Pensaba en voz alta: "Quiero escucharle" y sin pensarlo he cogido el teléfono y he marcado. Adoro escucharle. Demasiado.
Me he marchado más tarde de las nueve; curiosamente su coche estaba cerca y él aún seguía... En esos momentos me gustaría pasarme a verle...
martes, marzo 19, 2013
lunes, marzo 18, 2013
La bandera de la libertad
"En la bandera de la libertad bordé el amor más grande de mi vida". (Federico García Lorca)
Una de las obras que más me gustan de Lorca es la de Mariana Pineda, cuya trama trata de una mujer que borda una bandera liberal para entregársela a su amado, un rebelde liberal, en una época prohibida, ya que el absolutismo monárquico anula otras formas de pensamiento. Por esa bandera y aun siendo inocente, Mariana Pineda es encarcelada y condenada a muerte.
En realidad, Mariana Pineda no sólo simboliza la libertad, sino que en sí misma es la Libertad y, leyendo esta obra de teatro, es relativamente fácil que la memoria nos transporte a la célebre pintura de Delacroix, La libertad guiando al pueblo.
¡Qué cosas haríamos por amor...! No sé por qué de repente en mi mente se ha perfilado hoy la obra de Lorca, a quien hace tiempo que no leo. A quien disfrutaba leyendo, pese a cierta dificultad que desentrañaban algunas de sus obras. Sorteada la dificultad, Lorca era para disfrutarlo, y eso también me hace recordar a Selina, oriunda de Taiwán, filóloga inglesa que había venido a aprender español, y a quien le hacían estudiar la obra de Lorca, pese a que llevaba unos meses hablando un macarrónico español. Yo le explicaba a Lorca, recuerdo haberme pasado toda una tarde hablándole de la luna lorquiana.
¡Qué añoranza de la vida del estudiante! Aunque ahora tengo mi sueldo y cierta tranquilidad, aunque menos tiempo que entonces. Y quizás también algo menos de ilusión, aunque ilusión sigo teniendo...
¡Qué cosas haríamos por amor...! No sé por qué de repente en mi mente se ha perfilado hoy la obra de Lorca, a quien hace tiempo que no leo. A quien disfrutaba leyendo, pese a cierta dificultad que desentrañaban algunas de sus obras. Sorteada la dificultad, Lorca era para disfrutarlo, y eso también me hace recordar a Selina, oriunda de Taiwán, filóloga inglesa que había venido a aprender español, y a quien le hacían estudiar la obra de Lorca, pese a que llevaba unos meses hablando un macarrónico español. Yo le explicaba a Lorca, recuerdo haberme pasado toda una tarde hablándole de la luna lorquiana.
¡Qué añoranza de la vida del estudiante! Aunque ahora tengo mi sueldo y cierta tranquilidad, aunque menos tiempo que entonces. Y quizás también algo menos de ilusión, aunque ilusión sigo teniendo...
Los instantes de disfrute
El sábado por la mañana, cuando le tenía tan cerca, volví a sentirme reconfortada. No sé qué tiene él, qué hace para que en su presencia sienta que mi alma está siendo 'tocada' por las alas invisibles de un ángel. Pero además me siento segura, ya que él es como esa piedra angular que sujeta una parte importante de mi vida.
Últimamente tengo la impresión de que nos conocemos desde siempre; de que, en realidad, estamos hechos el uno para el otro. No necesito decir mucho para sentir que él comprende con un gesto que haga, o que él mire de una forma u otra para saber yo lo que llegará a continuación.
Saboreé esos momentos. ¿Cómo no iba a disfrutar de él...? Le recuerdo magistral, cuando miraba por el visor, cuando me mostraba su funcionamiento.
Es cierto que ya no me preocupa tanto el qué decir, o cómo me mira, quizás porque me he abierto a él como un libro, porque ya no intento gustarle como antes, sino que le muestro la persona que soy, sin más.
Cuando le contaba las peripecias de ese próximo viaje a Milán, veía cómo él comprendía perfectamente mi actuación.
Me siento demasiado a gusto con él y me da la sensación de que a él le ocurre otro tanto. Somos como dos viejos amigos que se entienden a la perfección y, en el momento de la verdad, no podemos estar juntos. No sé por qué. Lo cierto es que nos entendemos bien.
Él es un amor. Adoro esos momentos casi íntimos con él...
Últimamente tengo la impresión de que nos conocemos desde siempre; de que, en realidad, estamos hechos el uno para el otro. No necesito decir mucho para sentir que él comprende con un gesto que haga, o que él mire de una forma u otra para saber yo lo que llegará a continuación.
Saboreé esos momentos. ¿Cómo no iba a disfrutar de él...? Le recuerdo magistral, cuando miraba por el visor, cuando me mostraba su funcionamiento.
Es cierto que ya no me preocupa tanto el qué decir, o cómo me mira, quizás porque me he abierto a él como un libro, porque ya no intento gustarle como antes, sino que le muestro la persona que soy, sin más.
Cuando le contaba las peripecias de ese próximo viaje a Milán, veía cómo él comprendía perfectamente mi actuación.
Me siento demasiado a gusto con él y me da la sensación de que a él le ocurre otro tanto. Somos como dos viejos amigos que se entienden a la perfección y, en el momento de la verdad, no podemos estar juntos. No sé por qué. Lo cierto es que nos entendemos bien.
Él es un amor. Adoro esos momentos casi íntimos con él...
domingo, marzo 17, 2013
La Reina Descalza
Recuerdo perfectamente los momentos finales de otros libros
del autor, como La Catedral del Mar o La mano de Fátima; son las típicas
novelas que nos dejan siempre con una buena sensación, con la impresión de
haber saboreado y disfrutado de un buen libro. Con La Reina Descalza también he
disfrutado, aun cuando no tiene nada que ver con las novelas anteriores. Que el
autor sea tan prolífico y siempre sus argumentos no tengan que ver nada los
unos con los otros también me tiene encandilada. Al final, los que hacen una
novela son sus personajes y aquí, en La Reina Descalza, están magistralmente
perfilados. Magistral tiene que ser para saber recrear en ellos el orgullo de
la raza gitana, porque sí, esta novela trata de los gitanos de hace varios
siglos.
A principios de 1748, una joven negra deambula por las
calles de Sevilla. A sus espaldas ha dejado los días de esclavitud en la lejana
Cuba, el hijo retraído al que nunca volverá a ver y un largo viaje en barco del
que ha descendido en tierras españolas, el mismo barco donde consiguió su
libertad al morir su amo aquejado de unas terribles fiebres marinas. Caridad ya
no tiene un amo que le dé órdenes, pero tampoco un lugar en el que cobijarse,
ni comida ni dinero. Caridad, al principio, se nos presenta como una joven
acostumbrada a recibir órdenes de todo el mundo, sin conciencia real de lo que
es el bien y el mal, sin una dirección hacia la que encaminar sus pasos. Ha
conseguido llegar a Sevilla donde se cruza con Milagros Carmona, una joven y
bella gitana de Triana por cuyas venas corre la sangre, el orgullo y el arte de
la raza gitana.


