sábado, septiembre 29, 2018

Viaje a Madeira II: Machico

Atardecer en Machico

Las islas portuguesas (Madeira y las Azores) son antiguos enclaves militares. Madeira se encuentra a 600 km de la costa africana y a 1.000 de Lisboa, y cuenta con una vegetación subtropical y altas montañas.
Madeira es un paraíso subtropical de origen ígneo, cuyos suelos están formados por cenizas y lavas volcánicas. Tiene un clima muy suave, que ronda los 20º casi todo el año.
Vista de las playas de Machico desde la habitación del hotel

Aunque Madeira se nombra en un mapa genovés de 1351, la isla no fue reclamada por ningún Estado hasta que en 1418, el barco de João Gonçalves Zarco fue arrastrado hasta la isla de Porto Santo cuando exploraba la costa africana, y allí clavó una bandera portuguesa. Zarco regresó un año después y decidió visitar las tierras cercanas que veía envueltas en una bruma que se divisaban en el horizonte. Encontró un hermoso lugar cubierto de bosques (de ahí el nombre de Madeira), con abundante agua potable. En los siguientes años, los colonos portugueses cultivaron caña de azúcar. Los isleños se enriquecieron con este oro blanco y llevaron esclavos para que trabajaran la tierra. Se crearon bancales y canales (levadas) que aún se ven en las laderas de las colinas. En la actualidad, los habitantes de Madeira utilizan cada parcela de tierra para cultivar viñas, plátanos y flores exóticas, que son la base de su economía.

Vista de Machico desde el hotel, atardecer del primer día

Llegué a Machico y disfruté de las vistas: a un lado el mar, al otro lado los bancales cubiertos con una bruma espesa. La temperatura a finales de junio era muy cálida, aunque algún día llovió. Vi llover de madrugada y en unas horas ni siquiera parecía que hubiera llovido porque hacía un sol radiante. Desde la ventana de mi habitación tenía vistas al mar y a las dos playas de Machico: una de piedras y otra de arena.
Plaza Mayor de Machico

Cuenta la leyenda que esta localidad recibió su nombre de Roberto Machim, un comerciante de Bristol que se fugó con la aristócrata Anne de Hertford para establecerse en Portugal. Atrapados por una tormenta, naufragaron en Madeira, donde los dos amantes murieron debido a las quemaduras del sol. El resto de la tripulación reparó el barco y llegó a Lisboa, donde su historia indujo a Enrique el Navegante a enviar a Zarco en busca de la misteriosa isla. 
Calle de Machico

Machico fue la segunda ciudad en importancia en Madeira desde los primeros asentamientos, cuando la isla se dividió en dos capitanías: Zarco gobernó al oeste de Funchal, mientras su compañero de navegación, Tristão Vaz Teixeira, administró la zona al este de Machico. Sin embargo, la mejor situación de Funchal y su puerto pronto la convirtieron en capital de la isla mientras Machico evolucionó como ciudad agrícola. 
Callejeando por Machico

Enseguida me di cuenta de que había escogido para la estancia uno de los lugares con más encanto de la isla. Porque era un pueblo muy pintoresco, con sus huellas de casas coloniales, con las calles adoquinadas, con las portuguesas vendiendo frutas en medio de las calles. 
Playa de arena de Machico 

Uno de los días que decidí quedarme en Machico fui a la playa de arena, que era muy pequeña y, como el tiempo acompañaba, también se encontraba abarrotada de gente. Fue el único día que pisé la playa y es que me quemé. Si me quemé al sol fue por culpa de un libro, me encontraba leyendo tan enfrascada en la historia que sentía el picor en la espalda pero una parte de mí susurraba: "un capítulo más", y tantos capítulos leí bajo el sol que cuando ya no pude aguantar más al sol me encontraba como un cangrejo y huí del sol para el resto de la semana.
Restaurante cerrado y abandonado (había bastantes lugares así) en Machico

Decidí pasear por el centro de Machico, siempre a la sombra, y me sorprendió la sencillez del pueblo: casas de poca altura, edificios con patrones coloniales, calles adoquinadas, tiendas pequeñitas...
En el centro del pueblo hay una plaza con árboles que dan sombra. Allí se concentran los taxistas de Machico con sus coches aparcados alrededor de la plaza, intercalados con vendedores de fruta. En el centro de esta plaza se encuentra la iglesia parroquial y a un lado se ve el Ayuntamiento.
Iglesia de Machico

La Igreja Matriz del Largo do Município y la plaza que la rodea datan del siglo XV.

Centro de Machico, junto a la fortaleza

Para mí pasear por el centro de Machico fue siempre un encanto. No es recomendable llevar tacones por los adoquines sueltos de las calles. Dejamos atrás el mar y la fortaleza amarilla (que se encuentra cerrada y es muy pequeña) para llegar a la bulliciosa Plaza Mayor, con cafeterías, bancos y pequeñas tiendecitas.

