En estos momentos me pregunto si mañana le llamaré o me limitaré a escribirle un correo electrónico sin más. Debería llamarle porque es más rápido decirlo por teléfono, pero no me apetece. Porque si vuelve a ser cortante me derrumbará otra vez moralmente. Y no quiero.
Al final tengo todos los datos que él necesita. Pero es cierto que me cuesta descolgar el teléfono y si lo hago no puedo pararme a pensarlo.
Ya veré...
jueves, enero 24, 2013
Una flor entre la niebla
Hoy se cumple un año desde que mi tío Pepito nos dejara para siempre. Aún recuerdo la fatídica llamada, un 'no te asustes' con una voz que no presagiaba nada bueno, cómo sentí que algo se rompía por dentro, cuando marqué para dar la noticia a mis padres y a mis hermanos, sin recordar que mecánicamente dejé todo y me encaminé al coche, como si me encontrara en una burbuja y aquello no fuera real. Eran las dos de la tarde de un 24 de enero de 2012.
Fui a casa de mis tíos, donde aún pude ver a Pepito de cuerpo presente. Las siguientes horas me encontré en trance, agolpándome los recuerdos de la persona que se acababa de marchar: cuando me llevaba a Burgos y me compraba un vestido (y lo que quisiera), cuando me contaba su sueño de crear una Asociación Cultural (ostentando él el cargo de Mayordomo), cuando me enseñó mecanografía con nueve años, cuando le preguntaba conceptos de latín (le debo haber aprobado latín en COU), sus caminatas a la ermita cada día independientemente del tiempo que hiciera... Son tantas cosas.
Ya ha pasado un año. Y ahora vuelven a agolparse los recuerdos.
Fui a casa de mis tíos, donde aún pude ver a Pepito de cuerpo presente. Las siguientes horas me encontré en trance, agolpándome los recuerdos de la persona que se acababa de marchar: cuando me llevaba a Burgos y me compraba un vestido (y lo que quisiera), cuando me contaba su sueño de crear una Asociación Cultural (ostentando él el cargo de Mayordomo), cuando me enseñó mecanografía con nueve años, cuando le preguntaba conceptos de latín (le debo haber aprobado latín en COU), sus caminatas a la ermita cada día independientemente del tiempo que hiciera... Son tantas cosas.
Ya ha pasado un año. Y ahora vuelven a agolparse los recuerdos.
Un abrazo inesperado
Necesito un abrazo, pero no un abrazo cualquiera. Necesito un abrazo de él. Del ángel que conocí hace ya más de tres años, necesito poder mirar en lo más profundo de su mirada y encontrar en ella todas las cosas bellas del mundo, que siguen ahí...
Es que la nieve me entristece, el resfriado me ha debilitado y sé que sólo él podría hacerme sonreír en estos momentos con una simple palabra. Porque es un ángel, y eso no ha cambiado.
Y no me encuentro triste, sólo un poco débil, aunque seguramente mañana me encontraré mucho mejor.
Sigo necesitando su abrazo, quizás tengo nostalgia de él. Quizás nunca había conocido a un ángel... hasta qué llegó él. A veces la vida te brinda estas cosas que no tienen explicación.
Es que la nieve me entristece, el resfriado me ha debilitado y sé que sólo él podría hacerme sonreír en estos momentos con una simple palabra. Porque es un ángel, y eso no ha cambiado.
Y no me encuentro triste, sólo un poco débil, aunque seguramente mañana me encontraré mucho mejor.
Sigo necesitando su abrazo, quizás tengo nostalgia de él. Quizás nunca había conocido a un ángel... hasta qué llegó él. A veces la vida te brinda estas cosas que no tienen explicación.
miércoles, enero 23, 2013
Sinsajo
Lo cierto es que ya tenía ganas de terminar la trilogía. Después de Los Juegos del Hambre y En llamas, ya iba siendo de conocer el desenlace. Me esperaba cualquier cosa, incluso cuando al final la protagonista se encuentra en una sala de hospital, me daba la sensación de que toda la historia podía haber sido fruto de su imaginación, que se encontraba sedada y durante todo ese tiempo había estado en un manicomio. Pero no, la historia termina con un canto a la esperanza, porque al final la rebelión termina con esos dramáticos Juegos del Hambre y comienza la andadura por una mundo mejor. O eso esperamos.
Katniss Everdeen se encuentra en el Distrito 13 junto a Gale, su madre, su hermana, Finnick... pero faltan varios de los vencedores, entre ellos Peeta. En esta novela, la batalla entre el Capitolio y el Distrito 13 se traslada a las ondas, el que conocemos como cuarto poder. Los rebeldes consiguen hacer entrar noticias del Distrito 13 para que todos lo puedan ver. Y mientras Snow utiliza a Peeta para desestabilizar a Katniss, en el Distrito 13, la presidenta Coin utiliza a Katniss para azuzar a la rebelión contra el Capitolio. Pero Katniss sabe que Peeta no se encuentra bien, se nota que le están torturando. Ella se convierte en el Sinsajo y sabe que tienen que liberar a Peeta.
