
1. Lorac (Michael Williams)
Se trata de un poema épico donde se cuenta el poder que el Orbe de los Dragones tenía en la mente del rey de Silvanesti y Orador de las Estrellas, Lorac.
En el corazón de la Torre de Alta Hechicería de Istar, el Orbe llama a Lorac y le pide que le lleve a la torre de las Estrellas de Silvanost, y el rey así lo hace, justamente antes de que surja el Cataclismo y desaparezca Istar.
Pero el Orbe no es la única vez que pedirá algo al rey, que terminará postrándose ante la esfera mágica y con este pacto hará que los muertos salgan al bosque y los árboles se retuerzan de dolor, mientras a lo lejos aparece un inmenso Dragón Verde, con el que acabará Raistlin.
2. Raistlin y el Caballero de Solamnia (Margaret Weis y Tracy Hickman)
Raistlin y Caramon se encuentran en una posada llena de gente. Están allí porque el señor de la ciudad busca voluntarios para acabar con los goblins que amenazan a los ciudadanos. A ellos se les une un kender amigo de Tasslehoff que se llama Earwig Fuerzacerrojos.
Gawain es un Caballero de Solamnia que se ha empobrecido. Llega a la posada con su mujer y su hijo porque su esposa está débil y necesita descansar, aunque no tienen dinero para pagar.
Mientras madre e hijo se tumban en un banco, el caballero se dirige a ver al señor de la ciudad para que le dé trabajo.
Raistlin llama al niño y le ofrece la única moneda que tienen los hermanos. Siempre se pone a favor de los más débiles, como es el caso.
Cuando vuelve Gawain habla de la maldición del Alcázar de la Muerte, la maldición de la doncella, de donde nadie ha vuelto jamás. Necesitan romperla un caballero y un mago. Raistlin necesita acompañarle porque Gawain está desesperado y no se da cuenta de que se enfrenta a una muerte inminente, mientras su mujer y su hijo le necesitan vivo para salir adelante.
Al traspasar las puertas del Alcázar, mago y caballero oyen voces que les llaman. En un inmenso salón caballeros y Túnicas Rojas muertos mantienen una lucha eterna. Gawain está a punto de entregar su espada a un caballero espectral, pero Caramon le detiene.
Cuando aparece la doncella espectral, le pregunta a Raistlin si prefiere la arrogancia del caballero o la soberbia del mago, pero Raistlin elige el amor, rompiendo así la maldición.
Ella les cuenta su historia, en la que fue raptada por un Túnica Roja del que estaba enamorada, pero su padre era un Caballero de Solamnia y la había prometido a otro caballero, que les siguió hasta ese Alcázar abandonado. Mago y caballero se enzarzaron en una lucha en la que morirían por ella, no vivirían con ella. Entonces la doncella les embrujó y se fue a vivir con alguien que la quisiera de verdad y estuviera con ella. Y encontró a un hombre así, con el que se casó y tuvo una vida próspera. Cuando murió volvió al Alcázar maldito.
Esta historia es una buena lección para Gawain, que comprende lo que estaba dispuesto a hacer.
3. El regreso (Roger E. Moore)
Evredd vive en la granja de su tío, junto a sus primos, desde que perdió a su familia. Un día, sus primos son asesinados. Él va detrás del asesino mientras se despide de su tío. Siguiendo a un grupo de goblins, un dardo lanzado con una ballesta le atraviesa el corazón y muere.
Pero su espíritu vengador sigue en Krynn, huele a su asesino y le perseguirá hasta acabar con él. Entonces se dirige hacia donde estaban los goblins y descubre a un enano, Orun, con el que comenzará a perseguir al enano que mata por matar, el theiwar Garith, un enano hechicero que colecciona orejas de goblins, además traidor a sus hermanos de raza.
Al llegar la noche, el espíritu vengador siente dónde está su asesino y sigue sus pasos.
Evredd llega a la granja de su tío y descubre que el enano había creado una ilusión, haciéndose pasar por el granjero. Finalmente acaba con él y desaparece del mundo de los vivos para descansar en paz.
