Hay días en que tengo esa extraña sensación de que todo pasa a mi lado y soy una espectadora externa, como si hubiera venido de otro mundo.
Intento vivir cada día, sonreír en cada momento, disfrutar al máximo e intento recuperar las ilusiones perdidas.
Siento que Chini está a mi lado en cada cosa que hago y pensar en que él está cerca me alivia un poco. Sigo sin aceptar que él ya no está aquí y entonces me asfixio, me derrumbo y entro en una espiral de dolor infinito. Y entonces vuelvo a sentir que floto y que tengo que seguir viviendo. Que la vida sigue su curso, pese a todo.
Hay días que parece que no pertenezco a este mundo.
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