lunes, enero 08, 2018

Toda una vida

Hoy es el cumpleaños de mi abuela. Son ochenta y algo. No lo tengo claro. Si se lo preguntara a ella es posible que tampoco supiera decirme.
Me entristece hablar de mi abuela, porque lleva soportando durante años demencia senil. Cuando hablo con ella siempre tengo el corazón en un puño, pues no sé si me reconocerá o me llamará por el nombre de otra persona. Aunque lo cierto es que últimamente siempre he podido hablar con ella bien.
Ochenta y muchos... Es toda una vida.

Reír es gratis

Pocos libros consiguen hacerme reír, y es que me parece complicado escribir algo que te suelte unas buenas carcajadas.
Pues llevo un rato riéndome sin parar. Me he dado cuenta que estaba echándome unas carcajadas de forma inesperada.
He tenido que parar. Es que no lo esperaba, aún no he leído mucho de la historia y ya me estoy riendo. No sé cómo acabará la cosa.
Lo que sé es que me ha venido genial ese momento de risas.
Voy a seguir leyendo. Es posible que esté riendo toda la tarde...

Vistas excepcionales

Desde donde estoy tengo unas vistas excelentes, con los tejados nevados y el sol que está derritiendo toda la nieve.
Da gusto.

domingo, enero 07, 2018

Paraguas...

Esta mañana mi padre y yo hemos dejado nuestros paraguas en la plaza de garaje, a ver si se quitaba el agua.
Ya casi se me olvida que mi padre lleva en su coche un paraguas mío de Kukuxumusu y que a veces tengo que echar mano de él.
Me pregunto si esta noche seguirían los paraguas donde los hemos dejado esta mañana o nos los han birlado...
En mi casa tengo otro paraguas de lunares, pero se me olvida cogerlo cuando llueve. Siempre me olvido del paraguas.

Jardín de invierno


La lectura de esta novela me ha llevado una semana, y pensaba que me la leería en la mitad de tiempo. No sabría decir si me ha gustado o no, porque la primera mitad me ha parecido aburrida y me entraba el sueño y sólo al final consigue hacerme despertar y valorar la historia. Pero he leído mejores novelas sobre el sitio de Leningrado en la IIª Guerra Mundial, como El jinete de bronce.
Tengo que decir que Kristin Hannah es una buena narradora y quizás eso "salve" el libro, porque ganas me han dado de abandonar. Se me hizo muy pesado, y ahora al final el giro ha sido tan sorprendente que me cuesta valorarlo en su conjunto.
La novela viene a contarnos la historia de una familia norteamericana, los Whitson. Las hijas se independizaron mucho tiempo atrás, y no visitan mucho su casa, ya que con su padre se llevan bien, pero su madre siempre ha sido fría con ellas, por lo que crecieron con la idea de que su madre las odiaba. Meredith trabaja en la empresa que creó su padre, y Nina es fotógrafa profesional que viaja por el mundo inmortalizando las desgracias ajenas. Sin embargo, Evan Whitson está a punto de morir y la familia se reúne junto a su lecho de muerte. Las dos hermanas no se aguantan porque tienen personalidades dispares, pero Evan consigue que le prometan que le exigirán a su madre que les narre hasta el final el cuento del príncipe y la campesina.
Cuando el padre fallece, Meredith decide "empaquetar" la vida de su madre y enviar a Anya a una residencia, pero Nina regresa de África y se propone cuidarla e insistir en que le cuente ese cuento. Su madre en un principio se opone, pero terminará cediendo. Las hijas comprenderán muy pronto que en realidad la Vera protagonista del cuento es su propia madre, rusa de nacimiento, que vivió el sitio de Leningrado, que perdió a su primer marido Sasha y a sus hijos Anya y Leo...
Entonces Nina decide regalarles un viaje a Alaska, donde su madre siempre había querido ir, y allí se producirá un encuentro inesperado.

Durante todo el libro se hace mención a las Belye Nochi, y hasta el final no se define claramente qué es: es ese momento en que no termina de anochecer, esas noches claras, que supuestamente serán numerosas en el frío ruso. Cuando lo ha descrito no he tenido más que mirar por la ventana, con esta noche clara en que no ha terminado de anochecer, porque hoy aquí también hay una Belye Nochi.

