sábado, mayo 19, 2012

Allí donde termina el infinito

Intento no pensar en él, pero a veces es inevitable. Cuando al mediodía llamaba a alguien cercano a él, me preguntaba si él estaría a tan sólo unos pocos metros. Y he sentido una punzada dolorosa dentro de mí, de nuevo esa sensación de pérdida, de nuevo el disgusto. Y otra vez el acaloramiento, algo que en mi mente me recordaba que sigo enfadada.
Pero aunque esté enfadada sigo queriéndole. Ojalá hubiera dejado de quererle al día siguiente. Pero eso ya no depende de mí, aunque un poco sí, porque consigo no pensar en lo que siento o dejo de sentir.
Incluso, pese a todo, en otras circunstancias esta noche me quedaría en casa y hoy estoy pensando en salir. Me da igual encontrármelo o no, me apetece salir y disfrutar de la noche. Sin él. Si aparece no tengo más que mirar para otro lado. Aunque para evitar esa situación quizás al final esta noche me quede en casa. Lo que ocurre es que si me quedo pensaré y sentiré una tristeza infinita que será bastante insoportable.

En el desamor termina el infinito
orificio donde la felicidad escapa
donde sombras vagan lentamente
y se reúnen y entretejen en el olvido
mientras los sueños desgarran en el acantilado…
cómo descifrar la forma que ya sin tiempo
se desquebraja y se hace polvo…
hasta aquí un solo camino
el viento comienza a soplar
la voluntad impele
qué más da quién llora, pierde o gana
hasta aquí yace el infinito…
el silencio… el desamor…

Las horas distantes

Resultado de imagen de las horas distantes
Anoche terminé un libro, pero como no tenía internet, no pude hablar sobre él. A diferencia de El jardín olvidado, de la misma autora, éste no me ha gustado tanto, e incluso se me ha hecho algo pesado en ciertos momentos.

Edith Burchill descubre que su madre, con la que nunca ha tenido una relación normal, esconde un secreto. Todo se debe a una carta que quedó olvidada en un desván tras la IIª Guerra Mundial. Cuando en los años 90 aparecen esas cartas y Meredith, la madre de Edith, recibe una misiva, ésta la pone muy nerviosa.
Y un día, el azar lleva a Edith a Middlehurst Castle, en el condado de Kent y allí es donde conoce a las hermanas Blythe, tres ancianas que viven confinadas entre las horas distantes que se quedan retenidas entre las viejas piedras del castillo. Su madre fue una niña evacuada durante la IIª Guerra Mundial y fue Juniper Blythe la que la acogió. Meredith fue muy feliz en el castillo, se descubrió a sí misma, y ese castillo será el que una a madre e hija.
Las gemelas Percy y Saffy dan un poco de miedo, sobre todo cuando descubrimos qué es lo que hicieron con el amor de Juniper y por amor al castillo que no querían perder. Eso provocó la locura de Juniper y la sobreprotección de Percy, que en los últimos años de su vida ha decidido contar la historia a Edith, antes de provocar un incendio en el castillo que acabará con sus vidas y con sus viejas historias.

viernes, mayo 18, 2012

Si todo fuera más sencillo

A veces me gustaría saber menos de lo que sé. Lo mismo que sabía hace una semana. A veces la verdad escuece. 
Creo que sin saber lo que ahora sé, sería un poco más feliz. Más ignorante también. Aunque al final todo sale a la luz. 
Al final, cuando miro hacia atrás, siento una pérdida terrible, pero tampoco tan grande como para pensar en que él merece tanto la pena. Al final, cuando dejamos la ceguera atrás, nos damos cuenta de que ni todo era tan perfecto ni las personas son como creemos, sino que simplemente son. Cuando recuerdo todos esos momentos en que él se encontraba cerca... cuando recuerdo estos tres años, en realidad él nunca me ha dado nada. Se lo resumí en unas pocas palabras: "Nunca te has dignado ni a tomar un café conmigo".
Tantas cosas le hubiera dicho en este tiempo y tantas cosas que nunca le diré. 
Al final, nunca supe si era él o no quien estuvo leyendo mis palabras durante tanto tiempo. En realidad, creo en sus palabras cuando me dijo que no. Me hubiera gustado que hubiera sido sí.
A veces me gustaría seguir ignorando todas las cosas que descubrí, todo aquello que me confirmó. Quizás no duele tanto, quizás algo me impide pensar en ello. 

jueves, mayo 17, 2012

¿Ahora...?

¿Qué se siente cuando... unos días después él pasa a tu lado...? Cuando en el fondo te obligas a mirar a otro lado pero la mirada se te escapa tras esa matrícula que conoces demasiado bien. He echado de menos las gafas de sol, porque me da la sensación de que él tampoco habría querido mirar pero habrá mirado.
Siento algo, lo he sentido cuando él ha pasado. Pero ya no me permito pensar en lo que yo sienta, porque el enfado pesa mucho más.
Ni siquiera me apetecía mirar en su dirección. ¿En qué momento perdí todo aquello que había en mi corazón?