Con respecto a los platos que comí en Machico, tengo que decir que en Madeira se come bien, mucho mejor que en la Península (no tengo buenos recuerdos de las mezclas de los platos que había en Oporto). 
Patio Restaurante Mercado Velho, Machico

Uno de los días que comí en Machico llegué al Restaurante Mercado Velho, que tenía un patio con terraza, y que era asequible. Me recomendaron platos típicos de la isla, y eso me recuerda que había ingentes cantidades de pescado y una variedad incierta de ensaladas, y en cuanto a las carnes son típicas las brochetas.
Ensalada de atún con queso (creo)

Brocheta de carne con patatas, y el resto de acompañantes

Otro de los días que comí en Machico era una especie de bocadillo con ingredientes de hamburguesa.
Prego bolo do caco

Lo cierto es que si volviera a Madeira, repetiría Machico como lugar de estancia, ya que es un sitio que me enamoró. A media hora de la bulliciosa Funchal, Machico es un lugar muy agradable para descansar. Y como parece un pueblo colonial, cuando nos adentramos por sus callejuelas parece que hemos viajado a otra época. 
Machico, el océano

El último día también me dejé perder por las calles de Machico antes de ir al aeropuerto, sólo para empaparme de sus olores, de sus ruidos, de sus colores, de... todo. Es un pueblo que se quedó grabado en las retinas y que hoy en día recuerdo con algo de nostalgia. Hay posibilidades de que vuelva si alguna vez me da por repetir destinos turísticos.

I miss you

Cuando he llegado a casa de mis padres, he escuchado las vocecillas de mis sobrinas antes de verlas, algo inesperado, porque desconocía que fueran a venir a comer.
Me han contado cosas de Eurodisney y de París. Me han dado una muñeca calva que saben que no me gusta porque no tiene pelo y me han dicho que jugara con ellas. Han cogido el álbum de Zarautz y se lo llevado a su casita (hice dos iguales y el mío lo dejé en casa de mis padres, el de ellas seguía en la oficina). Se han sentado encima de mí y la mayor me ha puesto un botón que se había soltado.
Yo también las he echado de menos, pero lo de ellas... en cuanto me han visto no existía nadie más, no me dejaban ni a sol ni a sombra.
Claro que yo estoy encantada.

Viaje a Madeira I: La ida

Cartel de bienvenida en el aeropuerto de Madeira

A finales de junio de este año estuve de vacaciones en Madeira. Es un viaje del que quería hablar porque vine encantada con aquella isla y con la cortesía portuguesa, pero en los últimos meses apenas he tenido tiempo de hablar de este viaje.
Me imaginaba Madeira como una isla similar a cualquiera del archipiélago canario, pero me encontré con una isla verde y frondosa, nada que vez con el clima desértico de las Canarias. En Madeira llueve más, también tiene microclima y también se encuentra muchos días con la calima que llega del desierto, pero al estar más alejada se ve menos afectada que Canarias por el clima seco. La situación y el clima húmedo hacen de Madeira una isla con una vegetación autóctona, y que da la sensación de que a veces nos encontramos en medio de la selva. 
Busto de Cristiano Ronaldo en el aeropuerto de Madeira

Madeira además es la isla del futbolista Cristiano Ronaldo, que nació en Funchal, la capital, en una barriada pobre. Hoy en día toda la isla está dedicada al famoso futbolista, que dona mucho dinero para atraer el turismo, para reparar zonas y para adecentarla. El aeropuerto lleva su nombre, tiene una avenida y un museo en su honor, hay estatuas de él en cada rincón, y los habitantes de la isla le adoran: "Para un famoso que sale de aquí en muchas décadas hay que darle bombo" o "Madeira siempre ha tenido turismo, pero desde que Cristiano se dio a conocer, la isla es más turística que nunca".

Vistas de Madeira desde el avión

Pero antes de llegar a Madeira pasé una noche en el aeropuerto de Lisboa... Ya había estado con anterioridad en Portugal, en Coimbra, Lisboa y Oporto, y sé por experiencia que los portugueses son muy agradables, buenos anfitriones, que les gustamos los españoles... y si esto es así en las grandes ciudades portuguesas, en Madeira se desviven mucho más. Entiendo que como viven del turismo intenten que el viajero se lleve la mejor impresión. Pero no es sólo eso... Contaré una anécdota con un taxista. Uno de los días que cogí un taxi para visitar otra parte de la isla, concretamente Santana, conocí a António João Spínola. Antes de subirme al taxi concreté con él el coste del viaje ida y vuelta a Santana. Cuando llegué a Santana por la mañana, saqué la cartera para pagarle la mitad del trayecto, pero él me dijo que no, que le pagara a la vuelta todo. Ese carácter tan confiado me sorprendió. Yo podía haber regresado a Machico y me hubiera ahorrado la mitad del viaje. Por eso, la confianza que depositó en mí me agradó. Tanto como para quedar con él unos días después para que me llevara al aeropuerto. En la actualidad ya no se encuentra ese tipo de personas legales. Yo también lo fui, porque a la hora estipulada estaba en el lugar que habíamos quedado para regresar al hotel. 
Avión de Tap Portugal con destino Lisboa, aeropuerto Adolfo Suárez-Barajas (Madrid)

Siempre que cojo un avión voy a Madrid. Tengo aeropuertos más cercanos, pero prefiero ir a la capital, aunque tenga cuatro horas de trayecto antes de llegar al aeropuerto. Así que el 25 de junio salí de casa por la mañana y llegaría a dormir a Machico, ya en Madeira. Pero a veces las cosas no resultan como las esperamos. 
Desembocadura del río Tajo, Lisboa

De Madrid salimos a la hora, y a Lisboa llegamos bien, en hora y sin contratiempos. Ni que decir tiene que las vistas de la desembocadura del río Tajo desde el aire son magníficas. 
Vista de la costa atlántica portuguesa, junto a Lisboa