LA AUTORA:

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Kristin Hannah nació en 1960 en el sur de California. Después de una infancia pasada junto al mar, su padre trasladó a la familia al oeste de Washington cuando Kristin tenía ocho años. Durante el último curso en la universidad, tuvo que enfrentarse a la enfermedad de su madre, que padecía un cáncer terminal y con quien escribía a cuatro manos. Años después, Kristin retomó sus escritos, de los que surgió su primer libro en 1990. Desde entonces la autora ha ganado numerosos premios y ha publicado una veintena de novelas de gran éxito en Estados Unidos, entre las que destacan El baile de las luciérnagas (2008), Jardín de invierno (2010) y muy especialmente El ruiseñor (2015), con más de un millón y medio de ejemplares vendidos y por la que recibió el Premio Goodreads a la mejor novela de ficción histórica. Vive con su marido y su hijo en la región del Pacífico Noroeste y Hawái.

EL LIBRO:

Título original: Winter Garden
Autora: Kristin Hannah
Traductora: Inés Beláustegui Trias
Editorial: De Bolsillo (1ª edición, febrero de 2017)
Número de páginas: 456
ISBN: 9788466338455

Valoración: 7/10

RETOS:

Niebla y nieve

Hace unos minutos que he llegado a casa. Hace tanto frío...
La carretera está limpia, pero hay mucha nieve por todos los sitios.
Aún no me he quitado el abrigo, y es que aún no sé para qué diantres quité la calefacción ayer si los termostatos inteligentes mantienen el calor y se apaga y se enciende sin tener que hacer yo nada.
Qué frío. Estoy agotada porque he tenido sesión de niñas durante varias horas.

Todo abierto

Ya termina la Navidad y en Alcampo estaban recogiendo bastante. Porque ahora empiezan las rebajas, motivo por el que hoy se encuentra todo abierto.
Digamos que a mí me ha venido bien que el hipermercado estuviera abierto hoy. En cuanto a las rebajas, suelo huir, ya que yo compro cosas cuando las necesito, y ese "comprar por comprar" en época de rebajas no va conmigo.

Fuerza de voluntad

He entrado en una librería y no he comprado ningún libro para mí, por lo que me puedo dar con un canto en los dientes. Sólo iba a comprar un libro para una amiga y aunque he mirado durante mucho tiempo no he salido más que con ese libro.
Se ve que a veces cumplo objetivos: no comprar libros hasta vaciar estanterías...

Desayuno en buena compañía

Hoy mi padre y yo nos hemos ido a desayunar juntos, a una cafetería donde antes íbamos mucho y ahora no tanto.
Después de ahí yo he estado de compras, que hoy está todo abierto.

sábado, enero 06, 2018

Noche de nieve

Logroño está algo nevado. No quiero imaginar cuando llegue a mi casa mañana. Aquello estará mucho más nevado.
Mi hermano pequeño se encuentra parado en la autovía porque un camión se ha cruzado, así que igual tiene para varias horas.
Menudo incordio.

Cosas de niñas

Mis sobrinas me regalan sus dibujos cada vez que se ponen a pintar.
Así compruebo los avances.
Debería haber hecho una foto a la imagen cuando la he tuneado a mi manera. Justo nos íbamos...

A la hora de cenar

Hay días que no ceno, que tomo alguna magdalena y un café con leche y me basta. Hoy es uno de esos días, pero como no tengo magdalenas aquí he decidido empezar el roscón, aunque tanta nata me empalaga. El roscón estaba entero, pues he ido a partir donde estaba la china, que aquí no era ni un rey ni un haba, sino un búho. Y bastante grande.
Sigo pensando que el roscón, y los postres dulces en general, me resultan empalagosos.

¡Tozudo!

Ya imagino a mi hermano jugando con sus hijas a ver quién carga más enseres en el burro.
Mis sobrinas se han empezado a reír cuando lo han visto.