Un grupo de voluntarios deciden entrar en las mazmorras del Capitolio y consiguen sacar a todos los vencedores y trasladarlos al Distrito 13. Pero los recuerdos de Peeta han sido distorsionados con veneno de rastrevíspula, por lo que en cuanto ve a Katniss casi la estrangula. Por esto mismo será aislado y tratado...
Llega un momento en que Katniss no puede soportar el grandísimo orden que hay en el Distrito 13, sabe que la presidenta Coin no está de su lado, y sólo cuenta con Gale, pero se está distanciando de él. Finalmente se entrena para ir al Capitolio, donde conseguirá llegar a la mansión presidencial, donde descubre horrorizada cómo varios paracaídas asesinan a los niños que hay en una barrera humana frente a la mansión del presidente Snow y donde se encuentra su hermana Prim ayudando a los heridos. Cuando ve a su hermana convertida en una antorcha humana se desmaya y despierta en una habitación de la mansión. Por fin ha terminado la rebelión, consigue acceder al jardín de rosas del presidente, donde se encuentra a Snow encadenado y donde él le abre los ojos y le dice que él no tenía aerodeslizadores, con los que hubiera escapado, que la asesina de niños es Coin. Juzgan a Snow y le sentencian a muerte. Será Katniss la encargada de atravesarle con una flecha, pero en el momento de la verdad su flecha atraviesa y mata a Coin. En ese momento la encadenan y la aíslan en una habitación donde desconoce lo que está ocurriendo.
Será Haymitch el que unos días después vaya a buscarla, le diga que vuelven a casa, le explique que ya todo ha terminado. Entre la confesión de Snow y que Coin les había reunido a los vencedores para votar otros nuevos Juegos de Hambre, lo que sería un "volver a empezar", Katniss había tomado la decisión correcta. Panem ha entrado en un período de paz, con una presidenta elegida democráticamente, y Katniss ha vuelto a la Aldea de los Vencedores del Distrito 12. Cuando se recupera, se encuentra con que ha vuelto Peeta, su Peeta de siempre, que se convertirá en el padre de sus hijos.
Katniss ha decidido escribir la historia.
Desde la ventana
Amanecía esta mañana con un cielo violeta y el campo impregnado de blanco.
Desde la parte de atrás de mi casa se ve la carretera y había una enorme caravana que no se movía.
Me encontraba mejor, por lo que mi preocupación a las 8.30h de la mañana era cómo iba a ir a la oficina.
He llegado mucho después, cuando he decidido que me encontraba lo suficientemente bien como para no quedarme durmiendo. Y entonces le he visto a él. Nada mejor para empezar con día cubierto de nieve y con reminiscencias del resfriado de ayer.
Desde la parte de atrás de mi casa se ve la carretera y había una enorme caravana que no se movía.
Me encontraba mejor, por lo que mi preocupación a las 8.30h de la mañana era cómo iba a ir a la oficina.
He llegado mucho después, cuando he decidido que me encontraba lo suficientemente bien como para no quedarme durmiendo. Y entonces le he visto a él. Nada mejor para empezar con día cubierto de nieve y con reminiscencias del resfriado de ayer.
Nieve a primera hora
A primera hora te puedes encontrar con el caos que causa la nieve, con la carretera cortada y todo paralizado. También te puedes encontrar con un ángel y saludarle pese a saber que vas en un 4x4 que él quizás tiene desubicado.
Pero ahí estaba él...
Pero ahí estaba él...
martes, enero 22, 2013
Recuerdos en la oscuridad
En medio del silencio y la oscuridad, cuando intentaba dormir, he recordado aquel día de primeros de diciembre, cuando precipitadamente tuve que quedar con él. Recuerdo qué a gusto me sentía en su compañía, como si hiciéramos aquello todos los días. Recuerdo perfectamente cómo iba vestido, cuando me dejó un pilot rojo, cuando me acerqué sigilosamente a sus apuntes sólo para ver su letra. Y luego el café solo, sus ojos, la foto de la quintada, las horas que pasaban y sin prisa. Para seguir hablando en la calle. Me vienen retazos de conversación.
Me sentí a gusto con él, como si le conociera de toda la vida. Una persona con la que podría compartir un secreto e incluso un problema. Una persona con la que compartiría todo de todo.
