridades y esté a punto de perderlo. Las excentricidades de Caris la llevarán a un juicio por brujería del que solo las monjas la pueden salvar. A un día de convertirse en una mujer casada, la superiora de las monjas la mete en el convento. Allí pasará doce años haciendo lo que siempre había querido hacer: curar enfermos. La práctica de la medicina estaba reservada para los varones, pero Caris tiene unas cualidades innatas como sanadora y prefiere no fiarse de los libros de los antiguos médicos. La experiencia la convertirá en una mujer cualificada para hacerse cargo de un hospital. No llega a contraer la peste porque toma medidas higiénicas que muchos monjes se niegan a acatar. Y al final se la considerará una santa.
Es una mujer adelantada a su tiempo. Siendo una adolescente tomó la decisión de abortar, y no volvería a tener un hijo. Finalmente y, como los hados están de la parte de los dos, contraerá matrimonio con Merthin y cuidará de la hija de éste, Lolla.

Merthin es el hijo mayor de un caballero venido a menos. Pero el muchacho no tiene cuerpo para ser escudero. Su padre le llevará como aprendiz de carpintero. Sus padres no le aprecian lo suficiente, pese a tener unos valores morales más exaltados que su hermano. Tom Builder fue antepasado suyo y de él tiene los genes de constructor, aparte del pelo rojo. Tiene un ojo avizor para explicarse la razón de todas las cosas. Es inteligente y tiene un don innato para atraer a las mujeres, pese a no ser una belleza. Posee también don de palabra, pero es ninguneado en numerosas ocasiones. Su maestro es Elfric, el mayor constructor de la ciudad (además de chapuzas). Merthin es un fuera de serie. Enamorado de Caris hasta los tuétanos y ayudado por el padre de ésta, consigue a duras penas pequeños méritos. A falta de seis meses para terminar como aprendiz, Griselda, la oronda hija de Elfric, le seduce y le obliga a casarse con ella porque se ha quedado embarazada. Él, aunque odia a su maestro, acepta, pero descubre que las fechas no coinciden. Elfric le acarreará problemas durante toda la vida y no le convertirá en maestro, incluso le deja sin herramientas para ganarse la vida.
Cuando el puente que da nombre a la ciudad se derrumba, el único que tiene un proyecto para construir un puente de piedra es Merthin. Cuando ha construido lo más difícil y habiendo sufragado la mayor parte de sus gastos, con una vida económica que empieza a prosperar, Elfric se alía con el prior y dejan a Merthin sin trabajo. Construirá casas para ir sobreviviendo y, finalmente, después de habérselo pedido muchas veces, Caris acepta casarse con él. Pero el destino no está de su parte y Caris es acusada de brujería.
Al ingresar su amada en el convento, Merthin se desespera y decide hacer lo que siempre había deseado: viajar a las ciudades italianas para aprender arquitectura, para observar los edificios y convertirse en un buen arquitecto. En Florencia prosperará y se casará con Silvia, hija de una familia adinerada. Merthin construirá palacetes para los ricos florentinos que le convertirán en un hombre inmensamente rico. De su matrimonio nacerá Lolla.
Un día despierta y le abruma el silencio de su casa. Ha sobrevivido a la peste, solo una persona estaba en su mente y por ella ha vuelto a la realidad: Caris. Su esposa y su familia política han fallecido a causa de la gran pandemia que mermó la población europea en el siglo XIV. Solo él y su hija han sobrevivido. Tras recorrer las calles de la ciudad decide que es hora de regresar a casa.
El reencuentro con Caris no es tal como esperaba, pues ella no se le echa en los brazos, aunque sigue enamorada de él. Entre los dos acabarán con la dictadura de priores y comerciantes que solo desean el enriquecimiento personal y el poder político. La peste llega a Inglaterra. Nadie la pasa dos veces y hay personas como Lolla que nunca la contraen.
Merthin observa los rudos acabados del puente de Elfric y termina consiguiendo que le den el proyecto para arreglarlo. También conseguirá su sueño: construir la torre más alta de Inglaterra, pues la de la catedral de Kingsbridge se está cayendo. Construirá dos hospitales, uno de ellos será regido para Caris. La monja, a la que todo el mundo quiere y respeta, no puede aguantar más en el priorato y finalmente se casa con Merthin.

Gwenda es la hija de un ladrón de Wigleigh, obligada a robar para que su numerosa familia pueda comer. Tiene un perro cojo y gracias a él coincide en el bosque con otros tres niños. Se convertirá en gran amiga de Caris y se ven cada vez que hay feria en Kingsbridge. Gwenda en una superviviente. Sabe que no quiere un futuro inmerso en la pobreza y se verá a hacer cosas indeseables para salvar a su familia.
En la adolescencia se enamora de un chico de su aldea, Wulfric, hijo de unos campesinos prósperos. Él solo tiene ojos para su vecina Annet, una belleza que solo se preocupa en seducir a los hombres.
Cuando el puente de Kingsbridge se derrumba, toda la familia de Wulfric muere en el desastre. Se verá reducido a vivir en la miseria cuando el alguacil no le quiere ceder las tierras que llevaba su padre porque el joven es solo un muchacho. Gwenda, vendida por su padre a unos proscritos para que se prostituya con ellos, consigue escapar. Huye con Wulfric, que está necesitado de cariño tras haber perdido a su familia. Se traslada a vivir a su casa y le ayuda en el campo. Terminarán enamorándose y casándose. Tendrán dos varones y Gwenda se verá obligada a acostarse con el futuro conde de Shiring, encaprichado con ella, Ralph, al que terminará asesinando.

Ralph es el hermano pequeño de Merthin, pero por su musculatura parece el mayor. Está destinado a ser caballero. Sus padres le admiran porque saben que él será quien devuelva el honor a la familia. Pero Ralph es pendenciero y siempre está buscando pelea.
Tras las guerras de Inglaterra y Francia, Ralph es ascendido a caballero y finalmente se convertirá en conde de Shiring. Viola, asesina, roba por placer. Asesina a su primera esposa, una muchacha proveniente de la nobleza, y termina casándose con lady Philippa, una mujer de apariencia fría a quien siempre había deseado. La condesa ha perdido a toda su familia por la peste. Pero Philippa es una dama y odia a Ralph con todas sus fuerzas.
Ante la frialdad de su esposa, se encapricha de Gwenda, con quien ya había yacido veinte años antes a cambio de una promesa que Ralph no cumplió y descubre que el primogénito del matrimonio es realmente su hijo. Se lo lleva como escudero, pero él sigue deseando a la muchacha. Madre e hijo terminarán asesinando a su verdugo.

