Leer este libro me ha llevado a Chernóbil y a Prípyat, porque hoy con las nuevas tecnologías se puede viajar sin llegar a contaminarse de un aire "viciado". Lo que me ha sorprendido en Google Maps no ha sido el abandono, algo que ya conocemos, sino que se veían turistas visitando las instalaciones. No sé qué tipo de interés turístico puede tener visitar un lugar que aún está envenenado, donde no puedes bañarte en su río, ni puedes comer productos que han crecido en esa tierra, donde no puedes tocar nada, porque todo se encuentra aún, 33 años después, bajo los poderes de la radiación. Y luego, tras la visita, no se te olvide tomar yodo y lavar tus ropas varias veces. Lo que me sorprende es que se permitan hacer esas visitas...

Ciudad de Pripyat hoy, al fondo la central nuclear
El 26 de abril de 1986 explotó el reactor de la central nuclear de Chernóbil, en Ucrania, y muy cerca de la frontera con Bielorrusia. El Gobierno de la extinguida URSS, liderado entonces por Gorbachov, en vez de tomar las medidas correctas de evacuación, hicieron todo lo contrario: alentaron a la gente para acudir a la zona, bajo una nube radiactiva, a trabajar liquidando los restos de la explosión (liquidadores), ignoraron las recomendaciones de los científicos que comprendían que era una tierra envenenada, enviaron militares para obligar a la población a abandonar sus casas por tres días, y dieron al mundo una explicación de que en Chernóbil todo estaba controlado. Pero no era así.
Este libro es un compendio de voces, de supervivientes e incluso enfermos, de gente de la zona, de evacuados o no, incluso algún político, científicos... casi todos desde la parte más afectada y menos informada (Bielorrusia), porque mientras en Ucrania se evacuaba a la población, en Bielorrusia, hacia donde se dirigía esa nube nuclear, la vida seguía su curso normalmente.
Y mientras, Moscú intenta ocultar al mundo la verdadera intensidad de la catástrofe, alegando que todo va bien. Además, los soviéticos no estaban preparados para algo así, porque su mentalidad había sido educada de forma militar, no científica.
Lo que me sorprende es que se permitan las visitas. Para que nos hagamos una idea: el reactor fue "enterrado" en un sarcófago de hormigón, hecho por robots, por lo que tiene grietas por donde se filtran algunos elementos químicos como estroncio y plutonio. Ya hay un proyecto para construir un nuevo sarcófago más grande... Pero sigue siendo una zona radiactiva...

Ciudad de Pripyat hoy, al fondo la central nuclear
El 26 de abril de 1986 explotó el reactor de la central nuclear de Chernóbil, en Ucrania, y muy cerca de la frontera con Bielorrusia. El Gobierno de la extinguida URSS, liderado entonces por Gorbachov, en vez de tomar las medidas correctas de evacuación, hicieron todo lo contrario: alentaron a la gente para acudir a la zona, bajo una nube radiactiva, a trabajar liquidando los restos de la explosión (liquidadores), ignoraron las recomendaciones de los científicos que comprendían que era una tierra envenenada, enviaron militares para obligar a la población a abandonar sus casas por tres días, y dieron al mundo una explicación de que en Chernóbil todo estaba controlado. Pero no era así.
Este libro es un compendio de voces, de supervivientes e incluso enfermos, de gente de la zona, de evacuados o no, incluso algún político, científicos... casi todos desde la parte más afectada y menos informada (Bielorrusia), porque mientras en Ucrania se evacuaba a la población, en Bielorrusia, hacia donde se dirigía esa nube nuclear, la vida seguía su curso normalmente.
Y mientras, Moscú intenta ocultar al mundo la verdadera intensidad de la catástrofe, alegando que todo va bien. Además, los soviéticos no estaban preparados para algo así, porque su mentalidad había sido educada de forma militar, no científica.
Lo que me sorprende es que se permitan las visitas. Para que nos hagamos una idea: el reactor fue "enterrado" en un sarcófago de hormigón, hecho por robots, por lo que tiene grietas por donde se filtran algunos elementos químicos como estroncio y plutonio. Ya hay un proyecto para construir un nuevo sarcófago más grande... Pero sigue siendo una zona radiactiva...
LA AUTORA:
Svetlana Alexiévich (1948) es una afamada periodista, escritora y ensayista bielorrusa cuya obra ofrece un retrato profundamente crítico de la antigua Unión Soviética y de las secuelas que ha dejado en sus habitantes. Se licenció en periodismo por la Universidad de Minsk y colaboró con la revista local Neman, para la que escribía ensayos, cuentos y reportajes. Ha cultivado su propio género literario, al que denomina "novelas de voces", donde el narrador es el hombre corriente -aquél que no tiene voz, el mismo que se ha llevado su propia historia a la tumba, desde la Revolución hasta Chernóbil y la caída del imperio soviético-. En sus libros, traducidos a más de veinte idiomas, Svetlana Alexiévich trata de acercarse a la dimensión humana de los hechos a través de una yuxtaposición de testimonios individuales, un collage que acompaña al lector y a la propia Alexiévich a un terrible "descenso al infierno". Es autora de U wojny ne zenskoje lizo (La guerra no tiene rostro de mujer, 1985); Zinkovye malchiki (Muchachos de latón, 1989); Tchernobylskaya molitva (Voces de Chernóbil, 1997); Poslednie Svideteli (Últimos testigos, 2004) y Vremya sekond-khend (Tiempo de segunda mano, 2013). Ha recibido varios galardones, entre los que cabe destacar el Premio Ryszard-Kapuściński de Polonia (1996), el Premio Herder de Austria (1999), el Premio Nacional del Círculo de Críticos de Estados Unidos por Voces de Chernóbil (2006), el Premio Médicis de Ensayo en Francia por Tiempo de segunda mano (2013) y el Premio Nobel de Literatura (2015) "por sus escritos polifónicos, un monumento al sufrimiento y al coraje de nuestro tiempo".
EL LIBRO:
Título original: Tchernobylskaia Molitva
Autora: Svetlana Alexiévich
Traductor: Ricardo San Vicente
Editorial: De Bolsillo (6ª reimpresión, en septiembre de 2016)
Número de páginas: 406
ISBN: 9788490624401
Valoración: 8/10
RETOS:
* Bingo de Lectura: Viajar leyendo autoras.
* Desafío "24 retos de lectura para 2019": Un libro de un/a autor/a que haya ganado el Premio Nobel.
* Mega-Reto 100 portadas: Huellas de todo tipo.
* Reto 100 palabras 100 portadas: Caminos, carreteras, senderos, etc.
No hay comentarios:
Publicar un comentario