Me viene a la mente esta canción de la época en que escuchaba Extremo a todas horas.
Anoche no tenía intención de salir de fiesta, pero terminé por los bares plagados de gente, incluso me encontré con gente conocida que hacía tiempo que no veía y no sé cómo he aparecido en la cama esta tarde sin saber muy bien cómo había llegado a ella.
No tengo resaca, cosa normal si mis Ballantine´s con coca cola no se mezclan con otro tipo de bebida. Parece ser que tampoco me dieron garrafón pues mi estómago no está resentido. Lo que sí que me pesa es la cabeza, sobre todo porque está inmersa en una extensión infinita de lagunas.
Me acuerdo de partes de mi conversación con una operadora de ono, con la que demostré una bordería inaudita llegándole a decir que estaba hasta las narices de que todos los días tuviera problemas con la conexión. Después debí suavizarme porque llegué incluso a preguntarle perlitas como: "¿No se te hace duro estar trabajando un viernes de madrugada a estas horas?" (aproximadamente eran entre las 5,30 y 6), "¿De dónde eres? Porque tú no eres española", "¿Te has adaptado bien a España, dejando atrás a toda tu familia?".
Por supuesto que la joven lo debió flipar. Era de Chile y ya se había acostumbrado a esto. Evidentemente yo le dije que volvía de fiesta, así que se debía imaginar mi estado de embriaguez.
Dejando aparte mi llegada a casa, que sé la hora porque escribí cosas en algunos sitios por ahí, la noche fue la bomba.
Es de estos días donde no tienes intención de salir, una llamada a las 2 te hace cambiar de opinión, y un rato después estás maqueada para comerte la noche. Y algo así fue. Las copas me entraban de un trago, terminé haciéndome miles de fotos con dos tíos (la cara de uno de ellos me sonaba y yo cuando me suena alguien inevitablemente le hablo)... y Sandra terminó liándose con un tío que anoche no me parecía tan feo. Pero al ver las fotos he visto las arrugas que surcan su rostro y las canas que dejan en evidencia su edad. Posiblemente le sacara a mi amiga unos diez años. Yo le echo unos 35.
En cierto momento me presentaron al hermano del tío. Sólo entendí "mano", de lo que primero deduje que se llamaba Manolo y luego que era su hermano. Bien, adiviné en los dos casos. O quizás me vacilaron. No sé, me piré, pasaba de liarme con el Manolo, que imagino que me lo presentaron con ese fin.
Anoche no tenía intención de salir de fiesta, pero terminé por los bares plagados de gente, incluso me encontré con gente conocida que hacía tiempo que no veía y no sé cómo he aparecido en la cama esta tarde sin saber muy bien cómo había llegado a ella.
No tengo resaca, cosa normal si mis Ballantine´s con coca cola no se mezclan con otro tipo de bebida. Parece ser que tampoco me dieron garrafón pues mi estómago no está resentido. Lo que sí que me pesa es la cabeza, sobre todo porque está inmersa en una extensión infinita de lagunas.
Me acuerdo de partes de mi conversación con una operadora de ono, con la que demostré una bordería inaudita llegándole a decir que estaba hasta las narices de que todos los días tuviera problemas con la conexión. Después debí suavizarme porque llegué incluso a preguntarle perlitas como: "¿No se te hace duro estar trabajando un viernes de madrugada a estas horas?" (aproximadamente eran entre las 5,30 y 6), "¿De dónde eres? Porque tú no eres española", "¿Te has adaptado bien a España, dejando atrás a toda tu familia?".
Por supuesto que la joven lo debió flipar. Era de Chile y ya se había acostumbrado a esto. Evidentemente yo le dije que volvía de fiesta, así que se debía imaginar mi estado de embriaguez.
Dejando aparte mi llegada a casa, que sé la hora porque escribí cosas en algunos sitios por ahí, la noche fue la bomba.
Es de estos días donde no tienes intención de salir, una llamada a las 2 te hace cambiar de opinión, y un rato después estás maqueada para comerte la noche. Y algo así fue. Las copas me entraban de un trago, terminé haciéndome miles de fotos con dos tíos (la cara de uno de ellos me sonaba y yo cuando me suena alguien inevitablemente le hablo)... y Sandra terminó liándose con un tío que anoche no me parecía tan feo. Pero al ver las fotos he visto las arrugas que surcan su rostro y las canas que dejan en evidencia su edad. Posiblemente le sacara a mi amiga unos diez años. Yo le echo unos 35.
En cierto momento me presentaron al hermano del tío. Sólo entendí "mano", de lo que primero deduje que se llamaba Manolo y luego que era su hermano. Bien, adiviné en los dos casos. O quizás me vacilaron. No sé, me piré, pasaba de liarme con el Manolo, que imagino que me lo presentaron con ese fin.
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