domingo, octubre 26, 2008

Oud

El oud o laúd árabe (persa: بربط barbat; árabe: عود oūd; somalí: kaban; turco: ud o ut); griego: ούτι; armenio: ուդ) es un instrumento de cuerdas, con forma de pera, similar al laúd usado en la tradicional Música del Medio Oeste y de África Oriental.

Monuca

Hija de una garduña y un gato montés, nace cada once años en primavera. Tiene la piel de varios colores: blanca la cabeza; el cuerpo rojo, azul y negro; morado el rabo. Fiera y arisca, se escapa nada más nacer, antes de abrir los ojos y conseguir la coloración definitiva de su piel. Cuando puede ver, regresa a la cueva, mata a su madre, le chupa toda la sangre y le saca los ojos. Vuelve a escaparse a la orilla de un río, donde se enrosca hasta conseguir un aspecto multicolor.
Se alimenta de saltamontes y tórtolas y de la sangre que chupa a los corderos pequeños y a los críos. Su padre le persigue desde que encuentra a la garduña muerta, pero no consigue alcalzarle hasta que cumple los cinco años, que se vuelve gorda y pesada y ya no puede huir subiéndose a los árboles más altos. Una vez que el gato montés le alcanza, le saca los ojos y la abandona, para que muera despeñada o comida por algún animal. Después, él vuelve a la cueva donde murió la garduña y fallece de pena.
Si las monucas son blancas y negras matan al gato montés en lugar de a la garduña, y ésta les persigue y les come las patas, dejándolas abandonadas y sin poder moverse.
Cada cien años nace una monuca blanca, con motas coloradas en la espina dorsal. La del medio tiene una marca similar a una corona, que es su punto débil, ya que quien clave un alfiler en el centro le producirá la muerte. Tienen mucho cariño a los hombres y odian a las mujeres. Si las encuentra un varón y las lleva a su casa, tendrá buena suerte para siempre; si es una mujer, le arañará e intentará sacarle los ojos.

El cambio de hora

Es horrible coger reloj tras reloj para poner la nueva hora en todos y cada uno de ellos. No soy consciente de todos los relojes que hay en casa hasta que no llega el fatídico día del cambio de hora. ¿Y todo para qué? ¿Para poner una hora más dentro de unos meses? Al menos en el pc se me cambia automáticamente.
Al menos puedo volver a la cama, enfrascarme en El contador de historias y dejar que la magia fluya sola. Que es domingo y resulta un tanto extraño estar a las nueve de pie.
Mi piso sigue tan frío como los días pasados. Y creo que es porque tengo que purgar los radiadores. Luego me pondré manos a la obra.

sábado, octubre 25, 2008

"Serendipity"

Hace mucho tiempo que vi por primera vez esta película. Hoy me apetecía volverla a ver. Aunque no soy una persona que crea en el destino. Desde mi punto de vista, el destino va creándose a medida que vamos caminando, en el presente. Para mí no hay nada prefijado de antemano por manos invisibles o por un ser superior. Pues en nosotros está el don de las elecciones de nuestra vida.

Jonathan Trager (John Cusack) y Sara Thomas (Kate Beckinsale) se conocen fortuitamente una noche en Nueva York. Ella, que cree en el destino, decide que si están predestinados a encontrarse de nuevo... simplemente ocurrirá. Él no quiere dejarlo al azar. Sin embargo, apuntan sus teléfonos: él en un billete de cinco dólares, ella en un libro que venderá a una tienda de segunda mano.
Pasan los años y sus vidas siguen su curso, con sus respectivas parejas. Pero entonces se acuerdan de aquellas maravillosas horas que pasaron con otra persona a la que no volvieron a ver y deciden buscarla, sin mucho éxito. Finalmente se encuentran.

El secreto

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Tanto de lo que se hablaba en los meses precedentes de este libro y el secreto que conlleva para que resulte decepcionante, incluso un fraude.
Concibiendo lo que dice en sus páginas desde mi perspectiva personal, soy una persona bastante optimista y positiva en la vida, y siempre he tenido un deseo reiterativo respecto a una persona a la que me parece conocer desde siempre. Pero ése es un deseo incumplido... No se trata únicamente de pensar y tener fe.
Veamos cuál es ese secreto para conseguir todo lo que queramos en nuestra vida. Según la autora es la atracción, pues cuando pensamos en algo positivo ese pensamiento atrae otros cientos de pensamientos relacionados y todos positivos, por lo tanto si se repiten en esa misma frecuencia terminan enviando su mensaje positivo al Universo y acaban por cumplirse. Es decir, si digo que quiero ser rica solamente tengo que pensarlo, visualizarlo como un hecho ya dado, tener fe y recibir mi deseo con las manos abiertas. Así de sencillo. Ni que decir tiene que me he visualizado de manera reiterada compartiendo mi vida con F., con hijos, una casa enorme y, en el fondo de mí, sé que mi deseo se cumplirá, pero no a base de pensamientos positivos, sino porque hay miles de probabilidades de que ocurra, tanto por mi parte como por la suya.
Sí creo que la mente sea importante, pero no de la forma que cuenta esta señora. Todo requiere un esfuerzo, no vale tan sólo con pensarlo. En fin... sin palabras.