4. Máquinas de guerra (Nick O´Donohoe)
Mara, reina de los ladrones, entra en el Monte Noimporta para robar a los gnomos máquinas de guerra con las que luchar contra los draconianos, aunque su verdadera intención es la de impresionar al Caballero de Solamnia que defiende su aldea y del que está enamorada.
En el Monte conoce a un gnomo, Aléjate, que está ensimismado con sus inventos contra espías y alarmas que ha colocado por todo el Monte. Mara se convertirá, por un momento, en conejillo de indias para Aléjate, que ansía probar todos sus inventos, y finalmente le enseña las armas bélicas, que son más peligrosas para el que las porta que para el enemigo. Así que Mara decide no llevarse ningún arma.
Las alarmas del Monte estallan y unos draconianos aparecen en los túneles. Han seguido a la muchacha y quieren llevarse las armas. Pero ella las utiliza contra ellos. Finalmente le dice al gnomo que les deje las armas a los draconianos, y ella se llevará un radar de manantiales, que realmente encuentra piedras preciosas.
5. El Sitio Prometido (Dan Parkinson)
Los enanos gullys siguen buscando el Sitio Prometido. Están en la ciudad de Chaldis, arrasada por los ejércitos de los dragones.
En cierto momento, tres de ellos se separan del grupo: el Gran Opinante, Cuño y Mina, porque han visto una especie de serpiente grande. Cuño encuentra una piedra “bonita” y se la regala a Mina, mientras muerde a la serpiente escamosa a ver si es comestible.
Un derrumbamiento, acompañado de quejidos de dolor, les deja atrapados entre los túneles, mientras llega el resto del grupo. Y enfrente tienen un Dragón Verde que está herido y atrapado. Verden Brillo de Hoja es una hembra de dragón que ha pedido su piedra-alma y no puede curar sus heridas, aunque puede seguir haciendo hechizos. Así que hace un trato con los gullys: si ellos encuentran su piedra-alma les llevará al Sitio Prometido.
Entonces Mina, compasiva con la dragona, se saca la piedra que le había regalado Cuño, que es la piedra-alma, Verden se pone nerviosa y la piedra va a parar al cazo de estofado donde el Gran Bulp está comiendo, con tan mala suerte que se traga la piedra.
Pero Verden no puede matarlo porque la piedra podría destruirse, así que les lleva por todo Krynn buscando el Sitio Prometido, que ellos no saben dónde es. Finalmente un Dragón Rojo se comunica telepáticamente con Verden y le dice que les lleve a Xak Tsaroth, al “Pozzo”, donde los enanos gullys son esclavos de los draconianos. Cuando llegan por fin el Gran Bulp vomita la piedra-alma y el Dragón Verde se marcha.
6. Héroe mecánico (Jeff Grubb)
Ésta es una historia de gnomos, donde todo ocurre al revés.
Kali era el curandero de una comunidad gnoma, era un ser extraño pues no estaba abocado en sus inventos y, sin embargo, se pasaba horas recogiendo ingredientes para sus pociones. Y eso hacía el día que encontró a dos humanos heridos junto a un dragón muerto.
Se llevó a los humanos a su casa para curarlos. Uno llevaba la armadura de los dragones, y era una mujer. El hombre era un prisionero. Coincidió que ninguno de los dos despertó a la vez y Kali se inventó una historia.
La mujer destrozaba su casa cada vez que se despertaba así que el gnomo le escondió su armadura y su espada y luego le daba infusiones para dejarla dormida.
El hombre se despertó, vio dormida a la doncella, desconociendo que era el Señor del Dragón que le había atacado, y se enamoró de ella. Kali sabía que el día que se enfrentaran los dos sería terrible, así que mandaba a recoger hierbas al humano, Oster, durante varios días mientras se despertaba la mujer.
Entonces a Kali se le ocurrió una idea genial: hizo una copia de la humana en cera y le creó un mausoleo, mientras pensaba montarla en un carro para que se despertara lejos de la comunidad gnoma.
Oster, en sus salidas, siempre acompañado de gnomos, se enfrentaba a todo tipo de criaturas extrañas, y venían cargados con paquetes de joyas. Una vez encontró una armadura de bronce. Desde entonces, los gnomos le llamaban el “Héroe Mecánico”. Un día se encontró con un clérigo y le llevó a casa de Kali para que curara a la joven. Kali sabía que había llegado el momento de la verdad.