Y cuando recuerdo aquel día sé que no quiero perder eso, que no puedo distanciarme tanto de él, porque significa demasiado para mí (y no sólo en el terreno sentimental).
Y recuerdo con cierta nostalgia unos días después, cuando era noche cerrada y nos encontramos caminando en la misma dirección durante unos minutos. Que volvía a sentirme a gusto con él. Porque antes de ir, ya se me pasó por la cabeza que ese trayecto de madrugada podía estar lleno de incómodos silencios, pero no fue así, sino todo lo contrario.
Me pregunto cómo consigue él que todos los minutos en su compañía sean siempre tan placenteros.
Me sentí a gusto con él, como si le conociera de toda la vida. Una persona con la que podría compartir un secreto e incluso un problema. Una persona con la que compartiría todo de todo.
Y cuando recuerdo aquel día sé que no quiero perder eso, que no puedo distanciarme tanto de él, porque significa demasiado para mí (y no sólo en el terreno sentimental).
Y recuerdo con cierta nostalgia unos días después, cuando era noche cerrada y nos encontramos caminando en la misma dirección durante unos minutos. Que volvía a sentirme a gusto con él. Porque antes de ir, ya se me pasó por la cabeza que ese trayecto de madrugada podía estar lleno de incómodos silencios, pero no fue así, sino todo lo contrario.
Me pregunto cómo consigue él que todos los minutos en su compañía sean siempre tan placenteros.
No pensar
Intento no pensar en nada, ni tengo ganas de leer, ni de escuchar música, ni siquiera puedo dormir. Así que llevo unos minutos pensando en él...
Parece que ha pasado tanto tiempo desde la última vez que miré a sus ojos...
Pensar en él me produce sentimientos contradictorios: podría estar sonriendo como al minuto siguiente estar con unas ganas terribles de llorar.
Sería mejor no pensar en nada... Pero él, sea por lo que sea, siempre está en mis pensamientos. Eso también me reconforta.
Parece que ha pasado tanto tiempo desde la última vez que miré a sus ojos...
Pensar en él me produce sentimientos contradictorios: podría estar sonriendo como al minuto siguiente estar con unas ganas terribles de llorar.
Sería mejor no pensar en nada... Pero él, sea por lo que sea, siempre está en mis pensamientos. Eso también me reconforta.
En cama
Suelo caer enferma una vez al año o una vez cada dos años. Pero ocurre y generalmente ocurre cuando más trabajo tengo. Así que hoy, medio mareada, he cerrado la oficina, he vuelto a casa y me he metido a la cama, después de una leche con miel y un VicksVapoRub.
Intentaré dormir.
Intentaré dormir.
lunes, enero 21, 2013
Notas de música en el fondo del mar
Su voz es pura poesía. Podría danzar en las sílabas que pronuncia y bastaría eso para darme pequeñas briznas de felicidad. Lo que ocurre es que ahora esas notas parecen tan lejanas como si estuvieran en el fondo del mar o allá arriba con las estrellas.
Esta noche, pese al frío, hay un sinfín de estrellas. Es una hermosa noche, una de esas noches que me gustaría compartir con un ángel.
Cuando paseaba con el perro antes de cenar miraba al cielo y pensaba en él: en la llamada, en esa voz que hace que se me erice la piel, en su coche aparcado tan cerca del mío, en la tersura suave de su piel, en su mirada enigmática, en su silencio... Son tantas cosas.
Me pregunto si llegará un día en que ya no sienta nada por él...
Esta noche, pese al frío, hay un sinfín de estrellas. Es una hermosa noche, una de esas noches que me gustaría compartir con un ángel.
Cuando paseaba con el perro antes de cenar miraba al cielo y pensaba en él: en la llamada, en esa voz que hace que se me erice la piel, en su coche aparcado tan cerca del mío, en la tersura suave de su piel, en su mirada enigmática, en su silencio... Son tantas cosas.
Me pregunto si llegará un día en que ya no sienta nada por él...
Los minutos que el tiempo ha congelado
Hoy he hablado con él. Podría haber evitado la llamada, pero me he dado cuenta de que hace tres semanas que no sé nada de él. En días como hoy creo que es preferible seguir en la ignorancia, porque le doy vueltas a esa llamada y me da la sensación de que él intentaba zanjar la conversación cuanto antes. Y eso duele, claro que duele.
Su "Bien", más bien seco y cortante, cuando le he preguntado qué tal estaba, me ha dejado tocada. Casi con ganas de no volver a llamarle más.
Me tengo que preguntar si yo alguna vez he sido tan cortante con él como para evitar hablar con él. Es cierto que el año pasado me enfadé con él, cosa de mes y medio, y fui incapaz de seguir enfadada con él. Ni siquiera me resultaba indiferente cuando me encontraba con él.