Dejaré la historia de Morris Goodman, el Hombre Milagro, porque me ha impactado:

"Mi historia empieza el 10 de marzo de 1981. Ese día realmente cambió mi vida. Nunca olvidaré ese día. Me estrellé con mi avioneta. Terminé en el hospital totalmente paralizado. Mi médula espinal estaba aplastada, me había roto la primera y segunda vértebras cervicales, había perdido el reflejo de tragar, no podía ni comer ni beber, mi diafragma estaba destrozado, no podía respirar. Lo único que podía hacer era parpadear. Por supuesto, los médicos me dijeron que si sobrevivía sería como un vegetal el resto de mi vida. Lo único que podía hacer era abrir y cerrar los ojos. Ésa era la imagen que tenían de mí, pero no me importaba lo que pensaran. Lo que me importaba era lo que yo pensaba. Me visualicé volviendo a ser una persona normal, saliendo por mi propio pie del hospital.
Lo único que tenía para trabajar en el hospital era mi mente. Y con tu mente puedes volver a unir las cosas de nuevo.
Estaba con respiración asistida y me dijeron que nunca podría volver a respirar por mí mismo porque mi diafragma estaba destrozado. Pero una vocecita seguía diciéndome: <<Respira, respira hondo>>. Al final me la quitaron. No pudieron dar ninguna explicación. No podía permitir que entrara en mi mente nada que pudiera distraerme de mi meta o de mi visión.
Me había propuesto la meta de salir del hospital por mi propio pie para Navidad. Y lo conseguí. Salí del hospital caminando. Me dijeron que no era posible. Ese día jamás lo olvidaré.
Si puede servir de algo a las personas que en estos momentos están sufriendo, si quisiera resumir mi vida y decirles lo que pueden hacer, usaría esta breve frase: <<El hombre se convierte en lo que piensa>>".

El gallo de la muerte

Cada cien años, los milanos ponen un huevo colorado, del que nace una pájara algo mayor que una gallina, muy semejante a la urraca, mitad de color negro, mitad de color blanco, que vive cincuenta años. Cuando fallece, sale de sus despojos un gusano verde, que se transforma lentamente en el gallo de la muerte. Es negro. Tiene la cresta blanca con pintas azules y encarnadas. Su canto es quejumbroso, como si fuera un alarido. Se le ve al amanecer en la cima de las cajigas y lanza al aire los lamentos prolongados de su quiquiriquí. La persona que tenga la desgracia de oír el canto del maléfico gallo morirá al día siguiente, al ocultarse los luceros. No se conoce remedio alguno para evitarlo, aunque hay unas hierbas azuladas con la raíz negra que nacen en abril y mayo junto a los manzanos silvestres. Se las debe cocer con romero y tomar una escudilla al toque de la oración. Nadie ha conseguido encontrarlas.

Eterna somnolencia

No sé si podré aguantar hasta abril en este estado de somnolencia. Tendré que decírselo al médico. Es algo incontrolable. Anoche, a las diez, me caía de sueño y no tuve más remedio que enviar un mensaje para anular el cine. Y cuando ya estaba adormecida me llegó la contestación con una serie de exabruptos que parecían no tener fin. Ni siquiera tenía fuerzas para levantarme a buscar el móvil. Ya sabía más o menos lo que iba a leer, y he preferido leerlo con las primeras luces del día.
Espero que no vaya a más. Que aguantar varios meses así puede resultar estresante.

La nevera

En mi colegio había un aula que llamábamos "la nevera" porque era una estancia tan gélida que, cada vez que teníamos que ir allí, debíamos ponernos abrigos. Era amplia, con capacidad para unos doscientos alumnos, con dos de sus paredes llenas de ventanas. Estaba al final de una de las alas del colegio de ahí que, independientemente de la dirección del viento, cada vez que acudíamos allí nos veíamos azotados por la fría brisa. Ni que decir tiene que lo peor de todo era ir en los días invernales, donde teníamos que cubrir nuestras manos con guantes a la hora de escribir y a muchos les castañeaban los dientes. Aunque pusieran la calefacción, el calor no se dejaba notar. Cuando los días veraniegos acechaban y estábamos a final de curso, solíamos hacer exámenes allí. Entonces sí que era un lujo ir por la frescura que había en "la nevera".
Recuerdo aquella aula porque mi piso estos días me recuerda aquel frío insondable. Es como si las ráfagas del gélido viento me acecharan en cada rincón y de poco sirven las chaquetas y las ropas de abrigo. Tengo los dedos entumecidos, pero me resisto a ponerme guantes en mi casa. No sé cuánto tiempo tardará en calentarse, calculo que hoy ya habrán cargado los radiadores y que el calor empezará a dejarse notar. Me pregunto cómo he tardado tanto tiempo en darle a una única tecla para que esto empiece a caldearse.