Comida familiar

Hoy no sólo era el día de Reyes, en mi casa también se celebra el cumpleaños de mi madre y hace años que vamos a comer de restaurante.
Hemos estado en el Principal, en Portales, y la verdad es que se come bastante bien, un poco lentos, pero la comida es exquisita.
Mis sobrinas me han hecho sentarme a su lado y no han permitido que nadie me quitara el sitio.
Con la mayor he tenido una conversación seria porque ya no le gusta Baltasar, sino Melchor, y todo porque ayer le dio la mano.
Luego le ha faltado tiempo para decirle a la abuela que su tía estaba comiendo pescado. Y es que el tataki me encanta.
En cuanto a la pequeña ha habido un momento en que se me ha encaramado y he tenido que jugar con ella a los animalitos, que básicamente se trata de que yo le doy pistas sobre un animal y ella tiene que adivinar de qué animal se trata.
Cuando hemos salido del restaurante nevaba sin parar.

Roscón de Reyes

A mi madre le han regalado el Roscón de Reyes. Tiene buena pinta, pero hasta la noche no lo probaremos.
Un año me tocó el rey a mí, generalmente le toca a mi abuela.

Blanco...

En el alto de San Antón la carretera estaba blanca. Ha sido el único tramo así. Por el otro sentido pasaba la máquina quitanieves...
Ya estamos a un paso de Logroño.

De cumpleaños

Hoy es el cumpleaños de mi madre y toca comida familiar en restaurante.
Después de todo, hoy es el día que más disfruto de la Navidad. Y es que hace dos años celebramos su cumpleaños en el hospital, así que supongo que cuando nos ocurren cosas de esas valoramos mucho más todo lo que tenemos.
Esas comidas se alargan hasta casi la hora de cenar.
Y me niego a volver después, menos si está nevando. También es que mañana abren los comercios por las rebajas. Tengo que comprar un regalo a una amiga que anoche quedó decepcionada con su amigo invisible, ya le dije que el mío iba a compensar, quiero verla sonreír. También pensé en que me apetecía mucho hacer otro segundo regalo, pero ése no lo haré. Supongo que a veces nos tenemos que frenar en ciertas situaciones aunque nos apetezca mucho hacer algo.

Regalos de Reyes

En mi familia nos dimos los regalos en Nochebuena. Con las sobrinas nos dividimos, aunque yo les compré en Nochebuena y ahora en Reyes.
Me han dicho mi hermano y mi cuñada que no se me ocurra llevárselos, que las niñas preguntaron si los Reyes venían a mi casa y serán ellas las que vengan a mi casa a recogerlos.
Eso me obliga a dejar el árbol un tiempo más, que tampoco me importa mucho, porque tardo en recogerlo mucho menos que en ponerlo.

Nevando

Sigue nevando sin parar. Los tejados están blancos, aunque el suelo sólo está mojado.
Desde que me he despertado nieva sin parar.
Debería pensar en ir haciendo la maleta. Esta noche dormiré en Logroño.

Instantes de paz

La situación es que pasan de las nueve de la mañana y fuera está nevando. Me reía anoche porque llovía y hoy ha amanecido no blanco, pero sí nevando. Espero que no cuaje.
Tras desayunar y sin prisas, leer en la cama sin pensar en ninguna responsabilidad más es, sin duda, un placer inaudito.

viernes, enero 05, 2018

Llueve sin parar

Han dicho que esta noche iba a nevar. Pero si llueve no nieva. Y ha empezado a llover sin parar.
A mí que me gusta la lluvia me encanta escuchar las gotas fuera, y es que además llueve con fuerza.
Que no nieve, ni que haga viento, pero que llueva mucho.
Mañana igual tengo que llevar paraguas, aunque hay muchas posibilidades de que lo pierda.

Tarde de Reyes

Imagen relacionada
Hay veces que cuando la obligación nos aprieta no queda más remedio que olvidarnos del mundo entero. A mí me han dado las tres de la tarde, las cuatro, las cinco, las 20.30h frente al ordenador, y hace unos minutos he llegado a casa. Con la satisfacción de haber hecho todo lo que me había propuesto para hoy. Y es que he dejado mi mesa tan vacía como si fuera a empezar de cero el lunes. Al descargarme durante horas esta tarde, es como si en realidad el lunes empezara de cero. Estoy agotada mentalmente y no debería ni haber encendido mi portátil. Pero me encuentro más ligera. 
También hoy debería haberme marchado a Logroño, pero primero era la obligación. Al no marcharme, ya he quedado esta noche para echar un bingo en un bar donde siempre hacen bingos la noche de Reyes. No sé si nos dejarán entrar, porque una amiga siempre se lleva algo en todos los bingos. 