Iglesia de los Negritos en Sevilla
En el siglo XVIII Triana era el barrio donde se arrebujaban
gitanos, contrabandistas y maleantes. Caridad quiere ir a pedir ayuda a la
Iglesia de los Negritos, que se encuentra ubicada en el Barrio de Triana. Como
no tiene dinero para cruzar el puente, será Milagros quien la acompañe al
lugar, donde nadie querrá ayudar a la antigua esclava.
Milagros la llevará a su casa y se convertirán en amigas
inseparables, a la vez que Caridad recibe las confidencias de su joven amiga,
que bebe los vientos por el apuesto Pedro García.
Milagros es hija de José Carmona y Ana Vega; la familia Vega
y la familia García se odian a muerte desde tiempos antiguos, sobre todo porque
el abuelo Vega cumplió una pena en galeras traicionado por Rafael García, el
abuelo de Pedro, al que todos en Triana respetan como el Conde. De hecho,
Rafael García sería el gran patriarca de los gitanos de Triana, el supuesto
protector de todos ellos, el que manda y ordena, y poseedor de un odio titánico
hacia los Vega.

Barrio de Triana en Sevilla
Melchor Vega, conocido como el Galeote, despierta temor y
respeto, en todo él se perfila a la perfección el orgullo gitano, y sobre todo
la preservación de las costumbres, del cumplimiento de la ley de los gitanos,
aunque para ello se vea obligado a alterar la ley de los payos. Con hombres
como él, la raza gitana se puede mantener a salvo.
Y mientras Milagros se encapricha del joven García, de quien
la separan los antiguos odios familiares, Caridad siente que algo en su interior
empieza a florecer hacia Melchor Vega, por su hombría, por su porte, por su
seducción, sobre todo cada vez que le dice: “Canta, morena”, y sobre todo
porque es el primer hombre que le ha tratado bien en toda su vida.
Hay dos improntas interesantes que marcan el ritmo de la
novela: por una parte, el orgullo de la raza gitana, por el cual el autor nos
sensibiliza hacia el lado humano de una raza que durante siglos se ha
despreciado; por otro lado, la Gran Redada de 1749.

La Gran Redada de julio de 1749 contra los gitanos fue la
persecución autorizada por el monarca Fernando VI y organizada en secreto por
el marqués de la Ensenada, con el fin de “dar caza” a todos los gitanos que
vivían en España, con el objetivo de la “extinción de la raza gitana” en
nuestro país. Esta normativa no prosperó, porque si es cierto que consiguieron
aprisionar a barriadas enteras donde moraban los gitanos, muchos consiguieron
huir hacia el pueblo portugués de Barrancos, o simplemente se escondieron de la
ley. El indulto llegó en 1763, más por el hastío de un país que no sabía qué
hacer con tantos gitanos encarcelados, porque su orgullo les hacía fuertes
frente a sus captores.