El avión, para aterrizar en Lisboa, tuvo que salir hasta el océano, donde dio la vuelta, y regresamos hacia el Este para prepararnos para el aterrizaje. Ni que decir tiene que por mí podíamos haber dado varias vueltas sobre Lisboa y hubiera estado encantada, porque las vistas eran magníficas.
Puerta de embarque para Madeira, vuelo que se canceló

Teníamos dos horas de espera en el aeropuerto de Lisboa, y no es un aeropuerto complicado para guiarse, así que yo me dediqué a cargar el móvil, a ver tiendas, a tomar un café y a pasear, hasta la hora en que tendríamos que coger el vuelo a Madeira. Cinco minutos antes de salir nos dijeron en portugués que el vuelo se cancelaba: no había tripulación.
Entonces no entendí que no hubiera tripulación. Hoy en día sé que para aterrizar en el aeropuerto de Madeira envían a pilotos con mucha experiencia porque es un aterrizaje complejo. Después de dar vueltas en el aeropuerto, sin que nadie nos diera información respecto de nada, y únicamente con un vale de comida para cenar en cualquier restaurante del aeropuerto, a las 21.00h nos citaron para darnos otro vuelo y para llevarnos a un hotel. Al haber facturado la maleta, yo ya sabía a qué hora salía mi vuelo (10.40h del día siguiente), por lo que me resigné, cené en el aeropuerto mientras veía la larga fila de gente, y finalmente me puse en la cola. El portugués me indicó que nos esperaban en la salida del aeropuerto para llevarnos a un hotel, pero en la salida no había nadie. Nos quedamos en tierra una pareja de gallegos, un portugués de Madeira afincado en Venezuela y yo. 
Aeropuerto de Lisboa

Como no podía hacer llamadas desde mi móvil, fui a una cabina y llamé, a eso de las dos de la madrugada, al hotel, donde expliqué -en castellano- la situación en la que me encontraba, les dije que me guardaran la habitación porque llegaría al día siguiente.
Cafetería del aeropuerto abierta 24h, donde cargaba el móvil y a la vez leía

Recuerdo haber tomado varios cafés esa noche, que pernocté algo en una especie de hamacas que sacaron para los que teníamos que pasar la noche en el aeropuerto, que tenía el eBook y se me cerraban los ojos encima, y recuerdo haber ido al final del aeropuerto para ver la salida del sol. Allí se encontraba el señor Guillermo y me estuvo hablando de cómo era su vida en Venezuela. Su historia me dejó perpleja. Llegó incluso a decirme que no sabía si venía para un mes o si se quedaría definitivamente, que en Madeira había nacido y la situación en Venezuela era muy miserable. Me explicó que vivía de sus ahorros, pero que allí el dinero tampoco valía nada, que en sus buenos tiempos tuvo dos empresas que se vio obligado a cerrar por la situación insostenible del país, que tenía una casa con espacio para cinco vehículos (una mansión, pero era tan campechano que no la describió así), y que una vez al llegar a casa con uno de los coches le apuntaron a punta de pistola para que les diera todo, pero que allí tenían cerrojos por fuera y por dentro, y desde dentro -donde se encontraban sus nietos- no llegaron a abrir. Explicó que venía solo porque si su mujer o hijos se marchaban, ponían encontrarse con que "ocupaban" su casa, así que nunca podían dejar la casa sin gente. Lo que me contó me pareció tan irreal que el hecho de haber maldormido en un aeropuerto durante unas horas me pareció que era una nimiedad con respecto a lo que me estaba contando. 
Estas situaciones crean vínculos con la gente. Así que cuando amaneció nos buscamos los cuatro y fuimos juntos a desayunar. Al menos subiríamos al mismo avión y seguiríamos juntos hasta Madeira. 
Avión que nos llevaría a Madeira, aeropuerto de Lisboa

Creo que cuando vimos el avión no nos lo creíamos. Pero por fin embarcábamos, aunque fuera con un retraso de varias horas. 
Al fondo, la isla de Madeira

Recuerdo que casi todo el tiempo de esas dos horas largas de vuelo lo dediqué a dormir. Ni siquiera me molesté en sacar el eBook. Alguna foto hice, pero me desperté cuando anunciaron que estábamos a punto de aterrizar, y entonces vi la isla de Madeira al fondo.
Panorámica de Machico desde el avión, Madeira

Sabía que íbamos a pasar junto a Machico, lugar donde yo tenía el hotel. Y es que, antes de reservar la estancia en la isla, me aseguré de que fuera un lugar con playa de arena, ya que al ver reportajes de la isla vi que era muy pedregosa y escarpada, y que casi todas las playas eran de piedras. Así que, en vez de elegir Funchal -la capital-, opté por un sitio más pequeño. Como había visto fotos de Machico antes de ir no me costó mucho descubrir la población desde el avión.

Después de un viaje larguísimo con algunos contratiempos, por fin llegábamos a Madeira. Ni que decir tiene que no recuerdo ni el aterrizaje, ése que dicen que es tan complicado, así que si no lo recuerdo es porque no sería para tanto. 
A estas alturas, también tengo que decir en favor de Tap Portugal que no tardaron mucho en responder a la reclamación por la cancelación del vuelo y a principios de agosto me indemnizaron económicamente. Eso sí, lo que ellos valoraron de conformidad con lo que había dispuesto la OCU. Paro de momento y ya seguiré hablando de mi viaje a Madeira.
Volar... 