Vamos, que a los Reyes Magos los he sentido... pero de lejos.
Mañana tengo una conversación pendiente con mi sobrina mayor, que me dijo que le gustaba Baltasar porque no tenía barba y los otros sí, pero hoy le ha dado la mano a Melchor. Voy a preguntarle si ahora le gusta más Melchor que Baltasar.

jueves, enero 04, 2018

Magic moments

Hay momentos en el día que son mágicos. Y la magia, muchas veces, viene por las personas que nos rodean. Creo que yo cuento con varios de esos momentos mágicos en el día a día. Cuando, antes de ir a dormir, los recuerdo me hacen sonreír. 
Y muchos de esos momentos los traen personas únicas, auténticas. 

En estos momentos me estoy dejando mecer por la paz que trae la noche, esos momentos previos a dormir. Momentos cargados de magia.

Mike Oldfield, Moonlight Shadow

Una tarde en Lerma y Covarrubias

Palacio Ducal y Plaza Mayor, Lerma

Había pasado infinidad de veces junto a Lerma y me hechizaban sus torres picudas. Así que por mi parte no había duda. La arquitectura del siglo XVII de Lerma me recuerda al Madrid de los Austrias y a San Lorenzo del Escorial, lo que no esperaba es que hubiera tantas cuestas. 
Tras subir a la parte alta de la ciudad, donde nos encontramos con el magnífico Palacio Ducal de estilo herreriano, convertido en parador (el único parador de turismo de la provincia de Burgos). Fue residencia durante el siglo XVII de Francisco Sandoval y Rojas, primer duque de Lerma y valido del rey Felipe III, cuando la corte fue trasladada a Valladolid.
Iglesia colegial de San Pedro (siglo XVII)

Tras cruzar la enorme plaza, nos adentramos en una callejuela en dirección al edificio del Ayuntamiento, que también albergaba la oficina de turismo. Lo primero que me llamó la atención fue un plano de tres dimensiones donde se veía el pasadizo que comunicaba el Palacio Ducal y la Iglesia Colegial de San Pedro. Hoy en día se puede recorrer un tramo del pasadizo y la puerta de entrada se encontraba justamente a nuestras espaldas. A lo largo del pasadizo, nos contaban algunas cosas sobre la vida del duque de Lerma, cuya vida privada enriqueció la inspiración de los autores del momento, que comenzaron a escribir sátiras sobre el duque. Aquí surge la sátira política. Fueron protegidos del duque de Lerma dos autores del momento, Lope de Vega y Quevedo, que no sólo escribieron sobre el duque sino que también hablan sobre la Villa de Lerma en varias de sus obras. 
No serían los únicos autores que nos encontraríamos en Lerma. Cuando terminaba el pasadizo nos encontrábamos ante un paisaje impactante, un mirador desde donde se ve toda la vega del río Arlanza y con un paseo denominado "De Zorrilla". No lo seguimos sino que continuamos hasta encontrarnos con la estatua de bronce de José Zorrilla junto a la iglesia colegial de San Pedro, también de estilo herreriano, y la parte más alta de la ciudad. 
Además de la parte alta de la ciudad que es del siglo XVII hay una zona medieval llena de callejuelas con direcciones intrincadas. Volvimos a salir por la puerta de la cárcel, el único arco que aún sobrevive de la muralla de acceso a la ciudad.