viernes, octubre 24, 2008

Última carrera: Valencia

Aquí termina el Campeonato del Mundo de GP. Hace dos meses se me pasó por la cabeza ir a Valencia, aún cuando no se sabía quién iba a ganar, pero ahora con Valentino Rossi como número uno ya no tiene tanta emoción, aunque seguro que el domingo lucha, una vez más, por quedar el primero en el podio.

Mi porrita:
1º Valentino Rossi (al que creo que siempre le he puesto este año en esta posición, incluso cuando al principio no ganaba)
2º Dani Pedrosa
3º Niki Hayden
La pole se la dejaré a Stoner, aunque no sé, el fin de semana pasado estaba algo desganado. Igual debería optar por poner a algún español. Al fin y al cabo, la tierra siempre tira y cada piloto se lo curra más si corre en casa.

"El último tren a Auschwitz"

Con motivo del cumpleaños del Führer, en 1943 los nazis terminan de "limpiar" Berlín de judíos. Encuentran a 688 judíos que montan hacinados en vagones para ganado. Les dan un cubo de agua para cada vagón (que lleva más de cien personas) y para los seis días que dura el viaje hasta el campo de Auschwitz.
En el camino y bajo los estragos de la deshidratación, recuerdan momentos felices del pasado. Muchos mueren porque no pueden aguantarlo. Otros caen en la locura. Y los pocos que se sienten con fuerzas intentan escapar porque están seguros de cuál es su destino.

Un viernes como otro cualquiera

Al abrir los ojos esta mañana ni siquiera he caído en el día que era. Viernes, de nuevo. Se me ha pasado esta semana volando. A pesar de que miro para atrás y me da la sensación de que los días pasan muy lentamente. Si parece que fue hace meses cuando me llamaron para notificarme el premio y ni siquiera se ha cumplido aún el mes.
Hoy he quedado para ir al cine. No es que tenga muchas ganas, quizás por el frío que se hace notar en todas mis articulaciones, pero sobre todo porque me pilla lejos. Y porque ya sé cómo termina la película.
Esta mañana he de hacer muchas cosas, como limpiar todo el piso y, sí, que ya va siendo hora, poner la calefacción, que el tiempo ha cambiado de manera radical esta semana. Lo bueno es que el nórdico no deja notar ese aire siniestro que me rodea. Ni siquiera he cogido un catarro aún -tocaré madera-. Aunque, por las mañanas al despertar, tenga la punta de la nariz como un témpano de hielo.
Lo peor de todo es la somnolencia, esta extraña somnolencia que me invade profundamente, por la que tengo que hacer titánicos esfuerzos para no caer muerta de sueño hasta que amanezca. Aunque dentro de lo malo siempre hay algo bueno: ahora no doy vueltas en la cama intentando, durante horas, conciliar un sueño imposible, sino que me duermo directamente.

Mengues

Se cuenta en Cantabria que, si subes en medianoche un día de plenilunio a la parte más alta de un monte y buscas bajo los helechos, encontrarás unos gusanos amarillentos, de gran fuerza hipnótica, de la que solamente te puedes librar si llevas contigo una camisa de culebra o parte de su cola. Si los coges y los guardas en un alfiletero, te proporcionarán grandes poderes. Sin embargo, no puedes olvidarte de darles de comer a diario, y nunca de noche, dos libras de carne, pues tienen enorme apetito y podrían devorarte. A veces recuerdan a los mamarru vascos, que se atrapan dejando un alfiletero abierto la noche de San Juan en el monte.