miércoles, mayo 16, 2012

Frío

Tengo el alma y el corazón congelados. Si me pinchan no sangro. A veces pienso en el, pero no como aquellos románticos minutos que me permitía hace unas semanas. Algo ha cambiado en mí. Pienso en el y me obligo a no odiarle. No le odio, claro que no, pero tampoco quiero saber nada de el, no le quiero cerca. A veces duele un poco y otras siento algo parecido a la ira. Y, de alguna manera, también me siento liberada.
BlackBerry de movistar, allí donde estés está tu oficin@

martes, mayo 15, 2012

Sin internet

Como sigo sin internet no me queda mas remedio que tirar de móvil, lo que es un incordio. Mi hermano me ha tocado la llaga hoy. Le he dicho que estoy enfadada, simplemente enfadada. Y justo en ese momento pasábamos junto a su coche. No he sentido nada, solo una punzada muy helada en el corazón. Es curioso, lo que antes eran rosas ahora son espinas. Ni siquiera estoy por la labor de desperdiciar lágrimas. Hacia siglos que no me sentía tan enfadada con alguien.
Iré a dormir, que últimamente con el catarro cierro los ojos demasiado pronto.
BlackBerry de movistar, allí donde estés está tu oficin@

lunes, mayo 14, 2012

¿Dónde perdí el rumbo...?

He cogido catarro. Seguramente se debe a los bruscos cambios de temperatura. Estoy demasiado sensibilizada con todo. Y además, cuando llegue a casa, no tendré internet hasta el viernes.
Intento no pensar en él. Y, cuando lo hago, esa idea de la inexistencia de amistad alguna me pone de mala leche. Entonces recuerdo que no quiero saber nada de él.
En la agencia de viajes me han pedido el pasaporte, que no puedo enviar porque en estos momentos es mi único documento identificativo. Aunque estoy pensando en ir a un balneario a descansar. Quizás sea lo mejor.
Siento como si hubiera perdido el rumbo.

Son las siete. Hoy sí que me voy puntual. Necesito tumbarme, intentar que se me pase el catarro y no pensar en nada.

domingo, mayo 13, 2012

Los príncipes azules no existen

Con 16 años escribía poesía, pequeñas odas al amor donde creía en los príncipes azules. Pensaba que siempre había un príncipe (o una princesa) para cada persona. Hace 3 años conocí a alguien que entraba dentro de esa percepción adolescente de príncipe azul. Y tres años han sido suficientes para que -parafraseando a Sabina- al punto final de los finales no le sigan dos puntos suspensivos.

Hoy el vacío me viene mucho más intenso. Doloroso, sin duda alguna. Escribo a mano, porque es una manera de sacar todo lo que llevo dentro, y siempre me ha gustado más hacerlo a mano. De vez en cuando tengo ganas de llorar, pero es controlable. He asimilado todo. Estoy más tranquila. A veces duele. Incluso he soñado con él. Sin palabras. 
Me encuentro algo mareada. Debe ser por todo. Lo que peor llevo es saber que puedo encontrármelo cualquier día, aunque si desde enero a abril pasaron cuatro meses sin saber nada el uno del otro, no sé por qué no podría pasar más tiempo sin cruzarme con él. Creo que podría bastar con desearlo, pero anoche deseé no encontrarme con él y en todos los lados le veía. 
Una vez conocí a alguien que se había ido al otro lado del mundo por amor. Yo me iría por desamor. Pondría tierra por medio. Y a olvidar.
Ahora estoy rota por dentro, aunque... es soportable. Supongo que será por rachas. Debería intentar dormir.

sábado, mayo 12, 2012

La espiral del dolor

Hay momentos en la vida en que una palabra podría hacer mucho daño, tanto como para producir torrentes de dolor, torrentes que giran y giran en torno a una espiral.
No quiero hablar ahora del tema, quizás porque tengo apenas unos minutos para marchar. 
Lo positivo de mí llega ahora, con el "no hay mal que por bien no venga". Seguro que esta noche conozco a alguien que me hace sonreír. Y me quedo con eso. 
De lo demás, sólo espero ser lo suficientemente fuerte como para no desmoronarme cuando le vea a él.

viernes, mayo 11, 2012

Bochorno

Hoy he ido a Logroño. Tenía cita para renovar el DNI. Al volver tenía un calor terrible. Espero que caiga una tormenta hoy solo para que no haya tanto bochorno. Necesitaba una ducha de agua fría, y luego me he puesto un bikini y he bajado al jardín, porque aunque la piscina este aun tapada, al menos siempre tendré la ducha si sigo teniendo tanto calor. El perro está conmigo y es que aquí se está de vicio.

El encuentro mágico

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Es bonito.
Es bonito salir a las seis e ir al encuentro de tanta gente de fiesta. Y, entonces, en el primer bar... allí estaba él. Por una vez no pensaba en verle, quizás porque sabía que me lo iba a encontrar. Por una vez no le buscaba porque sabía que iba a estar allí, en cualquier lugar.
Ha sido tan... magnífico. Encontrarse con él y mirarle a los ojos siempre es como si me dieran un regalo. Y siempre aparece la magia, la magia siempre llega con él.
Y después le he vuelto a ver, le he vuelto a escuchar...
A veces me pregunto cómo puedo aguantar pasar tantos días sin él...

jueves, mayo 10, 2012

Tantos recuerdos de él

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Estos días son víspera de fiesta, incluso hoy ya empiezan las fiestas. Mañana renovaré el DNI, ¡por fin!
Me pregunto dónde estará él, aunque seguro que le veré este fin de semana, pero llevo tantos días sin saber de él que me resulta todo demasiado gris si no hay magia.
A veces me sorprendo al pensar en él, al imaginar una caricia suya, y de repente me encuentro sonriendo al saber que él está cercano, al pensar en él. Cuando no le veo le echo demasiado de menos.
El sentimiento ha cambiado un poco. Lo siento. Es como si todo fuera más intenso, como si cada minuto de él se intensificara, como si anhelara mirarle a los ojos cuando los tengo que recordar la mayor parte de los días. En definitiva, que sigo queriéndole muchísimo más.
Me pregunto dónde estará ahora.