Ayuntamiento y Plaza Mayor de Covarrubias

Como aún era de día y Covarrubias no estaba lejos, decidimos ir a Covarrubias. Ya habíamos visitado Santo Domingo de Silos y Covarrubias en una excursión del colegio hace ya muchos años (estudiamos en el mismo colegio de pequeñas), por lo que los recuerdos de entonces estaban algo desvirtuados. Lo que no esperaba era encontrarme un pueblo tan pintoresco como el que encontramos, con un encanto muy navideño, como si nos encontráramos en un pueblo de cuento. 
Recorrer Covarrubias fue casi mágico. Queríamos entrar a ver la Colegiata pero se encontraban en misa, trajimos loteria de allí e hicimos infinidad de fotos, aunque no con mi teléfono que con el 1% de batería no estaba dispuesta a que se me apagara allí por si me llamaban, como así fue.
Ayuntamiento de Haro

De Covarrubias y como aún teníamos que cenar, decidimos ir a Haro, ya más cerca de casa, y es que a mí me encanta el tapeo, sea donde sea. De hecho, hacía mucho que no iba a la Herradura de Haro.
La Plaza Mayor de Haro se encuentra de obras, y casi todos los bares de alrededor estaban cerrados. Con lo que tardo en ir a Haro cada vez, seguro que para la próxima ya está arreglada. 
Pincho del Beethoven, Haro

El Beethoven es visita casi obligada, pero subiendo una foto de un pincho de anoche es obvio que me entra el hambre porque todavía no he cenado. 
No quería alargarme mucho. La escapada fue genial, muy ilustrativa, aunque también gastronómica. 

Juntos, pero no revueltos

Iba tranquilamente por la calle cuando me he encontrado por casualidad con mi hermano pequeño. Los dos íbamos buscando regalos.
Como yo lo tenía claro y sólo tenía que comprar a mi madre, hemos ido a una boutique, pero "luego me acompañas a la juguetería". Con lo de mi madre ha sido comprar ropa, pagar al 50% y dividir todo en dos paquetes. Si es que nos entendemos demasiado bien. Aunque digan que somos como el perro y el gato, en realidad es que tenemos caracteres muy parejos, y hoy era un día en que nos tocaba entendernos, básicamente porque los dos pensábamos igual.
Después de dejar los dos paquetes en su coche he tenido que acompañarle a la juguetería. "¿Y tú a las niñas?". Le he mirado y le he explicado que ya los tengo en casa, a falta de uno y a falta de envolver en papel de regalo.
Como no le convencía nada y había mucha gente en la juguetería nos hemos marchado. Es capaz de hacerme acompañarle mañana a Toys'r'us.
Se ha quedado hablando con alguien por el camino y yo he ido al supermercado. Iba despistada y alguien me da en el carro, miro y: "¿Otra vez tú?". Alguien nos ha preguntado en ese momento que cómo llevábamos dos carros si íbamos juntos. Es que hay gente que sigue pensando que seguimos viviendo juntos o algo.
A mi hermano pequeño o no le veo nada o le veo varias veces al día, como hoy.

Regalos de Reyes

Enseguida saldré para comprar el regalo de Reyes para mi madre porque ese día es su cumpleaños. Yo por mi parte ya he recibido el regalo de Reyes por anticipado. También lo sabía y no espero recibir más.
Tengo para leer...

Desafío Libros de Colores 2018

Beleth, del blog Book eater, nos trae un año más el Desafío Libros de Colores. Como no me supone mucho esfuerzo, he decidido apuntarme también. 

La idea principal es leerse un libro donde predomine en la portada uno de los 13 colores siguientes:

(amarillo, naranja, rojo, rosa, morado, azul claro, azul oscuro, verde claro, verde oscuro, marrón, blanco, gris, negro)

El desafío empieza el día 1 de enero y termina el 31 de diciembre de 2018.  

Las instrucciones del desafío se encuentran AQUÍ.


Mi lista de libros:


Sol en Ezcaray

Hoy hace muy buen día en Ezcaray. Últimamente no hago más que saltar de un pueblo pintoresco a otro. Y es que a mí me agrada mucho venir a Ezcaray, aunque a veces ciertas circunstancias me lo impidan. 
Se agradece el sol.

