viernes, abril 07, 2023
No está solo
El capitán Alatriste y la España del Siglo de Oro
Arturo Pérez-Reverte, que a finales de los años sesenta se adiestró en actividades subacuáticas en el Centro de Buceo de la Armada en su ciudad natal, Cartagena (España), traslada parte de su experiencia a esta novela basada en hechos reales. Reportero de guerra durante veintiún años, cubrió dieciocho conflictos armados para los diarios y la televisión. Con más de veinte millones de lectores en el mundo, traducido a cuarenta idiomas, muchas de sus obras han sido llevadas al cine y la televisión. Hoy comparte su vida entre la literatura, el mar y la navegación. Es miembro de la Real Academia Española.
jueves, abril 06, 2023
Desayunos festivos
miércoles, abril 05, 2023
Imágenes de otras épocas
martes, abril 04, 2023
El velo de Isis
lunes, abril 03, 2023
Cuadernos ucranianos y rusos
domingo, abril 02, 2023
Horas de librerías
sábado, abril 01, 2023
The Passenger - India
viernes, marzo 31, 2023
Terminando marzo
jueves, marzo 30, 2023
Por ahí andaban
miércoles, marzo 29, 2023
Tan a gusto
martes, marzo 28, 2023
Verde
lunes, marzo 27, 2023
Viaje a Salamanca: De paseo por las librerías
Salamanca es una ciudad con un pasado literario y un presente donde salen autores variados. No olvidemos que aquí nacieron Carmen Martín Gaite y Gonzalo Torrente Ballester, entre otros. Pero además, es trasfondo literario de numerosas novelas, como una parte del Lazarillo de Tormes. Por no olvidarnos del genial Unamuno, bilbaíno de nacimiento, pero que se enamoró de esta ciudad, donde su huella se encuentra en cada rincón.
Cuando estudiaba en Salamanca, existía la genial librería Cervantes, que cerró sus puertas hace unos años. Pero también entraba en Portonaris, que hoy es una confitería. Ésta se encontraba en la Rúa Mayor y era una librería pequeñita y abarrotada de libros, pero el librero era un erudito y siempre me quedaba hablando con él. Allí compré El conde de Montecristo, donde recuerdo que me dijo: "Tengo una edición, pero vale 3.000 pesetas". No me importó, es uno de mis libros favoritos.
Hospedada en la Calle Meléndez, entre la Plaza Mayor y la Universidad Pontificia, esperaba encontrarme la antigua librería Víctor Jara, una librería estrecha, con las puertas de madera roja y sus estrechas escaleras para subir a la planta superior. En su lugar había una inmobiliaria, pero la de Víctor Jara no ha desaparecido, sólo ha cambiado de ubicación, muy cerca de donde entonces se encontraba.
Hoy la librería Víctor Jara se extiende en una amplia planta baja muy moderna, pero ha perdido el encanto que tenía la antigua. Allí compré Lejos de Luisiana y estuve un rato hablando con los libreros que, de buen grado, me hubieran vendido también el finalista del Premio Planeta.
El gran descubrimiento fue la librería Letras Corsarias, en la calle Rector Lucena, cuando iba a ver si había cambiado La Posada de las Ánimas.
Y lo que ya sabía, porque me habían contado, que me enorgullece terriblemente: Santos Ochoa. Oriunda de Logroño conozco todas las librerías que Santos Ochoa tiene en nuestra capital, pero no esperaba encontrarme con al menos tres de ellas en Salamanca. En todas entré, y en todas salí con las manos llenas.
El tiempo de las cerezas
domingo, marzo 26, 2023
Viaje a Salamanca: Frases inmortales
Y entonces entras en una librería de Salamanca y lees una frase que te llega al alma, y vuelves a leerla, y te identificas con lo que dice, y entonces sacas el móvil y decides inmortalizarla.
Viaje a Salamanca: Las instalaciones del antiguo Adelanto
Y pasas por Gran Vía y entonces te encuentras con las instalaciones cerradas de El Adelanto de Salamanca. Cuando yo estudiaba allí había tres periódicos locales: La Gaceta, Tribuna y El Adelanto, cada uno con su propia ideología política, además del periódico universitario. El director de La Gaceta, don Íñigo Domínguez de Calatayud, nos daba clases de Redacción Periodística.
El Adelanto cerró en el año 2013, pero aún se pueden apreciar sus instalaciones en Gran Vía, cerradas a cal y canto, llenas de graffittis.
Viaje a Salamanca: Gastronomía
Llevo meses escribiendo cosas sobre Salamanca. No ha sido como hablar de otros viajes, en realidad ha sido una vuelta a mis vivencias allí, hacer que refrescaran mis recuerdos, escribir sobre los cambios de la ciudad en veinte años.
He echado de menos las tiendas de la Rúa Mayor donde se vendían "chochos típicos de Salamanca", con grandes carteles escritos a mano, cuando internet era algo insospechado y se hacía todo a mano. Allá a finales del siglo XX, las tiendas de la Rúa anunciaban estos típicos dulces charros, una especie de peladillas alargadas. Hoy ya estas tiendas han sido sustituidas por tiendas de souvenirs, por tiendas de regalos y por lugares donde venden conos de jeta asada, entre otros productos del cerdo.
Ya expliqué que otro producto típico es el hornazo, que todo el mundo come el Lunes de Aguas junto al río Tormes.
Cené comida típica de Salamanca en el Mesón Cervantes, en plena Plaza Mayor, y un día me fui de tapeo por la zona de Van Dyck.
Desayunaba en una cafetería-repostería de estas que se han extendido tanto en nuestro país, al modo de panaderías con café tan extendidas en Europa, y alguna vez fui a comer a uno de los restaurantes típicos de la Rúa. Ni que decir tiene que en una zona donde hay tanto cerdo, con relevancia del jamón de Guijuelo, las cartas de los restaurantes están llenas de productos sacados del cerdo. Además, en esta tierra se bebe Ribera de Duero, aunque no llega la Denominación de Origen, pero si pides un Rioja te miran "raro".
Y, sin embargo, comía en una tasca típica en la Rúa Mayor y delante de mí me llamaron la atención las botellas de tinto de la bodega Cune.
Salamanca es para ir y probar. Recomendable es probar al menos una vez un trozo de hornazo, los productos del cerdo y beber un Ribera de Duero, pero como ciudad estudiantil y cosmopolita hay una gran variedad de restaurantes de todo el mundo: griego, japonés, criollo, etc. Hay bastante variedad y bastante donde elegir.