De trasfondo se encuentran los focos de peste que asolaron Europa durante largos meses y los lentos cambios históricos de una sociedad feudal que poco a poco va progresando, sobre todo cuando los labriegos, debido a la escasez de mano de obra, comienzan a pedir la tenencia libre de los campos.

En los brazos de Morfeo

No me gusta describir lo que sueño, más que nada porque el mundo onírico forma parte de otra dimensión -y como tal es indescriptible-, pero sobre todo cuando son tan reales que queda en el ambiente esa sensación latente de que podría ocurrir perfectamente.
No suelo acordarme al despertar, pero hoy he dormido cinco horas, de una manera demasiado intensa y con un paréntesis extraño. Me he despertado en ambas ocasiones y me encantaría cerrar los ojos y volver a "revivirlo" de nuevo.
Parece premonitorio en el sentido de que todas las historias acaban como empiezan. Empecé soñando con él, hace ya muchos meses y, después de un barbecho onírico, vuelvo a recordar nítidamente los sueños y en todas las escenas aparece él. Es como si se tratara de una advertencia que esgrime historias abocadas a preparar los instintos más salvajes, avisando que quizás sean los últimos sueños donde aparezca él como pieza central.

Era 12 de mayo, una fecha que a otras personas puede que no les diga nada. Unas fiestas donde hace siglos que no se me ve el pelo, pero esta vez iba, sabiendo que él estaría allí. El encuentro era enigmático, entre brumas, una mirada de reconocimiento y unos pasos acercándose. El bar estaba atestado de gente, pero allí solo estábamos los dos. Dos años en un minuto.
Me emocioné porque ya le perdí hace meses, y no quería recuperar algo que podría perder una segunda vez.
Demasiado real, demasiado cruel en estos momentos.
He abierto los ojos, deseando seguir tocándole y mirándole, sin decir palabra. Sabía que si abría los ojos esa imagen se esfumaría en cuestión de segundos, como así ha sido.
He vuelto a quedarme traspuesta y esta vez entraba en casa y estaba de espaldas a mí, sentado en una silla. La fiera que todos llevamos dentro ha salido al exterior. Mis labios se acercaban a su cuello peligrosamente mientras ataba sus manos a la espalda y me sentaba a horcajadas sobre él. Será mejor que me guarde los detalles escabrosos para mí.
Casi prefiero no recordar lo que sueño, pero quería guardar esas imágenes cual tesoro.

sábado, febrero 09, 2008

Ausencia de respuesta

Y eso es... la ausencia de respuesta, la espera indefinida de una mínima señal, darle vueltas a la cabeza sin ton ni son. La señal no llega y te sientes cansada, como si un vendaval se hiciera eco en tu interior sin poder siquiera evitar la destrucción.
Me pregunto cuándo ocurrió y por qué. Las lágrimas fluyen a mis ojos porque siento que le he perdido y porque siento que siento algo. Y ahora, tras la sensación de vacío, me doy cuenta de lo mucho que me gustaría despertarme a su lado todas las mañanas, mirarle a los ojos y besar su sonrisa cómplice.
Pasan los meses y te das cuenta de que él se ha olvidado de que existes, que los caminos se separaron hace mucho tiempo, que no se acuerda de ti más que cuando tú envías señales. Y entonces te preguntas por qué. Y te preguntas por qué debes seguir teniendo paciencia si su apatía cada día aumenta un poco más.
No le dirás adiós y nunca sabrá hasta qué punto te duele el corazón. Y tienes nostalgia de esos labios que ya no besarás, de esos ojos que ya no mirarás, de esas manos que ya no tocarás.
Una lágrima solitaria se desprende por la mejilla sin poder evitar que siga su curso. Cierras los ojos para no pensar en ese abrazo que tanto ansías...

viernes, febrero 08, 2008

Carpe Diem

La primera vez que oí hablar del Carpe Diem fue en una lejana clase de literatura. Me gustó su significado por todo lo que conlleva aprovechar el momento. En estos últimos días siento que he llevado esa máxima a la práctica de una manera permanente.
Me levanto antes de las 8 a. m. sin importar mucho la hora a la que consiguiera dormir la noche pasada. Llega un momento en que no puedo parar en la cama y he de levantarme.
Ando con el blog semi-abandonado porque me da la sensación de que si ando mucho tiempo aquí estoy perdiendo el tiempo. Además, tengo ciertas cosas en la cabeza que me abruman y han postergado la inspiración a un segundo plano.
Esta semana he conseguido pasar página respecto a ciertos hechos de índole sentimental. Nunca he estado tan segura de no querer mirar a los ojos de alguien nunca más. Simplemente, un día te das cuenta de que puedes empezar de cero porque ya no hay nadie que te lo impida. Y cuando miro hacia atrás me resulta muy complicado no sentirme mal. He tenido mala suerte con los hombres. Nunca están cuando necesitas que te den un abrazo, y esta semana he necesitado muchos.
Y entonces llegan los recuerdos mundanos de alguien que ya no está. Cualquier imagen te lleva a un lugar lejano, diferente, que ya no volverá.
Después llega la terrible explosión de rabia. Y necesito desconectar por un momento de todo. Entonces me sumerjo en un mundo diferente, en estos momentos se trata de los vericuetos de Ken Follet en Un mundo sin fin, la continuación de Los pilares de la Tierra. Y olvido todo lo demás...

Las lágrimas se terminan secando, el pulso se desacelera y después me dejo mecer en los aledaños de un tiempo que ya no volverá, pero con una tranquilidad recién adquirida que ve el mundo de otro color.

lunes, febrero 04, 2008

Las uvas de la ira

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Sublime. Llegó a mis manos porque era un Pulitzer, pero el libro va mucho más allá de un simple premio. Aunque el final me ha dejado con ganas de más, la historia es genial.