jueves, octubre 23, 2008

El niño con el pijama de rayas


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Hace muchos meses ya que me recomendaron este libro. Creo que entonces ni siquiera puse atención. Imaginaba que sería una historia para "niños", que no habría mucho más y no me tomé en serio leérmela hasta que me convencieron para ir a verla al cine mañana. No soporto ver una película antes que leerme el libro, así que en dos días me lo he apurado. Podría haber sido en menos tiempo, pues 200 páginas con un lenguaje tan sencillo pasan casi sin darnos cuenta.
La historia es una especie de fábula o de "cuento" enfocado desde la perspectiva de la mente de un niño de nueve años, Bruno -de ahí el vocabulario sencillo- y el mundo que le rodea.
Él vive cómodamente en su enorme casa de Berlín, con sus padres y su hermana y, tras la cena con un hombre importante al que él llama "el Furias" (porque no sabe pronunciar Führer), hacen las maletas y se van a Auschwitz (que él llama Auchviz). Allí echa de menos a sus amigos de la ciudad, se siente solitario y empieza a explorar los alrededores. Lo primero que le llama la atención es la gran alambrada que se ve a lo lejos, donde todos (hombres, ancianos y niños) van vestidos con pijamas a rayas. Un día, conoce a otro niño, Shmuel, que está sentado al otro lado y comienza una amistad. Pero no es una amistad como las que tenía antes, porque no pueden jugar, ni correr, ni hacer nada más que hablar. Alemán y judío comparan sus respectivas vidas, hablan de sus familias, de lo que hacían antes... hasta que un año después, el comandante decide que aquél no es un buen lugar para su familia ni para educar a sus hijos. La víspera de marchar, Bruno decide cruzar la alambrada disfrazado con un pijama de rayas que le trae su amigo. Cuando están dentro les encierran en un barracón y nada más se vuelve a saber de Bruno. Su padre encuentra las ropas de su hijo y el hueco por la parte inferior de la alambrada y descubre lo que le ha pasado a Bruno.

Lo que a simple vista parece una historia ocurrida en 1942 en un campo de concentración tiene una profundidad mucho más insólita. La alambrada que separa es el símbolo principal de toda la historia. Son dos niños que no pueden tocarse, no pueden jugar, no pueden compartir nada. Vienen de dos mundos diferentes. Paradójicamente, ese muro invisible que debería servir para separarlos es lo que les une y les convierte en amigos. Sólo al final, en la cámara de gas, se dan la mano por primera y última vez, como si no quisieran perder ese contacto nunca.
También, cuando Bruno ha cruzado la alambrada me ha recordado al mito de La Caverna de Platón. Él ve un poco de lo que hay al otro lado y un día consigue evadirse de su mundo real, creyendo que el otro mundo es mejor. Claro que no lo comprende hasta que no es demasiado tarde.
Por supuesto, he llorado. No es un libro que deje indiferente, a pesar de que el final es sobradamente previsible.

Nostalgia de otras épocas

No sé si es la época. No sé si es el tiempo. Lo que sé es que hace dos días eché de menos algo. A veces me pregunto cómo una persona es capaz de desconectar radicalmente de todo sin volver la vista atrás una sola vez. Dos años después regresan los recuerdos, los rostros, las palabras y sientes la terrible necesidad de saber qué será de aquellas personas.
Porque lo que se ha perdido no tiene vuelta de hoja, eso ya no se puede recuperar. Por eso, un día terminas valorando más a las personas, la importancia de que estén o no estén cerca. Y entonces te das cuenta de lo que ha pasado el tiempo, de que ahora tienes una arruga más que antes no estaba ahí, que una hebra de plata sale de tu cabello y te recuerda que no se puede volver atrás, que la vida sigue, pese a todo.

Este año no iré al cementerio. Sólo imaginaré cómo quedarán los pétalos blancos de seis rosas blancas sobre la blanca lápida.

"It"