Brooklyn


Tengo este libro en la estantería desde que fue nominada a los Oscars hace unos años, aunque creo recordar que no ganó. Tampoco el libro es que sea para echar cohetes. Es una novela que se lee bien, con la trama perfectamente creada, aunque los personajes son algo planos, como si les faltara pulirse. Es una historia bonita, pero sin nada que resaltar.

Eilis Lacey vive en un pueblo irlandés con su madre viuda y su hermana Rose. A Eilis le gustaría tener un trabajo porque viven estrechamente con el sueldo de Rose y lo que mandan los tres hermanos desde Birmingham. A Eilis le gustaría salir a los bailes con sus amigas Nancy y Anette más a menudo, y una de las pocas veces que va con ellas, Nancy tontea con George Sheridan, uno de los chicos más apuestos y cuya familia regenta uno de los negocios más prósperos del pueblo, mientras dejan a Eilis con Jim Farrell, que se muestra grosero con ella.
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Brooklyn, Nueva York

Un tiempo después, la señorita Kelly contrata a Eilis para que les ayude en la tienda los domingos después del sermón. Eilis, que tiene un carácter muy tranquilo, es de gran ayuda, pero nadie la ofrece nada más. Así que cuando el padre Flood llega desde Nueva York y le ofrece la oportunidad de salir de Irlanda, Eilis no se lo piensa dos veces. Flood le encontrará un trabajo en una tienda de Brooklyn y una casa donde alojarse. 
A partir de aquí comienza la aventura de la emigrante irlandesa que termina deslumbrada por Nueva York. Todo el mundo la aprecia por su carácter afable, y termina saliendo con Tony, un chico cuyos padres emigraron desde Italia. Él se enamora perdidamente de ella, pero ella no está tan segura, aunque adora a Tony porque siempre está sonriendo y porque nunca hace cosas que le puedan molestar. Tony la asusta porque ve el compromiso con ella como algo cercano, mientras ella siente que tiene a su gente demasiado  lejos.
Sólo cuando la repentina muerte de su hermana Rose le hagan regresar inesperadamente a su pueblo irlandés comprenderá que Brooklyn es el sueño americano. Su madre ha orquestado todo para que Eilis no quiera regresar a Nueva York. Jim Farrell incluso la corteja. El antiguo jefe de su hermana le ofrece un puesto de trabajo de contable, y cuando la horrible señorita Kelly le insinúe que sabe su secreto porque es prima de la casera de Eilis en Brooklyn, la joven le confiesa a su madre que se casó antes de regresar a casa y que tiene que regresar junto a su marido.

La novela toca el tema de la emigración, una constante tras la IIª Guerra Mundial, y Nueva York era un hervidero de inmigrantes de todas las naciones, italianos e irlandeses sobre todo. En ningún momento se dice qué época histórica es, pero sabemos que es después del Holocausto, porque uno de los profesores judíos de Eilis escapó por poco de la Alemania nazi, donde perdió a toda su familia. Pero sabemos también que no es una novela reciente.
Hay un momento que se describe magistralmente en primera persona, y son los instantes de un sentimiento que Eilis nunca ha sufrido: se siente deprimida sin motivo alguno, echa de menos a su familia y su pueblo... y todos los que la rodean saben que se trata de nostalgia. El padre Flood le dice que la manera de combatirla es ocupando sus horas, por lo que la impulsará a hacer un curso de contabilidad, una actividad que mantendrá centrada a la protagonista.
Finalmente, ella se encuentra entre dos amores: el verdadero amor que es el que se encuentra en su pueblo natal, con el que se siente a gusto y de una manera que nunca había sentido; y el hombre que llegó primero a su vida, con quien se ha casado, el que teme perderla y volverse loco, aunque ella no se encuentra enamorada. Al final, Eilis toma el camino de la cordura, aunque sacrifique el verdadero amor.

EL AUTOR:

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Colm Tóibín (Enniscorthy, 1955) es uno de los grandes escritores irlandeses de nuestros días. Su obra gira en torno a la sociedad irlandesa, la homosexualidad y la literatura. De entre sus novelas cabe destacar El brezo en llamas, El faro de Blackwater, Crónicas de la noche, The Master: Retrato de un novelista adulto y Brooklyn. En el 2010 obtuvo el Irish Pen Award for Literature como reconocimiento a su trayectoria. Actualmente vive entre Dublín y Nueva York.


EL LIBRO:

Título original: Brooklyn
Autor: Colm Tóibín
Traductor: Ana Andrés Lleó
Editorial: De Bolsillo (1ª edición, febrero de 2016)
Número de páginas: 314
ISBN: 9788466334013

Valoración: 8/10

RETOS:

viernes, septiembre 28, 2018

Viernes

Hoy es uno de esos viernes tranquilos, que cierro la oficina y me olvido de todo hasta el lunes. Es una pena que termine septiembre, porque nos vamos acercando a pasos agigantados al invierno. Y el invierno me resulta triste, muy triste. 
Ya no leo libro al día por falta de tiempo, aunque la novela actual me tiene enganchada y tampoco creo que tarde mucho en acabarla, calculo que mañana por la mañana la terminaré. Me dedico a disfrutar de la lectura.
Mi hermano me ha dicho que se quedaba en mi casa a dormir, con lo que estoy esperando que llegue para tomar unas cervezas juntos y cenar. En ese orden. 
En las últimas semanas he seguido trayendo libros y debería dedicar este fin de semana a ordenarlos en las estanterías. Las obras de teatro que leí en la universidad es posible que las relea.

