viernes, febrero 01, 2008

Crónicas, Esdras y Nehemías

Los dos libros de las Crónicas resultan aburridos porque repiten los libros anteriores (Samuel y Reyes), añaden pocas cosas nuevas y ponen un especial énfasis en ensalzar la figura de David por encima del resto de reyes, incluso, aunque no llegan a atribuirle la construcción del templo de Jerusalén, hablan de David como el que hizo todos los preparativos para que Salomón levantara el templo.
Las Crónicas terminan con el Edicto de Ciro, rey de Persia, por el que todos los israelitas pueden volver a sus tierra y reconstruir Jerusalén.
Esdras, sacerdote, y Nehemías, gobernador, hablan en primera persona de la reconstrucción del templo de Jerusalén, su muralla y ratifican la ley de Moisés.
La mayoría del pueblo de Israel había vuelto del exilio de Babilonia y tenían permiso para reconstruir el templo de Jerusalén. Los israelitas, el mando de unos pocos sacerdotes, consiguen reconstruir el templo y hacer las primeras ofrendas, pese a la oposición de los jefecillos locales. Con Nehemías se levanta la muralla y se lee la ley ante todo el pueblo.

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