1º Día en Londres: Piccadilly, Saint James’, Trafalgar Square, South Bank, Whitehall y Westminster


Big Ben y Casas del Parlamento de noche

En Semana Santa, mi hermano pequeño y yo visitamos en Londres. Fue un viaje que habíamos programado quince días antes, por esa necesidad de desconectar y visitar una ciudad diferente. Porque yo en Londres había estado antes, pero únicamente en Heathrow, en el aeropuerto, como el año pasado para hacer una escala, o con quince años cuando visité Inglaterra para aprender su codiciado idioma, pero recuerdo que entonces nos montaron en un minibús y no tardamos mucho en abandonar Londres en dirección Sur. 

Heathrow Airport

El año pasado, cuando iba a Nueva Zelanda, al pisar Londres, pensé en visitar la ciudad de una vez, así que cuando mi hermano me propuso marcharnos a una ciudad de Europa (París, Londres, Roma) no lo dudé. 
Me supo a poco, porque Londres es una ciudad muy grande y con mucha historia, por lo que hay muchos lugares para visitar. Una de las cosas que me sorprendió es que todos los monumentos o edificios turísticos están llenos de gente, pero las filas van rápidas, increíblemente rápidas, por lo que la espera es bastante llevadera. Al final, me hubiera quedado una semana más en Londres. 


Euston Station

Nuestra ubicación estaba perfectamente localizada, junto a la Estación Euston. Cuando soy yo la que tiene que buscarse alojamiento para viajar siempre intento que ese sitio esté cerca de una parada de metro o de una estación de tren. Y no iba a ser diferente esta vez. 

Primer trayecto en el metro de Londres

El trayecto desde Heathrow Airport hasta el centro de Londres duró una hora y se nos hizo un poco larga, porque deseábamos llegar cuanto antes.
Así que cuando hubimos descargado todo en la habitación del Hotel Ibis, salimos a callejear por Londres. En las primeras horas llegamos con mucha energía y caminamos lo suficiente como para que al día siguiente amaneciéramos con agujetas. Pero no importaba: cuanto más viéramos mejor. A eso del mediodía nos encontrábamos almorzando en un restaurante de comida rápida de Euston Station, donde un bobby pasó a nuestro lado y mi hermano y yo empezamos a reírnos por el curioso nombre con el que se les conoce: él quería hacerse una foto con el policía. 
El creador de la policía británica se llamaba Robert Peel, al que cariñosamente se le conocía como Bobby. Gracias a él, a los policías ingleses se les llama bobbies. 



Londres cuenta con más de siete millones de habitantes y ocupa una superficie de 1.606 km2. Descansa a orillas del río Támesis y es el centro neurálgico de la red ferroviaria y de carreteras del país, por lo que el acceso a otros lugares turísticos es muy sencillo si se parte desde Londres. 
Londres es la mayor ciudad europea y el centro financiero del continente. Cuenta con cinco aeropuertos. 


Buckingham Road

En el año 55 a. C. el ejército romano de Julio César invadió Inglaterra tras desembarcar en Kent y marchar hasta alcanzar el Támesis a la altura de Southwark. En la orilla opuesta vivía una pequeña tribu indígena, pero no existía ningún asentamiento importante. No obstante, en la segunda invasión romana, 88 años después, ya habían florecido en el lugar un pequeño puerto y una comunidad mercantil. Los romanos construyeron un puente y establecieron en la orilla norte un centro administrativo al que llamaron Londinium, versión del antiguo topónimo celta. 

London Eye

Londres se convirtió pronto en la mayor ciudad de Inglaterra y, tras la invasión normanda de 1066, fue elegida capital de la nación. El asentamiento se extendió más allá de la muralla, que fue arrasada por el Gran Incendio de 1666. La reconstrucción formaría el núcleo de lo que hoy es la City, pero en el siglo XVIII Londres ya había absorbido los asentamientos circundantes, entre los que se encontraba la real ciudad de Westminster, que durante tanto tiempo había sido el centro religioso y político de Londres. 

Big Ben y Westminster Abbey

La explosión comercial e industrial de los siglos XVIII y XIX la convirtieron en la ciudad más rica y más grande del mundo, y surgió una próspera clase media que construyó las elegantes casas que todavía adornan la capital. La perspectiva de riqueza también atrajo a miles de desposeídos, que se hacinaron en viviendas insalubres, la mayoría al este de la ciudad, donde los muelles necesitaban mano de obra. 
A finales del siglo XIX, Londres tenía 4,5 millones de habitantes, más otros cuatro millones en los alrededores. Los bombardeos de la IIª Guerra Mundial devastaron buena parte del centro, que se recuperó en la segunda mitad del siglo XX con un proyecto de reconstrucción que eliminó los muelles y las fábricas victorianas. 


Piccadilly Circus

Piccadilly es la arteria principal del West End. La que antaño fuera Portugal Street, tomó su nombre actual de las golas o pickadills(*) tan de moda en el siglo XVII. Saint James’ aún conserva vestigios del siglo XVIII, cuando estaba rodeada de residencias reales y los cortesanos se reunían y hacían aquí sus compras. Dos tiendas de Saint James’ Street recuerdan aquella época: la sombrerería Lock y la vinatería Berry Bros. & Rudd. 
Fortnum and Mason, en Piccadilly, sirve alimentos de calidad desde hace casi 300 años. Mayfair, al norte, sigue siendo el barrio más elegante de Londres, mientras que Piccadilly Circus marca el comienzo del Soho. 
Nuestro trayecto comenzó en Saint James’, pasamos por Trafalgar Square, continuó por Whitehall y Westminster y terminó en Piccadilly Circus. 
Tan pronto como Enrique VIII ordenó construir Saint James’ Palace en la década de 1530, la zona se convirtió en la más exclusiva de Londres, y así lo ha sido desde entonces. Las grandes figuras del país pasean orgullosas por sus históricas calles camino del almuerzo en sus clubes pensando en negocios vitales, compran en las tiendas más antiguas y lujosas de la capital con sus tarjetas de oro y visitan alguna de sus numerosas galerías de arte. 

Victoria Station

Cogimos el metro hasta Victoria Station. Nada más aparecer allí, el ambiente se convirtió en victoriano, como si de repente hubiéramos traspasado el umbral a otra época histórica y es que la estación Victoria recuerda a un lejano (y quizás nostáligico) colonialismo. Me gustó mucho esta estación. Desde allí tomamos una avenida larguísima y ajetreada, que no era otra que Buckingham Road y a través de la cual llegamos al Palacio de la Reina. 


Buckingham Palace

Buckingham Palace es el lugar de trabajo y la residencia de la familia real británica. También se utiliza para ceremonias oficiales como los banquetes que se ofrecen a los jefes de Estado que visitan el país. En el palacio trabajan unas 300 personas, incluidos los funcionarios de la Casa Real y el personal doméstico. 
John Nash transformó la Buckingham House original en un palacio para Jorge IV (reinó de 1820 a 1830). Tanto él como su hermano Guillermo IV (reinó entre 1830 y 1837) murieron antes de que se completaran las obras. La reina Victoria fue la primera que residió en el palacio. La fachada este actual, que da a The Mall, se añadió en 1913. Los Salones Oficiales abren al público en verano. La bandera real se iza cuando la Reina está en palacio. Cuando nosotros estuvimos allí, sólo estaba izada la bandera inglesa, por lo que posiblemente Isabel II no estuviera en Londres ese día. Es tradición que la familia real salude a los ciudadanos desde el balcón que da a The Mall, el mismo balcón desde el que saludaron Guillermo y Kate el día de su boda en abril de 2011. 

Buckingham Palace

A medida que nos acercábamos a la fachada principal, pasamos junto a Queen's Gallery, donde se exponen las obras de la Queen's Collection, como Roma: El Panteón, de Canaletto. La Reina posee una de las colecciones de arte más valiosas del mundo, rica en obras de los viejos maestros, como Vermeer y Leonardo. La ampliación de la galería ha sido la más importante llevada a cabo en Buckingham en los últimos 150 años. Ahora el espacio de la exposición es casi cuatro veces mayor y destaca la nueva entrada, con un impresionante pórtico con columnas.

Victoria Monument

Frente al Buckingham Palace se encuentra el Victoria Monument, donde se inicia The Mall. En un monumento realmente impresionante. La Guardia Real llama la atención, aunque no es éste el mejor lugar para ver un cambio de guardia (Changing of the Guard). En verano, la Guardia Real hace el relevo con regularidad, en una colorida y musical ceremonia militar. 
The Mall es la amplia avenida triunfal que da acceso a Buckingham Palace. Fue creada por Aston Webb cuando rediseñó la parte frontal del Palacio y el Victoria Monument en 1911. Sigue el trazado del antiguo camino que bordeaba Saint James’ Park en época de Carlos II, cuando era el paseo más popular de Londres. Cuando un jefe de Estado extranjero visita Londres se alza la bandera de su país en las astas que flanquean The Mall. 

Saint James' Park

Saint James’ Park bordea The Mall por uno de sus lados. Mucha gente de las oficinas cercanas toma el sol en verano entre los coloridos parterres de flores del parque más ornamental de la capital. En invierno, funcionarios bien abrigados discuten sus asuntos mientras pasean junto al lago, entre pelícanos, patos y gansos. 
Antaño un pantano, el parque fue drenado por Enrique VIII e incorporado a su coto de caza. Carlos II lo convirtió en parque, con un aviario en el lado sur. Aún es un lugar muy popular, con una bonita vista de los tejados de Whitehall. En verano hay conciertos en el quiosco de música. 

Green Park

Green Park se encuentra en el otro lado del Palacio de Buckingham. Carlos II adaptó este antiguo coto de caza de Enrique VIII para su uso público en la década de 1660. Se trata de un espacio natural de onduladas praderas y árboles, además de innumerables narcisos en primavera. Era el lugar elegido para los duelos durante el siglo XVIII. En 1771, el poeta Alfieri fue herido aquí por el marido de su amante, el vizconde de Ligonier, pero pudo volver al Haymarket Theatre a tiempo de presenciar el último acto de una obra. Actualmente lo suelen utilizar los huéspedes de los hoteles de Mayfair para hacer ejercicio. 

En dirección al Soho

El Soho es famoso por ser el centro de la diversión y el entretenimiento desde que nació, a finales del siglo XVII. Durante su primer siglo de existencia, fue uno de los barrios más elegantes de Londres, y sus residentes han pasado a la historia por sus extravagantes fiestas. En las últimas décadas del siglo XX, el Soho consolidó su reputación como centro de diversión. Con su ambiente cosmopolita, siempre se puede disfrutar de sus agradables bares, restaurantes y cafés, repletos de turistas y residentes. 
El Soho es uno de los distritos más multiculturales de la ciudad. Los primeros inmigrantes fueron los hugonotes en el siglo XVIII. El Soho también es famoso por su barrio chino (Chinatown), cuyo eje, Gerrard Street, está repleto de restaurantes y comercios. 
Trafalgar Square bulle día y noche con el gentío que disfruta de sus numerosos restaurantes, cines y clubes nocturnos. Amplias avenidas, flanqueadas por majestuosos edificios, convergen en Trafalgar Square. Algunas de las calles que rodean la plaza se han hecho peatonales, lo que convierte este popular punto de encuentro en un lugar muy accesible. 
Trafalgar Square es el lugar preferido de Londres para reuniones y encuentros. Fue proyectada por John Nash y construida en la década de 1830. La preside una columna de 50 metros en honor del almirante Lord Nelson, que murió heroicamente en la batalla de Trafalgar contra Napoleón en 1805. Erigida en 1842, 14 canteros cenaron en lo alto antes de instalarla. Los cuatro leones de Edwin Landseer se añadieron a la base 25 años después. 
Desde The Mall, se llega hasta uno de los laterales de la National Gallery y hasta el Admiralty Arch. No entramos en la National Gallery, en principio porque a la hora que vimos su fachada lateral ya estaría a punto de cerrar, y además nos dirigíamos a otro lugar que nos llamaba más la atención. Así que nos hicimos una foto junto a su fachada lateral. 

Fachada lateral de la National Gallery

La National Gallery ha ido ganando prestigio desde su nacimiento a principios del siglo XIX. En 1824 convencieron al Gobierno de que adquiriera 38 importantes pinturas, entre ellas obras de Rafael y Rubens, y con ellas se inauguró la pinacoteca nacional. Las donaciones que han realizado ricos beneficiarios han logrado crear una colección unos 2.000 cuadros de artistas del oeste de Europa. La galería principal fue diseñada en estilo neogriego por William Wilkins y construida entre 1833 y 1838. 
La National Gallery cuenta con más de 2.300 cuadros, expuestos en su mayoría. La colección abarca desde las obras de Cimabue en el siglo XIII a los impresionistas del siglo XIX, pero destacan particularmente la pintura holandesa, la del Renacimiento italiano temprano y la española del siglo XVII (La Venus del Espejo, de Velázquez). Las colecciones de arte británico se exponen en la Tate Britain, y la Tate Modern se centra en el arte moderno internacional. 


Horse Guards

Admiralty Arch es la entrada a The Mall y se diseñó en 1911. Es una triple arcada que formaba parte del proyecto de Aston Webb de transformar The Mall en una gran avenida ceremonial en honor de la reina Victoria. El arco cierra el extremo este de The Mall, aunque sus arcos laterales están abiertos al tráfico, y separa el Londres cortesano del bullicio de Trafalgar Square. El arco central únicamente se abre al tráfico en los desfiles reales, convirtiéndose en el marco ideal para sus carrozas y caballos. 


Boca de metro en Westminster

Whitehall y Westminster han sido el centro del poder político y religioso de Inglaterra desde hace mil años. El rey Canuto reinó a principios del siglo XI y fue el primer monarca que construyó un palacio en lo que entonces era una isla entre el Támesis y el ya desaparecido Tyburn. Lo erigió junto a la iglesia que, unos cincuenta años después, amplió Eduardo 'el Confesor' para convertirla en la abadía más grande de Inglaterra y que dio nombre al lugar (minster significa catedral). En los siglos posteriores se establecieron en la zona los diferentes departamentos de Estado. 

Big Ben

Todo ello todavía se refleja en las estatuas de héroes que se alzan en Whitehall y en sus gigantescos edificios gubernamentales. Comparada con otras capitales, Londres cuenta con escasa arquitectura monumental especialmente concebida para exhibir su magnificencia. Es aquí, en el centro histórico del Gobierno y de la Iglesia, donde más se acerca a las anchas y elegantes avenidas de París, Roma o Madrid. Si entre semana estas calles están repletas de funcionarios –pues casi todos tienen aquí sus oficinas-, durante el fin de semana, sin embargo, las frecuentan los turistas que visitan algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad. 
Llegamos a Whitehall por Horse Guards. El relevo de la guardia montada se celebra con todo su esplendor dos veces al día. 

Downing Street

Downing Street es residencia del primer ministro británico desde 1732. 

Downing Street

Sir George Downing (1623-1684) pasó parte de su juventud en las colonias americanas. Fue el segundo en graduarse en la recién nacida Universidad de Harvard y regresó para luchar junto a los parlamentarios en la guerra civil. En 1680 compró un terreno cerca de Whitehall Palace y construyó una hilera doble de casas. Cuatro de ellas permanecen en pie, aunque muy remodeladas. Jorge II cedió la del nº 10 a Sir Robert Walpole en 1732. Desde entonces ha sido residencia oficial del primer ministro. Posee oficinas y dependencias privadas. En 1989 la calle se cerró por motivos de seguridad. 

Cenotaph

En el centro de Whitehall se encuentra el Cenotaph. Se trata de un austero monumento, realizado en 1920 por Sir Edward Lutyens para honrar a los caídos en la Iª Guerra Mundial. Durante el Remembrance Sunday –el domingo más próximo al 11 de noviembre-, la Reina y otras personalidades depositan coronas de amapolas en él. Esta solemne ceremonia conmemora el armisticio de 1918 y rinde homenaje a las víctimas de las dos guerras mundiales. 

The Treasury

Junto a Downing Street se encuentra The Treasury, el edificio que alberga el Ministerio de Hacienda, y enfrente se ubica la Richmond House, sede del Ministerio de Sanidad, diseñada por el arquitecto William Whitfield, por el que le concedieron un premio en la década de 1980. 
Norman Shaw Buildings, ya junto al Támesis, era la sede victoriana del New Scotland Yard, la policía metropolitana. 

Abadía de Westminster

Westminster Abbey es la iglesia más antigua e importante de Londres. Como andábamos con el tiempo justo, no nos acercamos a verla, pero ya desde la distancia se veía que era un edificio majestuoso. 
La iglesia es mundialmente famosa por ser el panteón de los monarcas británicos y la sede de sus coronaciones y otras ceremonias de Estado. El interior presenta algunos de los mejores ejemplos de la arquitectura medieval londinense, además de una de las más impresionantes colecciones de tumbas y mausoleos del mundo. Mitad iglesia y mitad museo, la abadía ocupa un lugar único en la conciencia nacional británica. La abadía es el suntuoso escenario de las coronaciones desde 1066. La última persona en ocupar la Coronation Chair fue la actual reina, Isabel II. La ceremonia, en 1953, fue televisada por primera vez. 
Parliament Square exhibe estatuas de célebres gobernantes, como Benjamin Disraeli, sir Winston Churchill y Nelson Mandela. La plaza se diseñó en la década de 1840 para proporcionar mayor amplitud a los alrededores del Parlamento, y en 1926 se convirtió en la primera glorieta oficial de Gran Bretaña. Hoy está atestada de tráfico. 


Big Ben y Casas del Parlamento

Pero lo más impresionante de todo es el Big Ben y las Houses of Parliament. Fueron diseñados por Charles Barry en 1834, cuando se incendió el Palace of Westminster. Desde 1512, el Palace of Westminster es la sede de las dos Cámaras del Parlamento, la de los Comunes y la de los Lores. La primera la constituyen los miembros del Parlamento (MP) elegidos de los diferentes partidos políticos; el partido con mayor número de diputados forma el Gobierno y su líder se convierte en primer ministro. 
Los debates de la Cámara de los Comunes son a menudo muy acalorados, por lo que los regula un Speaker que ha de imponer orden con ecuanimidad. La legislación formulada en los Comunes se debate en ambas Cámaras antes de convertirse en Ley. Los bancos de la Cámara de los Comunes están tapizados en verde. El Gobierno se sienta a la izquierda, la oposición a la derecha y el Speaker en el centro. 
La Cámara de los Lores se abre en la ceremonia de apertura del Parlamento, donde la Reina pronuncia un discurso desde el trono de la Cámara resumiendo el programa del Gobierno. Los Peers (pares) son los miembros de la Cámara de los Lores. Muchos reciben su título a cambio de los servicios prestados al país. 
Westminster Hall es la única sala que se conserva del Palace of Westminster original y data del año 1097. Tiene un artesonado del siglo XIV. 

El Big Ben no es el nombre del célebre reloj de cuatro patas situado en la torre de 106 metros que se alza sobre el Parlamento, sino de la resonante campana de 14 toneladas que marca las horas. Se la llamó así en honor de Sir Benjamin Hall, comisario jefe de obras, cuando se colgó la campana en 1858. Fundida en Whitechapel, es la segunda campana que se realizó; la primera se rajó durante una prueba de sonido (la campana actual también tiene una pequeña fisura). 

Big Ben y Casas del Parlamento desde el London Eye

El reloj es el más grande de Gran Bretaña, con cuatro esferas de 7,5 metros de diámetro y un minutero de 4,35 metros de largo, fabricado en cobre hueco para que fuera más ligero. Ha marcado el tiempo de la nación de forma casi continuada desde que se puso en funcionamiento en mayo de 1859. Su sonido grave se ha convertido en un símbolo de Gran Bretaña y se emite a diario en la cadena de radio de la BBC. La campana repica a cada hora y cuatro campanas más pequeñas señalan los cuartos. 

