Hace mucho tiempo que dejé de quejarme por el tiempo que hace, es lo que tiene que hacer y punto.
Recuerdo un colombiano que conocí en Japón. Estábamos comiendo en la zona de Ginza en Tokio y no paraba de llover, sólo a mí se me ocurrió ir en temporada de lluvias (llovía en días alternos y cuando no llovía, hacía sol). En el centro de Tokio nos llevaron a un restaurante donde cocinaban todo delante de ti en tu propia mesa, que tenía incorporada una plancha de cocina. Yo iba quejándome de la lluvia y el colombiano me dijo: "Por mucho que nos quejemos el tiempo siempre es el que tiene que ser", y es así porque no lo podemos cambiar.
Así que ya nunca me quejo del tiempo. Y ante este calor extremo, lo combatiré con duchas, piscina, botellas de agua y sandía. Anoche se agradeció la tormenta…
Y ya estamos en fin de semana…
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