Ha comenzado la recta final de este fatídico año. Un año que termina con tu ausencia. Cerca de los tres meses desde tu partida, sigo mirando a las estrellas y me pregunto por qué. No es justo.
Cada vez que pienso en que ya no estás aquí siento que me desmorono, porque no puedo soportarlo. Es que no puedo con ello.
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