Una tarde inesperada

No hace falta mucho para que me apunte a cualquier escapada inesperada, así que decidir ayer irnos un poco a la aventura hoy se ha convertido en una tarde de paseos, kilómetros y risas.
Estábamos en Lerma a las tres de la tarde, Covarrubias que conocí en una excursión hace mucho tiempo tiene su encanto navideño y en qué momento hemos decidido ir a cenar de pinchos a Haro.
Antes de llegar a la capital del vino, mi móvil se ha apagado y he tenido que tirar del teléfono del trabajo.
Hace media hora que he llegado a casa. Estoy algo cansada, pero qué bien sientan estas escapadas.
Me gustan las estatuas de bronce, y en Lerma estaba el señor José Zorrilla.
Mañana haré un resumen de la tarde de hoy, que ahora necesito dormir.

miércoles, enero 03, 2018

Ayuntamiento de Covarrubias

Hoy es uno de esos días que andamos kilómetros sin parar. Lerma, Covarrubias... estamos junto a Burgos y aún echaremos una Herradura en Haro para terminar el día.



Enviado desde mi dispositivo Samsung

Burgos, tierras del Cid

Me encantan las rutas imprevistas que surgen inesperadamente. Aquí andamos en Tierras del Cid.
Es una lástima que el cartel lo hayan destrozado de esa manera.

martes, enero 02, 2018

Y no abandonar...

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Hubo una época en la universidad en la que nos dio a todas por hacer punto. Tejí una bufanda larga larguísima que nunca he estrenado porque no llegué a terminarla. De hecho, sólo sé hacer el punto básico que hoy, varios años después, haría sin pensarlo. No llegué a terminarla porque me quedó pendiente decirle a mi madre cómo se hacía la última línea. Lo que es cierto es que tejer me resulta una actividad relajante, el simple hecho de estar con las agujas y la lana me resulta algo muy calmado. 
Siempre he pensado que cuando empezamos algo hay que llegar al final y terminarlo. Aunque ahora que lo pienso hay cosas que yo he dejado a medio terminar. Pero lo normal es que termine lo que empiezo. 
Por eso es casi imposible que deje un libro a medias. Es posible que en las dos últimas décadas sólo haya abandonado un único libro y es que me resultaba imposible seguir. Es muy raro que haga eso. Porque si abandono será definitivo y ese libro, No me cuentes tu vida, no lo volveré a retomar jamás. No es como cuando dejo a medias libros porque sé que no es el momento pero soy consciente de que volveré a cogerlos a posteriori
Sería buena idea recuperar las agujas y tejer de vez en cuando, o al menos terminar esa larguísima bufanda, porque me salió larga.

Cambio monedas de euro por libros

De los cinco libros que originalmente había pedido por el Tarro-Libros 2017 hay uno que se encuentra descatalogado: Las orquídeas rojas de Shanghai.
Hace unos meses leí a Pierre Lemaitre y me gustó mucho, así que cuando he visto que esas cuatro novelas de la misma saga que andan por los blogs se encontraban en un único volumen no lo he pensado dos veces. Me quedaba un libro de bolsillo y me ha costado elegir entre Víctor del Árbol y Jordi Sierra i Fabra.
He tenido que poner cinco euros.
Con esto no quiero pisar una librería ni física ni virtual en varios meses.

Como si fuera lunes

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Me da la sensación de que hoy es lunes, pero no. En un rato marcharé a la librería, que tengo ganas. Necesito despejarme. No en vano sigo con la preocupación por  mi padre, que hoy a las tres de la tarde ha entrado en el escáner. 
Por otro lado, acabo de echarme la manta a la cabeza y mañana ya he quedado para ir a comer fuera. Y eso conlleva una visita turística, ruta gastronómica y vuelta a casa antes de la medianoche. Casi como en verano, sólo que ahora anochece antes. No sabemos si ir a Lerma, a Laguardia, a los Cameros, a los pueblos de la Baja Navarra o qué. Al final, he tenido que decidir yo y, aunque esté a una hora y media, me he decantado por Lerma, claro que igual nos quedamos a mitad de camino y merendamos en La Pedraja o vamos a ver el Papamoscas de la Catedral de Burgos.
Lerma... he pasado innumerables veces por allí, pero nunca he entrado. 
Lo que ocurre en estos casos es que podríamos cambiar de destino en menos de un minuto... Pues mañana nos toca ruta por la zona de Burgos, todo esto a partir del mediodía.

