No hace mucho que he llegado a La Coruña. El viaje ha sido largo pero no importa. Siempre he disfrutado de los trayectos. Mi vagón era el compartido con la cafetería, y en cierto momento se ha formado un guirigay tremendo.
En Burgos se han subido tres niños, Ruth, Lea y Marcos, de tres, cinco y siete años, que venían con sus abuelos y que se han hecho amigos míos. Y además había un grupo de adolescentes que iban a hacer un tramo del Camino de Santiago y que estaban hablando en voz alta de sus redes sociales. Tanto como para que yo también las cotilleara. De todas formas, ha sido un trayecto divertido.
Lo que me gusta del hotel no son tanto las vistas sino que está lleno de libros por todos los rincones, libros de verdad... Me encanta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario