
Casi se me olvida actualizar hoy el blog, aunque por fin llega el merecido descanso que tanto he ansiado esta semana.
Es curioso, porque la siguiente semana también tendré macropuente y, aprovechando las fiestas de Santo Domingo de la Calzada, iré a Madrid a hacer un curso.
He pasado una semana criminal, sobre todo por el catarro de los últimos días. Al estar mal físicamente también me he sentido de peor humor, pero ya todo ha pasado. Quedan reminiscencias, pero son minucias. Además, a nada que tienes algo llega el típico gracioso de turno preguntando si has estado últimamente en México.
Yo quería descansar este fin de semana, pero no me va a ser posible. Mañana tenemos la tradicional romería con un kilómetro y medio caminando (y otro kilómetro y medio de vuelta). Sólo con pensar en los zapatos me estreso. Lo soportaré. Sólo espero que no llueva, que parece que no para.
Después de la procesión, llega lo mejor. Ya ando quitando el polvo al buzo de fiestas. Como no me gusta el último, me pondré otro anterior que no está en pésimas condiciones, debido quizás a que me he perdido muchas fiestas en los últimos años.
Me siento algo nerviosa, porque aprovechando la ocasión sé quién va a venir y sé con quién me voy a tropezar, después de ocho meses. Si por mí fuera le evitaría, pero no me voy a marchar de mi pueblo en plena fiesta mayor. En fin... mañana a estas horas... ¡fiesta!













