Les he cogido a mis sobrinas este maravilloso cuento de Andersen, y sabía cómo terminaba, pero ahora no estoy tan segura de que les guste. Es bonito y triste a la vez.
Es la última noche del año y la pequeña cerillera no ha vendido un solo fósforo, además ha perdido las zapatillas. Así que se recuesta entre dos portales y empieza a encender cerillas para entrar en calor. Pero en la llama de la cerilla ve sus sueños: una estufa, una buena comida, un árbol de navidad y a su abuela, que ya no está. Por eso le pide que le lleve con ella hacia el cielo…
EL AUTOR:
Hans Christian Andersen fue un escritor danés, muy recordado por cuentos universales para niños como El patito feo o La sirenita. Nació en Odense (Dinamarca) en abril de 1805. Hijo de una familia extremadamente pobre: el padre era zapatero y la madre, una lavandera.
Cuando murió su padre contaba con 14 años, así que huyó a Copenhague para cumplir el sueño de convertirse en cantante de ópera; también en esta época era ya un lector asiduo de Shakespeare y Ludwig Holbert, el padre de la literatura danesa y noruega.
En Copenhague intentó hacerse cantante de ópera pero fue tomado por loco, ya que no tenía preparación alguna. De todas formas, hijo buenas amistades, como Christoph Weyse y Giuseppe Siboni, este último fue el fundador de la Real Academia Danesa de Música.
Tanto Siboni como Jonas Collin colaboraron para que Hans pudiera ir a la escuela. Primero fue a Algese y más tarde a la de Elsinor, gracias al patrocinio de estos amigos.
En 1827 culminó y regresó a Copenhague y publicó por primera vez en la revista literaria Kjøbenhavns flyvende Post su poema El niño moribundo; en 1831 publicó el poemario Fantasías y esbozos, y en 1833 el rey le otorgó una beca para continuar viajando.
A pesar de ser reconocido en toda Europa, en Dinamarca no fue considerado como un gran escritor, no obstante sus obras fueron traducidas al inglés, alemán y francés. Andersen conoció también a Charles Dickens en 1847.
La vida sentimental de Hans no pudo ser más infeliz, pues debido a su timidez le costaba mucho entablar relaciones con las mujeres por las que realmente se sintió atraído. Una de ellas fue la soprano Jenny Lind, de quien se enamoró utópicamente, pues ella nunca le correspondió. Se dice que el cuento El Ruiseñor lo escribió inspirado en Jenny. También estuvo enamorado de Sophie Ørsted, hija del físico Hans Christian Ørsted y de Louise Collin, hija de su mecenas Jonas Collin.
Hans Christian Andersen también tuvo amores homosexuales; uno de ellos fue el bailarín danés Harald Scharff, con quien tuvo una relación de aproximadamente un año. También se prometió con la bailarina Camila Petersen, pero nunca llegaron a casarse.
Andersen obtuvo numerosos reconocimientos. En 1866 fue nombrado Consejero de Estado, en 1867 le concedieron el título de Ciudadano Ilustre de su ciudad natal. En 1856 se crea el Premio Hans Christian Andersen de Literatura Infantil.
Algunos de sus cuentos más famosos son: El traje nuevo del emperador, El ruiseñor, La sirenita, Pulgarcita, La princesa y el guisante, además de obras como El patito feo, Las zapatillas rojas, El soldadito de plomo, Los cisnes salvajes, El Alforfón y La reina de las nieves.
En 1873 Hans Christian Andersen se cayó de la cama y tuvo varias fracturas. A partir de ahí su salud empeoró y el 4 de agosto de 1875 fallecía en la casa de campo Rolighed de la familia Melchior, en el distrito de Østerbro.

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