Corren los años 30 en Estados Unidos. Las familias de Oklahoma ven cómo los grandes propietarios -futuros capitalistas- arrebatan sus pequeñas parcelas y deben abandonar el hogar de toda la vida. Comienzan el viaje, engañados, hacia las ricas tierras de California, supuestamente el paraíso. Y en sus mentes se perfilan unos sueños que están muy lejos de la cruda realidad.
Esta es la historia de una familia de emigrantes de Oklahoma (despectivamente llamados Okies) que se ven obligados a buscar trabajo a dos mil millas al oeste. Es una historia de supervivencia, de hambre, de tristeza y de muerte. Es la historia del progresivo empobrecimiento económico frente al enriquecimiento como personas. Pues la supervivencia está en mantener unida a la familia.
Tom Joad acaba de salir de la cárcel. Por buen comportamiento le han rebajado la condena y ha salido tres años antes, en libertad bajo palabra (lo que viene a coincidir en la actualidad con la libertad condicional). De camino a casa se encuentra con el que años antes fuera predicador, Jim Casy, y el hombre decide acompañar a Tom. La casa de los Joad se encuentra abandonada, el patio está sembrado. Un hombre que está siendo buscado por la ley aparece por allí y les cuenta que todo el mundo se está marchando al oeste, a California, en busca de trabajo. Y le informa a Tom de que los suyos están en casa de su tío John, a ocho millas de distancia.
Tom Joad y Jim Casy se encaminan a casa del tío. Están a punto de emprender un largo viaje. Lo que no se van a llevar lo están vendiendo en la ciudad. Allí se encuentran el abuelo y la abuela, siempre discutiendo; padre y madre, que se alegran de volver a tener a su hijo en casa; el tío John, viudo y silencioso, siempre pendiente de los niños; Noah, el hermano retrasado; Al, el hermano al que solo le importan las chicas y los motores; su hermana Rose of Sharon, casada con Connie y embarazada; y los hermanos pequeños, todavía unos niños, Ruthie y Winfield.
Todos juntos emprenderán el viaje a California. Supuestamente Tom no puede abandonar el Estado, pero él irá donde vaya la familia. También Casy se une a ellos en busca de una fe que perdió hace mucho tiempo.
Nada más salir el abuelo se pone enfermo y muere. Será enterrado todavía en Oklahoma. Su esposa le seguirá en la muerte. A medida que van hacia el oeste, miles de familias les preceden y les siguen. Es el drama de la emigración, buscando un lugar mejor y cuyas expectativas se verán incumplidas. Los propietarios reparten folletos sobre la riqueza de California, para la recolección de algodón, melocotones, uvas... y cuantos más desposeídos se acercan más bajos son los salarios que pagan, tan minúsculos que apenas les da para comer. De campamento en campamento los Joad van quedándose sin dinero y algunos de sus miembros dejan la familia por obligación, pero consiguen sobrevivir, a duras penas.
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"Y en los ojos de la gente se refleja el fracaso; y en los ojos de los hambrientos hay una ira creciente. En las almas de las personas las uvas de la ira se están llenando y cogen peso, listas para la vendimia".

viernes, febrero 01, 2008

Crónicas, Esdras y Nehemías

Los dos libros de las Crónicas resultan aburridos porque repiten los libros anteriores (Samuel y Reyes), añaden pocas cosas nuevas y ponen un especial énfasis en ensalzar la figura de David por encima del resto de reyes, incluso, aunque no llegan a atribuirle la construcción del templo de Jerusalén, hablan de David como el que hizo todos los preparativos para que Salomón levantara el templo.
Las Crónicas terminan con el Edicto de Ciro, rey de Persia, por el que todos los israelitas pueden volver a sus tierra y reconstruir Jerusalén.
Esdras, sacerdote, y Nehemías, gobernador, hablan en primera persona de la reconstrucción del templo de Jerusalén, su muralla y ratifican la ley de Moisés.
La mayoría del pueblo de Israel había vuelto del exilio de Babilonia y tenían permiso para reconstruir el templo de Jerusalén. Los israelitas, el mando de unos pocos sacerdotes, consiguen reconstruir el templo y hacer las primeras ofrendas, pese a la oposición de los jefecillos locales. Con Nehemías se levanta la muralla y se lee la ley ante todo el pueblo.

jueves, enero 31, 2008

Un abrazo

Si ahora tuviera que decir a alguien que me brindara un abrazo te lo pediría a ti. Y después de escuchar a tu corazón y susurrarte al oído un "feliz cumpleaños"... deseo que se cumplan todos tus deseos en el día de hoy.
Espero que te llegue mi abrazo.

F E L I C I D A D E S

lunes, enero 28, 2008

Ninguna guerra se parece a otra


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Después de pasar la última página buscas necesariamente un email de contacto con el autor para expresarle el sentimiento que te deja su libro. Ya lo hice una vez, con Diario de un skin. Esta vez he buscado en google una forma de contactar con Jon Sistiaga, pero no la he encontrado. Me gustaría decirle tantas cosas...

Nadie dijo que una guerra fuera fácil. En las páginas de Ninguna guerra se parece a otra se refleja toda la crudeza de un conflicto armado desde el punto de vista del reporterismo gráfico. También deja en evidencia la hipocresía de un bando y de otro. Al final todos juegan sus bazas y todos, ganadores y perdedores, terminan mintiendo.
Jon Sistiaga es un superviviente. Durante las tres semanas de 2003 que duró la guerra de Irak, el reportero perdió a su cámara y uno de sus mejores amigos, José Couso. Es la parte más importante del libro, la que te llega dentro, la que te hace llorar. Te involucras en ese sentimiento de pérdida pues sabes que se podía haber evitado. El Hotel Palestina de Bagdad era el lugar donde se alojaba la prensa internacional entonces. Un tanque estadounidense apuntó y disparó, asesinando a un español que no estaba en contra ni a favor, una persona neutral que solamente estaba allí para mostrar la verdad al resto del mundo a través del objetivo de su cámara. Y te terminas preguntando: ¿Por qué dispararon hacia allí?
Nadie gana en una guerra. Todos pierden algo. El más afortunado vuelve vivo a casa, pero con las secuelas de lo que ha dejado atrás. Hay que tener mucha sangre fría para estar en el lugar del conflicto y mantenerte neutral, informar en aras de la verdad y la libertad. Y mentalizarte de que alguien lo tiene que hacer.

Me gusta Jon Sistiaga: cuenta la verdad de la guerra con palabras muy sutiles, casi rozando una ternura que parece fuera de lugar cuando se habla de un conflicto de esta envergadura, aunque contar la verdad siempre tiene sus pros y sus contras; no se deja manipular por sus superiores ni influenciar para contar lo que quieren terceras personas; te llega dentro cuando cuenta lo duro que es perder a un compañero y amigo, hace que se te salgan las lágrimas inevitablemente. Cala profundamente, nadie queda impasible ante sus palabras.

