El tiramisú es uno de los pocos postres que me gustan. Así que después de un mal trago a primera hora de la mañana, para empezar bien el día y la semana, he hecho dos de las cosas que me hacen reír: hablar con la persona que me da siempre energía positiva y tomar un tiramisú en la comida.
Siempre tenemos a alguien que nos puede hacer reír, y se lo he dicho: necesito hablar contigo para contagiarme de tus vibraciones positivas. En realidad es algo mutuo y por eso nos entendemos tan bien.
Cierro los ojos y vuelvo a saborear ese tiramisú que estaba riquísimo.
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