No entiendo cómo ha podido dejarme tan tocada esta mañana. Creo que él y yo debiéramos haber mantenido una conversación sobre todo hace ya algún tiempo. ¡Cuántas cosas se hubieran evitado...! Ahora yo no tengo ganas de hablar con él sobre "el asunto".
Y mucho menos después de lo de hoy. Decidí que no quería tenerle cerca si podía hacerme daño o si podía causarme dolor, y es obvio que aún lo causa, aunque sea indirectamente.
De hecho, en estas tres semanas sin saber nada de él, me he encontrado muy tranquila. Una llamada a él ya me ha alterado por completo esa tranquilidad.
Me tengo que preguntar si yo alguna vez he sido tan cortante con él como para evitar hablar con él. Es cierto que el año pasado me enfadé con él, cosa de mes y medio, y fui incapaz de seguir enfadada con él. Ni siquiera me resultaba indiferente cuando me encontraba con él.
No entiendo cómo ha podido dejarme tan tocada esta mañana. Creo que él y yo debiéramos haber mantenido una conversación sobre todo hace ya algún tiempo. ¡Cuántas cosas se hubieran evitado...! Ahora yo no tengo ganas de hablar con él sobre "el asunto".
Y mucho menos después de lo de hoy. Decidí que no quería tenerle cerca si podía hacerme daño o si podía causarme dolor, y es obvio que aún lo causa, aunque sea indirectamente.
De hecho, en estas tres semanas sin saber nada de él, me he encontrado muy tranquila. Una llamada a él ya me ha alterado por completo esa tranquilidad.
domingo, enero 20, 2013
"Los Juegos del Hambre"

Después de haberme leído Los Juegos del Hambre tenía muchas ganas de ver la película, sobre todo por la buena crítica que había escuchado de ella. Y, en realidad, es una buena película, bastante bien adaptada al libro.
Han obviado personajes, como Madge, la hija del Alcalde del Distrito 12, que es quien en realidad le regala a Katniss la insignia del sinsajo.
No voy a reiterar de qué va la película porque ya lo conté cuando me leí el libro hace unas semanas. Ahora bien, los montajes futuristas de la película están magistralmente creados. También habría que añadir la aparición de Lenny Kravitz en la película en el papel de Cinna, el hombre que hace brillar a Katniss en el escenario, el hombre que la convierte en la mujer en llamas.
De él
Le echo muchísimo de menos. Es curioso que no nos hayamos encontrado en las últimas semanas. Y parece que ha pasado una vida entera. Sólo tres semanas han pasado... Es curioso qué largos son los días sin él.
Esta semana intenté romper el hielo y quiso el destino que él no estuviera cuando yo llamaba. Quizás sea mejor así...
Esta semana intenté romper el hielo y quiso el destino que él no estuviera cuando yo llamaba. Quizás sea mejor así...
El sol brilla por la noche en Cachemira
Leo los libros de Andrés Pascual porque me vincula a él la
región que nos vio nacer, es decir, porque es paisano mío. Pero reconozco que a
sus libros les falta “algo” para estar a la altura, como si el propio autor se
esforzara por entrar en el Paseo de las Estrellas de los grandes narradores del
mundo, pero sin arriesgar. Y justamente esa carencia es lo que hace de él un
escritor mediocre.
Y esto lo digo porque el tema que toca en su cuarto libro,
el tema de la vida más allá de la muerte, ese momento final en que el
protagonista va a cruzar el umbral del otro mundo y se encuentra más que
preparado para hacerlo… Este tema debería estar tratado con más profundidad de
la que hay en el libro, que se convierte en algo somero y tocado de una manera
superficial. Desde mi punto de vista, mi ojo crítico me dice que el autor
podría haber creado un argumento mucho mejor si hubiera tratado el tema durante
más tiempo. Y aquí vuelvo a incurrir en lo que decía antes: esa carencia que
hace que finalice la novela cuando debería haber necesitado más tiempo, lo que
la convierte en algo demasiado normalito como para olvidarlo en unos días.
Recuerdo cuando me recomendaron su primer libro, El guardián
de la Flor de Loto, que me dejó con un sabor amargo (y muy similar al actual)
cuando lo terminé. También me dio la sensación de que faltaba algo, pero había
que dar un voto de confianza al autor, máxime siendo riojano y al ser ése su
primer libro.
Después llegó El compositor de tormentas. Recuerdo que me
gustó muchísimo, me encandiló tanto como para ver Madagascar como un destino
propicio para ir de viaje, y de hecho estuve mirándolo el año pasado. Recuerdo que
pensé que va mejorando.