Arsenal de La Carraca, San Fernando, Cádiz
Durante la Gran Redada, hombres y mujeres gitanos fueron
separados por sexos, siendo las mujeres trasladadas al Arsenal de La Carraca,
en la bahía de Cádiz, y más tarde trasladadas a Zaragoza. Entre el grupo de
mujeres fue hecha prisionera Ana Vega, hija de Melchor y madre de Milagros
Carmona.


Barrancos, Portugal
Mientras, Melchor Vega, un hombre que había sobrevivido a
las galeras, que seguía su rumbo traficando con tabaco sin que ni un alguacil
consiguiera descubrirlo, se había marchado a Barrancos (Portugal), un lugar
fronterizo donde se encontraban todo tipo de contrabandistas y gente de baja
ralea. Había ido a cumplir venganza contra el Gordo, el jefe de un numeroso
grupo de contrabandistas que le habían robado una parte del cargamento del
tabaco que tenía que llevar a una congregación de monjes sevillanos.
Milagros Carmona se dedicaba en cuerpo y alma a aprender las
propiedades de las plantas, a manos de la vieja María, una curandera gitana que
le había salvado del castigo por haber instigado a su joven novio a cumplir una
venganza, en la que había resultado muerto el joven. Sus padres se habían
comprometido con la familia del joven, pero Milagros no quería casarse con él,
y él había muerto por ella. Recogiendo plantas estaban cuando llegaron los
soldados de Ensenada a apresar a los gitanos. Con la vieja María consigue huir
de Sevilla. Varios de los gitanos volverán, al aliarse con los payos y la
Iglesia, entre ellos los García. La vieja María se da cuenta de que Milagros
canta como una diosa y me mueve aún mejor, por lo que empezará a llevarla a
tascas para ganarse algún dinero.


Yevgraf Sorokin, Familia gitana
española (1853)
Cuando la Trianera y Rafael García comprenden la mina de oro
que es Milagros, y con su familia lejos, deciden casarla con su nieto Pedro
García, a lo que Milagros accederá encantada, pero desoirá la advertencia de su
madre, hecha llegar por terceras personas desde La Carraca: “Nunca olvides que
eres una Vega”. Para ello, el Conde conseguirá el consentimiento de José
Carmona, el padre de la joven, que llega a tiempo para la boda, y que accede al
compromiso siempre que consigan el indulto para su esposa Ana Vega.
Cuando Melchor Vega llega un tiempo después, cumplida su
venganza contra el Gordo, decide tomar la justicia gitana por su mano, al
comprender que el Carmona ni siquiera se ha molestado en sacar a su hija de la
prisión, además de aprovecharse de Caridad, a quien lleva a su lecho. Melchor
acabará con la vida de su yerno y manda llamar a su nieta Milagros, que es una
mujer felizmente casada, que ya está esperando una niña. Milagros descubre con
horror lo que ha hecho su abuelo, y renuncia a Melchor y a Caridad, a los que
no quiere volver a ver nunca más. Ellos huyen a Madrid.

Coliseo del Príncipe (hoy Teatro Español), Madrid
Mientras, en Sevilla Milagros canta y baila cada noche,
sacando suculentos beneficios que van a parar todos ellos a la abuela de su
marido, la Trianera. Finalmente, Milagros debe ir a Madrid invitada al Coliseo
del Príncipe, por el comendador de Madrid. No puede negarse, so pena de cárcel.
Para ello, la acompañarán su marido, su hija y una matrona para la niña, la
Bartola.


Litografía de Madrid en el siglo XVIII, plazuela y torre de
Santa Cruz
En el Madrid del siglo XVIII, ya una ciudad bulliciosa, no
coincidirán con sus parientes. La Descalza, tal y como se le conoce a Milagros
en el teatro, causa expectación, no sólo como cantante, sino también como
cómica. Recibe halagos de la aristocracia madrileña, pero un buen día es
vendida por su marido, que recibe mucho dinero a cambio de hacer fornicar a su
mujer con hombres ricos. Ella no puede aguantarlo más, sobre todo cuando Pedro
la separa de su hija, por lo que Milagros comenzará a beber, y un día la echan
del teatro.
Su marido está dispuesto a asesinarla, pero la salvará fray
Joaquín, un monje que siempre había estado enamorado de ella, desde que estaba
en Triana hasta que comprendió que la mujer a la que llamaban Descalza en el
Coliseo del Príncipe era su amada Milagros.


En la portada de La Reina
Descalza aparece un abanico del siglo XVIII, que representa el mercado de la
Plaza de la Cebada, hoy expuesto en el Palacio Real de Madrid.