Seguiremos disfrutando del viernes.

jueves, septiembre 27, 2018

Período de estratificación en frío

Sé poquísimo de plantas. Nunca me han interesado. Pero los bonsáis me encantan. Podría haberlos comprado plantados, sin embargo eso no tenía mérito alguno. Así que me encargo de las semillas y sigo los pasos.
Con tres de ellos me tocaba el período de estratificación en frío que a mí me sonaba a chino.
Cualquiera que abra mi frigorífico se puede encontrar con tres macetas diminutas y un pequeño tallo que ya ha empezado a germinar.
El ciprés común tiene que estar en frío un mes, el cedro japonés estará mes y medio, el arce rojo estará entre dos y tres meses. Los tengo que vigilar mientras planto las semillas que me quedan: el árbol de Judas y el pino negro.
Mis hermanos no dan un duro por mi habilidad con las plantas. Mi madre me ha pedido un bonsái si crecen. Para mí lo más complicado es cortarlos. Eso sí que es todo un arte.
De momento estoy contenta con el primer brote.

La postal desde el Fin de la Tierra

Hoy me ha llegado una postal desde Finisterre. Hace ilusión recibir cosas de gente que se acuerda de ti...

miércoles, septiembre 26, 2018

A libro por día

Llevo cinco días que voy leyendo libro por día. Creo que estoy recuperando todas las lecturas que no he podido leer durante el mes de agosto. Lo cierto es que cojo una novela y a la tarde siguiente la acabo...
Pero eso no pasará mañana, que por la tarde andaré ocupada.
Esas tardes me recuerdan lo bueno que sabe el café en mitad de la lectura.

Carmen


Para mí ha sido un lujo leer esta edición de Carmen ilustrada por Benjamin Lacombe. Lo tenía en la estantería junto a otros libros clásicos también ilustrados por Lacombe, pero me cuesta cogerlos por el peso, y porque a veces me llevo los libros conmigo y una novela así no iba a llevarla conmigo. Tampoco esperaba que la fuera a leer tan rápido.
Con respecto a la encuadernación es de tela y la sensación es extraña mientras se lee. La portada principal, donde aparece la imagen de la protagonista con una mantilla que asemeja una telaraña es una especie de bordado precioso. 
En cuanto a la novela, el autor visitó Andalucía en varias ocasiones, porque le atraían los bandoleros y los gitanos. Finalmente escribió esta obra en la que convierte a la gitana en una diva interesante, una heroína que terminamos admirando. 

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Tras sus primeros viajes, Mérimée escribió cuatro Cartas de España a un periódico, que viene a ser un género típico del siglo XIX: no es una novela corta del todo, sino más bien un relato novelado de un viaje, lleno de exotismo, y que apasionaba a los lectores de la época. Estas cuatro cartas tratan sobre la tauromaquia, una escena de ahorcamiento, los bandidos y las brujas. 
En este libro aparece transcrita la Tercera Carta, escrita quince años antes de la novela Carmen, que trata sobre cómo vivían los bandoleros en Andalucía, sobre lo que hablaban los viajeros, e incluso Mérimée llega a dudar de su existencia, ya que en sus viajes no se encontró con ninguno. Esta carta coloca a los bandoleros en un pedestal, ya que los describe como héroes del pueblo, obligados por la sociedad a echarse al monte, y eran personas que robaban a los ricos por necesidad, pero casi nunca mataban o golpeaban a sus víctimas, e incluso repartían parte del botín entre las personas pobres. Esto hacía que en los pueblos andaluces los vecinos de los pueblos se convirtieran en sus cómplices, al protegerse mutuamente frente a las autoridades. Esta carta sienta las bases de lo que más de una década más tarde sería la novela Carmen.

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Cartel de la película Carmen, dirigida por Vicente Aranda (2003)

Habrá poca gente que desconozca de qué trata esta novela, bien sea por la famosa ópera de Bizet o bien porque se ha llevado en numerosas ocasiones a la gran pantalla. En mi caso, hace años vi una de las películas, la protagonizada por Paz Vega como Carmen y por Leonardo Sbaraglia como José. Y cuando una novela tiene tanta repercusión como ésta... por algo será. Dicen que cuando no pasa de moda se considera un clásico, porque pasarán las décadas y se seguirá leyendo, viendo o escuchando... y volveremos a sentir escalofríos.

Mérimée además nos hace pensar en Cervantes, porque cuando describe el momento en que aparece la gitanilla bailando y haciendo sonar las castañuelas es inevitable no pensar en la novela ejemplar titulada La gitanilla, donde Miguel de Cervantes describe de forma muy similar a la gitana. También nos recuerda a Cervantes en la forma en que el la Tercera Carta describe a los bandoleros; recordemos que en El Quijote, nuestro autor más ilustre describía al bandolero como una especie de héroe.