Con El haiku de las palabras perdidas terminé encantada,
sobre todo porque era un tema que me gustaba, pero también porque tuve la
oportunidad de visitar Japón antes del tsunami y la consiguiente catástrofe
nuclear. Y esta novela superaba con creces las dos anteriores.
Se supone que El sol brilla por la noche en Cachemira iba a
ser mejor que las anteriores. Pero me ha vuelto a decepcionar. Aparte de que es
un libro que se lee de una sentada, porque es una novela breve, el tema que
toca emociona y considero que el autor se queda “a medias”. Además las dos
historias transcurren muy lentas y no se crea esa expectación necesaria (que
entonces otro gallo cantaría).
Es obvio que no me ha gustado, que me deja con una sensación
de carencia al final que me desagrada sobre manera. Y, pese a que el autor dota
a las conversaciones con una sensibilidad y delicadeza inmensas, el final me
desagrada, porque además es previsible.
David Sandman es un ejecutivo londinense que se une a los
grupos de observación de la ONU que se encuentran en la lejana región de
Cachemira. Huye de Londres torturado por un enorme drama personal. Pero ni
siquiera allí es capaz de librarse del dolor.
David ha ido a Srinagar, la capital de Cachemira, a por
suministros y cuando están de regreso al campamento una mina termina con el
camión en el que se encuentran. El conductor muere, y David despierta después
de haber visto un sol muy brillante en mitad de la noche, después de haber
visto pasar fragmentos de su vida y después de pensar que ha muerto.
Tras la luz del sol en la oscuridad se encuentra inmóvil en
una camilla de la enfermería del campamento. Una enfermera militar está
entonando Paradise de Coldplay y David cree realmente despertar en el paraíso.
Ella se llama Aurore, nombre que enlaza directamente con el nuevo amanecer de
David. Durante varias horas de una madrugada David y Aurore se funden en una
conversación existencial sobre la vida y la muerte. Él sabe que no le falta
mucho para morir y le da ánimos a ella para que aprenda a vivir de nuevo.
Mientras, la historia paralela sucede tres años antes,
cuando David vive con su hija Claudia, de 16 años. La joven tenía un serio
problema de depresión, incluso estaba aquejada por la anorexia que David
descubrió cuando era demasiado tarde. El carácter depresivo de Claudia la lleva
a tirarse a las vías del tren, lo que supone para David un trauma grandísimo
que le hace huir de Londres para intentar olvidar ese dolor.
Finalmente David se sumerge en la cálida luz del sol que
brilla en medio de la oscuridad y se reúne con su esposa y con su hija.

Srinagar, capital de la región de Cachemira (India)
Evocando momentos
Recuerdo nítidamente su intensa mirada, esa mirada angelical y perfecta, esa mirada profunda cargada de sabiduría que tantas cosas buenas contiene en sí misma...
Recuerdo la suavidad aterciopelada de sus manos, unas manos de pianista, suaves y cuidadas; recuerdo con total claridad como me estremecí cuando, sin querer, esos dedos me rozaron por primera vez...
Recuerdo el roce en su piel, el deseo velado, el tiempo inmortalizado como si se tratara de una vieja fotografía en sepia. Cada vez que lo recuerdo siento un placentero escalofrío en la espina dorsal.
Recuerdo su voz, el timbre de su voz sensual, sabía, tranquila. Podría pasarme horas escuchándole. Aprendiendo de él. Tiene tantas cosas que aportar al mundo...
Recuerdo la suavidad aterciopelada de sus manos, unas manos de pianista, suaves y cuidadas; recuerdo con total claridad como me estremecí cuando, sin querer, esos dedos me rozaron por primera vez...
Recuerdo el roce en su piel, el deseo velado, el tiempo inmortalizado como si se tratara de una vieja fotografía en sepia. Cada vez que lo recuerdo siento un placentero escalofrío en la espina dorsal.
Recuerdo su voz, el timbre de su voz sensual, sabía, tranquila. Podría pasarme horas escuchándole. Aprendiendo de él. Tiene tantas cosas que aportar al mundo...
Urdangarín: Un conseguidor en la corte del Rey Juan Carlos
Nunca me ha importado leer libros de corte realista, que nos
impregnen de lo que realmente ha ocurrido en este u otro lugar, con este o
aquel personaje. En cierto momento, una noticia se encuentra en boca de todos y
de repente apetece llegar al meollo del asunto. Un tema como el de Urdangarín,
cuyos desmanes han salpicado a la Corona Española es de interés, sobre todo
cuando escuché en televisión a los dos periodistas que venían detrás de la
pista de las actividades truculentas del yerno del Rey.