Iglesia de Montserrat en Madrid, lugar que en el siglo XVIII
albergaba la cárcel de mujeres La Galera
En todo ese tiempo, Melchor y Caridad habían ido a Madrid a
conseguir un indulto para Ana Vega. Melchor vendía el tabaco que Caridad le
fabricaba y le daban el dinero a un escribano que, a su vez, les estaba
engañando. Melchor deja a Caridad en una pensión clandestina, donde tras varios
días es acosada por un tajador y sale huyendo, de tan mala suerte que se pierde
y es encarcelada por prostituta, aunque ella simplemente había sido acosada por
todo tipo de rufianes en las noches madrileñas.
En la prisión, donde se encontraban hacinadas numerosas
mujeres por delitos de poca monta, Caridad se convierte en una reclusa muy
querida, tanto que cuando su delito por dos años haya cumplido, será liberada
gracias a las argucias de otra reclusa que había salido antes que ella.
Con Herminia marchará a Torrejón de Ardoz, donde un
sacerdote que cultiva tabaco a escondidas (el tráfico de tabaco estaba
prohibido en la España del siglo XVIII) y Caridad se encargará de seleccionarlo
y crear cigarrillos. Así es como, varios años después, Melchor regresa a
Madrid, se encuentra estafado por el supuesto escribano que iba a conseguir el
indulto para su hija Ana y escucha los rumores sobre los cigarrillos que
circulan por Madrid, “los cigarros de la negra”, y consigue llegar hasta ella.
Juntos, irán a Barrancos.
Poco después, tras enterarse Milagros que su marido se ha
llevado a su hija a Triana y que Madrid es un lugar peligroso para ella,
consigue con ayuda de Fray Joaquín llegar a Barrancos, donde se reencontrará
con su abuelo y con Caridad. Allí les contará toda la historia y Melchor Vega
decide vengarse, aunque sea solo.


William-Adolphe Bouguereau, Jóvenes Gitanos (1879)
En Triana serán detenidos y escondidos por los García, que
esperan al patriarca de los Carmona para que se vengue del Galeote. Sin embargo,
llega el indulto real y Ana Vega aparece en Triana dispuesta a salvar a los
suyos. Como se había convertido en una heroína para las mujeres en la prisión
donde se había encontrado, todas las matriarcas andaluzas correrán en su ayuda,
con lo que finalmente conseguirán liberar a su familia, y Melchor Vega retará
al joven Pedro García, que morirá de un navajazo fatal.
Melchor Vega, con su familia reunida, aunque débil, decide
que es hora de partir a morir a Barrancos, el único lugar en el mundo que le ha
reportado paz y el amor de Caridad.