Cuando la mujer salió de la habitación, iba tapada con su armadura, había asesinado al clérigo, y Oster luchó contra ella, sin saber quién era, matándola. Sin darle tiempo a quitarle el yelmo le llevaron hasta el mausoleo que habían hecho.
Y así salió Kali del apuro, pensando que algún día podría contarle la verdad al humano.
7. El lobo de la noche (Nancy Varian Berberick)
En el pueblo de Dimmin, una vez al año aparecía un lobo que causaba el terror de sus habitantes. Había un mago, Thorne, que, a pesar de saber cómo acabar con la maldición, no podía hacer nada para que terminara. Creían que Thorne tenía sangre elfa pues no envejecía desde hacía treinta años. Tampoco envejecía su amigo Guarinn, el enano, pero porque esta raza vive muchos años. El tercer amigo era un humano, Tam el alfarero. Los tres estaban unidos por un terrible secreto que nadie más conocía. También eran los únicos que salían de casa la noche otoñal en que se juntaban las lunas llenas y aparecía el lobo. Cuando Tam murió, el secreto pasó a su hijo Roulant, que estaba comprometido con una joven del pueblo, Ula.
Esta muchacha estaba sorprendida porque su amado saliera la noche que todo el pueblo se encerraba en sus casas aterrorizado, puesto que el lobo también se cobraba víctimas humanas, aparte de los animales que encontraba. El lobo solo intentaba saciar su hambre. Pero el secreto de Roulant era un muro entre la pareja y ella lo sabía, así que esa noche Ula seguiría al alfarero para resolver sus dudas.
Escondida en las ruinas de una casa en medio del bosque observó a Roulant y Guarinn atando al mago, que enseguida se convirtió en un lobo que escapó del círculo de piedras. Ula se quedó fría. Guarinn y Roulant le contaron que hace treinta años exactos Thorne iba a desposarse con una joven y ellos eran los testigos y los únicos invitados de la boda. Pero nunca se celebró. Un mago oscuro se llevó a la novia y la violó en la cámara nupcial, antes de asesinarla. Thorne, convertido en lobo, se abalanzó sobre el mago oscuro y, mientras le buscaba el cuello para morderle y matarle, el mago tuvo tiempo de lanzar una maldición. Y esa noche, todos los años futuros, Thorne se convertiría en un lobo sediento de sangre, mientras que sus amigos intentarían matarle para acabar con la maldición, pero mágicamente no podían salir de las ruinas si lo hacían con esa intención.
Ula cogió el arco y las flechas de Roulant y salió a buscar al lobo. Su amado fue tras ella, no pensando en matar al lobo sino en buscar a la joven. Pero el enano se encontró con los muertos que el lobo había matado, que le hablaban y le injuriaban. Roulant fue a ayudarle y le dijo en qué debía pensar para poder salir de las ruinas mágicas. Siguieron hasta el río donde el lobo acechaba a la muchacha, pero no era éste un lobo normal. El instinto animal se veía amenazado por el hombre y se tiró encima de él. Ula atacó al lobo con una daga en un intento de salvar a Roulant. Y el enano oía las voces de los muertos que le llamaban y atraían hacia las ruinas. No podía fallar. Y lanzó su hacha que se clavó en la espina dorsal del animal, produciéndole la muerte.
Pero Thorne moriría con la maldición. Sin embargo, habían acabado con ella.
8. Los vendedores de pócimas (Mark Anthony)
Jastom es un vendedor ambulante de pócimas. Su fiel compañero es un huraño enano de nombre Zuño. Sus pócimas milagrosas son un timo, pero cuando la gente de los pueblos se da cuenta de la realidad, la carreta de los vendedores ya está muy lejos. El ingrediente principal es aguardiente enanil que lleva a todas las víctimas a los efectos etílicos esperados.
Al salir de un pueblo donde habían tenido muchas ganancias, un jinete y dos encapullados les siguen. Cuando los tres hombres alcanzan la carreta, y a punta de espada, les hacen acompañarlos hasta el campamento de un ejército de los dragones. El que manda es el teniente Durm y los encapuchados son dos draconianos.