"Parece mentira cómo a veces el tiempo te devuelve, cariñoso, pequeños fragmentos de nuestras vidas".

domingo, enero 27, 2008

Devuélveme las alas

Devuélveme las alas
para poder volar libre.
Devuélveme las alas
para poder sentir la brisa sobre mi pecho.
Devuélveme las alas
para romper los barrotes de esta tormentosa jaula.
Devuélveme las alas
para poder soñar de nuevo.
Devuélveme las alas
para descubrir nuevos horizontes.
Devuélveme las alas
en aras de mi libertad.
Devuélveme las alas
porque son mías.

sábado, enero 26, 2008

Al brillo de la hoguera

Era una calurosa noche de verano. En el monte se oían los misteriosos sonidos del bosque. Era una noche estrellada donde Kasiopea era la que más brillaba.
Más allá de la brasas, entre el murmullo de voces y los ruidos de la noche... más allá de la gente con sus risas apagadas... solo estábamos tú y yo. Mis ojos perdidos en el inmenso océano de tu mirada, tus pupilas perdidas en mí...
Al calor de la fogata estival un pedazo de mundo era nuestro.

viernes, enero 25, 2008

Samuel y Reyes

Quizás, hasta ahora, las que considero como mejores historias bíblicas, de todo lo que me he leído, están incluidas en estos libros: se trata de las vidas de David y Salomón.

Los dos libros de Samuel constituyen los principios de la monarquía y sientan sus bases, lo que significa la unión de todas las tribus en una unidad política y religiosa bajo el mando de un rey legítimo.
Habría tres etapas: la época de Samuel y de los últimos jueces, la elección del primer rey, Saúl, y el asentamiento de la monarquía con el reinado de David.

Había un hombre, Elcaná, que tenía dos mujeres. Una de ellas, Ana, era estéril. La esposa maldita rogó a Dios para que le diera un hijo y se lo consagraría a Él. Dios escuchó sus lamentos y le dio un hijo de nombre Samuel.
Su familia iba todos los años a ofrecer a Dios un holocausto a Siló. Cuando Samuel era un niño, le dejó allí, al cuidado del sacerdote Elí. Mientras que los hijos de Elí eran impíos y se comían las ofrendas de los israelitas, Samuel, consagrado al Señor desde antes de nacer, era fiel y de corazón puro. Dios le habla y le convierte en un profeta sabio.
Los filisteos siguen acosando a los israelitas, incluso llegaron a robarles el arca de la alianza, que tuvieron que devolver por las desgracias que causó entre los filisteos.
Samuel se convierte en libertador, venciendo a los enemigos que oprimen al pueblo de Israel, con la ayuda de Dios. Los hebreos vuelven la fe hacia Dios y siempre preguntan a Samuel, que es sacerdote y juez. Pero el pueblo necesita un rey como guía, a pesar de que Samuel les dice que el único rey es Dios.
Dios elige a un hombre de la tribu de Benjamín, Saúl. A través del rey el pueblo luchó contra los filisteos y otros pueblos de alrededor. Saúl guió a su pueblo en las batallas contra los pueblos vecinos. Su peor contrincante era Amalec. Samuel le dijo a Saúl que vencería a su enemigo, pero debía consagrar la batalla al exterminio, es decir, ofrecer todo el botín a Dios y matar a todos los habitantes. Sin embargo, Saúl solo consagró lo de menos valor, repartiendo entre el pueblo el mejor ganado y las joyas, y convirtiendo en esclavos a los amalecitas. Con este pecado, Dios le rechazaría para siempre, aunque siguió como rey. Samuel también se distanció de él.
Entonces el Señor dijo a Samuel que fuera a Belén, a casa de Jesé, de la tribu de Judá, y ungiera al hijo que le dijera. Ése sería el próximo rey. Jesé fue presentando a todos sus hijos, pero ninguno de ellos era el elegido por Dios. El pequeño cuidaba de los rebaños y esperaron a que llegara. Se llamaba David, que aparte de pastor tenía un don especial para tocar el arpa.
David toca el arpa para Saúl, Rembrandt.
David llegó incluso a estar al servicio del rey, que padecía fuertes dolores por su pecado, y le tocaba el arpa para tranquilizarle. Saúl seguía combatiendo a sus enemigos y David seguía cuidando de los rebaños mientras sus hermanos mayores estaban en la guerra. Pero siempre que podía David iba a ver si sus hermanos se encontraban bien.
En esto salió un héroe filisteo de la raza de los gigantes retando a los valientes de Israel a que lucharan contra él, en vez de enfrentarse todos. Nadie se atrevía a enfrentarse al gigante. Entonces llegó David y observó a Goliat. El muchacho pidió al rey que le dejara enfrentarse contra él. Nadie esperaba que el joven David venciera a Goliat. Cuando el muchacho se acercó al gigante, sacó su honda y le incrustó una piedra en la frente, acabando con Goliat. Los filisteos, viendo caído a su héroe, huyeron.
David y Goliat, Caravaggio.
David, progresivamente, se fue convirtiendo en el líder indiscutible de los ejércitos del rey. Era el favorito entre las mujeres y todos le adoraban. Se hizo amigo del primogénito de Saúl, Jonatán, cuya amistad no se rompería nunca. El rey, a quien Dios le había dado la espalda, comenzó a envidiar a David y mandó perseguirle para asesinarle. Pero no lo consiguió. David tuvo dos veces la oportunidad de matar a Saúl, pero se dio cuenta de que estaba ungido y no mancharía sus manos con la sangre de un elegido del Señor. David, junto a sus seguidores, salieron huyendo hasta la tierra de los filisteos, donde se asentó en un pueblo y acosaba a los habitantes filisteos, mientras al rey filisteo le decía que sus incursiones eran a los judíos.
En una batalla entre filisteos e israelitas, murieron Saúl y Jonatán. Nada impide a David volver a su tierra y proclamarse rey. Tiene los apoyos del pueblo, de los sacerdotes y del ejército. Una de sus conquistas más importantes fue la de Jerusalén. Consiguió la ciudad y se trasladó a ella, convirtiéndola en capital de su imperio. David consiguió unir a las tribus de Judá, al sur, y de Israel (formada por el resto de las tribus), al norte, bajo su mando. El arca fue trasladada a Jerusalén, pero Dios no le dejó construir un templo, a cambio, la dinastía de David duraría eternamente. David tuvo una gran descendencia. Luchó contra las tribus extranjeras de las fronteras durante toda su vida.
Un día, al llegar a Jerusalén, encontró a una mujer muy bella bañándose. Se llamaba Betsabé, pero era casada. David se encaprichó de ella y se acostaron juntos. El pecado aumentó cuando la mujer le dijo que había quedado encinta. David mandó a buscar a Urías, el esposo de Betsabé, para que fuera a su casa y yaciera con su esposa, pero el hombre no fue. Finalmente le mandó a la primera línea de la batalla. Betsabé quedó viuda y David la tomó por esposa. Dios castigó a David. Ese hijo moriría y en su familia siempre habría alguien que alzaría su espada contra un hermano. Oró a Dios, que le dio otro hijo de Betsabé: Salomón (Yeddías, el “amado del Señor”).
El castigo se cumple entre los hijos de David. Amnón, el primogénito, se enamora de la hermana de Absalón, segundo hijo de David. La viola y la desprecia. Absalón se venga y huye de su padre. Aquí empiezan las batallas por la sucesión. Absalón se ha ganado el favor de la tribu de Israel, mientras que el hijo tarado de Jonatán, único que queda vivo de la familia de Saúl, quiere ascender al trono. David huye de Jerusalén con sus mujeres, dejando a diez concubinas al cuidado de su palacio. Absalón se proclama rey del pueblo de Israel, pero le falta lo imprescindible: el apoyo de Dios. El ejército de David lucha contra los israelitas al mando de Absalón. El jefe de la tropa de David acaba con Absalón. Las tribus de Judá e Israel piden a David que vuelva como rey. Aquí comienza una etapa de paz y tranquilidad.

