jueves, febrero 15, 2007

Gran fin de semana

Es un gran fin de semana en el sentido de largo, pues lunes y martes no hay clase, lo que no vendrá mal para hojear un poco los apuntes. Siempre hay palabras nuevas que hay que mirarlas con lupa.
No sé si me disfrazaré. De momento no he mirado nada, pero en una tarde nos preparamos un disfraz, aunque no me llaman mucho los carnavales. Siempre fui de disfrazarme en Nochevieja.
Eso sí, me gustaría estar en Canarias estos días. Creo que con todo lo que ha pasado deberían dar la tamborrada más adrede. Que a este paso acaban con las tradiciones. Como la gente del resto de ciudades exigiera ley del silencio (véanse los sanfermines, las Fallas, los tambores de Calanda y una innumerable lista de localidades) nos quedamos sin fiestas y sin tradición, lo que sería una pena.
Me pongo en el lugar de esos vecinos que viven en el centro, que tienen que aguantar ruido durante varias noches seguidas y que no pueden participar en el jolgorio porque sus obligaciones laborales se lo impiden... Yo aguantaría. Al fin y al cabo, ¿qué es una semana al año? Se llama intolerancia. Ni que estuvieran todos los días dando la tabarra...

Recuerdo que hace unos años me fui a los "Carnavales del Toro", a Ciudad Rodrigo, cerca de la frontera con Portugal. De toda la provincia de Salamanca tienen fama nacional, y no es para menos. Salamanca no tiene tanta vidilla estos días, pero en 45 minutos te plantas en Ciudad Rodrigo que está llenísima. Mucha gente se traslada desde Salamanca hasta allí en esta época.
Sólo fui una vez. De allí me traje un recuerdo eterno: un tatuaje que perdudará en mi tripa hasta el fin de mis días. Andaba yo por entonces con ganas de hacerme uno y el miedo a las agujas y el dolor me paralizaba. Pero en Ciudad Rodrigo los efectos de unas cuantas copas de alcohol y conocer a unos amigos de los tatuadores, gracias a los cuales me cobraron menos, hizo el resto. Al día siguiente venía con una venda y en busca de una farmacia en la que comprar una pomada para cicatrizar.
Lo más curioso de Ciudad Rodrigo es que es una Salamanca en pequeñito. Tiene su Plaza Mayor en miniatura, también con arcos y soportales, donde ahora habilitan una plaza de toros, pues allí hay toros y encierros todos los días durante el carnaval. Algo muy típico del campo charro, junto a las capeas.
También tiene un Parador que es un castillo con setos de dos metros de altura. Está muy bien cuidado.
Y recuerdo que estuvimos en un bar heavy que se llamaba Las Farolas. Recorrimos en muchos garitos, pero en estos momentos sólo me acuerdo de aquél.

No me importaría ir ahora a Ciudad Rodrigo de fiesta.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo no se de que disfrazarme, solo espero hacerlo.
Es el dia del año en que mas hago el ganso, y ya es decir.

No sabia que el caballo era de ciudad rodrigo :P