Multicines Salamanca, en el cruce de las calles Zamora y Vázquez Coronado, Salamanca
Hubo una época en que el cine era primordial en la vida de la gente. Mis padres acudían a aquellas salas de cine al aire libre a ver películas los domingos, casi siempre acompañados por otras parejas casaderas.
Mi primera película en el cine fue Pretty Woman y creo que entonces no entendí muy bien el sentido de la película, quizás porque era demasiado joven para comprender a qué se dedicaba Julia Roberts en la película.
Cuando me aficioné al cine fue en mi época universitaria. Todos los miércoles en Salamanca acudía a ver una película a los Multicines Salamanca o a los Cines Van Dyck. Era el Día del Espectador. Los Multicines ya no existen, no sé si es por las nuevas tecnologías o por la proliferación de los centros comerciales, seguramente que hay un poco de todo. Yo prefería los Multicines porque estaban más cerca del Colegio Mayor, pero cuando quería variedad o películas originales tenía que caminar diez minutos más hasta los Cines Van Dyck porque tenían la mayor cartelera de cine de la ciudad.
En los Multicines vi dos veces Titanic, una con mis amigas, y la segunda con un noviete que me había echado entonces. Yo hubiera elegido otra película, e incluso le amenacé con destripársela. Al final cedí yo.
Cuando me fui de Salamanca aún seguían funcionando los Multicines, pero no sé por qué medio me enteré que un buen día habían cerrado sus puertas. Me entristeció.
Que el siglo XXI tiene infinidad de cosas buenas, pero también se está cargando algunas otras como las salas de cine. Al menos siempre nos quedarán los buenos momentos que nos han hecho pasar...

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