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En cuanto al ilustrador, cada vez que plasma la imagen de Carmen, lo hace con una mantilla en forma de telaraña, para acercarnos a la protagonista, a la que el lector ve como una mantis religiosa que atrapa al amante, y el amante, hechizado, terminará besando el suelo por el que ella pase. Es decir, el amante se convierte en una marioneta cuyos hilos son movidos por la gitana. 
Las gitanas en el siglo XIX eran consideradas una especie de brujas, que echaban la buenaventura, aunque la mayoría de las veces eran sobre todo unas embaucadoras. 
La sensualidad de Carmen choca con la bravuconería de un soldado vasco que, en un principio, la ignora, pero que termina echando su vida por la borda cuando se encapricha de ella. 
Cuando digo que al final ella es una heroína es porque José, al no poderla doblegar, sólo tiene una salida: quitarle la vida, y al hacerlo eso la convierte en una heroína. Que el final sea la muerte de la gitana y que él se entregue a las autoridades es lo más obvio, pero está tan magistralmente descrito que ese momento hace que la novela rompa todos los cánones, y también nuestros esquemas. Porque si en un principio vemos el poder que tiene la gitana y quizás la odiamos un poco por lo que ha conseguido hacer, al quitarle la vida, se convierte en una mujer única, que prefiere la muerte a cambiar su forma de ser por un hombre. En cambio él, que consigue despertar la compasión del lector a lo largo de la novela, al quitar la vida a la gitana al no poder doblegarla a sus deseos, hace que terminemos pensando en él como en un cretino, aunque para él casa la máxima que dice "o conmigo o con ninguno".

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José María, el bandolero más buscado de Andalucía

Un viajero francés se encuentra visitando Andalucía, tierra de bandoleros, cuando su camino se cruza con José, un hombre que le parece haber visto en carteles en los que se ofrece una recompensa por su cabeza. En vez de huir entabla una conversación con él, le invita a almorzar y a fumar, y llegan juntos a una posada, donde el guía del francés está dispuesto a traicionarle. Sin embargo, el francés despierta al bandolero y le insta a huir. 
Varias semanas después el francés vuelve por los mismos parajes y se entera de que José Navarro se encuentra en prisión, esperando que llegue el día en que le ahorquen. Decide ir a visitarle y José Navarro le cuenta su historia: cómo perdió la cabeza por una mujer, una gitana que terminó embaucándole.
Explica José que proviene de una familia hidalga navarra, y que no le quedó más remedio que alistarse con los dragones, quienes le trasladaron a Andalucía.
Se encontraba de guardia en la tabacalera de Sevilla cuando vio a Carmen por primera vez, pero se limitó a limpiar su bayoneta sin levantar la mirada, aunque ella le puso una flor en el arma. Tras una pelea dentro de la fábrica, en la que Carmen ataca a otra mujer, la llevan detenida y por el camino ella se da cuenta de que proviene de las Vascongadas y habla con él en vasco, embaucándole para que la deje escapar. José, en un principio, se niega, pero termina permitiendo que quede libre, lo que a él le vale un mes en prisión. 
Cuando sale, degradado como oficial, vuelve a encontrarse con ella, que le cita en una casa del Barrio de Triana. Él tiene que volver a sus funciones, pero ella no se lo permite, tanto como que le volverá a embaucar para que deje pasar contrabando por las murallas de la ciudad. 
Al final, José no tendrá más remedio que seguirla adonde vaya y convertirse en bandolero, fuera de la ley. Cuando se echa al monte, descubre que han soltado a un bandido, El Tuerto, que resulta ser el marido (romí) de Carmen, y José, celoso, terminará asesinándole a sangre fría. José le hace prometer a Carmen que no estará con otros hombres, pero Carmen no puede ni quiere cumplir esa promesa. José se ha vuelto loco por esa mujer, y si ella no se marcha al Nuevo Mundo con él... la matará...

Me ha gustado muchísimo, y eso que ya conocía la historia. Leer esta novela me ha sabido a gloria.

LOS AUTORES:

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Prosper Mérimée fue un escritor, historiador y arqueólogo francés nacido el 28 de septiembre de 1803 en París. Creció en un entorno burgués y siempre rodeado de artistas. Estudió derecho, piano, filosofía y diversos idiomas, como el árabe, el ruso, el griego y el inglés. Se interesó desde muy pronto por la literatura y ya en 1825 publicó varios relatos cortos. Fue seleccionado por la Academia francesa en 1844.
En 1831 entra en las oficinas ministeriales y en 1834 comienza a trabajar como inspector general de monumentos históricos. A partir de 1842 inicia la elaboración de un catálogo de monumentos históricos que se convertiría en la base de datos Mérimée, un vasto inventario del patrimonio cultural de Francia, utilizada hoy por miles de investigadores.
De trato cercano a la emperatriz Eugenia de Montijo, se convirtió en senador en 1853 y animó los salones cortesanos, particularmente con el famoso dictado que elaboró para la corte por encargo de la emperatriz.
La obra literaria de Mérimée está cimentada sobre una técnica de narración eficaz y un realismo funcional adaptados al género de la novela corta. A pesar de ser blanco de críticas por cierta falta de relieve, todos sus relatos, llenos de dinamismo y de invenciones originales, gustaban gracias a su forma sobria y elegante. Las historias que cuenta están plagadas de misterios y tienen lugar en geografías que resultaban exóticas para la época, como España y Rusia.
Su novela corta Carmen ha inspirado una de las óperas más famosas del repertorio lírico internacional.
Prosper Mérimée murió el 23 de septiembre de 1870 en Cannes.