Como ya vaticiné anoche, hoy tocaba la película, que es una poco fiel y malísima adaptación del libro. Ni siquiera me ha dado miedo, más bien al contrario: cuando veía al payaso Pennywise me entraba la risa. Incluso es decepcionante. Después de lo que disfruté leyéndolo, la película me deja un sabor agridulce.
Empezando por los personajes, en la infancia son pasables. Cuando han pasado 30 años (en el libro son 27), mientras que en el libro Bill Denbrough (Richard Thomas) impone, los rasgos de su fuerte personalidad entran por todos los poros del lector, haciéndole incluso perder la respiración en ciertos momentos, el carisma de este personaje no tiene alma de líder. No impone, decepciona y da ganas de llorar. En la película, además, obvian muchas cosas, como que Beverly Marsh (Annette O'Toole) primero pasa por la cama de Bill, antes de darse cuenta de que finalmente se quedará con el célebre arquitecto, Ben Hanscom (John Ritter), actor al que le pega más el papel de jefe del grupo, tiene presencia y carisma.
Richie Tozier (Harry Anderson) lo borda. Quizás es el personaje adulto -del grupo de amigos- mejor logrado. Eddie Kapsbrack (Dennis Christopher) confiesa algo al final de la película -que nunca ha estado con mujer alguna-; no, en el libro está casado con una mujer que es como su madre y que se llama Myra. Tampoco se ve cómo la araña le arranca el brazo, al desangrarse muere. En la película no es así, la araña le coge entre sus garras y se supone que pierde la vida de los golpes.
Mike Hanlom (Tim Reid) no es atacado en el hotel donde se alojan sus amigos, sino en la Biblioteca. Este personaje es el nexo de unión de todos, tanto en el libro como en la película, la voz en off que va escribiendo todos los acontecimientos de Derry y que nos narra también mientras vemos las imágenes.
Stan Uris (Richard Masur) aparece muy poco, pero su cabeza hablando en la nevera es fantásticamente genial. Al menos, en la película se atienen a su suicidio.
Hay un personaje, Tom, la pareja de Beverly, que morirá al ser deslumbrado por la luz mortífera de la araña. Ha perseguido a su chica hasta Maine, pero en la película no lo hace. Aquí sólo aparece al principio. Y Henry Bowers parece tener 60 años. Es cierto que una persona que ha llevado mala vida y que no se cuida puede parecer mayor, pero se supone que tiene más o menos una edad similar a los otros (dos o tres años más como mucho).
Finalmente, el payaso Pennywise (Tim Curry) es espectacular. Tanto cuando se ríe, engaña a los niños o se pone violento repentinamente hace disfrutar. Estoy segura de que si le hubiera visto siendo pequeña hubiera tenido pesadillas con él. Ahora es diferente. Simplemente lo borda. Es genial.
Las visiones que ven están cambiadas. Por ejemplo, no aparece el pájaro que ve Stan, ni la casa a la que acuden Richie y Bill.

Curiosidades sobre la película
Bill es autor de una novela de terror titulada The Glowing (El brillo intenso), una referencia clara a la novela de Stephen King The Shining (El resplandor). En el libro habla de sus novelas, pero no hay ninguna que se llame así.
La actuación de Tim Curry como Pennywise es tan escalofriante y real que los actores lo evitaban en la filmación.

miércoles, octubre 22, 2008

Al alba

Lo peor de levantarse con las primeras luces del día (aunque todavía se ve oscuro) es que luego tendré obligatoriamente que echarme una siesta, pero como no contaré con tiempo material para hacerlo, me veo a las ocho de la tarde sujetándome los párpados con palillos y sintiéndome desgastada por dentro y por fuera. Pero tengo el truco para que no pase eso. Veré la película de "It", ya que siento curiosidad después de haberme acabado el libro en tiempo récord. No creo que el sueño pueda vencerme cuando el miedo se hace un hueco en mi estómago.
Lo peor es que octubre empieza a declinar, como las últimas tardes de sol. Y temo las torrenciales tormentas que caen últimamente. Jamás había visto al cielo descargar con tanta furia ni fuerza.
En cuanto abran las tiendas, voy a ir a comprar El niño con el pijama de rayas. No puedo permitir ver la película el viernes (la decisión está tomada) sin haberme leído el libro, a pesar de que me lo recomendaron hace varios meses y en numerosas ocasiones. Con la suerte que tengo, seguro que no lo encuentro en ninguna librería.
Debería devolver el libro sobre la Edad Media en Salamanca que cogí en la Biblioteca de Las Conchas. Aún me llegará otro aviso por correo. Llevo más de un mes de retraso. Como que no voy a poder sacar libros de allí hasta el próximo verano.
Ya me codeo con los del Registro como si fueran coleguitas. Primero uno que me salta dos veces y de memoria mi DNI. Me sentí abochornada. Después, a la hora de ir a pagar las tasas, me dio por tomarme un café y justamente apareció la otra registradora, con la que estuve de cháchara hasta que decidimos volver al Registro. Cuando cruzamos la puerta el segurata, al verme con ella, no me hizo pasar el bolso por el detector ni yo tuve que pasar por la puerta que pita. Si allí ya voy como por mi casa...

Odio el mes de octubre.

It (Eso)


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Derry, Maine, USA
Acaba de comenzar el verano de 1958 en una pequeña ciudad abandonada de las manos de Dios en la región de Maine, cuando se inician las multitudinarias desapariciones de niños y adolescentes. Unas veces, sus cadáveres descompuestos o incompletos flotan sobre las oscuras aguas del Kenduskeag; en otras ocasiones, no se les vuelve a ver.