Eduardo Inda y Esteban Urreiztieta son periodistas del
Diario El Mundo en su versión de las islas Baleares, por lo que han estado muy
cerca de la trama y de los protagonistas cuando éstos se iban hilvanando, tanto
como que a través de ellos se filtró en El Mundo que la sociedad “sin ánimo de
lucro” denominada Instituto Noos daba pingües beneficios de los cuales se
estaban lucrando ventajosamente sus dos socios: Diego Torres e Iñaki
Urdangarín.
En estos momentos, Urdangarín espera sentencia y está
imputado por cinco delitos: malversación, prevaricación, falsedad documental,
fraude y blanqueo de capitales), no se habla con la “facción dura” de la Corona
Española (el Príncipe Felipe, Don Juan Carlos y Doña Letizia) y posiblemente
sea condenado a varios años en prisión, amén de devolver el dinero que se llevó
de las arcas públicas de varias Comunidades Autónomas.
El libro está escrito en un estilo fresco, con un invariable
sarcasmo que a veces te sonsaca una sonrisa. Es decir, los autores se ceban con
Urdangarín con palabras muy educadas.

Palacete de Pedralbes, vivienda que compartían los Duques de
Palma en Barcelona
Comienza la trama el 15 de Enero de 2008, cuando Urdangarín
llega a casa tras un día ajetreado y se encuentra con que la infanta Cristina
le ha preparado una fiesta por su 40 cumpleaños, donde se encuentran familiares
y amigos. La casa que Urdangarín y la infanta tienen en Barcelona no es otra
que el palacete Pedralbes, una casa-torre en lo más chic y exclusivo de
Barcelona, que compraron por un valor de 6.316.000 €, a lo que habría que
añadir 2,5 millones de euros para reformar una finca que estaba prácticamente
destrozada. Este palacete en la zona más acomodada de la Ciudad Condal venía a
suponerles una hipoteca de 20.000 € al mes.
Esa misma noche le pide a su cuñado Felipe ayuda para pagar
la excesiva hipoteca que tienen contraída por la casa, a lo cual el Príncipe le
responde que no debería habérsela comprado. A partir de entonces, Urdangarín
que se considera ninguneado en la Casa Real al ser un deportista retirado sin
estudios y esforzándose por sustentar a la infanta sin tener que pedir ayuda a
los Reyes se pone a estudiar en el ESADE, una escuela donde se diplomará en
Administración de Empresas, el lugar donde conocerá a Diego Torres, el que más
tarde será su socio.

Diego Torres e Iñaki Urdangarín
Diego Torres es profesor de la escuela donde estudia
Urdangarín, y ve en él a alguien que necesita hacer negocio pronto. Diego
Torres es un cerebro, una persona muy inteligente que, más tarde, será el
ideólogo se un conglomerado de sociedades a las que es fácil perder la pista.
Su acercamiento y el de sus familias será el germen de un repertorio de
actividades fraudulentas e inmorales. Es decir, Torres encontró en Urdangarín
la imagen célebre que serviría de “gancho” para encontrar patrocinadores y
Urdangarín encontró en su profesor la mente despierta de un empresario con el
que podía “hacer dinero” de forma rápida. Así crean el Instituto Nóos, una
sociedad cuyo objeto era el patrocinio de actividades deportivas y turísticas
sin ánimo de lucro, cuyos beneficios se vuelven a invertir en las propias
actividades de la organización. Lo que vendían en realidad era humo.

Velódromo en desuso Palma Arena, Palma de Mallorca
Pusieron los ojos en las islas Baleares de Jaume Matas, donde
se citaron en varias ocasiones con el Presidente balear y con varios diputados
con el fin de patrocinar unos foros dedicados al deporte. Jaume Matas dijo que
sí al proyecto sin preguntar el importe total, cifras astronómicas que saldrían
de las arcas públicas sin explicación. Ya estaban incurriendo en delito tanto
unos como otros cuando una actividad de estas características debe elevarse a
concurso, siendo que incluso podrían aparecer otras mercantiles para pujar por
ello. Y esto último no se hizo. Diego Torres se encargó de emitir unas facturas
engrosadas (que ni un deportista de élite cobraría una cantidad semejante, y
porque en realidad ellos vendían humo, proyectos que ni siquiera veían la luz,
daban charlas por las que cobraban cantidades astronómicas, etc.).
