jueves, diciembre 02, 2021

Aquel sueño

Cuando estaba en Salamanca tenía un sueño recurrente. En él siempre me veía en un futuro escribiendo en una máquina de escribir (roja, como la que llevaba a las clases de redacción periodística), concentrada. Entonces, alguien me pasaba la mano por el cuello y me estremecía con el tacto. Me daba la vuelta y me encontraba con la mirada perfecta de Chini. Y me sentía feliz porque él estaba ahí. El sueño terminaba con un beso.

Qué pena. Ni el sueño se ha cumplido ni Chini está ya aquí. Qué pena más grande.

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