Bill es el hermano mayor de Georgie, acaba de hacer un barquito de papel al pequeño, que ha salido a la calle para hacer navegar el barco, mientras Bill queda en cama, aquejado por una terrible gripe. Será la última vez que le vea con vida. Georgie persigue al barquito junto a las alcantarillas y en una de las bocas a los subterráneos se encuentra con el payaso Pennywise, que le arranca un brazo de cuajo, produciéndole la muerte en el acto. Bill se culpará del asesinato de su hermano durante toda la vida.
Ahí comienza la historia e investigación de lo que hay, desde siempre, bajo la ciudad de Derry. Ese verano, un grupo de niños de once años se convertirán en amigos inseparables. No son los típicos niños perfectos.
Bill es tartamudo, el indiscutible líder del grupo en el que siempre confían los demás y con el que los otros se sienten protegidos, dispuesto a encontrar, cueste lo que cueste, al asesino de Georgie. Tras el vacío dejado por su hermano, sus padres se han distanciado de él y se siente muy solo.
Eddie es el niño propenso a todo tipo de problemas y accidentes. Con una madre hipocondríaca que insiste en llevarle al hospital por cualquier nimiedad, han inventado un asma que no tiene. Físicamente es el más débil, a pesar de que el farmacéutico de la ciudad le intenta abrir los ojos diciéndole que su enfermedad sólo está en su cabeza y no en su cuerpo. Tiene un gran sentido de la orientación, “una brújula en la cabeza”.
Ben está terriblemente gordo, pero toda su obesidad es paralela a una enorme inteligencia y a una gran serenidad. Es capaz de construir cualquier cosa sin necesidad de mirar en un libro para llevar a cabo sus proyectos.
Richie es el Bocazas, el que no puede controlar lo que dice, el mal imitador de voces ajenas, el bromista y el gracioso. Adora el Rock and Roll. Y odia sus inmensas gafas, que casi siempre reciben los golpes de Henry y sus secuaces.
Stan es judío. Siempre va perfectamente vestido y arreglado, pero su mente es la más débil de todos, la que antes se desmoraliza y, si hay que echarte atrás en alguna aventura, es el primero en hacerlo.
Beverly es la chica de cabellos rojos, acosada y maltratada por un padre que la ve más como mujer que como hija. Tiene una belleza especial y grandes cualidades para dotar a sus ropas de todo tipo de adornos. Su familia no cuenta con muchos recursos económicos.
Mike es el negro en una ciudad donde hay un mínimo porcentaje de gente de color y con una sociedad elitista de “raza blanca”. Es inteligente y trabajador.
Los siete forman un grupo perfecto, un número mágico, que llamarán Los Perdedores. Ben está enamorado hasta el tuétano de Bev, mientras ella ama a Bill. Juntos acuden a los Barrens, una explanada a las afueras de la ciudad, donde se acumulan los escombros, donde hay zonas selváticas, donde van a parar todos los desechos de los baños de la ciudad, el río Kenduskeag y sus innumerables canales y hasta un vertedero. Allí se construirán una casita en el suelo, gracias a las habilidades de Ben, donde estarán a salvo de los “matones” de la escuela.
Todos y cada uno de ellos, según sus circunstancias y características especiales, han sido perseguidos y apaleados por Henry Bowers, Belch Huggins y Victor Criss, que adoran perseguir y golpear a los supuestamente más débiles. El acoso ocurre día sí y día también, pero mientras Los Perdedores antes estaban solos, ahora han entrado en un círculo cerrado y perfecto de amigos.

Hace meses que han empezado a desaparecer niños. El primero fue Georgie, pero ha habido más casos. También Los Perdedores han visto al payaso Pennywise en sus múltiples formas, convertido en un ser al que cada uno tenía miedo en su imaginación: un hombre-lobo, un leproso, un pájaro inexistente... Mediante el rito de Chüd tienen una visión y descubren que Eso ha venido desde más allá de las estrellas y que siempre ha estado en Derry. Cayó, creando un enorme cráter, en lo que ahora es el centro de la ciudad. Ellos están dispuestos a acabar con Eso, sea cual sea su forma originaria y, para ello, entran en las cloacas de la ciudad.
Con once años, se enfrentarán a Eso, cuya apariencia real es parecida a la de una enorme araña. Aunque la Tortuga les ampara, ellos conseguirán herir a Eso, la vencerán, pero no acabarán con ella. Sólo Stan descubre que esa gigantesca araña está preñada y, al salir del subsuelo junto al Kenduskeag, hacen un juramento de sangre por el que, si Eso vuelve a reaparecer, volverán a Derry para acabar con ello.