Estatua de Boadicea

Junto al Támesis, al inicio del puente, se encuentra la estatua de Boadicea, la reina británica que hizo frente a los romanos. La estatua es obra de Thomas Thornycroft y data de la década de 1850. 


London Eye y río Támesis

Cruzamos el Támesis para ir a la noria más alta de Europa: London Eye. Esta noria está situada en el distrito conocido como South Bank. Tras el Festival de Gran Bretaña de 1951, el Southbank Centre creció alrededor del recién construido Royal Festival Hall. La arquitectura de algunos edificios ha recibido críticas, sobre todo la mole de hormigón que acoge The Hayward, pero actualmente el área tiene un gran éxito y es considerada una zona destacada a orillas del río, muy frecuentada por los amantes de la cultura. Además del National Theatre y del Old Vic, salas de conciertos y galerías, el South Bank cuenta con el BFI Southbank y el cine más impresionante de Londres, el BFI IMAX. 
A orillas del río también se ha levantado uno de los símbolos británicos del nuevo milenio, el London Eye, desde donde se obtiene una magnífica panorámica de la ciudad. 
Southbank Centre era una zona de muelles y fábricas que sufrió graves daños durante la IIª Guerra Mundial. En 1951 fue elegida como sede del Festival de Gran Bretaña, que conmemoraba el centenario de la Exposición Universal. El Royal Festival Hall es el único edificio de 1951 que queda en pie, pero desde entonces se ha creado a su alrededor el principal centro artístico de Londres, que incluye el teatro, el auditorio y la filmoteca nacionales y una importante galería de arte. 

Aquarium

County Hall es una nueva sede del Sea Life London Aquarium, el London Film Museum, hoteles y restaurantes. Allí comimos un helado mientras nos dirigíamos a la noria. En su día, el County Hall fue la sede del Gobierno electo de Londres. 

Jubilee Gardens

Bajo la noria, se encuentran los Jubilee Gardens, realizados en 1977 para celebrar los 25 años del reinado de Isabel II. Antes de entrar en el London Eye, nos ofrecieron un espectáculo en 3D a modo de presentación. Aún recuerdo de ese vídeo los sonidos de las gaviotas que volaban sobre nuestras cabezas y cómo el agua nos salpicó de verdad. 
El London Eye es una noria de 135 metros de altura, que fue instalada en el año 2000 como parte de las celebraciones del nuevo milenio. Rápidamente se convirtió en uno de los lugares de interés más famosos de la ciudad, no sólo por su tamaño, sino por su diseño circular en medio de los edificios que la rodean. Sus 32 cabinas, cada una con una capacidad para 25 personas, realizan recorridos circulares de 30 minutos. 
En los días despejados, la vista alcanza 40 km a la redonda, una impresionante panorámica tanto de la ciudad como del campo. La noria da vueltas continuamente, pero avanza a una velocidad que permite subir en marcha a las cabinas. 
Cuando subimos al London Eye era el atardecer y con él llegaron todas las luces de la ciudad. Tuvimos la suerte de que estuviera despejado y las vistas que nos ofreció esa tarde desde la noria son inolvidables. 


London Eye de noche

Cuando volvimos a cruzar el río Támesis, la noria se había iluminado de color azul y los reflejos se alargaban sobre las aguas del río, mientras al frente teníamos los tonos anaranjados del Big Ben y las casas del Parlamento. 
Tomamos el metro de Westminster y nos dirigimos a Piccadilly Circus, que merecía verse de noche. La muchedumbre y las luces de neón convierten a Piccadilly Circus an el centro neurálgico del West End. En el centro de Piccadilly Circus se encuentra la estatua de Eros. 

Piccadilly Circus y Eros Statue

Hace años que la gente se reúne al pie de esta estatua, que en su origen quiso representar a un ángel, pero que fue rebautizado con el nombre del dios griego del amor. Con sus alas y su arco, se ha convertido en un símbolo de la capital. Se construyó en 1892 en memoria del conde de Shaftesbury, un filántropo victoriano. 
Piccadilly Circus, que formaba parte del proyecto urbanístico de Nash para Regent Street, ha sufrido importantes reformas durante los últimos años y ahora se compone principalmente de centros comerciales. Uno de ellos se oculta tras la fachada de London Pavilion (1885), en tiempos una popular sala de baile. 
La plaza posee los anuncios de neón más chillones de Londres, que señalan la entrada al barrio más alegre de la ciudad, el Soho, repleto de cines, teatros, clubes nocturnos, restaurantes y pubs. 


