Hoy hace doce años que falleció el tío J. Aún recuerdo nítida su voz, aún siento el vacío en la silla en las cenas de Navidad, los paseos por Madrid.
Mi tío J. era el tío preferido de todos los sobrinos. Pero el maldito cáncer se lo llevó una tormentosa madrugada del mes de septiembre. Hace doce años, que se dice pronto.
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