De Palma pasaron a la Comunidad Valenciada presidida por
Francisco Camps, que tampoco les dijo que no y soltó el dinero. También acudieron
a la Generalitat Catalana, donde Pasqual Maragall, poco antes de retirarse, les
dijo educadamente que no, aunque sí que consiguieron vender sus proyectos a
varios diputados catalanes puenteando al que entonces era el Presidente de la
Generalitat. Como veían que el dinero caía del cielo y la fortuna estaba de su
parte, también intentaron “sobornar” a otras empresas de índole privado. Hubo
muchos que les dijeron que no (como Jorge Valdano) y otros que no se atrevieron
a decir que no al mismísimo yerno del Rey. Además, muchas de estas actividades
las empañaban diciendo que estaban respaldadas por la Corona Española, que en
realidad no supo qué tejemanejes tenía entre manos Urdangarín hasta que el
Diario El Mundo les puso sobre la pista y obligó a Urdangarín a desaparecer
como presidente de Nóos, así como que desaparecieran todos los nombres que
tenían que ver con la familia real, como el de la infanta Cristina y Carlos
García Revenga (el que fue maestro y luego asesor de las dos infantas).
Dieron un salto más. Cuando la Casa Real le ordena a
Urdangarín que desaparezca de la escena y se coloca Diego Torres en la
presidencia del Instituto Nóos (en realidad todo seguía igual en la práctica),
los dos socios deciden crear otra sociedad que patrocinara y velara por los
niños discapacitados y enfermos de cáncer, sociedad que sería una tapadera para
evadir impuestos a paraísos fiscales como Belice y Suiza.
Éste es uno de los capítulos que me han puesto la piel de
gallina, porque me parece tan inmoral, tan poco ético… que no hay palabras para
describir tal vileza de manos de estos dos sinvergüenzas. Porque sí, se
aprovecharon de los inocentes niños enfermos, y ¿quién iba a investigar una
sociedad de estas características que en realidad sería para desviar fondos? Lo
que preconizaban los estatutos de esta sociedad es justamente lo que se podía
esperar de un miembro de la familia real, siempre que no hubiera existido el
verdadero objeto detrás, que era el de usarla de tapadera para evadir
impuestos.
Se estima que Urdangarín se llevó unos ocho millones de
euros por proyectos que ni siquiera vieron la luz, por cuatro charlas que
costaron cifras astronómicas y por unos informes que copiaban de internet. Y
muchos políticos, deportistas, directores de empresas pagaron sin rechistar
unas facturas ¿en base a qué? ¿Cómo se pueden emitir y pagar unas facturas por
un trabajo no realizado…?
Una de las empresas satélite, de las muchas creadas por
Torres y Urdangarín, fue Aizoon. Y esta empresa es interesante, porque los
administradores de la misma eran Urdangarín y la infanta Cristina. Se supone
que era una inmobiliaria que era subcontratada por la empresa nodriza (Nóos)
para realizar tareas que no tenían mucho que ver con su cometido original. Y a
esta empresa se desviaron fondos desde Nóos, de hecho Aizoon se convirtió en la
tarjeta de crédito de un alto porcentaje de los gastos personales y de la casa
de la pareja. Y se supone que la infanta desconocía los tejemanejes de su
marido…
También se le vio el plumero a Urdangarín cuando intentó ser
presidente del COE (Comité Olímpico Español), donde no vieron con buenos ojos
lo que prometía, donde intentó “vender la moto” sin éxito, y donde además un
buen día desapareció sin decir nada. Quería dar el gran salto al COI, y muchos
deportistas dijeron que se veía como el nuevo Samaranch.
Pero llega un momento en que todo esto se tenía que
descubrir. Llega un momento en que con tantos políticos corruptos que se han
lucrado con la “burbuja inmobiliaria” empiezan a ser investigados. Ese fue el
caso de Jaume Matas. Un buen día, Madrid crea en las islas Baleares una oficina
para que controlara la corrupción y empezaron a investigar el caso del
velódromo Palma Arena y el desorbitado gasto que había conllevado. Aquí es
donde el fiscal Horrach y el juez José Castro descubren un nombre implicado:
Iñaki Urdangarín.

El juez José Castro
Se abre una investigación en paralelo al caso del Palma
Arena, y los dos hombres de Justicia descubren que se encuentran ante un
escándalo de grandes proporciones, sobre todo por lo que atañe a la Corona
Española. En aras de la Justicia, estos dos hombres, ante los que hay que
quitarse el sombrero, dejan aparcado el caso del velódromo y empiezan a
solicitar documentación sobre el Instituto Nóos. Empiezan a tirar de los hilos
y citan a Diego Torres, que indica que su socio al 50% era Iñaki Urdangarín. Le
piden todas las facturas que justificaran ingresos de esas dimensiones y Diego
Torres, pensando que no iban a mirarlas siquiera (ya que pensaba que eran
intocables al estar emparentado Urdangarín con la familia real), les entrega
toda la documentación que incrimina tanto a Torres como a Urdangarín.