Vincent Van Gogh, Campamento
gitano cerca de Arlès (1888)
Ésta es una novela para disfrutar...
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sábado, marzo 16, 2013
Media hora para las diez
Faltaba media hora para las diez de la mañana. Sentía un
nudo en el estómago, a sabiendas de que iba a disfrutar de una mañana entera de
él, trabajando juntos, pero tan cerca de él como no lo he estado en los últimos
meses.
Yo estaba puntual cuando he empezado a hablar con varias
personas congregadas en el mismo lugar. Entonces he ladeado la cabeza y les he
visto venir. Ni siquiera me he dado cuenta de que ellos venían, y mis ojos se
han clavado en los de él, que a su vez miraba… Me pregunto cuánto tiempo
llevaría observando sin sentirme yo observada.
Entonces hemos empezado a ir de un lado para otro. Hoy le he
observado a gusto, por detrás y por delante. He estado hablando con él de
muchas cosas, porque hay momentos en que nos quedábamos solos. Le he observado
mientras miraba por ese armatoste que ha traído, una estación de topografía,
incluso me ha mostrado como funcionaba. No quiero decir que le miraba absorta,
pero así ha sido. Con cierta curiosidad me he encontrado preguntando sobre ese
aparato que portaba con él. Y me he encontrado absorbiendo, una vez más, su
sabiduría. Estaba guapísimo, guapísimo y adorable.
Le he dicho que me voy a Milán en Semana Santa, me he
encontrado describiéndole las circunstancias de que me vaya, que era un regalo
y tal…
Me quedo con esa imagen de él, plantado frente a la
estación, con unos vaqueros desgastados, el pelo al aire, su imagen estática
bajo un tímido sol casi primaveral, sonriendo, desmigando dulzura en cada
mirada…
Hoy ha sido un día especial…
viernes, marzo 15, 2013
A veces... nunca se sabe
En el momento en que he levantado el auricular, sinceramente a esa hora no esperaba escuchar su voz. Como últimamente suelo hablar más con las personas que están a su alrededor, no me había concienciado de que podía ser él quien me contestara al teléfono, pero así ha sido.
Me gustaría haber visto mi cara de sorpresa cuando me ha comentado que mañana nos íbamos a ver. Estoy convencida de que él se ha dado cuenta que no lo esperaba.
En ese momento ha salido el sol... Creo que mañana desayunaré con él.
Llevo demasiado tiempo sin verle, sin mirarle a los ojos, sin estar cerca de él...
En ese momento ha salido el sol... Creo que mañana desayunaré con él.
Llevo demasiado tiempo sin verle, sin mirarle a los ojos, sin estar cerca de él...
jueves, marzo 14, 2013
Entre otras cosas
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La última cena de Leonardo da Vinci, una de las pinturas que más me atraían cuando estudiaba Historia del Arte, se encuentra en la iglesia de Santa Maria delle Grazie, en Milán. Aunque es muy elevado el deterioro, tendré que visitar el famoso fresco.
He tenido que salir, durante unos minutos, cuando iba caminando con otra persona a mi lado. Entonces ha pasado ese ángel de mirada perfecta. Es curioso, es jueves, hacia las cuatro de la tarde he pensado el tiempo que llevo sin verle y, de repente, aparece media hora después.
Falta un mes exacto para mi cumpleaños. ¡Qué horror!
miércoles, marzo 13, 2013
Y de repente nevó
Ayer empezó a nevar de una forma impresionante, tanto que hoy el día ha amanecido con una belleza sin límites, pero muy frío. Esta tarde apetecía llevar al perro a comer nieve, que le gusta mucho.
martes, marzo 12, 2013
Con la mirada hacia el Mediterráneo
Mientras busco vuelos a Milán para Semana Santa. En principio iba a ir a Roma con mi hermano pequeño, era su regalo de Navidad, pero se ha terminado rajando por ¡una final de fútbol!
Así que como Roma ya lo conozco, y con toda la parafernalia que se ha creado con la elección del nuevo Papa, seguro que la capital italiana estará hasta arriba de turismo. Si optábamos por Roma era porque mi hermano no conoce la ciudad. Al final he optado por un "Ahí te quedas con tu final, que yo marcho, pero no a Roma, sino a Milán". Dicho y hecho.
Le he dado dos días a ver si cambiaba de opinión. Como no lo ha hecho, finalmente he sacado los billetes del vuelo, los del autobús a Madrid y he reservado el alojamiento en la capital de la Lombardía.
Así que como Roma ya lo conozco, y con toda la parafernalia que se ha creado con la elección del nuevo Papa, seguro que la capital italiana estará hasta arriba de turismo. Si optábamos por Roma era porque mi hermano no conoce la ciudad. Al final he optado por un "Ahí te quedas con tu final, que yo marcho, pero no a Roma, sino a Milán". Dicho y hecho.
Le he dado dos días a ver si cambiaba de opinión. Como no lo ha hecho, finalmente he sacado los billetes del vuelo, los del autobús a Madrid y he reservado el alojamiento en la capital de la Lombardía.
lunes, marzo 11, 2013
Estaba...
Cuando me he marchado él aún seguía. A veces, cuando me voy a casa tarde y veo su coche me apetece ir a verle.
Le echo de menos, demasiado, más de lo que quisiera. O no sé, porque pensar en él me reconforta.
Le echo de menos, demasiado, más de lo que quisiera. O no sé, porque pensar en él me reconforta.
domingo, marzo 10, 2013
Una mirada, dos besos, tres palabras
Estoy pensando en él. Hubiera sido sencillo coger el coche, tomar unas cervezas y buscarle entre la gente. A veces he llegado a pensar que quizás me esté desenamorando. Sé que no porque siento el suave aleteo de un millón de mariposas en la boca del estómago y el corazón acelerado cuando él está cerca, como esta mañana.
Simplemente no me apetece salir, ni tomar unas cervezas, ni mirarle a los ojos. Me apetece tranquilidad, como desde hace unas semanas, como en los primeros días de enero...
Sin más. Aún es temprano para ir a dormir.
Simplemente no me apetece salir, ni tomar unas cervezas, ni mirarle a los ojos. Me apetece tranquilidad, como desde hace unas semanas, como en los primeros días de enero...
Sin más. Aún es temprano para ir a dormir.
sábado, marzo 09, 2013
Las flores de ayer
Así estaban hoy las flores de ayer, algo mustias, algo tristes. Me las regalaron por el día de la mujer trabajadora.
viernes, marzo 08, 2013
jueves, marzo 07, 2013
En qué estrella estará
Me pregunto si le veré hoy. Como los jueves siempre son mágicos bien podría ocurrir y, si no, siempre encuentro la excusa perfecta para ponerme en contacto con él. Lo cierto es que hace mucho tiempo que no le veo, y me encuentro echándole de menos, pese a que últimamente hablamos casi todos los días.
Adoro escucharle, pero también necesito de sus ojos, de esa mirada que tanto me da y tanto me dice, de esa mirada que contiene las mejores cosas del mundo.
Me pregunto qué estará haciendo ahora. Aunque no es muy difícil imaginarlo...
Pinturas urbanas de Lyon
Estaba viendo un reportaje sobre Lyon cuando me han sorprendido sus paredes pintadas, en una conjunción perfecta con el paisaje urbano. Me ha recordado mucho a cuando estuve en Bélgica, donde su afición por los cómics les llevaba a plasmarlos en las calles. Y, a mi gusto, prefiero ver esto que no una pared medianera de espuma amarilla que, de alguna manera, "afea" el paisaje urbano.
Lyon es una de esas ciudades donde te adentras en los cómics. No lo he visitado nunca, pero me temo que las pinturas urbanas de esta ciudad francesa han llamado soberanamente mi atención, y ha ocurrido esto por su excepcional realismo.
Le mur des canuts o la Pared de la Seda fue pintada en 1987 con el fin de rehabilitar el edificio de la Croix-Rousse, el cuartel general de los trabajadores de la seda. Este fresco de 1.200 m2 es el más grande de Europa. La pintura de la pared parece demasiado real, sobre todo por la magnífica creación de perspectivas y tras abrir ese hueco de escaleras. En los extremos de la imagen se plasma la vida cotidiana de los habitantes del barrio, herederos de los auténticos tejedores de la seda.
(Lyon es célebre, desde hace varios siglos, por sus industrias textiles enfocadas sobre todo en la seda.)