lunes, enero 01, 2018

Pájaros

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Cuando era pequeña me regalaron un caballete con acuarelas. Tenía un set completo para haberme convertido en pintora. Pero desconocía cómo se pintaba con acuarelas. Yo lo intentaba pero no me salía. Echaba mucha pintura y poca agua. Mi primera pintura fue un pájaro y recuerdo aquel pájaro con mucho cariño porque lo creé de la nada. 
Cada mañana me acuerdo de aquel lienzo, cuando aún era una página en blanco, una página que se va llenando con el paso de las horas. De nosotros depende hacer un pájaro con vivos colores o un pájaro oscuro. Intento que todo sea colorido, incluso hay gente que me impulsa a hacer trazos de vivos colores, y entonces pienso que ese día ha tenido sentido. Aunque para mí el simple hecho del presente y de ser consciente del paso del tiempo ya tiene sentido. 
Que cada día del próximo año pintemos muchos pájaros de vivos colores. Eso es importante.

Hoy en día tengo el caballete arrinconado, las acuarelas se secaron y la paleta de colores está limpia. Hay otras maneras de aprender a pintar acuarelas y colorear cada día es una manera, un tanto abstracta, de hacerlo. 

De regalos

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Me he tirado un rato en Amazon buscando regalos para mis sobrinas. Parece ser que me llegarán entre el 5 y 12 de enero. Tengo vía libre hasta el fin de semana después de Reyes, que espero que sea cuando vengan a recogerlos.
También he estado buscando regalo para mi padre, que su cumpleaños es el 6 de enero, pero ahí no me he arriesgado y se lo compraré esta semana, por si acaso no llegara a tiempo.
Qué ganas tengo de que termine toda la parafernalia navideña...

El recuento

Como ya estamos a día 1 y no tengo nada mejor que hacer esta tarde, he abierto el Tarro-Libros 2017 y he hecho recuento.
En total tengo 113 euros, leí un total de 85 libros, de los que 28 llevan 2 euros, bien sea por criterios de calidad o bien por número de páginas (si sobrepasan las 500 podíamos meter 2 euros).
Lo que estoy pensando es que encargué cinco libros y me va a dar para comprar uno más, que directamente elegiré en la librería esta semana.
También me he apuntado al Tarro-Libros 2018, y no voy a decir que sean más euros. En realidad prefiero lecturas de calidad, así que espero leer muchos libros cuya trama me haga disfrutar.

En casa, por fin

Vuelve a silbar el aire en el exterior. Acabo de llegar a mi casa y ya puedo dedicarme a leer. Ya solo quedan los Reyes, aunque mi árbol de navidad quedará expuesto hasta que mis pequeñas recojan sus regalos.
Tengo expresamente prohibido llevárselos. Así que tendrán que venir.
Sólo me apetece repatingarme en el sofá y leer...

El horizonte

Cuando nos adentramos en SD aparece la ciudad desde lo alto. Es una imagen que me encanta.
Se ven bastantes kilómetros a la redonda.

Tantos kilómetros

A pesar de que ayer vine a mi casa hoy estábamos comiendo de nuevo en familia.
Estos días ando con una preocupación intensa por mi padre, que tiene un dolor de huesos que no se le quita. Mañana le harán un escáner. Yo creo que será algo de la columna; espero que no sea nada grave.
Y aquí andamos haciendo kilómetros.

Un año más

Pasada la euforia de la medianoche puedo decir que hoy he hecho planes para quedarme en Logroño y al final he venido a mi casa.
O más bien ha sido mi hermano pequeño el que ha hecho los planes por mí y al final se ha salido con la suya y hemos vuelto a mi casa.
Lleva diciéndome toda la semana que dormiría en mi casa y sí, hoy dormirá en mi casa. Voy a echar de menos los desayunos en Logroño, aunque es cuestión de unos pocos días, porque el sábado tengo que estar de nuevo allí, no porque vengan los Reyes, sino porque es el cumpleaños de mi madre, y me gustaría estar la víspera.
Por lo demás, esta tarde y noche ha habido una amalgama de felicitaciones por todos los sitios, llamadas inesperadas y la euforia colectiva que trae el nuevo año.
En Logroño en cada rincón había gente tirando cohetes y petardos.
Por una parte me hubiera gustado quedarme. Pero por otra... extraño mi cama.