Me acuerdo todos los días de ti, Chini. Ésta va a ser la primera Navidad sin ti. Yo tengo el alma rota desde que te fuiste, pero no puedo imaginar lo que será para tus padres, para tu hermana, para tu abuela, para tus tíos, para tus sobrinos… Espero que allí donde estés les lleves un poco de magia para aliviar su pena.
Mientras escribo esto siento el corazón en un puño. Es insoportable. A veces me reconforta pensar que sigues aquí, que sigues en nosotros, sólo que de otra manera.
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