La fresque des Lyonnais o el Fresco de los Lyoneses fue realizado por manos expertas desde diferentes puntos de vista. Cuanta más alta es la planta del edificio más nos remontamos en el tiempo. La pintura está formada por más de treinta rostros de hombres y mujeres que "hicieron" Lyon, o nacieron en la ciudad: los hermanos Lumière, Saint-Exupèry (simbolizado a través del Principito), etc.
Desde mi punto de vista es una obra magnífica.
La Bibliothèque de la Cité o Biblioteca de la Ciudad representa libros cuyos autores nacieron o trabajaron en la región de Lyon. Hay en este "teatro-biblioteca" unas 500 referencias y extractos: Rabelais, Voltaire, etc.

La Rue des Grands Chefs es una pintura mural que se ubica en el patio del restaurante Paul Bocuse, convertido en una especie de museo, ya que cualquiera puede entrar en el patio para admirar la Calle de los Chefs, 80 m2 que muestran las referencias históricas del patrimonio gastronómico de Lyon.
Le mur du cinéma representa el séptimo arte en uno de los frescos de la ciudad. En 1895 los hermanos Lumière dieron vida al cine en Lyon, antes de realizar su proyección pública en París. Sobre la pantalla gigante se contemplan las noches lyonesas en que el cine era una novedad. La otra parte de la pintura representa varios carteles de películas, entre ellos la primera película muda de la historia, "La salida de la fábrica" de los hermanos Lumière.

Le musée urbain Tony Garnier se sitúa en la calle Serpollières. Fue uno de los primeros conjuntos de casas baratas de Europa. Se trata de la primera "ciudad-museo" del mundo, compuesta por 24 murales gigantes (de 23 metros de alto por 10 de ancho). Tony Garnier reunió a artistas de todo el mundo para crear estos murales.

Invitations au voyage en ville o Invitaciones para viajar a la ciudad es una pintura mural que plasma tres siglos de transporte en Lyon, desde el primer coche de caballos de 1855 hasta el metro de los años 70.
La recherche, un mur quil's ont franchi (la investigación, un muro que se ha franqueado) representa la historia genética en relación a la ciudad. La investigación histórica para la salud y la vida se encuentra en el corazón de Lyon.
La porte de la soie o la puerta de la seda representa la Ruta de la Seda, en forma de gran pórtico, que valió a sus autores la etiqueta de la Unesco.
La fresque de Gerland (el fresco de Gerland) se originó por la Copa del Mundo de Fútbol de 1998, y de hecho se encuentra muy cerca al estadio del Lyon.
La fresque de Montluc (fresco de Montluc) representa las horas más sombrías de la ocupación. Montluc es un lugar de detención. Esta pintura es un homenaje al patrimonio histórico de Lyon, la capital de la resistencia con la presencia fantasmal de Jean Moulin y la modesta evocación de confinamiento y sufrimiento. El fondo del mural está inspirado en la pintura de Van Gogh.