Los dos libros de los Reyes se dividen en varias partes: la época de esplendor del rey Salomón, la división del reino en dos, el Norte (Israel) y el Sur (Judá) y la expulsión de los israelitas de su tierra por haber desobedecido las órdenes de Dios y haberse pervertido con dioses extranjeros.

David estaba a punto de morir cuando Betsabé acudió a su lecho, acompañada del profeta Natán, para que se proclamara a su hijo Salomón como rey del pueblo de Dios. David le hizo prometer a Salomón que no se desviaría de la ley de Dios y que acabaría con todos los enemigos que habían salpicado de sangre los pies del rey.
Salomón, Gustave Doré.
Salomón fue un rey justo y sabio. Nada más ocupar el trono de su padre, el Señor se le apareció en sueños y le dijo: “Pídeme lo que quieras y yo te lo concederé”. Salomón no pidió riquezas ni poder, solamente quiso la sabiduría como virtud para gobernar en un pueblo tan extenso. Dios no solo le ofrecería sabiduría para regir sino que colmaría su tierra de riquezas como jamás se había visto. Salomón era tan sabio que los reyes de otros países le admiraban por ello. Se casó con la hija del faraón de Egipto y casi todas las esposas que tomó fueron extranjeras. Bajo su reinado, tal y como Dios había predicho por boca de los profetas, se construyó el templo de Dios, que acogería el arca de la alianza con las tablas de la ley. Salomón acabó con todos los enemigos de su padre y con los enemigos extranjeros. Le pagaban tributos e hizo pactos con países limítrofes.
El templo de Salomón en Jerusalén.
Un ejemplo de sabiduría es el de las dos prostitutas que habían tenido sendos hijos: uno había nacido muerto, el otro vivo. Las dos reclamaban al bebé vivo como propio. Salomón mandó traer una espada para partir en dos al niño y repartirlo entre las dos madres. Entonces la madre verdadera, viendo la suerte que podía tener su hijo, dijo que se lo dieran a la otra, pero que no le mataran.
Al final del reinado, Salomón pecó contra Dios. Al casarse con mujeres extranjeras, introdujo en Jerusalén cultos paganos. El rey construyó altares a otros dioses y Dios se enfadó. Le castigó diciendo que le quitaría el reino a uno de sus hijos y se lo daría a uno de sus criados. Jeroboán, un obrero que había trabajado en el templo, se sublevó contra Salomón y reinó sobre el Norte, Israel, cuya capital era Samaría.
Los dos reinos: Israel, al Norte, y Judá, al Sur.
A la muerte de Salomón, los dos reinos israelitas estuvieron enfrentados durante siglos. Mientras en el Sur, Judá, con capital en Jerusalén, los reyes duraban más en el poder y eran todos descendientes de David, en el Norte los reyes se suceden a cada poco tiempo, la mayoría asesinados por súbditos que se colocan la corona en la cabeza. Los reyes de Israel adoraban a dioses paganos, por eso Dios les castigó primero poniéndoles en manos de sus enemigos. Los profetas, como Elías y Eliseo, tenían tal poder milagroso que todo lo que salía de su boca se cumplía: llegaron incluso a devolver la vida a varias personas.
Samaría llevaba años acosada por el ejército sirio. Finalmente, cayó a manos del rey sirio, que reclutó a los israelitas como esclavos y se llevó todas sus riquezas. Después se propuso atacar el reino de Judá.
Ezequías y Josías, últimos reyes que alabaron a Dios en Judá, asistidos por el profeta Isaías, intentaron que el reino no se desmoronara. Josías encontró el libro del Deuteronomio y limpió el país de impíos e infieles, pero era demasiado tarde. Jerusalén estaba destinado a perecer. Finalmente, los últimos reyes hicieron cultos paganos. Nabucodonosor, rey de Babilonia, entró en Judá y destruyó el templo. Es la caída de Jerusalén. Los de Judá son enviados al destierro y se convierten de nuevo en apátridas.

jueves, enero 24, 2008

Gran Sol

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Del noroeste al sur de Irlanda, se extiende una zona de fondos placerados ricos en pesca. El centro de esta zona es un banco que en las cartas de navegación inglesas se denomina Great Sole y en las francesas Grand Sole. Las tripulaciones cantábricas de la pesca de altura lo llaman Gran Sol.

Ésta es una historia de pescadores, de dos barcos de pesca de altura que se van a Gran Sol. Los hombres deben luchar contra fuerzas superiores a ellos: el mar, el viento, el tiempo...
Es el día a día de los que pasan largas temporadas en el mar y vuelven con la pesca de altura dispuesta para venderla en la lonja.
Dos barcos, el Aril y el Uro, se disponen a partir de la costa cántabra. Sus familias van a despedirlos. Después de varios días de bromas y chascarrillos, llegan al punto donde deben echar la red. El patrón de costa controla el barco; el patrón de pesca lo que se saque del mar. Una avería en el otro barco les obliga a ir a Bantry, en la costa inglesa, a reparar el barco. Mientras los marineros gastan sus libras en las tabernas, Simón Orozco, patrón de pesca del Aril, va al cementerio, donde reposan los restos de un amigo.
Después vuelven a Gran Sol, y, pese al mal tiempo, los dos barcos consiguen sacar buenos copos (se llama así a las redes cargadas de pescado cuando están saliendo del agua). Inafortunadamente, uno de esos copos cae sobre Orozco, que muere a las pocas horas.