En el lecho de muerte había un draconiano que había sido herido en una escaramuza. Era el comandante. Jastom y Zuño son unos timadores y esperan lo peor, sin embargo fabrican su pócima milagrosa y se la dan al draconiano, que borracho salta de la cama.
En un despiste de los soldados, el hombre y el enano huyen del campamento. Pocas horas después descubren que Durm les persigue con un numeroso grupo de draconianos armados. Pero Durm les paga y les deja marchar, porque ahora Durm se ha convertido en el comandante.
9. La mano que provee (Richard A. Knaak)
Un mercader ladrón, Vandor, ha sido raptado por un clérigo que adora a Chemosh, el dios de los muertos vivientes. Dos draconianos le acompañan y el barco está dirigido por minotauros.
Están sobre el Mar Sangriento de Istar. El clérigo quiere recuperar un medallón mágico y varios tesoros del templo de Istar, en las profundidades del mar, que los Hijos Venerables robaron a los clérigos del Mal. Para ello necesita la sangre de Vandor, el descendiente del Príncipe de los Sacerdotes.
Le corta en un brazo y gracias a esta sangre aparecen muertos vivientes a los que envía a por el tesoro, pero también atrae a un monstruo marino que se dirige hacia el barco. La tormenta estalla y el clérigo no puede parar lo que ha empezado. Los muertos vivientes de Istar acaban con él mientras el barco se hunde en el mar. Vandor despierta en una playa junto a varios minotauros.
10. La campaña de Vingaard (Douglas Niles)
Foryth Teel, escriba al servicio de Astinus, debe documentarse sobre la campaña del Áureo General que le llevó a expulsar a los Dragones y ejércitos del Mal del continente de Ansalon.
Cuando Laurana, la princesa elfa, fue nombrada comandante de los ejércitos por Gunthar uth Wistan muchos Caballeros de Solamnia se mostraron en desacuerdo. Pero a lo largo de la larga campaña contra los ejércitos del Mal se darían cuenta del ingenio, audacia e iniciativa estratégica que poseía la princesa elfa.
Tras la victoria en la batalla que tuvo lugar en la Torre del Sumo Sacerdote, único paso hacia la ciudad de Palanthas, Laurana decidió buscar a las Alas de Dragones que andaban divididas en regiones cercanas, antes de quedarse defendiendo aquel territorio. Si se quedaban darían tiempo a los Dragones del Mal a reagruparse, convirtiéndose el enemigo entonces en superior.
Laurana buscó a los Dragones del Mal, mientras dirigía en el aire a las bestias al servicio del Bien (dragones metálicos y grifos), su numeroso ejército subía hacia el norte siguiendo el curso del río Vingaard. La rapidez de movimientos de la princesa elfa fue una baza a su favor, pues mientras que el ejército de a pie llegaba al alcázar de Vingaard, Laurana, su hermano Gilthanas, dragones y grifos atacaban el susodicho alcázar, liberándolo de los opresores.
Más al norte, se unieron al ejército y, siendo el río caudaloso, los dragones y grifos montaron en sus lomas a todo el ejército en un tiempo récord de tres días.
Laurana se desvió además hacia Throtl, donde sabían que estaban los Dragones Verdes al mando de Toede, y que ese contingente estaba formado en su mayoría por ogros. Pero los dragones del Áureo General se hicieron con la plaza.
Se sabe que utilizó a los dragones mutados en aves rapaces para explorar en todas las direcciones. Y así descubrieron el Ala Blanca en las montañas de Dargaard. Cuando se agruparon los dragones, hicieron volver al ejército sobre sus pasos y atacaron a los Dragones Blancos, venciéndoles.
El éxito de Laurana no estribaba únicamente en la rapidez de movimientos, sino también en atacar cada facción por separado y, además, aprovechar los accidentes del terreno.
La princesa elfa tenía todavía una carta en la manga que no había contado a los caballeros. Se llevó a los dragones hacia el sur, remontó el río y con el aliento gélido de los dragones plateados crearon un dique que contenía el agua a modo de presa. Al día siguiente, el caudaloso río había dejado libre la tierra, ventaja para el ejército de Laurana, que podría pasar en menos tiempo del que habían imaginado.