El juez José Castro es un hombre que se caracteriza por su
integridad moral, tiene una conducta intachable y se caracteriza por ser
insobornable. Era consciente de aquello a lo que se enfrentaba cuando imputaba
a Urdangarín. Un valiente del siglo XXI. Creo que muchos se hubieran echado
para atrás cuando se dieran cuenta de que el escándalo iba a salpicar a la
Corona Española. Él fue implacable. Quería, junto al fiscal, la verdad. Y, como
dijo el Rey en el mensaje de Navidad de 2011, al final “la justicia es igual
para todos”.
Ante esto hay que decir que, para cuando fueron imputados,
Torres y Urdangarín no se hablaban desde hace unos años, porque pensaron del
otro que les estaba robando. Y se terminaron separando. Viene como anillo al
dedo en este momento esa máxima que dice: “Se cree el ladrón que todos son de
su condición”.
Finalmente a la infanta Cristina no la han imputado porque
se supone que desconocía todos los tejemanejes de su marido, porque ella firmaba
Actas pero no leía el contenido. La Casa Real le ha pedido en numerosas
ocasiones que se divorcie de Urdangarín, pero ella está tan enamorada de él que
no tiene intención de separarse de su marido. Tanto que un comunicado oficial
de la Corona Española llegó a indicar que sólo eran de la familia real los
Reyes, los Príncipes y las hijas de éstos.
Urdangarín declaró ante el juez Castro el 25 y 26 de Febrero
de 2012, con evasivas y echando balones fuera, incluso culpando de todo a su ex
socio Diego Torres, que había pospuesto su declaración porque primero quería
saber lo que iba a declarar el Duque de Palma.
En estos momentos Iñaki Urdangarín, Diego Torres, la mujer
de éste (Ana Tejeiro) y dos cuñados de Torres esperan la sentencia. Lo más
lógico sería que Urdangarín acabara en la cárcel, pero en este país de gominola…
sábado, enero 19, 2013
Despertar de nostalgia
Siento nostalgia de él, de su presencia, de su mirada perfecta, de escucharle...
Saldría esta noche aunque sólo fuera para encontrarme con él, pero me produce tanto rechazo el frío y la lluvia, que creo que mi plan de quedarme en casa leyendo un libro es más deseable. Y eso que él ya es deseable por sí mismo.
Saldría esta noche aunque sólo fuera para encontrarme con él, pero me produce tanto rechazo el frío y la lluvia, que creo que mi plan de quedarme en casa leyendo un libro es más deseable. Y eso que él ya es deseable por sí mismo.
viernes, enero 18, 2013
Pequeños actos que alteran de verdad
Sientes las manos sudorosas y temblorosas. Y el corazón te hace BUM BUM, tan fuerte que temes no escuchar la voz al otro lado.
Es una señal. Creía que esto ya estaba controlado, pero no es así.
No me he parado a pensar en las consecuencias cuando he levantado el teléfono, he marcado un número fijo y esperaba escuchar su voz al otro lado. Pero lo que en realidad oía era mi corazón latiendo muy alto. En una de éstas me podría dar un síncope.
Aún siento el corazón latiendo no tan fuerte, pero de una forma alterada.
Son pocas las personas que consiguen alterarme de esta manera. Y él es una de esas personas. Estoy segura que si hubiera cogido el teléfono me hubiera temblado la voz y él lo hubiera notado.
Quizás era una señal que en el otro lado no hubiera nadie.
Son pocas las personas que consiguen alterarme de esta manera. Y él es una de esas personas. Estoy segura que si hubiera cogido el teléfono me hubiera temblado la voz y él lo hubiera notado.
Quizás era una señal que en el otro lado no hubiera nadie.
jueves, enero 17, 2013
El colmo del infortunio
Me marchaba a casa cuando he visto su coche aparcado. Entonces he decidido salir por donde hace un tiempo me prometí no salir. Y justo en ese momento ha aparecido un coche como el suyo. No era él, pero... si lo hubiera sido? Me hubiera ruborizado seguramente.
El anhelo asoma
Los jueves siguen teniendo su magia, porque en jueves siempre tengo la esperanza de encontrarme con él, de perderme en sus ojos, de sentir el abrazo de esa voz tan sensual.
No le he visto. Llevo mucho tiempo caminando a pasitos, con el ferviente deseo de no encontrarme con él, pero a la vez deseando encontrarme con él. Será cierta confusión, aunque lo tengo claro. Porque la verdad es que sí quiero verle, que han pasado muchos días... sin él, y esos días han sido demasiado grises, demasiado vacíos.
Si él supiera lo mucho que le echo de menos...
La mente vuelve a traicionarme, vuelve a ese preciso instante en que le rocé la piel de su espalda, recuerdo muy nítida la suavidad de su piel. Y ese tenue contacto me hace estremecer. Me tortura y me agrada, todo a la vez. Y me colma de deseo, eso también.
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