Josué y Jueces

Los Libros Históricos, los Profetas en hebreo, constituyen la lectura del proyecto divino dentro de la historia. Estos libros son: Josué, Jueces, Samuel, Reyes, Crónicas, Esdras, Nehemías, Macabeos, Tobías, Ester, Judit y Rut.

El Libro de Josué se basa en una idea fundamental: la conquista de la tierra no pudo ser obra únicamente del pueblo de Israel, sino que es un regalo que Dios hace a su pueblo.
El pueblo de Israel va a cruzar el Jordán y cuando el arca llega a la orilla, el cauce del río se seca ante el paso de los israelitas. Este hecho se relaciona con el prodigio del mar Rojo y cierra el ciclo del exilio.
Josué, sucesor de Moisés, conquista toda la Tierra Prometida con ayuda de Dios. Proclama la consagración al exterminio, por la que el botín íntegro de la primera ciudad conquistada, Jericó, es una ofrenda a Dios y todos los ciudadanos anteriores son pasados a cuchillo. Se pone en énfasis no ser pervertidos por los dioses de otros pueblos que convivirán en la misma región.
La batalla de Jericó.
La generación que entra en la Tierra Prometida es fiel a Dios, y gracias a esa fe conquistará toda la tierra.
Después de la conquista, se reparte por suertes el territorio. Josué es viejo y sabe que su final está cercano. Así que exhorta al pueblo a seguir el mandato divino. Poco después muere en la ciudad que había tomado como posesión.

El Libro de los Jueces habla de doce libertadores o héroes: seis “jueces mayores” y seis “jueces menores” (estos últimos solo los nombra). Todas las historias siguen el mismo esquema: el pueblo de Israel peca, Dios le castiga, el pueblo clama a Dios y el Señor elige un hombre que salve a los israelitas. Dejando aparte a Otoniel, Eud, Sangar, Débora y Barac, Tola y Yair, Ibsán, Elón y Abdón, cabe destacar las acciones de tres jueces: Gedeón, Jefté y Sansón.

Gedeón estaba en el campo trabajando cuando el ángel de Dios se le apareció para anunciarle que sería el libertador del pueblo, acosado por las tribus de los alrededores por adorar a dioses paganos. Gedeón destruyó el altar a otros dioses y levantó uno en honor a Dios. De todos los hombres de armas, eligió 300 y rodeó el campamento enemigo de noche haciendo tal ruido que crearon una confusión tal que se asesinaron entre ellos.
Salvado Israel del peligro de sus enemigos, el pueblo propuso a Gedeón ser rey, pero él rechazó la oferta. Mientras fue juez el pueblo fue fiel a Dios.

Jefté era hijo de una prostituta. Sus hermanos le habían echado de la casa del padre y había tenido que huir lejos de su ciudad. Era un forajido. Cuando su ciudad se vio acosada por enemigos, los ancianos le llamaron y pactaron con él para que luchara contra los enemigos. Jefté es fiel a Dios y le da su palabra de que si ganan a sus enemigos le ofrecerá en sacrificio a la primera persona que, tras la batalla, salga de su casa para recibirle. Los israelitas al mando de Jefté echan a sus enemigos de la región. Al volver a casa, la única hija de Jefté es la primera que sale a recibirle. Y él cumple su promesa a Dios.

La madre de Sansón era estéril pero el ángel de Dios se le apareció para anunciarle que tendría un hijo consagrado a Dios, por lo que debía comer alimentos puros y cuidar de que su hijo no bebiera vino ni se cortara el pelo. La región donde nació Sansón hacía frontera con los filisteos, pueblo pagano.
Sansón tenía una fuerza descomunal, pero su inclinación por las mujeres era superior. Se casó con una filistea que enseguida le engañó. Sansón acosaba a los filisteos y les mataba, mostrando su fuerza. Conoció a Dalila y se encaprichó de ella. Los filisteos le pidieron a la mujer que sedujera a Sansón y descubriera el origen de su fuerza.
Sansón y Dalila, Francesco Morone.
Sansón el dijo que estaba en el pelo: si se cortaba el pelo no podría hacer uso de su fuerza. Ella le cortó el pelo y los filisteos le apresaron. Le sacaron los ojos y decidieron ofrecerle en sacrificio al dios que adoraban.
Pero los filisteos no se dieron cuenta de que el pelo de Sansón había crecido mientras estaba encerrado. Le apoyaron en una columna y él, haciendo una oración a Dios, arrancó la columna y la tiró hacia donde estaba el pueblo clamando. Sansón murió en la destrucción de aquel templo junto a muchísimos filisteos.

Como apéndices, se cuentan unas historias entre las que cabe destacar que las tribus israelitas se enfrentaron a la tribu de Benjamín.
Un levita se había casado con una mujer. Al poco tiempo, ella volvió a casa de su padre y él fue a buscarla. En el viaje de vuelta se detuvieron en una ciudad benjaminita. Nadie les ofreció refugio ni las posadas se abrieron para ellos. Se disponían a dormir en la plaza cuando un anciano les ofreció su casa para pasar la noche. Cuando llegaron, hombres aporrearon la puerta pidiendo divertirse con el levita. Éste les entregó a su mujer, a la que violaron y asesinaron. Cuando el levita salió, recogió su cuerpo y se lo llevó a casa. Partió el cuerpo de la mujer en doce trozos y se los envió a cada una de las tribus, pidiendo venganza. Las tribus se reunieron y lucharon contra la tribu de Benjamín, a la que dejaron sin mujeres, que luego raptarían de ciudades israelitas que no se habían presentado en la batalla.
Es importante esta anécdota porque significa la fragmentación de las tribus con el rechazo de una de ellas, de la que después se compadecen.

miércoles, enero 23, 2008

Hugo Silva

Simplemente guapísimo.

martes, enero 22, 2008

Él

A veces le odio por no marcharse nunca. A veces le ansío por ser quien es. Escucho su voz en la oscuridad. Le oigo sonreír. Veo sus ojos parpadeando bajo la luna invernal. Veo el fuego de sus pupilas, pero también el candor que anida en ellas.
Es un hechizo que me tiene embrujada desde hace mucho tiempo. Un hechizo que produce alegrías y penas, pero que va rasgando la piel, dejando una profunda huella, un reguero de sangre inmaculada que recorre surcos misteriosos...