La trampa estaba en el vado de Margaard, ahora seco al no bajar agua. Era el único lugar diferente en toda la llanura donde Laurana acabaría con el ejército del Mal. Así que se enfrentó a los Dragones del Mal, en superioridad numérica, y tuvo numerosas bajas. Después, remontó el río hacia el sur.
Cuando el ejército del Áureo General vio llegar a los malvados dragones los soldados se veían derrotados y echaron a correr. El ejército del mar fue detrás y estaban pasando el vado, cuando una fuerte tromba de agua les llevó por delante, mientras en el cielo aparecían los destellos relucientes de los Dragones del Bien. Laurana había ido a romper el dique con el aliento de fuego de los dragones, y con ello obtuvo la victoria.
11. La historia que Tasslehoff prometió no contar nunca, nunca, nunca (Margaret Weis y Tracy Hickman)
Han pasado diez años desde la Guerra de la Lanza y los Caballeros de Solamnia celebran ese día en la Tumba de Huma, en las entrañas del dragón de piedra, situado junto al valle de Forghaven.
El único héroe que no ha sido invitado formalmente ha sido Tasslehoff, pero Fizban se las arregla para enviarle una invitación en nombre de Gunthar uth Wistan para que acuda a la Tumba.
La presencia del kender no agrada a los caballeros, pero Tanis y Caramon le mantienen a su lado. Mientras se va a homenajear a Owen Glendower, el primer caballero que utilizó las Dragonlance, y que casualmente el kender conoce, el caballero se desmaya. Crysania intenta curarle, pero dice que su enfermedad es mental, no física, que guarda un terrible secreto que necesita sacar fuera para sentirse mejor.
Entonces Tasslehoff dice que conoce el secreto pero nunca lo ha contado a nadie, pues así se lo prometió a Fizban. Todos le dicen que ha sido enviado allí por algo y que es hora de que lo cuente.
Tasslehoff cuenta entonces que Fizban y él fueron víctimas de un encantamiento y no podían salir de la Tumba de Huma, así que cada vez que intentaban traspasar la niebla, siempre volvían sobre sus pasos. Intentó muchos conjuros para salir de allí sin éxito, conjuros que vio desde lejos el caballero Owen, perdido en aquellos parajes.
Una de las veces que el kender y Fizban habían vuelto a la Tumba de Huma, oyeron al herrero Theros Ironfield discutir con Flint el enano sobre la inutilidad de las lanzas. Las Dragonlance que habían fabricado no eran mágicas y se rompían con facilidad. Pero el enano le dijo que la fuerza de la fe estaba en el interior de cada uno y que debían guardar silencio al respecto. Fizban y Tasslehoff se llevaron dos lanzas y llegaron a la Tumba, donde se encontraron con un caballero. Owen Glendower les ayudaría a romper el hechizo y salir de allí.
Empezaron a caminar por montañas heladas y de repente cayeron por un túnel de hielo, quedando atrapados en una cueva helada. Al otro lado del muro oyeron las voces de un Dragón Blanco hablando con unos draconianos, les escucharon lo que pretendían hacer en las tierras del caballero. Pero también el dragón oyó las voces del mago, el kender y el caballero y empezó a romper el muro de hielo que les separaba. Glendower había cogido una lanza para enfrentarse al dragón cuando Tasslehoff le gritó que las Dragonlance no servían. Y el caballero decidió utilizar su espalda. Entonces apareció la cabeza del Dragón Blanco en la cueva, pero era muy grande para una simple espada. Así que el caballero cogió una Dragonlance y se quebró. Entonces el kender le explicó lo que había oído a Flint, que la fuerza estaba dentro de cada uno. La segunda lanza la clavó en la garganta del dragón, produciéndole la muerte.
Ni el herrero, ni el kender, ni el caballero dijeron nunca nada. Fizban le hizo prometer a Tasslehoff no contar nada. Y las lanzas hicieron su trabajo en la Guerra de la Lanza, gracias a la fe de sus portadores.
Owen había despertado y sonreía al verse libre de tan pesado secreto.