Un día recibes una llamada donde te informan que la enfermedad es irreversible y no sabes cómo reaccionar. Pensabas que, dentro de lo que cabe, las cosas andaban mejor de lo esperado, pero entonces chocas con la cruda realidad.
Hoy he recibido esa llamada. Las noticias no pueden ser peores. Mi tío se muere, la enfermedad se ha extendido y posiblemente el resultado sea inminente. ¿Tres, cuatro, seis meses, un año? ¿Quién sabe?
Me cuesta enfrentarme a la realidad. Desde que me he enterado tengo el corazón en un puño, no paro de llorar y no me hago a la idea. Pero es algo que está ahí.
No tengo ganas de hablar... con nadie. También he cancelado cualquier comentario a esta entrada. Me tomaré la tarde libre, aunque quizás sea peor porque pensaré, y la mente me hará malas jugarretas.
Es un momento difícil.
Hoy he recibido esa llamada. Las noticias no pueden ser peores. Mi tío se muere, la enfermedad se ha extendido y posiblemente el resultado sea inminente. ¿Tres, cuatro, seis meses, un año? ¿Quién sabe?
Me cuesta enfrentarme a la realidad. Desde que me he enterado tengo el corazón en un puño, no paro de llorar y no me hago a la idea. Pero es algo que está ahí.
No tengo ganas de hablar... con nadie. También he cancelado cualquier comentario a esta entrada. Me tomaré la tarde libre, aunque quizás sea peor porque pensaré, y la mente me hará malas jugarretas.
Es un momento difícil.