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Benjamin Lacombe es un escritor e ilustrador francés nacido en París el 12 de julio de 1982. Es uno de los más destacados representantes de la nueva ilustración francesa.
En 2001 ingresa en la Escuela Nacional Superior de Artes Decorativas de París (ENSAD), donde se forma artísticamente. Compagina sus estudios con trabajos para publicidad y animación; además, a los 19 años realiza su primer cómic y algunos libros ilustrados...
Su proyecto de fin de carrera, Cereza Guinda, que escribe e ilustra él mismo, se convierte en su primer libro infantil, publicado en marzo de 2006 en la editorial Seuil Jeunesse. Un año después se edita en el sello Walker Books (EE.UU.), y es seleccionado por el prestigioso semanario Time como uno de los diez mejores libros infantiles del año 2007 en Estados Unidos.
Posteriormente, Benjamin Lacombe ha escrito e ilustrado una treintena de obras. Algunas de ellas han sido traducidas a una decena de lenguas y premiadas en todo el mundo. Libros como Los Amantes Mariposa, Genealogía de una bruja, Melodía en la ciudad, Había una vez..., Cuentos macabros, El herbario de las hadas, Alicia en el País de las Maravillas o Frida
Suele exponer sus trabajos en galerías; trabaja sobre todo con Ad Hoc Art (Nueva York), Dorothy Circus (Roma), Maruzen (Tokyo), Nucleus (Los Ángeles) y la galería Daniel Maghen (París).


EL LIBRO:

Título original: Carmen y Lettres adressées d'Espagne au directeur de la revue de Paris
Autores: Prosper Mérimée (texto) y Benjamin Lacombe (ilustración)
Traductor: Mauro Armiño
Editorial: Edelvives (1ª edición, en 2017)
Número de páginas: 171
ISBN: 9788414009475

Valoración: 9/10

RETOS:

martes, septiembre 25, 2018

Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea


Hay libros que tocan la sensibilidad del lector de una manera extraordinaria. Desde su sencillez, ésta es una de esas novelas, que derrocha ternura, desde la voz en primera persona de su protagonista de diez años, Jamie Matthews.
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Ambleside, Inglaterra

Jamie tiene diez años cuando se traslada con su padre y su hermana Jas desde Londres a Ambleside, un remoto pueblo donde se siente perdido.
Su padre es alcohólico y no se separa de la urna de cenizas de Rosie, la melliza de Jas, que murió en un atentado terrorista cinco años atrás. El atentado fue reivindicado por un grupo fanático musulmán y desde entonces su padre odia a todos los musulmanes.
Jas ha decidido rebelarse de alguna manera, así que se llena el cuerpo de piercings y se tiñe el pelo de rosa, además comienza a salir con Leo, un universitario que lleva el pelo de color verde.
Jamie echa de menos a su madre, que se ha quedado en Londres, liada con Nigel, un hombre que conoció en el grupo de apoyo a los familiares de las víctimas por los atentados del 9 de septiembre. Quiere que su madre regrese, él apenas se acuerda de Rosie porque era muy pequeño, y además en el colegio es considerado un bicho raro. La única persona que se acerca a él es Sunya, una pakistaní que lleva pañuelo, y aunque Jamie recuerda las palabras de su padre y al principio intenta evitar ser su amigo, finalmente se harán grandes amigos.
Jamie recibe por su cumpleaños una camiseta de Spiderman. Supuestamente se la envía su madre y él decide no quitársela, no fuera a ser que su madre aparezca de visita, para que le vea con esa camiseta. 
Tiene un gato pelirrojo, Roger, al que Jamie prodiga de caricias. Y sólo cuando el gato sea atropellado comprenderá Jamie el dolor por la pérdida que siente su padre.
Durante toda la novela vemos al padre ahogar las penas en el alcohol, pero finalmente Jamie se da cuenta de que, dentro de sus defectos, el padre se ha quedado junto a ellos, mientras siente que su madre les ha abandonado.

LA AUTORA:

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Annabel Pitcher nació en 1982 en un pueblo de Yorkshire y estudió Filología Inglesa en la Universidad de Oxford, y desde entonces ha trabajado en medios de comunicación y como profesora de inglés. Su afán por escribir la hizo viajar por el mundo, tomando notas en autobuses peruanos, en el Amazonas y a la sombra de los templos vietnamitas, lo que dio origen a su primera novela. Actualmente vive en Yorkshire.


EL LIBRO:

Título original: My Sister Lives on the Mantelpiece
Autora: Annabel Pitcher
Traductora: Lola Díez
Editorial: De Bolsillo (4ª reimpresión, septiembre de 2017)
Número de páginas: 229
ISBN: 9788466331692

Valoración: 8/10

RETOS:

Mariposas

A mis sobrinas les encantan las mariposas. A mí también.
Lástima que en otoño apenas se vean y nos tengamos que limitar a saltar en los charcos y pisar hojas secas. Que también nos gusta...

lunes, septiembre 24, 2018

Luna llena

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He visto salir el disco anaranjado por el horizonte. Era una luna inmensa, redonda, atroz... He pensado en hacerle una foto, pero he regresado a lo que estaba haciendo y he perdido la noción del tiempo.
Pero esta vez no me he embarcado en una novela, sino en un álbum digital. Como un álbum de un día en Zarautz no tiene muchas fotos, lo he terminado, lo he repasado y lo he enviado. En realidad, he pedido dos álbumes iguales por el precio de uno. Es lo que tiene Hofmann, que hay ofertas casi a diario.
Seguro que a mis niñas les hace ilusión cuando lo reciban. 
El caso es que ahora estoy saturada de ordenador y únicamente me apetece leer. 
Hay aún un viaje del que no he hablado aún, y bien sé que el álbum llegará automáticamente después. Se trata del viaje de Madeira, pero para hablar de ese viaje y para hacer el álbum necesito más días. 
Últimamente sólo me había sentado frente al portátil para escribir reseñas. 

