lunes, septiembre 02, 2019

Novelas del pasado: Las inquietudes de Shanti Andía

Desde que terminara COU y habiendo leído El árbol de la ciencia, Pío Baroja era un autor que me agradaba. Así que en una de las primeras ferias del libro que disfruté en Salamanca compré varios libros del autor, entre ellos Las inquietudes de Shanti Andía. Aunque forma parte de una de las series del autor (serie El mar, con El laberinto de las sirenas, Los pilotos de altura y La estrella del capitán Chimista) yo la leí de forma independiente y no eché de menos otras novelas de la serie. La novela se publicó en 1911 y tres décadas después fue llevada a la gran pantalla bajo la dirección de Arturo Ruiz Castillo.
La novela narra las andanzas de Shanti Andía, que ya es un marino anciano y cuenta sus memorias. Natural de Lúzaro, un pueblo pesquero de Guipúzcoa, siempre le ha atraído el mar, al igual que su padre, capitán de un barco, que murió en el Canal de la Mancha. Siente fascinación por la vida del marino, especialmente por su tío Juan de Aguirre, capitán de barco, cuyas hazañas quiere emular. Cuando llega la noticia de que Juan ha fallecido, Shanti ingresa en la escuela de náutica, mientras practica la navegación en el puerto junto a sus amigos, en barcas que "toman prestadas".
Cuando termina el colegio, la madre le envía a Cádiz y le coloca de aprendiz con don Ciriaco, un capitán amigo de la familia, cuyo barco hace la ruta Cádiz-Filipinas. Shanti ingresa en la academia de pilotos de San Fernando y don Ciriaco le presenta al naviero que le da empleo, cuya hija Dolorcitas acabará ennoviándose con Shanti.
El temerario marino vasco Shanti Andía, de Ramón de Zubiaurre

Cuando termina el curso, se embarca y cuando regresa descubre que Dolorcitas se ha casado. Ella le confiesa que es muy desgraciada en su matrimonio, por lo que siguen viéndose a escondidas hasta que el marido se entera y le reta en duelo. Shanti es herido, se recupera, toma el mando de una fragata y viaja por todo el mundo. En sus viajes, conoce a muchos marinos que le aseguran que su tío Juan de Aguirre sigue vivo, aunque metido en oscuros negocios.
Cuando regresa a su pueblo, su madre le encarga ir a cobrar el alquiler a un viejo extranjero que vive en el caserío familiar. Es un viejo marino retirado, que vive solo con su hija. El viejo le descubre su verdadera identidad: su tío Juan, que está muy enfermo. Cuando Juan muere, deja a su hija Mary al cuidado de Shanti, que la aloja en casa de unos amigos.
Shanti y Mary se hacen novios, pero él tiene que embarcar, por lo que se ven muy poco. Shanti comienza a pensar en el matrimonio, sobre todo cuando le cuentan que en el pueblo hay un hombre rico y maduro, Juan Machín, que corteja a Mary, pese al rechazo de ella. Shanti regresa al pueblo y se enfrenta a Machín, que intenta matarle, sin embargo un día le salva la vida y después se marcha del pueblo, dejando dos cartas. En una de las cartas Machín declara ser hijo de Juan de Aguirre, y por tanto medio hermano de Mary, circunstancia que ya había descubierto el viejo médico de Lúzaro.
La segunda carta, un manuscrito, describe la azarosa vida de Juan de Aguirre: cuando era joven dejó embarazada a la criada de la casa, La Shele, pero no supo de esta noticia al encontrarse embarcado. La mujer fue obligada a casarse con un hombre violento para esconder el escándalo y murió al dar a luz a Juan Machín. Cuando Juan de Aguirre se enteró, abrumado por los remordimientos, se enroló en un barco negrero y cambió su cédula de identificación con un piloto llamado Tristán de Ugarte. El barco se hundió y fueron apresados, pero consiguieron huir, Tristán muere, pero al haber intercambiado la documentación dan por muerto a Juan de Aguirre. Más tarde, pudo rehacer su via y casarse, siendo Mary el fruto de aquel matrimonio.

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