Piccadilly

Burlington Arcade es una de las cuatro arcadas del siglo XIX (Piccadilly y Princess están al sur de Piccadilly y la Royal Opera Arcade cerca del Pall Mall), que cuenta con pequeñas tiendas especializadas en artículos británicos de lujo. La mandó construir Lord Cavendish en 1819 para evitar que los peatones arrojaran basura a su jardín. Todavía está vigilada por bedeles que tratan de asegurar el mantenimiento de las buenas formas. Tienen autoridad para expulsar a todo aquel que cante, silba, corra o abra un paraguas, aunque es raro que hoy ejerzan sus poderes, quizá porque la Ley del Comercio está por encima de la del decoro. 
Royal Opera Arcade es la primera galería comercial de Londres. Fue diseñada por John Nash y completada en 1818 detrás del Haymarket Opera House (actualmente Her Majesty’s Theatre). Se adelantó al Burlington Arcade aproximadamente un año. Los comercios tradicionales que ocupaban los locales se han trasladado recientemente: Farlows, con artículos de caza y pesca, y Hunter, con sus famosas botas Wellington, ocupan ahora el nº 9 de Pall Mall. 
El Pall Mall es una noble calle que toma su nombre del juego del palle-maille, una mezcla entre croquet y golf que se jugaba aquí a comienzos del siglo XVII. Pall Mall ha sido durante más de 150 años el lugar de clubes por excelencia de Londres. Estos clubes para caballeros proporcionaban a sus miembros un refugio de sus mujeres. Ahora son una buena manera de conocer a los arquitectos de moda de la época. En el extremo este se encuentra en el nº 116 el United Services Club (1827), de Nash, favorito del duque de Wellington y ahora sede del Institute of Directors. Frente a él, al otro lado de Waterloo Place, está el Athenaeum (nº 107). Lo proyectó tres años después Decimus Burton y ha sido siempre el centro neurálgico del establishment británico. Junto a él hay dos clubes de Sir Charles Barry, arquitecto del Parlamento: el Travellers en el nº 106 y el Reform en el nº 104. Los señoriales interiores se conservan bien, pero sólo se permite la entrada a los socios y a sus invitados.

Soldado de la Reina

(*) Gola o pickadill es una especie de gorguera o cuello de encaje, que utilizaban los hombres y mujeres de los siglos XVI y XVII. El término Pickadill puede provenir de la palabra española “picadillo” (perforado o traspasado). Es posible que el nombre de Piccadilly proveniera porque el dueño originario de las tierras donde se ubicaba esta zona de Londres hizo fortuna con este tipo de cuellos de encaje. 

miércoles, mayo 09, 2012

Dónde está ese ángel


A veces simplemente me sumerjo en los sueños sin darme cuenta. Es lo que ocurrió anoche. Leía, dejé el libro sobre el pecho, cerré los ojos y su imagen perfecta apareció en mi mente, como si me invitara a sumergirme en esos sueños donde siempre aparece él.
Llevo varios días sin verle, aunque me da la sensación de que está cercano.

Seguramente le veré en los próximos días. O eso espero.

martes, mayo 08, 2012

El deseo de sus brazos

Debería estar durmiendo. No recordaba lo que cuesta hacer un reportaje de un viaje (será que hace mucho tiempo que no lo hago). Estaba pensando en lo que le echo de menos, y he tenido que parar para pensar en él.
Daría un mundo por abrazarle en estos momentos, por susurrarle que es adorable.

Es tarde. Debería ir a dormir. 

lunes, mayo 07, 2012

Lo que me falta esta noche

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Le echo de menos. Los días sin él son demasiado grises, demasiado pesados, demasiado oscuros. Siento que me falta la magia. Esa magia que siempre llega con él.
Cuando levanta la vista y mira, con esa mirada profunda, la misma mirada que me enamoró la primera vez, esos ojos que contienen todo lo bello del mundo, esos ojos que dicen todo sin decir nada.
Le echo de menos. A veces imagino sus caricias, a veces recuerdo su voz, esa sabiduría que desprende, la forma en que ladea la cabeza...
En realidad echo todo de menos de él. A veces siento que me falta algo. Me falta él.

Una luna llena perfecta

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Anoche, cuando conducía, había demasiada claridad. Miré al cielo y vi la luna redonda, blanca, perfecta. Pensé en él, justamente en la persona con la que me gustaría ver esa luna en ese momento. Seguro que si me hubiera encontrado con él anoche le hubiera susurrado algo de la luna.
Seguro que estaba guapo, pero anoche no tuve oportunidad de decírselo... porque no le vi.

Tan bello era el instante

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Tan bello era el instante que la única forma de detenerlo fue el silencio...

Esta magnífica frase engloba en sí misma cada instante de él, esos instantes mágicos e indescriptibles en que se para el tiempo... Cuando lo he leído he pensado en él. Me pregunto dónde estaría ayer, yo creo que el destino manejó los hilos de la noche a su antojo para que no nos cruzáramos. Seguro que estaba.
Me gustaría verle mañana...

domingo, mayo 06, 2012

La noche sin él

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A veces me resulta un tanto insoportable llegar a casa y no haberme encontrado con él, sabiendo que él podía estar quizás en cualquier bar, echando la culpa al destino que no ha querido cruzar nuestros destinos esta noche.
Cuando nos íbamos querían acompañarme a casa y les he dicho que no, que quizás no marchara todavía. Así es como he entrado en otro bar, el último que nos quedaba, sólo para ver si él estaba o no. Después he pasado por otro, pero he decidido seguir mi camino.
Hoy nuestros caminos se han cruzado, pero la verdad es que me hubiera gustado verle. Él siempre me hace sonreír... únicamente con su presencia. 
Vengo un poco tocada, por lo que es necesario que vaya a dormir. Me cuesta escribir. 
Se me pone la piel de gallina sólo con pensar en que estoy enamorada, y cada día soy más consciente de ello.