Les basiliques de Saint-Just (basílicas de San Justo) son representaciones murales de basílicas de la Edad Media. Muchos visitantes a la ciudad desconocen que Lyon era en la Edad Media un centro de espiritualidad. En el plano de Saint Just se plasma la ciudad de Lyon alrededor del año 1550. A través de la magia del ocre y el marrón, el fresco parece un enorme pergamino
Hace años que no visito Francia. No estaría de más poner a Lyon en el punto de mira. Me da la sensación de que es una ciudad con mucha Historia y con muchas historias que contar.
miércoles, marzo 06, 2013
No me cuentes tu vida
No recuerdo cuándo fue la última vez que hice lo que acabo de hacer con este libro. Directamente le he dado 'carpetazo' a cien páginas del final. Me resulta soporífero, y no por eso quiere decir que sea un mal libro, porque no lo será para todo aquel cuyo argumento le satisfaga. Es paradójico, lo sé, pero la historia se cuenta desde la cercanía, por lo que puede llegarle a mucha gente. De hecho, la historia en sí, el amor juvenil de un joven madrileño poco comunicativo (o anti-comunicativo) por una joven rumana afincada en España desde hace varios años, es magnífica. De hecho, no es esa parte de la historia lo que me ha hecho abandonar, sino la historia paralela. Esa historia que parece una larga carta del padre del chico, Juan Montenegro, a su hijo, con el que le resulta complicado la comunicación, que cuenta sus estudios, sus viajes a Rumanía, sus primeros encuentros con la madre, sus escarceos con el comunismo, etc.
¿Quién no le ha dicho alguna vez a sus padres cuando era joven una frase como la que encabeza el título del libro o similar, por el simple hecho de que la realidad de los padres es muy diferente a la propia realidad de los jóvenes? Esto es realmente lo que trata el autor de ofrecernos en el libro, a través de la historia de dos generaciones diferentes, con diferentes vivencias y puntos de vista, y lo más curioso es que tanto padre como hijo son como dos gotas de agua.
Y a mí misma me sorprende no haberlo terminado, pero no puedo seguir con ello. Estoy leyendo aburrida por la historia y tiende a entrarme el sueño rápido. Así que prefiero dejarlo, tras rumiarlo durante unos días. Es mejor que lo deje donde está.
Instantes especiales
Hay algunos días que son especiales. Que pasan y se quedan en las retinas. Esta mañana se me ha pasado tan rápidamente que apenas me he enterado. Eran casi las dos cuando le he llamado. Disfruto con esas llamadas, escuchándole, aprendiendo con su sabiduría, porque él siempre me aporta nuevos conocimientos. Y adoro eso.
Le quiero tanto...
Le quiero tanto...
Los puntos sobre las íes
Hoy he salido de una reunión contenta, demasiado contenta, sobre todo por la seguridad que he sabido transmitir.
A las cuatro he hablado con él, con ese ángel de mirada perfecta y voz sensual. Es adorable.
Y después de la reunión he vuelto a ponerme en contacto con él. Inevitablemente. Podría haber esperado a mañana, pero no...
A las cuatro he hablado con él, con ese ángel de mirada perfecta y voz sensual. Es adorable.
Y después de la reunión he vuelto a ponerme en contacto con él. Inevitablemente. Podría haber esperado a mañana, pero no...
martes, marzo 05, 2013
Paz en Ezcaray
Hoy no me tocaba venir a Ezcaray, pero se me acumula el trabajo, así que el mejor sitio para centrarme es éste. Lo mejor es que ha salido el sol, lo que se agradece, aunque me gusta Ezcaray en todas las estaciones.
A punto de marchar, con los deberes hechos, adoro navegar unos minutos por internet, ya que habitualmente no tengo tiempo para hacerlo y cuando llego a casa lo que me apetece de verdad es tumbarme.
Hoy no he visto al ángel de mirada perfecta, pero sé que tendré algo suyo en la oficina en cuanto llegue. Y si no lo tengo, será otra excusa para hablar con él.
Quedan veinte minutos para marchar... Esto es paz.
A punto de marchar, con los deberes hechos, adoro navegar unos minutos por internet, ya que habitualmente no tengo tiempo para hacerlo y cuando llego a casa lo que me apetece de verdad es tumbarme.
Hoy no he visto al ángel de mirada perfecta, pero sé que tendré algo suyo en la oficina en cuanto llegue. Y si no lo tengo, será otra excusa para hablar con él.
Quedan veinte minutos para marchar... Esto es paz.
Suspirando en él
Esta mañana no veía por hablar con él. Le he visto pasar con el coche a primera hora y luego la oportunidad ha surgido. Debido a mi trabajo ese tipo de oportunidades son sencillas. Y así me he visto, hablando con él, un qué necesito y la sonrisa pícara al decir un número en concreto. He sentido como sí él pudiera verme y creo que me he sonrojado. Necesito esto, esto y esto, y a ti. Claro que te necesito a ti, cada día lo tengo más claro.
Seguro que estaba guapo hoy, aunque siempre lo está.
Seguro que estaba guapo hoy, aunque siempre lo está.
lunes, marzo 04, 2013
Brumas en la noche
Últimamente vuelvo a soñar con él. Adoro esos momentos oníricos, aunque por las mañanas me cueste tanto levantarme, pero es cierto que tiendo a sonreír al pensar en él.
Llevo muchos días sin verle y su ausencia me está nublando la vista. Le mandé el itinerario por la Costa Este de USA, pero no le he invitado. Si quiere venir ya le dejo la puerta abierta, si no... volveré a describirle mis vivencias y anécdotas de mi puño y letra.