Levítico, Números y Deuteronomio

Los tres últimos libros del Pentateuco forman un compendio de leyes que reafirman la alianza entre Dios y el pueblo elegido, Israel.

El Levítico se resume en una frase: “Sed santos, porque yo el Señor, vuestro Dios, soy santo” (Lv 19, 2). Toma su nombre de la santidad, algo que incumbe solo a los sacerdotes, que son los descendientes de Leví. En hebreo, este libro lleva el título de Wayyiqrá (“Y llamó”).
En el exilio, la comunidad judía se convirtió en una comunidad religiosa, donde los doctores laicos y los sacerdotes se encargarían de llevar a cabo la Ley, según el precepto divino.
El Levítico, el libro de los descendientes de Leví, está formado por un conjunto de normas y rituales que han sido elaborados dentro de la tradición sacerdotal. Este conjunto de leyes se divide en cuatro cuerpos:
- Las que se refieren a los diferentes tipos de sacrificios y ofrendas, y las rigurosas disposiciones con que debían celebrarse.
- Las que tienen que ver con la investidura sacerdotal de Aarón y sus hijos. Dos de sus hijos murieron por no hacer las ofrendas en condiciones.
- Las que se refieren a la pureza e impureza ritual, en lo que concierne a los alimentos, al parto, a la lepra (aquí referida a cualquier enfermedad contagiosa) y a la impureza sexual del hombre y la mujer. Existía el día del Gran Perdón (Yom Kippur).
- La ley de santidad. Todos los israelitas deben intentar ser santos porque Dios es santo.

Monte Sinaí.
Números debe su nombre a la cantidad de números y censos que hay a lo largo de todo el libro. Su título en hebreo va más acorde con el tema: “Bemidbar” ("En el desierto"), ya que habla de los 40 años que, como castigo por su deslealtad a Dios, los judíos vagaron por el desierto.
Se divide en tres partes, según las zonas geográficas:
- En el Sinaí. Se nombran doce jefes que representen a cada tribu, y se hace un censo. La tribu de Leví, destinados al sacerdocio, tiene un tratamiento especial.
- Entre el Sinaí y los llanos de Moab. Los israelitas siguen quejándose del desierto y de Dios. Incluso llegan a dudar de Él y se lo reprochan a Moisés y Aarón.
La ingratitud y la infidelidad el pueblo hacen que Dios les castigue vagando por el desierto, de tal forma que solo sus hijos verán la Tierra Prometida. También Moisés y Aarón que dudan un momento morirán a las puertas. Las excepciones son Caleb y Josué.
Muchos israelitas mueren en el camino como causa de la deslealtad a Dios.
- Los llanos de Moab, a las puertas de la Tierra Prometida. Aparece el profeta Balaán para maldecir a los israelitas, pero de su boca solo salen bendiciones. El pueblo de Dios debe luchar contra los diferentes pueblos asentados en la zona de Canaán.
Se establecen una serie de leyes para distribuir la tierra que pasará a manos del pueblo de Israel.
Moisés va a morir a las puertas, pero Dios le dejará ver desde lejos la Tierra Prometida. Ha dejado como sucesor a Josué.
Todos los que van a entrar en la Tierra Prometida son la segunda generación de aquellos que salieron desde Egipto.
Entre los relatos se intercalan numerosas leyes, muchas de las cuales se repiten del libro anterior.

Vista aérea de la Tierra Prometida.
Con el Deuteronomio acaba el grupo de libros del Pentateuco. Su nombre significa “Segunda Ley”, es decir, es el Libro de la Ley, donde Moisés hace un compendio de todos los códigos anteriores, poniendo especial énfasis en el Decálogo. En hebreo se titula “Éstas son las palabras”, pues así es como empieza el libro.
Al terminar el Pentateuco, y mirándolo desde una perspectiva general, cabe destacar por encima de todo la figura el Moisés, el hombre de confianza de Dios, el gran profeta. Nunca ha habido después un hombre que hablara “cara a cara” con Dios, tal y como ocurrió con Moisés (el caso de Jesucristo es diferente). Está claro que el profeta es del vital importancia para Israel y, además, pone las bases para la organización futura en la Tierra Prometida. Solo hay que observar que mientras en el primer libro del Pentateuco, el Génesis, cientos de años pasan rápidamente y las acciones son breves y veloces, Moisés es la figura principal de los otros cuatro libros. Esto deja bastante clara la importancia del profeta.
El Deuteronomio es la “despedida” de Moisés. En los llanos de Moab, junto al río Jordán, Moisés sabe que su final está cerca y, tal como le dijo el Señor, él no entraría en la Tierra Prometida. Así que el profeta hace un discurso para el pueblo donde compila lo anterior. En ese vasto discurso, Moisés recuerda la liberación de Egipto, la llegada al Sinaí y la ratificación de una alianza y una Ley que ahora vuelven a reafirmarse. Recuerda a los que murieron por haber dudado de Dios. Recuerda los 40 años que pasaron en el desierto. Después de haber echado un vistazo atrás, vuelve a repetir todo el código de leyes.
Israel ahora está unificado por un mismo Dios, un mismo pueblo, un mismo santuario, una misma ley y poseerá una misma tierra. Su sucesor, Josué, se convertirá en el guía que hará cumplir la Ley de Dios. Moisés se despide, dando su bendición a las doce tribus, o lo que es lo mismo, a todos los israelitas. Dios le concede una última gracia: subir al monte Nebo y contemplar desde allí la Tierra Prometida. Moisés muere en la cima del monte.

domingo, enero 20, 2008

"La casa del lago"

Ésta es una historia de amor, pero se trata de un amor inalcanzable, pues los personajes están viviendo en diferentes períodos de tiempo. Por lo tanto, el final es irreal, aunque tan irreal como la película.
El tiempo es como un río que va siguiendo el curso normal. A veces, ese curso se puede dividir en dos, pero los afluentes jamás podrán entrecuzarse, sino que irán paralelos. Y mucho menos se puede alterar el curso de los acontecimientos, tal y como ocurre aquí. Al menos es como yo lo veo.