El ciclo se repite cada 27 años. Es el año 1985. Todos Los Perdedores han rehecho su vida fuera de Derry, todos excepto Mike, que ha seguido de cerca las desapariciones de niños y se ha asegurado antes de llamarles a todos para que regresen según la promesa que hicieron cuando creían haber acabado con Eso. Y todos menos Mike, porque es el único que permanece en la ciudad, han olvidado lo que ocurrió cuando tenían once años.
Bill Denbrough se ha convertido en un novelista famoso. Está casado con una actriz, Audra, aunque no recuerda que el parecido de su esposa es bastante parecido a su primer amor, Bev. Está en Inglaterra cuando recibe la llamada de Mike.
Stan Uris es un acaudalado contable que vive felizmente en una bonita casa con su bella esposa. Han intentado tener hijos, sin éxito, lo que frustra la relación entre los dos. Quitando ese ligero problemilla, lo demás les va bien. Cuando Stan recibe la llamada se va al baño y se corta las venas, no sin antes dejar escrito en la pared con su propia sangre la palabra “It”. Será el único que no acuda a la cita 27 años después.
Richie Tozier es un famoso disc-jockey de Los Ángeles. Tiene una enorme casa y vive solo. Sus voces han madurado con el tiempo y es requerido por muchas productoras y emisoras de radio.
Eddie Kapsbrack se ha casado con una mujer que es la réplica exacta de su madre. Myra siempre le está protegiendo y dándole todo tipo de medicinas. Tiene una exitosa empresa de limusinas, que contratan todo tipo de famosos, sobre todo actores.
Beverly Marsh tiene una empresa de diseño de moda en Chicago, también bastante exitosa. Es su marido Tom el que la ha ayudado a crearla. Tom es la réplica de su padre porque también la pega y maltrata con saña. Bev ha aguantado todo, pero esta vez se defiende con uñas y dientes, logrando escapar del sádico de su marido.
Ben Hanscom se ha convertido en un famoso arquitecto mundial. Su vida es muy solitaria. En la llanura de Nebraska donde vive muchos le han tomado por homosexual porque nunca le han visto con una mujer, pese a que es un hombre muy apuesto, ya que no es el niño gordito de su infancia. Sigue la misma rutina todas las semanas, hasta que recibe la fatídica llamada desde su ciudad natal.
Mike Hanlon se ha convertido en el director de la Biblioteca Pública de Derry. Es un hombre respetado y solitario, que ha dedicado su vida a investigar sobre Eso. Así ha descubierto cómo se creó Derry, las desapariciones masivas a lo largo de los siglos, el extraño ser que acecha a los niños de la ciudad que está completamente seguro que se esconde bajo el subsuelo. También ha llegado a una incómoda verdad: todos sus amigos se han convertido en personas adineradas –menos él- y ninguno de ellos ha tenido descendencia, aunque lo hayan intentado.
El payaso Pennywise ha regresado y deja su marca allí donde aparece: unos globos que por lo general llevan algún mensaje.
Esta vez tienen que acabar con él, aunque todos han olvidado lo que pasó 27 años antes. Los recuerdos empiezan a fluir a medida que pasan las horas y se acercan a Eso.
Henry Bowers está en un psiquiátrico cercano. Mientras que sus dos amigos murieron asesinados por Eso, el esbirro es ayudado por “las voces de la luna” a fugarse del hospital donde lleva tantos años y es obligado a asesinar a Los Perdedores, viendo a veces los rostros de sus amigos, tal y como eran cuando murieron. Consigue herir de gravedad a Mike, pero cuando va al hotel donde se aloja el resto, Eddie le mata en defensa propia.

Reunidos de madrugada -a excepción de Stan y Mike, que han quedado fuera de juego-, deciden que deben acudir a los conductos subterráneos donde ya estuvieron una vez, para acabar finalmente con Eso. Saben que es su obligación y que están en peligro. Lo que desconocen es que tanto Audra como Tom han llegado a Derry detrás de sus respectivos cónyuges. Tom morirá del impacto y Audra se quedará catatónica. Eso sabe lo que hace: para destruir al grupo debe destruir la moral de Bill. Todos se enfrentan a la enorme araña, descubriendo lo que 27 años antes había observado Stan: Eso está embarazada y no tardarán mucho en abrirse sus huevos. Bill y Richie son los primeros que atacan a su fatal enemigo, pero será Eddie el que acabe de un golpe fatal con Eso, aunque para ello pierda la vida y su cuerpo quede sumergido para siempre bajo las calles del centro de Derry.
La ciudad ha empezado a hundirse volviendo a su forma original cuando ellos ven, por fin, la luz del sol. Richie es el primero de marcharse a Los Ángeles. Mike, desde el hospital, se ha dado cuenta de que ha empezado a olvidar y sabe que esta vez es para siempre. Ben y Beverly se han marchado juntos de la ciudad. Mientras, Bill se aloja con su esposa en la casa de Mike, esperando que ella salga de ese estado catatónico. Y entonces descubre que debe coger su vieja bicicleta y pedalear por la ciudad para recuperar a Audra.

