Una de las novelas que más me impactaron y que recuerdo leyendo en un hotel del centro de Madrid hace ya unos ocho años es La canción de Troya, de Colleen McCullough, que narra la leyenda de la guerra de Troya, que tuvo lugar hace unos 1.300 años antes de Cristo. Los máximos exponentes literarios de esta historia, que se encuentran a caballo entre el mito y lo real, son La Ilíada y La Odisea, atribuidas las dos a Homero y escritas unos 500 años después. Mientras que La Ilíada narra un breve período del asedio a Troya (que duró diez años), La Odisea utiliza fragmentos de la guerra de Troya en el retorno de Ulises. La guerra de Troya puede contener el germen de la enemistad entre griegos (aqueos) y persas (troyanos).
En esta novela, son los propios
protagonistas los que narran la historia, por lo que un hecho que puede
parecernos tan ajeno lo sentimos muy cercano. Y leer de primera mano los
miedos, las amistades, los sentimientos y los pensamientos de los héroes
legendarios de la guerra de troya (Ulises, Aquiles, Héctor, Príamo, etc.) es
ciertamente original, sin que desmerezca la narración en su conjunto.
En La Canción de Troya no sólo se narra el asedio de diez años de la ciudad y su fatal desenlace, sino que la autora además describe todos los antecedentes que nos ayudan a comprender mejor la historia. Esta leyenda no tendría sentido sin que los dioses tengan su cuota de participación en los hechos, variando el grado de creencia según los protagonistas. Por tanto, la mitología es necesaria en la historia.
En esta novela, la guerra en sí
misma tiene gran protagonismo, alcanzando cotas verdaderamente sanguinarias,
como en el pasaje de la muerte de Paris. A medida que transcurre la historia,
el lector termina devorando la historia.
Los capítulos, aunque varían de
personaje de unos a otros, están escritos en primera persona, lo que resulta
muy ameno para el lector, que termina viviendo la acción desde la primera
línea. Llegamos a ver las dos perspectivas: troyana y griega.
Mi personaje favorito es Aquiles, también es uno de los más célebres, pero no por ello se le da mayor relevancia entre el resto de los personajes, que son tratados por igual en esta novela.
Mi personaje favorito es Aquiles, también es uno de los más célebres, pero no por ello se le da mayor relevancia entre el resto de los personajes, que son tratados por igual en esta novela.
La historia tiene un tono real, y
la autora intenta dejar de lado lo mítico y lo religioso, convirtiendo la
leyenda en algo palpable para el lector.
Es una novela interesante y
recomendable.
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