Empieza a hacer frío. Es otoño, la antesala del invierno.

Un día en Zarautz

A principios del mes de agosto fuimos de excursión a Zarautz. La cuestión era que los peñistas compartiéramos un día en la playa. Yo me apunté con pocas ganas, aunque como iban mis sobrinas la cosa cambiaba.
Mi sobrina Pau me dijo que me guardaba un sitio a su lado mientras yo recaudaba el coste del viaje.
Sólo había cuatro sitios libres en el autobús. 
Después de dos horas largas, llegamos a Zarautz. Yo había estado en la costa guipuzcoana, pero nunca en ese lugar. 
Yo no tenía intención de ir a la playa, pero sí quería conocer la ciudad, así que me fui a pasear. Pero antes... teníamos que almorzar, así que sacaron los salchichones, chorizos, el pan y el vino y, antes de adentrarse en la playa, nos pusimos a almorzar, aunque lo que en realidad me apetecía a mí era tomar un café frente al mar. 
Con sus dos kilómetros y medio de longitud, aquel soleado día de agosto, la playa de Zarautz estaba abarrotada de gente. Cuando por la tarde bajó la mar, había mucha playa, pero por la mañana no cabía ni un alfiler.
Playa de Zarautz por la tarde, después de la bajamar

Zarautz tiene la playa más larga de todo el País Vasco y es conocida como "la reina de las playas", y además es una zona ideal para hacer surf. Está a veinte minutos de San Sebastián. Atrae a infinidad de turistas desde que en el siglo XIX la reina de España, Isabel II lo eligió como lugar de veraneo. Con la reina llegó la aristocracia, que conllevó la construcción de grandes mansiones en primera línea de playa. 
A partir de los años 70 y 80, Zarautz se fue convirtiendo en un destino de veraneo más asequible para el bolsillo, por lo que la mayor parte de los edificios palaciegos del siglo XIX fueron derruidos y en su lugar se levantaron hoteles y edificios de apartamentos.
Plaza Mayor de Zarautz 

Zarautz fue fundado en 1237 y durante siglos la principal actividad económica de la localidad fue la pesca. Cuando en el siglo XVI la ballena del Cantábrico comenzó a desaparecer, los de Zarautz se vieron obligados a dedicarse a otras actividades, como la agricultura o la construcción de barcos. Dice la leyenda que en Zarautz se construyó el barco que dio la primera vuelta al mundo, la Nao Victoria, bajo el mando de Juan Sebastián Elcano, que nació en la localidad vecina de Getaria.
La playa de Zarautz está dividida en tres áreas diferentes: la zona oeste es para familias y bañistas, el centro es para los surfistas, mientras que el este es el extremo más tranquilo y menos bullicioso, perfecto para hacer top-less. La playa de Zarautz se distingue por sus innumerables casetas, que los bañistas alquilan.
A lo largo de la playa hay un bonito paseo con numerosas esculturas y columpios. 
Paseo de Zarautz, al fondo el Biotopo de Iturriza

En el extremo este de la playa se encuentra el Biotopo Protegido de Iñurritza, formado por el estuario, las dunas y las marismas, aunque la mayoría de la extensión de las dunas está ocupada por un campo de golf. El paseo termina en la cima del Monte Talaimendi, en donde hay un mirador que en sus orígenes fue una torre de vigilancia para la pesca de ballenas.
Torre de Luzea

Desde el extremo oeste se llega al Casco Viejo. En la calle principal (Kale Nagusia), destaca la Torre Luzea. Construido en el siglo XV, es un buen ejemplo de la arquitectura defensiva vasca. 
Frente a la torre se encuentra el edificoo del mercado de Zarautz.
Otros edificios importantes son la iglesia gótica de Santa María la Real y la Torre de Zarautz. Ambos edificios muestran la historia de Zarautz desde el siglo V a.C. hasta la actualidad. La Torre de Zarautz, además, alberga el Museo de Arte e Historia y es el edificio más antiguo de la localidad.
Vista de la playa, el edificio más a la derecha es el Palacio de Narros

Otro edificio para destacar, y que yo vi de lejos, es el Palacio de Narros, en primera línea de playa. Construido en 1536, fue utilizado como residencia de verano por la reina Isabel II de España. En la actualidad es una residencia privada y sólo se puede ver el edificio desde el exterior.

Comimos en una sidrería en el monte y ya antes de empezar hubo problemas: dos matrimonios habían cogido un autobús para ir a Getaria y no llegaban. Parece ser que cuando llegaron a Zarautz no había un solo taxi que les llevara al monte donde estaba el resto del grupo. Vinieron enfadados, aunque no tenían razón, pues si la excursión es a Zarautz y ellos se escapan a Getaria, lo han de hacer con todas las consecuencias. Que no se hubieran movido de Zarautz...
Después de comer hubo un rato más de playa, pero algunos decidimos ir hasta los columpios del fondo. Mis sobrinas querían columpios y mi hermano quería un helado. Mi cuñada y yo optamos por sentarnos en una terraza y tomarnos un café tranquilamente mientras vigilábamos a las niñas.
Llegó la hora de marchar... Cuando llevábamos media hora de viaje resulta que nos habíamos dejado a un peñista en Zarautz, que se había quedado allí porque se le había pasado la hora. Iba solo y nadie le echó en falta... El conductor no quiso ni oír hablar de darse la vuelta.
Estuvo bien. 
Kale Nagusia, calle principal de Zarautz