Adoro los viernes. Por una cosa o por otra siempre resultan siendo un buen día.
Hoy hemos estado de cumpleaños, pero como mi padre ha estado fuera quedamos en que mañana le compraría los pasteles y los traería al mediodía. Y entonces por la tarde me he encontrado con la pastelera y se los he encargado: "Ya sabes, de los que le gustan a mi padre". Por tanto, lo celebraremos mañana...
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