martes, octubre 21, 2008

Alicornio

También llamado unicornio o alicor, en casi todas las mitologías antiguas se le ha representado como símbolo del bien, noble, puro y de gran inteligencia. Se trata de un caballo blanco de aspecto vigoroso, que lleva un cuerno en espiral en el centro de la frente, adopta algunas veces barba de chivo, cola de león, ojos de azul intenso y patas de antílope, mientras que en otras ocasiones tiene la piel multicolor, la cabeza roja y el cuerpo blanco.
Otra versión dice que el unicornio es una áspera fiera, semejante al caballo en todo el cuerpo, al ciervo en la cabeza, al elefante en los pies, al jabalí en la cola. Tiene un bramido horrible y en medio de la frente un cuerno negro, de dos codos de largo.
La única forma de domesticarlo es conseguir que apoye la cabeza en el regazo de una doncella virgen, aunque esta cualidad también se emplea para matarle.
Gracias a la magia de su cuerno, se cree que pueden vivir mil años, por lo que muchos les tienen por inmortales. Esta propiedad les hace vulnerables. A su apéndice frontal se le atribuye la detección de cualquier tipo de veneno y sanar heridas con un simple roce.
Resistente a la magia y a cualquier tipo de hechizo, independiente y solitario, solamente se rinde a las vírgenes de corazón puro, a las que permite que le utilicen como montura, defendiéndolas con su propia vida.

En Cantabria, donde se le describe como un caballo blanco con cabeza púrpura, ojos azules, cola de león y patas de gamo, tiene unas alitas sobre las pezuñas, que le proporcionan la tremenda velocidad a la que puede desplazarse y que impide que se le vea, y también las que le dan el nombre de alicornio. Vive en las cumbres inaccesibles por encima de la zona de nubes, donde el tiempo siempre es soleado, bebe agua de los manantiales más puros y come flores tiernas. Tiene enorme fuerza, sólo se le puede capturar empleando una doncella, a la que se acerca con mansedumbre agachando la cabeza ante ella. El que beba del cuerno convertido en vaso, nunca ha de tener ningún veneno y no sufrirá epilepsia ni males de estómago.

En el Bierzo, se le describe como un ave fantástica, cuyo cuerno goza también con facultades curativas. Es un ave bicéfala, similar a un águila con garras de león y dotada de un cuerno sobre cada una de sus cabezas. Para curar los casos de envenenamiento con el cuerno con el cuerno del alicor, hay que meter en el agua la punta, con la que se traza un número impar de veces la señal de la cruz y dárselo a beber a quien esté envenenado.

lunes, octubre 20, 2008

20 de octubre

En medio de la somnolencia que me invadía, me quedé dormida con una sonrisa especial. Aunque lo hubiera olvidado, hoy es un día marcado en el calendario. El subconsciente me hubiera traído al presente recuerdos de otras épocas, momentos del pasado que ya no volverán, que no se podrán repetir, porque falta esa persona.
Hoy es el cumpleaños de mi tío. Por eso anoche vi su rostro sonriente en mis retinas, tal y como era antes de la enfermedad que se lo llevó para siempre.
Hace dos años tal día como hoy, y los anteriores, podía oír su voz, podía felicitarle y escuchar un: "gracias, sobrina". Lamentablemente, ya no puedo hacerlo. Lo que sí puedo es rememorar aquellos momentos y musitar un insonoro Feliz cumpleaños, tío, estés donde estés. En mi fuero interno, sé que ha recibido el mensaje.

"Los crímenes de Oxford"

Arthur Seldom (John Hurt) es un catedrático erudito e inalcanzable en Oxford. Los alumnos, cuando le escuchan, se quedan anonadados con las relaciones entre la filosofía y las matemáticas. Para un joven americano recién llegado a la ciudad y que admira a Seldom es muy difícil llegar a él. Martin (Elijah Wood) quiere que el profesor dirija su tesis doctoral, pero no sabe cómo llamar su atención. Martin se aloja en casa de una conocida del profesor, la señora Eagleton (Anna Massey), que vive y a la que cuida su hija Beth (Julie Cox). La hija se enamora de Martin, que la ignora porque acaba de conocer a una enfermera que le atrae de manera especial, Lorna (Leonor Watling).Un día, Martin llega a casa y se encuentra en la puerta con Seldom. Los dos unen sus vidas porque presencian ante ellos el cadáver de la señora Eagleton, que ha sido asesinada. Así que buscan las piezas necesarias para encontrar al asesino, ya que con cada crimen deja una nota con un símbolo matemático, para llamar la atención del profesor. Martin tendrá que elegir entre Seldom y Lorna, descubriendo finalmente al verdadero culpable.