Lo dicho: me voy a soñar con el ángel.
Llevo muchos días sin verle y su ausencia me está nublando la vista. Le mandé el itinerario por la Costa Este de USA, pero no le he invitado. Si quiere venir ya le dejo la puerta abierta, si no... volveré a describirle mis vivencias y anécdotas de mi puño y letra.
Lo dicho: me voy a soñar con el ángel.
domingo, marzo 03, 2013
Los avances de Paula
De una semana a esta parte veo a mi sobrina más viva, con ganas de caminar y con ganas de andar. Nada más que me ve se ríe y me coge de las manos, porque ella ya sabe que la voy a poner a caminar. No quiere más que estar de pie, y cuando alguien quiere cogerla en brazos recula.
Siempre sabe que en cuanto aparezco va a caminar. Ni siquiera ha aprendido a gatear y ya se pone de pie. No sé cuánto tardará en caminar ella sola, pero no creo que sea dentro de mucho tiempo.
Siempre sabe que en cuanto aparezco va a caminar. Ni siquiera ha aprendido a gatear y ya se pone de pie. No sé cuánto tardará en caminar ella sola, pero no creo que sea dentro de mucho tiempo.
Mil máquinas no harán nunca una flor
Ayer se nos fue el abuelito, Don Félix, a los 94 años. En realidad era el abuelo de dos amigos, pero todos le apreciábamos mucho, como si fuera el abuelo de todos.
Cuando hace tres semanas estuve en el médico, lo vi por última vez y le encontré muy viejito. Y hoy le hemos acompañado al cementerio.
Estoy sensibilizada, quizás porque esta mañana he pasado por el bar donde él siempre disfrutaba los domingos por la mañana. Y he sentido el vacío. Era mayor, ni siquiera era de mi familia, pero a Don Félix le tenía un cariño especial. Y hoy ya no está.
Cuando hace tres semanas estuve en el médico, lo vi por última vez y le encontré muy viejito. Y hoy le hemos acompañado al cementerio.
Estoy sensibilizada, quizás porque esta mañana he pasado por el bar donde él siempre disfrutaba los domingos por la mañana. Y he sentido el vacío. Era mayor, ni siquiera era de mi familia, pero a Don Félix le tenía un cariño especial. Y hoy ya no está.
sábado, marzo 02, 2013
De puzzles
Hoy el carpintero me ha traído un tablero e inmediatamente me he puesto con el puzzle. Hace siglos que no hago uno, y me relaja estar unos minutos delante de las piezas, probando y observando, a veces incluso llego a perder la noción del tiempo.
Uno de los puzzles que hice en el pasado que recuerdo con especial cariño es el de dos caballos paciendo en un campo de hierba. Era de mil piezas y resultó algo complicado. El que más me gustó fue la réplica de la Capilla Sixtina.
Lo que más disfruto al hacer un puzzle no es terminarlo ni llegar al final, sino el momento, porque cuando lo término vuelvo a desear empezar otro. El disfrute es el camino en sí.
Uno de los puzzles que hice en el pasado que recuerdo con especial cariño es el de dos caballos paciendo en un campo de hierba. Era de mil piezas y resultó algo complicado. El que más me gustó fue la réplica de la Capilla Sixtina.
Lo que más disfruto al hacer un puzzle no es terminarlo ni llegar al final, sino el momento, porque cuando lo término vuelvo a desear empezar otro. El disfrute es el camino en sí.
Los recuerdos de la noche
Ayer fue un día muy largo y, cuando me quise dar cuenta, cuando comprendí que no había escrito nada, era poco más de la medianoche y solamente quería dormir y descansar.
Y no sé si descansé muy bien, pero soñé con él, con ese ángel de mirada perfecta, con su voz susurrando en la oscuridad, con sus brazos rodeándome en un abrazo intenso, con el aroma de su perfume, ese aroma que me hace volver la cabeza en ocasiones cuando alguien que lo lleva pasa junto a mí. En cierto momento me desperté, sabedora de todo lo que le quiero, de lo que le echo de menos.
Y mi mente recordó aquel momento estremecedor de Nochevieja. Volví a estremecerme, inevitablemente.
jueves, febrero 28, 2013
Dulces sueños que quedan por soñar
Si pudiera pedir un deseo, sólo me gustaría que él estuviera aquí conmigo, poderle abrazar, perderme en la profundidad de su mirada y dejar que los latidos de mi corazón bailen al compás de su voz. Su abrazo me brindaría el calor que esta noche invernal me quita. Él conoce mi intensa aversión a la nieve, al frío y al invierno.
Lamentablemente hay ciertas situaciones que, sea por la razón que sea, no pueden ser. Y no siempre hemos de tener todo lo que queremos. ¿Quién sabe si en un tiempo todo se ve de forma diferente?
A estas horas, casi todas las noches me acuerdo de él. Anoche incluso, sin pensarlo, llegué a desearle dulces sueños.
Lamentablemente hay ciertas situaciones que, sea por la razón que sea, no pueden ser. Y no siempre hemos de tener todo lo que queremos. ¿Quién sabe si en un tiempo todo se ve de forma diferente?
A estas horas, casi todas las noches me acuerdo de él. Anoche incluso, sin pensarlo, llegué a desearle dulces sueños.
miércoles, febrero 27, 2013
Un inmenso puzzle
Adoro los puzzles. Seguro que mi hermano y mi cuñada se lo quedan cuando lo haya terminado, porque la niña del puzzle no es otra que Paula después de la ducha.
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