La doctora Kate Forster (Sandra Bullock) se muda de la casa del lago donde vivía hasta ahora, una casa construida en cristal. En el buzón deja una carta para el posterior propietario.
El arquitecto Alex Wyler (Keanu Reeves) recoge la carta. Comienza un contacto continuado de misivas por las que terminan enamorándose. Pero hay un obstáculo: ella vive en el año 2006 y él vive en el 2004.
Alex intenta darse a conocer en el ámbito de amigos de ella dos años antes, pero obviamente, Kate no sabe quién es. Así que solo pueden citarse para el futuro.

sábado, enero 19, 2008

El Éxodo

"Entonces Dios dijo a Moisés: Irás a Egipto y sacarás de allí a mi pueblo, Israel" (Ex 3, 10).

El segundo libro del Pentateuco, como bien dice su título, es una salida. En hebreo se llama El Libro de los Nombres (porque comienza con "Estos son los nombres"). El inicio del libro enlaza con el final del Génesis, haciendo una genealogía de las tribus de Israel que se asentaron en Egipto bajo la protección de José. Los israelitas se fueron extendiendo y su descendencia era numerosa.

El Éxodo está dividido en tres partes bien diferenciadas: los israelitas son liberados de la esclavitud egipcia, la estancia en el desierto hasta llegar al monte Sinaí y la alianza y la ley que legitiman al pueblo de Israel como el elegido.

Moisés y la Ley.
Pasaron los siglos y los israelitas se habían extendido tanto que a los egipcios les entró miedo y fueron a quejarse al faraón. Éste tomó medidas para que el pueblo de Israel no siguiera expandiéndose, pero no funcionaron. Llegó incluso a obligarles que echaran al río Nilo a todos los niños varones. Un hombre fabricó una cuna de junco y metió en ella a su bebé. La hija del faraón lo recogió y lo llamó Moisés, "salvado de las aguas".
A medida que Moisés va creciendo, ve con sus propios ojos la injusticia del faraón. Sale en ayuda de los indefensos y un día mata a un capataz, por lo que se ve obligado a huir al desierto, donde encuentra a una familia de pastores, que le acogen, y se casa con una de las mujeres, Séfora.
Un día, estaba apacentando un rebaño cuando vio una zarza que ardía pero no se quemaba. Se acercó y Dios le habló de su misión: Debía sacar de la esclavitud al pueblo elegido. Debía acompañarle su hermano Aarón.
Cuando Moisés fue al encuentro del faraón, éste no dejó salir de Egipto a los israelitas, que le daban mano de obra barata para sus monumentos. Les presionó más. Volvieron muchas veces a presentarse ante el faraón para pedir la liberación de los israelitas, pero el rey era obcecado. Después de que el cayado de Moisés, convertido en serpiente, se comiera los cayados de los magos egipcios, comienzan una serie de prodigios, con los que el Dios de los israelitas muestra su grandeza y Egipto clama al cielo. Son las plagas que solo afectaron al pueblo egipcio, dejando ilesos a todos los israelitas: el agua del Nilo se convierte en sangre, la plaga de ranas, la plaga de mosquitos, la plaga de tábanos, la peste sobre el ganado, las úlceras, la tormenta de granizo, la plaga de langostas, las tinieblas. Pese a todo el sufrimiento y el dolor ocasionado en Egipto, el faraón sigue en sus trece. Entonces llega la décima plaga. La noche de Pascua todas las familias israelitas conseguirán un cordero que cenarán en sus casas. Con la sangre del animal recubrirán las jambas y el dintel de las puertas. A eso de la medianoche, Dios pasaría por Egipto y mataría a todos los primogénitos de hombres y animales, excepto en las casas que tuvieran sangre de cordero en su puerta. Esto incluía al hijo del faraón, que terminó expulsando a los israelitas de Egipto. Moisés lleva con ellos los huesos de José. Una columna de nubes les guía en su marcha por el día, y por la noche es una columna de fuego la que les marca el camino.
El faraón se arrepiente de haber dejado libres a los israelitas y marcha con su ejército en su persecución. Los israelitas llegan a la orilla del mar Rojo, cuyas aguas se abren a su paso. Los egipcios les persiguen, pero perecen todos tras cerrarse las aguas del mar sobre ellos.
Las aguas del mar se abren ante el paso de Moisés y los israelitas.

El pueblo liberado es desleal y poco creyente. Enseguida pierde la fe en Dios. Los israelitas saben que Moisés es el intermediario y se comunica con el Dios que les ha elegido. Pese a todo lo que ese Dios ha hecho por ellos, Israel se rebela con bastante frecuencia.
Moisés hace manar agua de una roca, Bacchiacca.
El Dios providente les da agua, codornices y maná para que el pueblo sobreviva en el desierto. Todos los días cada uno recogía lo necesario para alimentarse. En el desierto, Moisés toca con su cayado una roca y sale agua. Sin embargo, los israelitas se lamentan porque en Egipto estaban seguros. Durante 40 días y 40 noches, el pueblo vagó por el desierto. Cerca del Sinaí, aparece el suegro de Moisés, que le habla de la necesidad de crear un cuerpo de jueces, para que Moisés se libere del peso de juzgar únicamente él.

Moisés en el monte Sinaí.
En el Sinaí, Moisés se reúne con Dios, que le propone una alianza entre Él y su pueblo. Allí le da las tablas de la Ley, donde viene incluido el decálogo, y le hace partícipe de un Código de la alianza, con leyes que van desde la construcción de una morada para Dios hasta cómo deben ser las vestiduras de los sacerdotes (Aarón y sus hijos). Exige, en recuerdo a la creación, que el séptimo día no se trabaje, pues ése es el día dedicado al Señor.
Como viera el pueblo que Moisés tardaba mucho en bajar del monte, se rebela de nuevo. Aarón pide el oro de sus joyas y forja un becerro de oro, que los israelitas proclaman y adoran como su Dios. Celebran una gran fiesta y Dios, decepcionado, le pide a Moisés que baje y vea. La adoración de un ídolo pagano supone la ruptura de la alianza con Dios. Moisés rompe las tablas de la Ley y se encara con Aarón, que ha permitido tal cosa.
Moisés rompe las tablas de la Ley, Gustave Doré.
Moisés sube al monte y pide a Dios que no castigue a su pueblo. También le pide que le deje ver su gloria y Moisés verá la espalda de Dios. Finalmente, Dios les da la oportunidad de otra alianza, que será más somera que la primera, y Moisés escribe en unas tablas los preceptos que le dice Dios. Construyen un altar y el pueblo se da cuenta de que la gloria de Dios se refleja en el rostro del profeta.
Moisés, José de Ribera.

"Entonces la nube cubrió la tienda del encuentro y la gloria del Señor llenó la morada" (Ex 40, 34).